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Amsterdam, Budapest y Polonia 2006

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Amsterdam, Holanda Hungría Polonia

Amsterdam, Budapest y Polonia 2006

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Amsterdam, Holanda Hungría Polonia

viajerosleria
05/09/2006


2 de Julio de 2006 - Amsterdam

Hoy salimos hacia Amsterdam, el vuelo de Vueling sale a las 6:00 de la mañana así que tenemos que levantarnos sobre las 3:30 para llegar al aeropuerto con tiempo para embarcar. Lo hacemos sin ningún contratiempo y llegamos a Amsterdam puntualmente. Una vez allí, cercanías hasta la estación central y tranvía hasta la puerta del hotel. Llevarse mirado el enlace desde el aeropuerto hasta el hotel desde casa es una gran ventaja y hace que ahorremos tiempo y dinero.

Son las 10 de la mañana del Domingo 2 de Julio y Amsterdam está desierto, ¿perezosos los españoles?. Poco a poco la ciudad va despertando y para poder verla cómodamente decidimos alquilar unas bicis (10 € todo el día) en el sitio mas barato que hemos visto en unos folletos del hotel, Bicicletas Mike"s Bike Tours. Cuando llevamos un par de horas sobre las bicis entendemos por qué son tan baratas. Qué dolor de todo!!. Qué ruido meten! Todo el rato nos cruzamos con bicis de MacBike, que eran un poco mas caras, pero infinamente mejores!.

Ir en bici por Amsterdam es la mejor manera de conocer la ciudad ya que es el medio de locomoción mas común y todo el mundo las respeta. Tienen prioridad sobre el resto de vehículos! Hay bicis por todas partes, vemos algún tandem y lo que mas nos sorprende es la de artilugios que existen para transportar a los pequeños de la familia.

Con las bicis visitamos todo el centro cómodamente, y observamos que los canales están bastante sucios y, en general, la gente no es muy limpia, encontramos calles bastante descuidadas. También recorremos Vondelpark, que es como el Central Park (en pequeño) de Amsterdam. Al ser Domingo está a tope, hay gente por todas partes. El parque se convierte en escenario de fiestas. Unos globos, guirnaldas, mantas, comida y bebida sirven para crear una fiesta "privada" en cualquier rincón del parque.

En Holanda volvemos a comprobar cómo el resto de europeos no aprovechan el día tanto como en España. Los horarios comerciales son de 10:00 a 18:00 y como excepción abren los jueves hasta las 21:00.

La tecnología también es compatible con la tradicional bici y todos los expertos conductores son capaces de hablar tranquilamente por el móvil mientras pedalean, o también pueden ir comiendo un helado, o bebiendo un zumito... Que habilidosos!!

Otra cosa que nos llama la atención es que a los holandeses les sobra la pasta!. Han decidido que las monedas de 1y 2 ct de euro son despreciables, así que aunque los precios los pongan con céntimos de euro, al ir a pagar te redondearan a 0 o 5 más próximo. Y no intentes darles los céntimos, porque te miran con cara de pocos amigos!.


3 de Julio de 2006 - Amsterdam

Nuestro segundo día en Amsterdam comienza después de haber dormido mas de 9 horas seguidas debido al madrugón que nos tuvimos que dar el día anterior. A las 8:30 nos han traído el desayuno a la habitación, pero no porque sea un hotel lujoso, sino porque no hay dónde servirlo mas que en la habitación. Además es ajustado al tamaño de la mini-mesita que hay en nuestra mini-habitación, tenemos hambre!

El "hotel" en el que estamos alojados se llama Bema, está muy bien situado, pero ahí acaban sus buenas referencias. No lo recomendamos bajo ningún concepto, aunque claro, no hemos estado en ningún otro y no sabemos si serán así todos (seguro que no). Podéis ver la crítica de este hotel en TripAdvisor, una muy buena página para que veáis si el hotel al que vais a ir de vacaciones está bien o no.

Bueno, el plan del día era acercarnos a ver dos pueblecitos cercanos a Amsterdam, Marken y Volendam. Tranvía a Central Station y allí una señorita muy amable nos vende unos bonos de 24 horas de autobús para hacer todos los viajes que queramos en un día con la compañía ARRIVA que es la que nos lleva a Marken y a Volendam. A amortizar el billete!!

Nuestra primera parada es Marken, a unos 40 minutos de Amsterdam. Es un pequeño pueblo de casas de madera en la costa, muy bonito, muy limpio y muy cuidado. Todas las casas sin excepción son del mismo estilo y hay una calma inmensa. En su puerto cogemos un barquito (con descuento con el billete de bus) para ir navegando a Volendam, que está justo enfrente.

Volendam es bastante mayor que Marken, también en la costa y de un estilo parecido. Las casitas que tienen vistas al mar son para morirse!. Dando un paseo vemos una inmobiliaria y comprobamos dos cosas, que las casas son muy asequibles (por 120.000 € te puedes comprar una), y que los españoles somos demasiado "listos". LAs casitas son todo ventana, con terracitas llenas de plantas y entradas muy decoradas. Eso si, hay que llevarse bien con los vecinos porque mucha intimidad no dan. También observamos que estos pueblos no tienen la típica plaza del pueblo como en España. Será porque no tienen fiestas!!

Desde Volendam vamos a Edam, que está muy cerca, en autobús. No tenemos suerte y hoy no es el día de mercado de los quesos, así que vemos el pueblecito tranquilo y un poco desierto. Visitamos una iglesia protestante de madera y ladrillo acondicionada como sala de muestras. No tiene nada que ver con las iglesias a las que estamos acostumbrados.

Volvemos a Amsterdam en otro autobús, agotados y achicharrados, está haciendo un calor terrible. Y para combatir nuestro terrible estado... una Dutchy Burguer en una terraza de la plaza Spui. Un rincón interesante, a la sombra, con airecillo "fresco" y comida rápida pero de calidad. Para comenzar lo que durante este viaje será una tradición, la burguer venía con una cerveza talla large, a partir de ahora CERVEZON.

Comida holanda, bajo coste

Después de reponer fuerzas, hemos recorrido el centro de Amsterdam , esta vez andando. Visitamos el Barrio Rojo y descubrimos que es algo diferente a lo que esperábamos, y de todas maneras lo encontramos algo triste.

Tras nuestra segunda paliza, en este que iba a ser un viaje tranquilo, acabamos descansando en el parque del Museumplein. Está lleno de gente haciendo deporte, cenando, paseando, incluso un grupo practicando capoeira. Nos sorprendemos también porque nadie lleva casco en los ciclomotores, ni siquiera la policía, por ello suponemos que no es obligatorio.

Otra de las cosas que observamos es que la moda empieza a estar globalizada también, el mismo tipo de zapatos que en España, la misma ropa y como no, este verano las cosas a topos, camisetas de topos, vestidos de topos, faldas de topos, zapatillas de topos je je.


4 de Julio de 2006 - Amsterdam

Hoy disponemos de toda la mañana, ya que esta tarde volamos a Budapest. Para descansar del ajetreo de ayer y decidimos visitar el Museo Van Gogh, que está prácticamente al lado del hotel. Nos acercamos a las 10:00h hora de apertura y hay un poco de cola, durante toda la mañana veremos que el museo esta llenisimo. El museo nos gusta, es interesante, de un tamaño adecuado para verlo en 2 o 3 horas. No todas las obras son de Van Gogh, sino que han hecho una recopilación de los autores que vivieron en su época y estaban relacionados con él de alguna manera. Se pueden ver obras de Monet, Pisarro, Gauguin, Manet, Toulouse Lautrec, Cezànne, etc. Aquí se encuentran algunos cuadros de Van Gogh muy famosos, como "Los Girasoles", "La Habitación", y "Silla de Gauguin".

Al salir, nos damos un último paseo por el centro de Amsterdam y comemos en una terracita al lado de un canal, unos bagels con un zumo natural. En muchos restaurantes sirven bagels de muchos tipos de pan y gran variedad de ingredientes. Los zumos también tienen mucho éxito, combinaciones extrañas pero buenas.

Para llegar al aeropuerto cogemos un tranvía a Central Station, que además de ir repleto no tiene aire acondicionado. Los holandeses ahorran sin duda, pero nosotros parecemos pollos ahogados en un tranvía a 50º. Casi no nos queda dinero y tenemos que gastarlo todo en los billetes de tren al aeropuerto ya que, no sabemos por qué extraña razón, en esta estación no aceptan tarjetas de crédito. Tampoco nos dejaron pagar en el museo Van Gogh con tarjeta. Pago mínimo 25 €. Por un lado desprecian los céntimos y ahora racanean con los pagos de tarjeta.. ¿?.

Volamos de Amsterdam a Budapest con Wizzair sin ningún problema y llegamos a la terminal 1 del aeropuerto de Budapest. Para llegar a nuestro hotel compramos un billete de ida y vuelta en unos minibuses que reparten a los turistas por los hoteles. Esta es la mejor opción para ir a hoteles a los que no se pueda llegar fácilmente en transporte público. Funciona 24 horas y lo comprobaremos cuando venga a recogernos a nuestro hotel a las 4 de la madrugada. En el viaje de ida, viajamos con un mochilero y un hombre que viaja solo, el conductor está loco, conduce a toda velocidad, saltándose los stops, pegado a los coches, sin cinturón de seguridad y medio recostado en el asiento. Un poco asustados llegamos a nuestra primera parada, un barrio de las afueras, sin luz, tétrico y dónde no nos gustaría perdernos. Que no sea el nuestro!!. Afortunadamente es la parada del mochilero y le despedimos entre aliviados y preocupados por su integridad. Después de dejar al hombre en su hotel, mas céntrico, nos deja a nosotros en una calle bastante oscura pero que poco después veremos que es segura.

La recepcionista del hotel es el primer habitante húngaro amable que nos encontramos. Nos recomienda un sitio para cenar (Poco Loco) que al final y a pesar de querer parecerse a un mexicano es un restaurante con comida húngara. Aquí nos sirven la primera botella de agua "sin gas" según ellos. En estos días comprobaremos que todo el agua embotellada lleva algo de HydrogenCarbonat.


5 de Julio de 2006 - Budapest

Para tomar contacto con la ciudad decidimos ir caminando hacia la parte alta de Buda, en donde se encuentra el palacio real y la Iglesia de San Matias. Todo en esa zona está muy bien conservado y tiene unas vistas impresionantes del resto de la ciudad. Visitamos la iglesia de San Matías, el Bastión de los Pescadores, el palacio real y callejeamos por la parte antigua.

En esta zona tenemos nuestro primer contacto con el agua embotellada en los países del este. Resulta que no les debe parecer útil embotellar el agua sin mas, así que a todas les añaden un poco de HydrogenCarbonat (gas para los amigos). Las que son "con gas" tienen mucho HydrogenCarbonat y las que son "sin gas" tienen menos, pero igualmente tienen gas!. Ayer por la noche, en donde cenamos, pensamos que no nos habían entendido y que nos habían traído el agua con gas, pero ahora ya sabemos que esa era "sin gas". ¿?

También en Budapest descubrimos otra costumbre que luego veremos que es lo común en el resto de ciudades del este. Los coches aparcan en las aceras y está totalmente permitido. Tan permitido que incluso existe una raya pintada en el suelo que indica hasta donde se puede llegar con el coche, para que los peatones puedan pasar aunque sea en fila india.

Comprobamos que Budapest es una ciudad de contrastes, conviven calles arregladas y con encanto, con edificios que amenazan ruina, coches viejisimos con últimos modelos. En general los establecimientos hosteleros tienen una estética muy cuidada y a la última moda de cualquier ciudad europea. Apetece entrar en todos!.

Después de visitar la parte antigua de Buda, bajamos por la montaña y cruzamos el puente de las cadenas para llegar a Pest. A orillas del Danubio hay restaurantes con terrazas con vistas a Buda y cartas interesantes. Nos decidimos por uno de ellos y un camarero muy simpático nos explica sus mejores platos. Pedimos gulasch y atún con pasta y salsa, ambos dos platos típicos de Hungría.

Después de comer y como la ola de calor afecta a toda Europa, y a Budapest también claro, decidimos ir al hotel a las piscinas que tiene anexas. Allí comprobamos que la moda de la depilación masculina también ha llegado, así que Allí estoy yo con mis pelambreras llamando la atención :-)

Por la tarde visitamos el barrio del Parlamento (inspirado en las Casas del Parlamento de Londres). Todo el barrio está lleno de edificios oficiales y emblemáticos. Visitamos la Iglesia de San Esteban y varias plazas muy agradables. Para terminar la tarde nos dirigimos al café New York. Uno de los de mas solera de todo Budapest que sigue manteniendo su encanto a pesar de haber sido recientemente renovado. Hay música en directo y el trato es de lujo, Allí nos tomamos un café con fresas! y un batido gigante por menos de 4 euros.

Los horarios de Budapest también nos traen locos, las tiendas cierran a las 18:00 - 19:00, los baños a las 18:00, la piscina de nuestro hotel también cerraba a las 18:00. Pero si es cuando mejor se está!.

Al volver hacia el hotel damos una vuelta por el barrio judío. Entre que está anocheciendo y casi no hay luces en la calle, lo vemos muy tétrico y no muy acogedor. Nos vamos al Hotel.


6 de Julio de 2006 - Budapest

Empezamos el día con un paseo por la parte de Buda, visitamos la iglesia de Santa Ana, y cogemos un tranvía hacia el balneario Gellert, unos de los baños mas famosos de todo Budapest. Allí hay una fuente de agua fresca y sin gas! y reponemos fuerzas rellenando los botellines que llevábamos. Como no queremos entrar a darnos un baño, la visita da poco de sí, así que cruzamos en tranvía hacia Pest, y nos bajamos justo en frente de un mercado del estilo de la Boquería en Barcelona. Es todo muy bonito, muy ordenado y muy colorista con los paprikas colgados y diversos tipos de hortalizas que no acertamos a adivinar qué son exactamente.

Justo delante del mercado comienza (o termina) la calle mas comercial y turística de Budapest, la calle Vacy. Recorremos toda la calle y con pena vemos que solamente hay terrazas y tiendas de souvernirs, además no hay casi nadie paseando.

Como se acerca la hora de comer húngara, entramos en un restaurante se mi-italiano que nos recomendaba la guía, el Belvarosi - Lugas. Allí descubrimos con sorpresa que el camarero lleva una camiseta de Sitges! y también sufrimos los primeros problemas con el idioma ya que pedimos lo que nosotros pensábamos que era carne y acabaron siendo unos macarrones, muy buenos si.. pero macarrones!.

Después de reponer fuerzas visitamos la Gran Sinagoga, nos atienden en español y nos venden unos tickets a precio de "estudiante" jeje, para una visita guiada en español. No hay otra manera de visitarla, y para entrar debes pasar por un arco de seguridad y un scanner. La visita la hacemos con otra pareja española "de tour" y nos parece interesante ya que cuentan cosas de la II Guerra Mundial, de cómo se organizaron y de cómo la sinagoga se salvo de la destrucción por que los nazis lo usaron como almacén y cuadra.

Después de dar un último paseo por el centro decidimos volver al hotel a preparar las maletas, nuestro vuelo a Varsovia sale a las 6:40 de la mañana y un microbus vendrá a buscarnos al hotel a las 4:30. Cenamos en el Poco Loco, y nos reconocen como huéspedes del hotel Csaszar, y nos dicen que los dueños tienen un acuerdo y que nos harán el 10% de descuento. Pero si ya es baratisimo!. Un buen final a nuestra visita a Budapest.

7 de Julio de 2006 - Varsovia

4:30 de la madrugada, el minibús nos espera puntualmente en la puerta. Nos recoge a nosotros y damos un nuevo tour por Budapest para buscar a mas clientes. Cuando ya estamos todos, vamos al aeropuerto. Entramos sin ningún tipo de problema y gastamos nuestros últimos florines húngaros en un desayuno aeropuerteril a precios de España, qué robo!. Nuestro vuelo sale puntual. En realidad el destino final es Estocolmo, pero hace escala en Varsovia. Somos los únicos españoles del vuelo.

Al llegar al aeropuerto de Varsovia, recogemos las maletas sin ningún contratiempo y compramos en un kiosko de prensa (no se pueden comprar en el bus) los billetes del autobús 175 hacia el centro de Varsovia. Debemos comprar 3 billetes, 1 para cada uno de nosotros y otro para las maletas!. Cada uno cuesta 2,40zl que son unos 60cts de euro.

El autobús para casi en la puerta del hotel en el que nos alojaremos en esta corta estancia en Varsovia, el Polonia Palace. Un hotelazo de 4 estrellas de lujo. Dejamos las maletas y nos vamos a la parte vieja de la ciudad. Aunque esté todo reconstruido es todo muy bonito, la plaza del mercado es espectacular y está todo muy cuidado. Después de ver la ciudad vieja y la ciudad nueva, unidas a través de la barbacana.

Para descansar y siguiendo las indicaciones de algún folleto que tenemos por ahí, cogemos el bus de línea 180 que te lleva por el precio de un billete normal a todos los sitios turísticos de la ciudad. Es buen medio para conocer la ciudad. Todos los edificios son de cemento y del mismo estilo, altos, grises y cuadrados. Las distancias son muy grandes, está todo demasiado esparcido. Las calles son muy anchas y las manzanas muy largas. Nos alegramos de haber cogido el bus, a pesar de no tener aire acondicionado y de estar en plena ola de calor.

Como todavía la habitación no está preparada, decidimos ir a comer a la "Ruta Real". Allí mismo hay un Bar Mleczny, un local en el que se puede comer por 1 o 2 euros y en donde dan comida típicamente polaca. El lugar está decorado en madera y tiene un gran cartel con los nombres de todos los platos en polaco con sus precios, así que no entendemos nada. Al fijarnos en las mesas, nos echamos para atrás en nuestra decisión de comer Allí El ambiente es triste, hay muchas personas mayores comiendo solas y gente con pinta extraña. No nos da ganas de entrar. AL final comemos en un restaurante cualquiera y probamos los famosos pierogis, esta vez de verdura. Los pierogis son como una especie de raviolis o empanadillas rellenos de diferentes cosas y están buenos pero llenan mucho!.

Por la noche, ya vemos que los horarios de Polonia son muy parecidos a los españoles, así que vamos a cenar hacia las 21:00 a la parte vieja. Hemos visto los precios y por unos 15 euros se puede cenar 2 personas en una terraza de la plaza del mercado. Algo que en España sería un robo y te querrían clavar mas de 60 euros. Por la noche (es sábado), hay mucho ambiente en esta parte de la ciudad y las calles están a rebosar. En un principio nos parece que todos somos turistas.. pero al final vemos que no, que a los propios "varsovianos" les gusta ir por Allí

8 de Julio de 2006 - Varsovia

Qué pena dejar el Palace!, nos deleitamos con un suculento desayuno que no volveremos a ver en mucho tiempo. El hotel está justo en frente del Palacio de la Cultura, un edificio típicamente comunista, enorme, así que vamos a visitarlo. Se puede acceder al mirador de la planta 30 y nos sirve para tener una perspectiva diferente de la ciudad. Observamos que todos los edificios son del tipo que vimos ayer desde el autobús y que hay muchos parques por toda la ciudad.

Al bajar cogemos de nuevo el bus 180 y al pasar por la parte vieja, vemos que está lleno de soldados franceses y polacos vestidos como en la época de Napoleón. Nos quedamos por allí y hacen una especie de desfile rememorando algún hecho histórico pero que no acertamos a adivinar.

Después de comer algo nos vamos a la estación central (que también estaba en frente del hotel), allí cogemos un tren expresso hacia Gdansk-Sopot. Hemos comprado los billetes por internet y no tenemos que hacer ninguna cola. Llevamos el billete impreso y el revisor lleva una lista con los pasajeros de internet (solo nosotros je je), y comprueba tus datos. Es comodísimo!. Vamos en 2ª y el tren nos recuerda a algunos españoles de no hace tanto tiempo. Los vagones están divididos en compartimentos de 6 personas y nos toca con unos señores muy amables, que nos ayudan a subir las maletas al maletero y nos dan conversación. Ellos son de Slupsk, cerca de Alemania, y nos preguntan acerca de nuestro viaje, de dónde éramos etc. Nosotros también les preguntamos cosas y hablamos de la cerveza, el mundial y el español en el mundo y eso hace que el viaje de 4 horas se nos haga mas ameno. Hay que decir que solamente uno de ellos hablaba inglés y era con el que hablamos, el resto no entendía ni una palabra.

EL paisaje polaco es bastante llano, no hay montes a la vista y cada vez hay mas humedad por acercarnos al mar báltico.

Nuestro objetivo era Gdansk, pero como no encontramos alojamiento, nos decantamos por Sopot, que está justo al lado. Sopot es como el Salou de los polacos. Una ciudad muy enfocada al turismo playero en donde hay muchas discotecas, bares y ambiente juvenil.

La pensión a la que vamos (Pensjonat Irena), no es lo que nos esperábamos. Según la guía Trotamundos estaba totalmente renovada, y comprobamos que eso debió ser hace 30 años. Las habitaciones eran grandes, pero el baño estaba viejo, sucio y medio roto. Otro detalle nos cabreo ya del todo. Las sabanas bajeras no llegaban a cubrir el colchón¿?. Protestamos y solo conseguimos que nos dieran otra sábana para poder cubrir lo que faltaba. En fin, que no lo recomendamos bajo ningún concepto.

Dando una vuelta por el pueblo, observamos gratamente cómo todos los locales están perfectamente decorados, con mucho gusto y sin cosas estrafalarias. Los edificios también están cuidados, no hay bloques de apartamentos tipo español, todas las construcciones son o imitan a los caserones que en su origen construyeron los burgueses polacos a principios del siglo XX.

A pesar de ser muy turístico, cenamos en pleno centro en una terraza por 10 euros!!. Esto es un chollo!.


9 de Julio de 2006 - Sopot -Gdansk

Esta mañana, para descansar de tanto viaje, hemos ido a la playa. En el desayuno hemos compartido mesa con una pareja de alemán con polaca. Han sido muy simpáticos y nos han estado contando las cosas que merecían la pena ver en diversos lugares que teníamos pensado visitar en Polonia.

La playa estaba a tope, es domingo y se nota. Una de las cosas que nos ha llamado mas la atención es que así como en España llevamos toallas para tumbarnos en la arena y a la vez secarnos, aquí llevan MANTAS!, y una toalla para secarse. Si si, mantas de cama de toda la vida, con estampados de leopardo etc. Se tumban en la manta y si se bañan se secan con una toalla. Bufff solo de recordarlo ya me está entrando el calor... Otra cosa que está totalmente de moda es el parapeto ese para que no te de el aire y conseguir un poco de intimidad. Y la última, NADIE hace topless.

El mar estaba peor de lo que pensábamos ya que además de algas y demás restos marinos que podrían ser normales, encontramos todo tipo de deshechos, incluidos multitud de pececillos muertos en la arena. Igualmente la gente se baña sin problemas, pero a nosotros nos da un poco de repelús.

Como buen país "recién" entrado al capitalismo, este ha calado de forma salvaje. En la playa hay multitud de negocios de todo tipo. Podemos ver en pocos metros, chiringuitos (decorados a la última moda), alquiler de patines, paseos en banana, alquiler de motos de agua, alquiler de catamaranes, y lo "mejor" alquiler de colchonetas inflables ya infladas!. Este último negocio tenía un éxito terrible entre los chavales, ya que pagabas por 1 hora y podías cambiar de colchoneta unas cuantas veces, así podías probar todas y había de todo, desde el típico delfín hinchable hasta una especie de cama elástica acuática.

Después de haber descansado toda la mañana, hemos ido a Gdansk en tren por 2,8 zl. Hemos paseamos por la parte antigua de la ciudad y nos ha parecido preciosa. Hay mucho ambientorro, heladerías, restaurantes, terrazas, música por la calle y muuuuchas tiendas de ámbar (producto típico de esta zona).

Al volver a Sopot para cenar, todo el mundo está viendo la final del mundial de fútbol, en todas las terrazas todo el mundo mira la tele con mucho interés. Nada mas acabar se recupera el ambiente de fiesta habitual. Por la noche hemos ido al "Molo", el muelle de madera mas largo de Europa (eso dicen). A estas horas era ya gratuito ya que durante el día te cobran algún zloty por entrar.

Aquí las chicas van muy arregladas, el desfile de minifaldas y escotes no cesa... que no venga ninguna pareja con la novia celosa!!.

10 de Julio de 2006 - Sopot -Gdansk

Cuando ya parece que iba olvidando las chapuzas-guarrerías de la Pensión Irena donde nos alojábamos (baño guarro, sabanas medio rotas y sin cubrir el colchón totalmente), nos vuelven a defraudar en el desayuno. El camarero que lo servía debía traernos un plato de fresas (todo un detalle) y un tarrito con mermelada, pues bien, ni corto ni perezoso, ha cogido el plato de fresas manchado y la mermelada que había sobrado de la mesa de al lado y nos lo ha puesto en la nuestra con todo el morro!. Se me ha quitado el hambre :-(

A pesar de todo, nos estamos llevando una muy grata impresión de toda la zona y decidimos volver a Gdansk por la mañana para ver las ciudad entre semana y ver lo que nos faltaba del día anterior. HAce un calor mortal y no podemos casi ni movernos. A duras penas visitamos la zona del Ayuntamiento y el canal Raduna

Buscando la brisa marina nos hemos montamos en un barco que recorre la desembocadura del Vístula hasta el Westerplatte, el lugar donde se produjeron los primeros disparos de la II Guerra Mundial. En el barco hay un guía polaco que explica muchas cosas e incluso se arranca con algunas canciones típicas muy bien entonadas, pero nosotros no entendemos ni patata porque solo habla polaco :-(

Para comer nos decidimos por un restaurante que parece que acabe de abrir porque todos parecían nuevos, Restaurante Estragon. Comemos casi solos y acertamos de lleno, la comida está buenísima y es bien barato a la vez que elegantisimo. Aquí nos ocurre algo que ya nos había ocurrido en Budapest y en Varsovia y es que al pedir un plato cuyo ingrediente principal era el pollo, nos dicen sutilmente que mejor que pidamos otra cosa. Empezamos a sospechar que se debe a la gripe aviar pero nadie nos lo dice abiertamente.

Por la tarde nos quedamos escuchando a un violinista acompañado por una acordeón que tocaban como verdaderos profesionales y nos sentamos en una terracita de nuestra calle favorita de Gdansk, Ulica Mariacka. Hemos comprado un cristal decorado a una artesana de esa misma calle. A partir de ahora tendremos mucho cuidado en todos los traslados que nos quedan!.


11 de Julio de 2006 - Sopot -Gdansk

Hoy ha sido un día de transición, por la mañana hemos dado un paseo por la playa disfrutando de la brisa del mar Báltico y al mediodía hemos cogido el tren expresso hacia Cracovia. Teníamos 8 horas de viaje por delante!. El tren era prácticamente igual al que nos había llevado de Varsovia a Gdansk, y de hecho íbamos a hacer ahora el camino inverso hasta Varsovia y de allí a Cracovia, era un tren antiguo pero bien cuidado, limpio (los baños estaban inmaculados después de 7 horas de viaje). A medio camino hemos preparado unos bocatas en el compartimento con los embutidos polacos y el queso ahumado comprados en un súper. Todo buenísimo.

El paisaje ha sido bastante monótono durante todo el trayecto, no hay montes, hay mucha vegetación y está muy poco poblado. Durante el viaje hemos tenido un amago de anécdota y es que, justo en los 5 minutos en los que me he levantado para ir al baño, ha venido el revisor y yo llevaba los billetes en mi bolsillo. Le han empezado a hacer preguntas en polaco a C. y afortunadamente uno de los compañeros del compartimento ha hecho de traductor en inglés explicándoles la situación. Yo he llegado a los pocos minutos y todo ha quedado en unas sonrisas.

Estos revisores van uniformados y parecían amables, pero en Gdansk hemos "padecido" a los revisores de paisano del tren de cercanías. Ya habíamos oído hablar de ellos y lo que vimos lo corrobora. Son gente que va de paisano, incluso "disfrazados" de turistas, y en determinado momento sacan un carnet, se lo pinzan a la camisa y hala.. billetes por favor!!. Todo esto con una cara de pocos amigos de aquí te espero. Afortunadamente todas las veces que nos los hemos encontrado (casi en cada trayecto), llevábamos nuestro billete correctamente.

Por la tarde-noche, hemos llegado a Cracovia, estábamos baldados, por el calor y las horas de tren, pero aun así, hemos ido andando hasta el Hostel Orange, en la calle Dietla 64. Un hostel que había reservado por internet y en el que teníamos una habitación doble por 30 euros. Hemos andado durante unos 15 minutos y después hemos tenido que subir 3 pisos andando y sin ascensor!! De todas maneras al llegar nos ha dado muy buena impresión, se ve todo nuevo, limpio y el personal (todo chicas) era muy simpático. Hay internet gratis y te lavan la ropa gratis también!. Esto es un chollo! :-)

12 de Julio de 2006 - Cracovia

Cracovia tiene tres zonas de interés claramente identificadas. El centro está claramente identificado ya que está rodeado por unas grandes murallas y un jardín muy agradable y animado. En la parte vieja está situado el Wavel, un promontorio fortificado en el que se levanta el Castillo Real y la Catedral, al lado del Wavel y también parte del centro, se encuentra la Ruta Real y la Plaza del Mercado (Rynek Glowny), que sería el equivalente a la Calle Mayor y la Plaza Mayor de cualquier pueblo o ciudad de España. Por otro lado, separado por la Avda Dietla se encuentra el barrio judío, ahora mismo convertido en una especie de Born de Barcelona o Soho Neoyorkino. Un barrio bohemio con multitud de bares y restaurantes decorados muy creativamente.

Esta mañana hemos ido a dar una vuelta de reconocimiento por Cracovia, el hostel está muy bien situado y con un corto paseo nos hemos situado a los pies del Wawel. En este promontorio se levantan el Castillo Real (Zamek Królewski) y la Catedral. La entrada al recinto es gratuita y solamente tienes que pagar si quieres visitar los interiores del Castillo Real y alguna zona de la Catedral. No vimos nada demasiado interesante como para pagar los elevados precios de las entradas, así que entramos en la Catedral gratis y el Castillo lo vemos por fuera. Hemos llegado sobre las 10 de la mañana y en la Catedral casi no se podía dar ni un paso. Nos ha parecido bonita, pero no espectacular y además las aglomeraciones nos han aguado la visita. Ali mismo nos hemos tomado el primer cervezón del día y también hemos enviado algunas postales para España.

Al mediodía nos hemos dirigido por la Ruta Real hacia la Rynek Glowny (Plaza del Mercado), la ruta real está llena de tiendas de todo tipo y de restaurantes típicos y menos típicos, desde el Pizza Hut hasta el Balatón (restaurante húngaro). En la plaza real se levanta la Iglesia de Santa María, una gran iglesia que se comenzó a construir en 1355. Por dentro nos gusta mas que la Catedral pero no podemos verla completamente ya que para hacer un recorrido interior completo había que pagar otra entrada y no nos apetecía hacerlo. Esta iglesia tiene dos torres y desde la mas alta se emite el famoso y curioso toque del trompetista en las horas en punto. Es una melodía que se corta bruscamente rememorando el asesinato del trompetista por los turcos. En la misma plaza también se levanta la Torre del Ayuntamiento (Wieza ratuszowa) a la que se puede subir por solo 1 euro pero que no recomendamos porque las vistas no son las esperadas.

Después de comer hemos ido a descansar de nuevo al hostel y por la tarde nos hemos acercado al barrio judío, hemos visto alguna sinagoga y hemos subido hacia la Rynec Glowny para elegir un restaurante para cenar. Antes de cenar hemos visitado el Mercado de los Paños, un edificio que se levanta en el centro de la plaza, y que ahora mismo acoge un sinfín de tiendas de recuerdos típicos de Polonia, a cada cual mas feo (perdón a los polacos!). Como no nos gustaba nada vamos a cenar directamente y después de tomarnos algo en una terraza de la plaza (está llenísimo).


13 de Julio de 2006 - Cracovia - Wieliczka

Hoy hemos picado como dos turistas novatos, a pesar de que habíamos leído en algunos foros que las Minas de Sal no eran muy recomendables, ya que estábamos allí decidimos ir a verlas. Para llegar hemos cogido un minibús (abundantes en Polonia) de línea que iba a pueblo de Wieliczka, el billete nos ha costado 2,80 zl (unos 70cts de euro) cada trayecto y las entradas unos 10 euros (carísimo para Polonia). Este medio de transporte es el mejor para acercarse a las Minas, ya que las excursiones organizadas te cobran mas de 30 euros por llevarte en autobús exactamente por el mismo recorrido. En la minas se debe comprar la entrada y esperar a que te toque entrar con un grupo de unas 20 personas. Todas las visitas son con un guía y si no quieres esperar o pagar a uno en inglés debes arrimarte a un grupo con guía en polaco. Nosotros hicimos eso y no nos enteramos de nada de lo que decía jeje, pero para evitarlo nos compramos un librito explicativo por unos 2 euros que nos contaba lo mismo que el guía, o eso creemos!. Las minas o por lo menos la parte visitable está a unos 14 metros de profundidad y se debe bajar andando por unas escaleras estrechitas de madera. Una vez abajo se hace un recorrido por varias galerías durante unas 2 horas. La "gracia" de las minas es que los mineros, cada vez que abandonaban una galería, realizaban alguna escultura conmemorativa de todo tipo, vírgenes, santos, políticos etc etc. La obra mas llamativa es la capilla de San Kinga, una gran sala excavada en la roca con 36 metros de altura en su parte mas alta. Esta sala es lo único realmente espectacular de las minas ya que el resto no nos pareció muy llamativo.

Después de la visita, volvimos de nuevo en el minibús por otros 2.8 zl. descansamos en el hostel Estos días está haciendo tanto calor que no aguantamos todo el día por la calle. Al atardecer, nos hemos dirigido al Rynek Glowny de nuevo para cenar en un restaurante de lujo y así celebrar mi cumpleaños. Cenamos en el restaurante Chimera, en la calle Anny 3. Este restaurante sería de unos 50 o 60 euros por persona en cualquier ciudad española, pero allí hemos pedido cenar por unos 35 euros los dos!. Es un restaurante situado en los sótanos de un edificio, que en la II Guerra Mundial se usaba como refugio antiaéreo. Está compuesto por pequeñas salas con paredes de piedra que le da un toque muy intimo y romántico. Totalmente recomendable.


14 de Julio de 2006 - Cracovia - Auschwitz

Muy cerca de Cracovia, se encuentran dos campos de concentración en los que los nazis encerraban, torturaban y gaseaban a judíos y demás prisioneros en la II Guerra Mundial. Se trata de los campos de Auschwitz y Birkenau. Ahora mismo se pueden visitar como recordatorio del horror que se vivió aquellos días.

Para llegar hasta el campo hemos cogido el bus con dirección a Oswiecim por unos 7 zl en el andén 13 de la estación de autobuses de Cracovia. El bus hace varias paradas pero la última es en el mismo campo de Auschwitz, así que es igual que el que te pueden ofrecer las excursiones organizadas por mas de 40 euros!. El viaje es de una hora larga a pesar de estar a 70 km, ya que hace varias paradas.

La entrada al campo es gratuita, y solamente debes pagar si quieres que un guía te acompañe y explique las instalaciones. Nosotros decidimos no cogerlo ya que existen bastantes carteles explicativos y por lo que vemos los guías no te cuentan mucho mas, como mucho le dan un toque mas dramático que no era necesario. La visita es bastante sobrecogedora, pero una buena parte de dramatismo la quita las hordas de turistas que se hacen fotos en todos los lugares en donde está prohibido, incluido la cámara de gas y el horno crematorio. De todas maneras echamos en falta datos mas concretos sobre lo que ocurrió allí, por qué paso etc...

Cuando terminas de ver ese campo puedes coger un autobús gratuito que te lleva a Birkenau, situado a unos 3 km. Este campo es diferente, muchísimo mas grande que Auschwitz, se mantienen los barracones en donde malvivían los prisioneros, con sus letrinas y literas de madera, hacinados como animales. Allí también se encuentra la entrada del tren en donde se hacia la selección de los prisioneros y se separaban los que iban a la cámara de gas directamente o los que se iban a quedar a hacer trabajos inútiles.

El mismo autobús te lleva a Auschwitz de nuevo y allí cogimos el bus para volver a Cracovia. Aquí vino la sorpresa del día, en la parada apareció un autobús moderno pero como los urbanos de cualquier ciudad española, con sus asientos de plástico duro. Todos nos quedamos extrañados porque tenemos un viaje de unos 80km hasta Cracovia, pero el conductor insiste en que es este el bus. Nos hemos montado pensando que cambiaríamos en alguna de las paradas que hacía, pero no ha sido así y hemos hecho un viaje de 1 hora y media o mas en esos incómodos asientos!. Hemos llegado hechos polvo y nos hemos ido al hostel a descansar.

Por la noche hemos cenado en las cercanías de la plaza del mercado de nuevo y nos hemos ido a dormir.

15 de Julio de 2006 - Cracovia - Zalipie

A partir de hoy tenemos un coche alquilado, lo recogeremos en Cracovia y lo devolveremos en el aeropuerto de Katowice sin coste adicional. La compañía es Budget. Antes de ir a recogerlo hemos desayunado en una pastelería cafetería cercana al hotel y enfrente de la parada del tranvía que debíamos coger para llegar a las oficinas de Budget. Allí hemos probado dos típicos postres polacos, uno de ellos se parecía al típico bollo suizo con la parte central cubierto de crema, pero resulta que en este caso lo amarillo era tarta de queso!. Otro de los postres era una especie de torta rellena de algo que parecía chocolate pero que era pasta de amapolas. Esto último lo hemos visto en muchos sitios y no supimos identificarlo hasta que la dependienta amabilísima nos lo dijo.

Después de desaayunar hemos cogido el coche, un Chevrolet Aveo naranja eléctrico totalmente nuevo y sin pensarnoslo dos veces nos dirigimos a descubrir la región de Malopolska (Pequeña Polonia).

Coche alquiler Polonia, cruzando rio



En esta región existen varias iglesias de madera recientemente declaradas Patrimonio de la Humanidad y como primera parada nos dirigimos hacia Lipnica Murowana. En el trayecto comprobamos que todo lo que habíamos leído y oído sobre las carreteras polacas era un poco exagerado. No se puede decir que estén fatal, solamente un poco mal, pero vamos, que se puede conducir perfectamente sin ningún peligro. A nosotros nos recordaron a la carretera del Pantano de Yesa antes de arreglarla, carreteras con baches, pero nada mas. Para poder orientarnos nos hemos comprado un librito con los mapas de toda Polonia por 2 euros en un carrefour en el que también hemos comprado la comida del día. Gracias a ese libro llegamos a la primera iglesia de nuestro recorrido. La verdad es que nos sorprendió mucho, por fuera era mejor de lo que imaginábamos, todo estaba muy arreglado e incluso había algún cartel en español explicando la historia de la iglesia, pero lo que realmente nos sorprendió fue el interior. Toda las paredes estaban pintadas por el interior, había multitud de figuras de santos y de vírgenes y todo era un poco tétrico pero muy bonito. Por supuesto estaba prohibido hacer fotos en el interior!.

En el camino hacia la siguiente iglesia de madera, observamos varias cosas curiosas. La tracción animal se sigue utilizando en el campo, tanto para tirar de carromatos como para trabajar el campo. También observamos que muchas de las casas están habitadas pero sin terminar de construir la fachada y sin barandillas en los balcones pero con un jardín muy arreglado. Preguntando por ahí, descubrimos que no las acaban por falta de dinero y no como algún truco para pagar menos impuestos que nuestras mentes pícaras ya habían ideado. A los lados de la carretera hay multitud de niños vendiendo a los conductores, frutos que previamente han recogido en el campo. Toda la estampa es muy curiosa y nos inspira confianza. Visitamos la iglesia de Binarowa, que era parecida a la anterior, comemos a los pies de otra iglesia de madera y nos vamos hasta Tarnow para tomar el café.

Tarnow es una ciudad no muy grande con la forma característica de las ciudades polacas. La parte vieja está muy arreglada y nos sentamos en una terraza de la Rynek Glowny (la plaza mayor). La visita no da mucho mas de si y nos dirigimos hacia Zalipie, hemos leído en las guías que Allí adornan las casas con unas pinturas de flores muy curiosas.

En Zalipie vimos las casas adornadas y cuando ya nos íbamos, un poco apenados por no poder acercarnos a ninguna (están dentro de cada terreno de la casa), una mujer nos hizo parar y mediante gestos nos indicó que tenía las llaves de una casa y que nos la iba a enseñar. La mujer no hablaba nada que no fuera polaco así que era imposible la comunicación verbal. La llevamos en coche hasta la casa que ella decía y pudimos ver que por dentro siguen estando adornadas con los mismo motivos que en sus fachadas. Nos despedimos de la mujer y emprendimos nuestro camino de retorno a Cracovia.

Ha sido un día muy intenso, y muy bonito, hemos descubierto la verdadera Polonia. La vida en las ciudades es prácticamente igual a la de cualquier ciudad española, pero en el campo si que hemos notado unas diferencias muy grandes. Se respiraba un ambiente muy seguro y confiado en todo el campo y todo el mundo te dedicaba una sonrisa.

16 de Julio de 2006 - Cracovia - Wroclaw.

Hoy tocaba Wroclaw, no está demasiado lejos de Cracovia, a unos 270 Km. por autopista. Las autopistas de Polonia tienen una característica muy curiosa, en el carril de la derecha del todo, en el carril por el que suelen ir los camiones, se han quedado marcadas las ruedas de los vehículos pesados. De esta manera, se han creado como dos raíles por los que debes circular para ir cómodo. En el carril izquierdo esto no pasa, así que la solución es ir por la izquierda prácticamente todo el rato. Nuestro coche no era muy potente, por no decir nada potente, y nos costaba pasar de 120km/h, pero de todas maneras como el resto de coches que circulaban por la autopista tampoco eran mucho mejores, íbamos cómodos.

Wroclaw es una ciudad muy bonita, o deberíamos decir que el centro de Wroclaw es muy bonito. Tiene la típica plaza de todas las ciudades polacas, pero la gracia es que si en las demás suele haber un solo edificio en el centro de la plaza, en este caso había varios edificios, con lo que dentro de la plaza había un par de calles!.

Nos hemos dado unas vueltas por la plaza y alrededores y hemos visto cruzado los puentes que unen las islas sobre el río Óder hasta llegar a la catedral. Toda esta zona también es muy bonita.

Por el centro solamente había turistas y en el resto de las calles no había casi nadie, al final hemos descubierto dónde estaba todo el mundo. En el centro comercial!!. El típico centro comercial con cines etc. en el centro de la ciudad, allí habíamos aparcado el coche y cuando hemos ido a recogerlo estaba a tope de gente!. Nos hemos dado una vuelta por las tiendas y hemos comprobado que venden prácticamente lo mismo que se vende en España.

Por la tarde hemos vuelto a Cracovia y después de cenar en un restaurante de nombre San Sebastián, al lado del hostel y en el que hemos cenado de maravilla, nos hemos ido a descansar, mañana nos toca un largo día de coche y de caminatas!.

17 de Julio de 2006 - Zakopane

En lunes, nos hemos supuesto que habría menos gente en Zakopane. Este pueblo sería al equivalente a Jaca en España, un pueblo a los pies de las montañas desde donde se pueden emprender diversas excursiones. No ha sido así, para recorrer 100 Km. de distancia entre Cracovia y Zakopane hemos tardado mas de 3 horas por los atascos.

Zakopane se encuentra a los pies de los montes Tatras, estos montes separan Polonia de Eslovakia al estilo de los Pirineos entre Francia y España. Casi todos los Tatras están en Eslovakia, pero justo en la zona de Zakopane la frontera pasa mas allá de los Tatras y por eso es el centro montañoso de Polonia. Para llegar están construyendo una autovía pero todavía les faltan bastantes kilómetros por lo que entre las obras y la gran cantidad de coches que hay, se organizan grandes atascos. El camino hacia Zakopane es curioso. Se pasa por multitud de pueblitos en los que te ofrecen alojamiento, hay tanta oferta que cuesta creer que haya turistas para todos, es algo exagerado!. Pokoje, pokoje, pokoje.... A los lados de las carreteras se plantan las gentes que ofrecen alojamiento sosteniendo un letrero, allí están hasta que alguien para, y allí estaban cuando volvíamos casi de noche hacia Cracovia.

Zakopane para nosotros fue la decepción del viaje. Todo el mundo nos comentaba lo bonito que era, y solamente vimos un pueblo masificado, lleno hasta los topes de "montañeros" y turistas. En la calle mas famosa, en donde las guías decían que podríamos encontrar a artesanos vendiendo sus productos, solamente había (a parte de muuuucha gente), puestos vendiendo mocasines, queso, bastones y mantas y demás objetos de piel. Cuatro productos y 200 puestos!!! TODOS vendiendo lo mismo!!! Increíble que hicieran negocio.

Las atracciones del pueblo son, el funicular, mas barato y menos masificado y el teleférico. Para llegar a este último hay que dejar el coche en un aparcamiento a las afueras del pueblo y realizar un pequeño paseo de unos 30 minutos. Nosotros fuimos tan contentos y ya cerca de las 12 del mediodía, pensando que de esa manera habría menos gente. Cuando llegamos había cola pero no parecía para tanto, pero a la hora de estar allí descubrimos que la ascensión era muy muy muy lenta. El teleférico solamente tenía 2 cabinas y en cada una cabrían unas 30 personas. Cada ascensión podía durar unos 20 minutos, así que.. hicimos unos rápidos cálculos y decidimos que no merecía la pena. Por lo menos nos quedaban 2 horas más de cola!!. Espero que con el éxito que tenía y los precios (no era barato), puedan renovar pronto las instalaciones y poner unas cabinas con mayor capacidad.

Después del fiasco, decidimos que con el coche podríamos descubrir otros paisajes, y no nos equivocamos. Fuimos avanzando hacia varias fronteras eslovacas y descubrimos pueblos y granjas aisladas muy bonitos, y unos bosques frondosisimos y muy verdes.

Después de comer un picnic que llevábamos encima, nos hemos dirigido hacia otra iglesia de madera que nos venía de camino y que también había sido declarada patrimonio de la humanidad. En todo este trayecto ya casi no veíamos turistas, todos estaban en Zakopane!!!

Por la noche, como despedida de Polonia, nos hemos dado un homenaje de nuevo en el Chimera. El restaurante en el que cenamos el día 13 y que era de auténtico lujo.

18 de Julio - Vuelta a casa

Hoy nos despedimos de Cracovia y de Polonia. Tenemos alquilado el coche y lo vamos a devolver en el aeropuerto de Katowice, a unos 70 km de Cracovia. Lo hemos hecho así, porque sino, a pesar de que nuestro vuelo a Gerona sale a las 11:30, el autobús que debíamos coger en Cracovia salía a las 6 de la mañana!.

Con el coche hemos llegado hasta el aeropuerto de Katowice, no sin pocas dudas, ya que, a pesar de estar bien indicado, hay un momento en que atraviesas unos pueblos y campos en los que nunca te imaginarias que tienen un aeropuerto internacional cerca. Al final, en medio del campo se encontraba el moderno aeropuerto de Katowice.

Allí dejamos el coche y sin ningún retraso volamos hacia Gerona. Casi todos eran polacos que venían de vacaciones a España y aún así, el piloto tuvo el detalle de hablar en ingles y español.

Una vez en Gerona cogimos uno de los autobuses que conecta con Barcelona por 11 euros el trayecto y desde la estación de autobuses de Norte, un taxi hasta casa.

Ya estamos de vuelta a los precios desorbitados!. Se acabó el tomar cervezones a diestro y siniestro por poco mas de 1 euro, se acabó comer por 5 o 6 euros a la carta... :-( Estamos de vuelta a la realidad.
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Ultimos comentarios:

crissant dijo:

Excelente tu diario, muy claro, muy preciso, muy completo y muy útil... Como viajera gsolera... jeje, te doy las gracias... Cristina

jueves, 30 de agosto de 2007, a las 18.26

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