
La ruta Pascual, .....cómo olvidarse
San Pedro de Casta- Huarochirì | 0 comentarios.
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Hoy es viernes, y Claudia aún no confirma que vendrá conmigo a San Pedro de Casta. Finalmente la llamo y me dice algo que no esperaba, aùn así no todo está perdido, es triste porque habíamos planeado tanto esta visita y también porque la fecha es crucial.
En San Pedro de Casta siempre cada primer domingo de Octubre empieza una celebración típica y muy teñida de costumbrismos llamada “champería” ó fiesta del agua, donde el pueblo se organiza y realiza trabajo en común, sin desligarlo de su carácter cultual intrínseco dado que la existencia y economía del pueblo depende de cuánta agua llegue e irrigue los sembríos y tierras cultivables de los campesinos. Toda festividad dura una semana y tiene sus peculiaridades, desde trabajo comunal mezclado con simbolismos andinos, fiesta, cantos dedicados al agua, baile, comilona, carreras de caballos. Y es aquí donde al visitante se le trata muy bien, allí nadie te va a hacer pasar desapercibido sino que tienes que unirte a la celebración. Con la invitaciòn extendida cómo no ir…….
Pero la suerte estaba echada, esta vez no sería “la vez” no la vería ni en pintura, ni escucharía los recuerdos de cómo fue, no habría nada ése día. Algo que me enteré ya en medio camino. En fin concluí que uno es multitud así que por qué no ir esta vez también sola. En la paradita de los buses rurales que me lleven a Casta (así se le dice para acortarlo) con la mochila ligera, y algo esperpéntica logré alcanzar un trozo de asiento allí al fondo, y mi lado encontraría a quienes serían unos buenos compañeros de ruta de allí en adelante Ronny, Carlos y Gustavo. La subida en camino de herradura es tranquis, llena de abismos, jaja, ya que vamos bordeando muchos cerros, así que si estiras la cabeza a través de la ventana verás varios metros hacia abajo una quebradas de color amarillo ocre entreverado con verdes silvestres y una línea infinita de agua que se escurre sin más entre tus ojos.
YA en el pueblo que está a unos 3.400 msnm, confirmé que ése día no habría nada de fiesta, y las razones entre muchas otras es principalmente debido a una campaña más mediática que real de la letal presencia de un mosquito transmisor de la verruga. No dudo que exista pero han hecho tal campaña de desprestigio que la gente prefiere no pasar por el valle de Santa Eulalia, y eso que en Casta es imposible que anide el mosquito por el frío. Al menos no se han reportado casos. Con la bendita suerte de mi lado y con tres cabezas de hombre dispuestos a competir conmigo en la cuesta hasta la meseta de Markawasi, pues quien se niega?..nadie. A propósito no me fijé que un inesperado acompañante nos venía siguiendo.
La subida es bien cansada, especialmente para el que estoicamente lleva su pesada mochila llena de cuchitriles. Bueno a hacerla detonas maneras, y me sorprendí que mis avezados amigos estaban a punto de caer sentados por efecto ó desafecto de la presión atmosférica. Jeje , qué buena, me tocó ser salvavidas, ejerciendo infinita paciencia y comprensión. Ya en medio del camino hay un desvío: ó por la ruta corta que va hacia la gran cabeza y cabaña, ó por la ruta larga que va hacia el anfiteatro. Por la segunda señores y no se hable más , ya que esta es un poquitín más suave que la corta. Ya nos habían pasado un grupo de 10 viajeros, que compartían ayuda con tres burros de carga, quien sabe qué pesos estaría levando esos burros, porque parecía un señor cargamento. Y nosotros pobres, impávidos, con el corazòn a pleno pecho, dándole paso a paso, sólo que ya mis amigos exageraban, ¡ya pues, muévanse muchanchos!. Sólo el Carlitos estaba haciendo el mejor esfuerzo al lado de su Dijiridú, una especie de retazo de bambú que al soplarlo de manera experta emitía un sonido así medio tribal, sólo que lo costoso allí era almacenar aire y fuerza del pulmón para hacerlo. Calculamos que a las 5 estaríamos llegando a bien hasta arriba, cosa que tampoco fue, ya muy tarde llegamos con “pascual” a la cabeza, nuestro acompañante inesperado. Ya era , mi madre , la noche, y sin luz, sin luna, ¿dónde estas?, rapidito a armar las carpas y a sacar los pertrechos, las sopitas, las galletas, los chocolates, el anisado, jaja. Se me pasó el cansancio y con un poco de ayuda a prender una fogata medio rara. Y a compartir alguito con los viajeros de al lado, que estaban armando tal jarana, con razón llevaban tantas cosas, allí sobraba el trago la comida, lo único que hubiera sido La diferencia hubiera sido un huaynito, quien sabe para romper estereotipos. Pero en sí la presencia del lugar es alucinante, ésa oscuridad quieta y el abrazo del frío, yo me imagino , si tu no sublimas esto , te mueres de aburrimiento, hambre, frío y de mal de altura. A 4.100 msnm, quien no.. Lo mío no es hacer un chongazo, pero cómo me hubiera gustado salir en plena noche a caminar por los caminos sinuosos de la meseta. Sólo que una linterna no había. Ni hablar, sólo a esperar que la Luna alumbrara todo, cosa que era espectacular que Luna tan grande… guau, reguau. Pero , pero a mis amigos les zapateaba la cabeza por dentro, ni hablar, estaban paralizados, sólo querían descansar, pues a no ser aguafiestas y una descansadita no me haría mal, ya me saldré en la madrugada. Ay , pero a descansar a media porque con la acústica que tiene este sitio todo se escucha y nuestros vecinos ya habían desatado la pachanga, ni hablar . Ya pasada la medianoche a pegar los ojos tanto así que el calorcito de mi sleeping me alargó el sueño. Y maldita sea, ya era de día, se me pasó.
Sin más a salir a capturar las imágenes lo más frescas posibles, que el sol cuando abre completamente es muy brilloso. Ima Punchaw!. A correr, a ver, a apreciar las figuras, las focas ,la rana, el delfín, ésas cabezas pétreas, pero me parece que soy solo yo y pascual quienes corren ó se van mas lejos. Ese Pascual nos cuidó en la noche, nos hizo de guía por la meseta, y nos regresó al pueblo por tan solo un convidado de galletas con atún, agua y chocolate. Gustavo estaba más que agradecido con él, en realidad todos. Casi me pierdo en esas búsquedas de nuevas vistas muy cerca de la laguna llamada Kachw Kachw, y pascual sacándome de dudas. Allí te va un hueso!!
Ya de regreso con el corazón lleno de alegría, y polvo, rapidito nos deslizamos por las laderas, yo tomé un atajo que une el anfiteatro con la zona de las chullpas y la gran cabeza. Todo bien. A sacrificar las últimas gotas de agua que el pueblo nos espera.
Por suerte me enteré de que hay otra festividad como la que no vi esta vez, y es a finales de diciembre y principios de enero, donde se realiza una limpieza de las lagunas que están en la meseta , que son dos. Y hay que considerar que ya en esas fechas están en plena temporada de lluvias y es así cuando las festejan y les ofrecen tributo limpiándolas. Ya en el pueblo luego de la faena hay fiesta con todas las de la ley.
Lo más interesante, sigo pensándolo, es lo que sucede en el pueblo, pero si vas con un plan relax, también puedes compartir tu ruta subiendo la montaña y pasando una noche arriba. Todo es barato aquí, hasta el pan es más rico que en Lima.
Agradecimientos a Ronny, Carlos, Gustavo y Pascual…..
Y a todos de quienes compartí historias. No será la última vez que vea este pueblo,,,,,sigamos en la ruta.
Silvin |
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