Voy a intentar resumir el viaje que realicé junto a dos amigos durante agosto de 2005 por Argentina. Estuvimos, por este orden, en Iguazú, Salta, Península Valdés, Ushuaia, El Calafate y Buenos Aires. Muchos sitios pero ya que desde mi ciudad, Valencia, se tardan unas 20 horas en llegar (vuelo a Madrid y luego a Buenos Aires) había que aprovechar. Todos los traslados internos los hicimos en avión, así aprovechamos mejor el tiempo. Iguazú es impresionante, tanto desde el lado argentino como del lado brasileño, nosotros pasamos la frontera con un taxi que nos hizo de guía durante todo el día, ganamos mucho tiempo porque en autobús la policía revisa todos los pasaportes de todos los viajeros y tardan bastante. Fuímos dos días, subimos en helicóptero, remontamos el río hasta debajo mismo de las cataratas y recorrimos todas las pasarelas. También cruzamos a la Isla de San Martín, la verdad es que es un sitio increíble, una maravilla de la naturaleza.
Al tercer día fuímos a Salta, una de las ciudades coloniales mejor conservada de Argentina, con un centro histórico muy bonito, merece la pena callejear. Hicimos una excursión por los Andes haciendo el recorrido del tren de las nubes pero por carretera puesto que el tren no salía porque estaban reparando las vías. El paisaje es semi desértico, con montañas de más de tres mil metros, atravesamos las quebradas de los rios a través de los Andes, cruzamos pequeños pueblos donde es posible comprar todo tipo de artesanía y llegamos a un lago salado cerca de Jujuy situado a tres mil metros, resulta increíble. Luego la vuelta se realiza a través de la impresionante quebrada del Humahuaca, viendo montañas de colores, cactus gigantes y pueblos con gente encantadora.
De allí partimos hacia la Patagonia, a la Península Valdés, donde nos alojamos en Puerto Madryn, desde donde fuimos al avistaje de ballenas. Ver tan de cerca estos animales es para vivirlo, notas cómo se acercan y miran con la misma curiosidad que nosotros lo hacemos a ellas, a veces se acercan tanto que llegan a tocar el barco. También fuímos a diversas playas y calas donde había leones y elefantes marinos peleándo por las hembras, pingüinos, incluso orcas, aunque nosotros no las vimos. Hay que acercrse a la playa de Doradillo a primera hora del día porque las ballenas se aproximan a la orilla.
De allí partimos hacia Ushuaia, donde visitamos el glaciar Martial, subimos hasta él en telesilla con unas vistas maravillosas de la bahía. Visitamos el Parque natural de Tierra del Fuego y navegamos por el Canal de Beagle. Para ser invierno no hacía demasiado frío (lo dice uno acostumbrado al clima mediterráneo). Comimos marisco y pescado excelente a buen precio y los chocolates también resultan exquisitos, cuidado los golosos...
Desde allí volamos a Calafate, a uno de los sitios más increíbles que he visto nunca, al Perito Moreno, es una sensación única primero verlo desde el lago en barco y luego desde las pasarelas situadas enfrente, ver cómo caen témpanos de hielo del tamaño de un edificio, el estruendo que hace, es algo para no perdérselo. Estuvimos un día entero y parece poco, dan ganas de volver. Al día siguiente fuimos navegando por el Lago Argentino hacia otros glaciares y visitamos la Bahía O´Nelli, un lugar de belleza igual de increíble donde tras atravesar un bosque se llega al lago del mismo nombre en el cual van a parar tres glaciares. Unos lugares de una belleza natural abrumadora. Me he prometido volver algún día, volver a ver los glaciares y visitar El Chaltén y cruzar al Chile para ir a las Torres del Paine, tiempo al tiempo.
Desde allí partimos hacia Buenos Aires, una ciudad con aspecto europeo donde visitamos los barrios más populares (San Telmo, La Boca, Recoleta, Palermo, Puerto Madero...), mercadillos muy interesantes, cafés, bares y pubs para comer y beber a muy buen precio y de calidad excelente. Esto último es así en todo el país, además para un viajero europeo le resultará bastante barato porque el euro se cotiza entre 3,5 y 4 pesos, por lo que resulta un momento perfecto para visitar uno de los mejores países del mundo por riqueza natural, calidad de los servicios, comida excelente y la amabilidad y hospitalidad de los argentinos que nosotros disfrutamos, hicimos muchos amigos. En definitiva, uno de esos viajes perfectos. Sin duda, volveremos a visitarlo. |
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