Las pirámides de Giza, en Egipto, son increíbles. No hace falta decirlo, pero son apenas una parte del maravilloso ambiente místico que envuelve a El Cairo.
La capital deslumbra por muchas cosas: sus callejuelas antigüas, las mezquitas y los llamados al rezo 5 veces al día a través de los parlantes ubicados en sus minaretes, el imponente Nilo y su ribera con lugares de esparcimiento, el museo egipcio y su histórica colección de piezas (incluido el celebérrimo tesoro de Tutankamón). También destaca la Ciudadela, imponente complejo amurallado que constituía el recinto de solariegos gobernantes, y “Kahn Al Khalili”, gran bazar donde se venden especias, telas, joyas y mercancía como las famosas “shishas” (pipas de agua).
Hay muchas cosas que despiertan la curiosidad de los occidentales:
- Algunas musulmanas usan la burka, bata negra que las cubre completamente desde la cabeza hasta los pies, dejando sólo los ojos al descubierto.
-Estando en la calle, los cairotas me pedían “prestada” mi botella de agua mineral. Es costumbre local darle agua a quien la solicite.
-El metro (único en Africa) une a los principales sitios de interés. De hecho, jamás me monté en un autobús turístico. Si tiene espíritu de viajero, habla inglés y cuenta con un mapa, desplazarse en él es ideal (y super barato). Los dos primeros vagones son sólo para mujeres. Si es hombre, ni se le ocurra meterse allí.
-Cuando se llama al rezo a través de los parlantes, los hombres extienden una pequeña alfombra, se quitan los zapatos y rinden culto a Alá donde sea. Lo pude presenciar en las estaciones de trenes, comercios y playas de Alejandría. Una vez tuve que esperar por el recepcionista de mi hotel mientras terminaba su culto en el lobby.
-La comida típica es sabrosa, pero si su paladar está occidentalizado cuenta con numerosos McDonald´s. Vale la pena probar las adaptaciones del menú a los gustos locales, como el McFalafel. También hay muchos Pizza Hut. El más famoso es el local ubicado casi a los pies de la Esfinge. Comer pizza allí es doblemente gratificante gracias a la increíble vista.
Visité las tres famosas pirámides de último. Fue una forma de cerrar con broche de oro una experiencia de vida excepcional. Ir de día es fantástico, y de noche alucinante gracias a un estupendo show de luces y sonidos. En una de las fotos estoy con Kefrén (la famosa Esfinge), hijo de Keops y padre de Micerinos, tres de los tantos faraones que, sin pensarlo, permitieron a Egipto ser hoy en día uno de los principales destinos turísticos del mundo.
Más de Egipto en: www.viajeros.com/diario-2880.html, www.viajeros.com/diario-3601.html y www.viajeros.com/diario-4162.html
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