El día 22 de Diciembre del 2002 llegábamos a nuestro primer destino importante y que personalmente siempre había querido conocer, Cancún es una ciudad de contrastes, con mucha opulencia en el boulevard hotelero y todo lo contrario en el norte de la ciudad, con buses corriendo las 24 horas en la zona hotelera, con sus discotecas, clubes y hoteles de no se cuantas estrellas, después de establecernos en el Hotel Soberanis, el estomago ya demandaba atención, nos recomendaron un parque a unas 5 cuadras del hotel, donde vendían comida popular, en efecto es noche le entramos a unas “dobladas”, un plato familiar debido a su parecido con las “pupusas” de El Salvador, de hecho estaban tan deliciosas que me comí tres, luego nos fuimos al supermercado que precisamente estaba a la par del Hotel, , estábamos pagando cuando se nos acerco un señor a ofrecernos un tour a XCARET un parque ecológico-acuático-arqueológico localizado en las cercanías de Playa del Carmen, la verdad en un inicio el precio nos pareció muy elevado a pesar de decirle que éramos siete personas las que estaríamos interesadas, así que declinamos la oferta, y nos dirigimos al hotel, nuestra sorpresa fue que a los veinte minutos aproximadamente el tipo se apareció en el Hotel con una nueva oferta, la cual si nos pareció a tractiva y acordamos que iríamos los siete y que una camioneta nos recogería el siguiente día a las 8 de la mañana.
El día siguiente nos levantamos muy temprano y nos dirigimos hacia el boulevard hotelero en busca de una playa publica, este tiene casi treinta kilómetros de largo con muchos hoteles algunos de los cuales son unas obras arquitectónicas muy modernas y vanguardistas, además de ser hoteles que te cuestan un ojo de la cara, el sol todavía no había salido totalmente y estaba un poco nublado, finalmente llegamos y era impresionante la arena era tan blanca que parecía talco que se te pegaba en los pies y el agua con ese color azul turquesa, sin dudarlo me disponía a echarme el chapuzón pero cuando puse un pie dentro del agua estaba tan fría, que pospuse por un rato mis intenciones. Disfrutamos un buen rato de la playa que en ese momento era solo para nosotros creo que todo el mundo todavía estaba dormido. Eran ya las siete de la mañana y era hora de regresar al hotel para desayunar y alistarnos para el viaje a XCARET. Ya de regreso en el hotel, el desayuno estaba listo y fue un desayuno impresionante. All you can eat! Y yo que no como mucho! Aproximadamente a las 8:30 a.m. llego una camioneta a recogernos al hotel, y nos llevo a una tienda de recuerdos, ya que desde allí salían los buses a XCARET que esta a unos 80 kilómetros de Cancún. El asunto es que te llevan allí para que hagas un “par de compras” antes de salir. Una vez en la carretera nos tomo unos 90 minutos llegar al parque y el guía en el camino nos daba algunas indicaciones y recomendaciones. Cuando llegamos nos dieron un mapa del parque para que nosotros decidiéramos a que lugares ir, el parque es enorme y las indicaciones eran simples nos reunimos de nuevo después del show de la noche. Nosotros hincamos la ruta visitando el aviario, el orquideario y la granja de champiñones, es impresionante la cantidad de orquídeas y su belleza, y en un clima tan tropical! Mi mama estaba enloquecida ya que a mi abuelo se le ocurrió la idea de darle el nombre de Orquídea, así que es una fanática de las Orquídeas. Luego nos fuimos al río subterráneo, el agua estaba fría fría fría pero aun así nos metimos todos, solo te ponen un chaleco flotador y te recomiendan que te lleves el equipo de snorkel, es un túnel natural de un kilómetro de largo, y en la travesía te acompaña uno que otro pez por ahí, yo iba muy entretenido con un par de sirenas mexicanas que llevaba adelante. El trayecto es muy bonito y hasta te toman foto y todo! Luego llegas a un lugar muy cercano a la playa. De ahí nos fuimos a ver el delfinario, estos animales si que son preciosos y sobre todo muy inteligentes, yo los había visto en tanques pero aquí es diferente tienen tanto espacio y realizan tantos trucos. De hecho aquí puedes nadar con ellos y si mal no recuerdo la hora costaba unos 80 dólares en aquellos días. Mientras los demás exploraban yo no pude evitar quedarme mas tiempo disfrutando de ellos. Llego la hora del almuerzo, y si no andan preparados con el bolsillo o con la tarjetita, lo mejor es irse a un carrito de comida rápida de los que hay en el parque y eviten los restaurantes, les doy este consejo por que por poco y me quedo lavando platos por unos quince días en el parque., hasta el momento no recuerdo haber quebrado algo pero la cuenta fue muy generosa. Luego del almuerzo nos fuimos a observar las especies marinas que tienen en cautiverio, hay manta rayas, que por cierto le gustaba que la acariciaran, tortugas, tiburones y mucho más. Luego visitamos el acuario con muchas especies que en mi vida había visto. Unos colores impresionantes y sobre todo mucha variedad, incluyendo “el pez modelo” que justo cuando estaba tomándole foto volteo hacia la cámara, todo un momento Kodak. En fin, cayó la tarde y nos fuimos a la torre de observación del parque. Es una estructura con un largo que se extiende unos 70 metros sobre el piso, y tu te subes en algo así como un elevador circular y unas vez te elevan gira 360º para observar todo el parque, nosotros lo hicimos justo al atardecer y fue simplemente hermoso. Finalmente era la hora del show nocturno el anfiteatro del parque, nuestros pies ya no daban más. Justo en la entrada del teatro estaban un grupo de actores con sus trajes mayas, y mi papa le pidió al “brujo” que le hiciera una “limpia” a lo cual accedió y como se pueden imaginar al viejo lo agarraron de modelo, ya que en ese momento todos los turistas le tomaban fotos mientras el “sacerdote maya” rociaba un poco de humo alrededor de él para ahuyentar las malas vibras. Y por supuesto luego lo pusieron a bailar al ritmo de los tambores. El show comenzaba a las 7 de la noche y era lo más esperado por todo lo que habíamos escuchado. Y en realidad no nos defraudó. La primera parte fue la representación del juego de pelota maya, cuando tu estas en un sitio maya y los guías te hablan del juego de pelota tu mente vuela y por un momento te lo puedes imaginar, pero verlo en carne y hueso es otra cosa. Luego un show musical y cultural representando a todas la áreas de México. Desde el sur con la música de Marimba hasta el norte y sus corridos. Luego un repaso de la historia de México. Si algo admiro de los hermanos mexicanos es su orgullo cultural y la promoción de la cultura que tienen. Para terminar un show de aves que culminó una noche de magia, cultura y sobre todo mucha diversión. El día se había terminado y también nuestra visita a XCARET. En un solo lugar hicimos tantas cosas, aprendimos tanto, disfrutamos de la naturaleza y de la belleza de este parque que para el costo que tiene, vale la pena. Nos reunimos con los demás en las afueras del parque y emprendimos nuestro viaje de regreso a Cancún, este es unos de los días de viaje que mas recuerdo, pero el siguiente día debíamos seguir nuestro camino para llegar a Mérida visitando en el camino Chichen Itzá, pero ese es el siguiente capitulo. |
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