Era el mes de Agosto del 2002 y mis padres, mi hermano y yo platicábamos sobre adonde íbamos a viajar en Diciembre de ese año, la decisión no fue difícil: México. La idea era partir desde San Salvador atravesarnos parte de Guatemala y Belice, para dirigirnos a Cancún como un primer destino de importancia luego bordear la península de Yucatán y dirigirnos a Veracruz, luego desde el Golfo de México hacia el Océano Pacifico, por supuesto visitando México DF y luego dirigirnos hacia Acapulco. Finalmente recorrer toda la costa hasta llegar de nuevo a Guatemala y finalmente El Salvador. Fueron casi dos meses de planificación verificando distancias, tiempos, lugares atractivos a visitar, hoteles, bueno en fin había mucha tela que cortar. La fecha del inicio estaba decidida 21 de Diciembre del 2002. A última hora se nos unió un tío guatemalteco y sus dos hijos. Era un pick up Mazda 1996 Doble Cabina, al cual le habíamos adaptado un camper para cubrir el equipaje. Para ganar un poco de tiempo salimos la noche anterior o sea el 20 hacia la ciudad de Chiquimula en Guatemala, era un viaje de 3 horas y llegamos precisamente alrededor de las 10 de la noche. El siguiente día saldríamos a las 5 de la mañana hacia Belice, pasando muy cerca de Tikal, hasta la frontera de Belice (Melchor de Mencos) nos tomo 6 horas, no teníamos visas Beliceñas pero si las visas mexicanas, y al mostrarla los agentes migratorios te extienden un permiso para transitar por el país con destino a México, eso si tiene una validez de 24 horas nada mas. Además necesitábamos comprar una póliza de seguro para el vehiculo Era nuestra primera visita a Belice, el cual nos pareció muy bello, muy verde, la gente muy amable, aunque si un poco caro. Nos tomo unas dos horas y media llegar al pueblo de Orange Walk no sin antes pasar muy cerca de Belmopan y Belice City. Para cuando llegamos a este pueblo todos estábamos realmente hambrientos buscamos y preguntamos por comida beliceña pero lastimosamente no había ningún restaurante abierto, así que nos decidimos por el no faltante restaurante chino. La cerveza estaba deliciosa y la comida… bueno con hambre todo se siente muy bien. Eran las cinco de la tarde y partimos hacia la frontera Corozal que sabíamos quedaba mas o menos a una hora, primero había que atravesar el pueblo de Corozal, el cual esta a la orilla del Caribe (luego nos arrepentiríamos de no haber venido a almorzar hasta allí) con su color turquesa impresionante. Era la primera vez que veía el Caribe y de inmediato me enamore de ese color. Llegamos a la frontera como a las 7 de la noche, es un lugar con mucho movimiento de comercio debido a los establecimientos libres de impuestos que en ella existen. Aquí nuestros hermanos beliceños nos dieron una sorpresita, teníamos que pagar un impuesto de transito, el cual no nos fue mencionado al entrar al país, pero bueno era algo así como 15 dólares americanos por persona. Luego nos dirigimos hacia la frontera en México. Chequearon nuestras visas, chequearon el pick up pero había un problema, la Aduana a esa hora ya estaba cerrada y teníamos que realizar un tramite del vehiculo, el problema era que nosotros por la ruta que planeamos íbamos a salir del estado de Quintana Roo y necesitábamos hacer ese tramite, si no hubiéramos planeado salir del estado, ese tramite no hubiera sido necesario. Tendríamos que regresar la mañana siguiente. Aproximadamente a 10 kilómetros de la frontera se encuentra la ciudad de Chetumal, la capital del estado, una ciudad de mucho comercio y gente muy amigable, con una bella bahía aparentemente llena de manatíes los cuales están protegidos en reservas, pasamos allí la noche luego de la odisea de dos horas de buscar hotel. Para la cena obviamente teníamos que entrarle a unos deliciosos taquitos mexicanos callejeros. Estaban deliciosos!
El siguiente después de visitar el mercado para nuestro respectivo desayuno, nos dirigimos de nuevo hacia la frontera a realizar el tramite del vehiculo; después de casi tres horas, unas cuantas fotocopias, y trescientos dólares de fianza, y una calcomanía pegada en el parabrisas del pick up, estibamos listos para seguir nuestro camino. Salimos de Chetumal alrededor de las once de la mañana y tomamos rumbo hacia Cancún, ese día recorreríamos la famosa Riviera Maya, luego de tres horas mi madre empezó a experimentar delirios de restaurantes económicos, en medio de aquella larga, recta carretera el hambre ya estaba haciendo efecto sobre ella, así que una vez llegamos a Puerto Felipe Carrillo nos detuvimos a almorzar, era un restaurante sencillo pero con una sopa de pollo y unas tortillas deliciosas, bueno habiendo saciado nuestro apetito, seguimos nuestro camino hacia Tulum ya que habíamos planeado visitar este sitio maya tan reconocido por su ubicación a la orilla del caribe, nos tomo una 1 hora y media llegar, y como era domingo la entrada era gratuita, solo tienes que pagar si llevas cámara de video. Nos unimos a un grupo que llevaban un guía y recorrimos el lugar. Lastimosamente deje mi calzoneta baño en el pick up porque te puedes bañar en la playa al pie de un pirámide maya!!!! El lugar esta rodeado de una muralla que servia para proteger la ciudad que de acuerdo al guía era un lugar de comercio para los Mayas, aunque otros opinan que era algo así como un resort para los gobernantes mayas. Cualquiera que haya sido su uso es un lugar bello y mágico y te transporta en el tiempo, la vista del Caribe desde la pirámide mayor te quita el aliento. Continuamos nuestro camino hacia Cancún ya faltaban mas o menos unos 100 kilómetros, eran las cinco de la tarde mas o menos. Aquí es donde comienzas a ver a lo largo de la carretera (que fue construida casi a la orilla del mar) una gran cantidad de hoteles y resorts 5 estrellas que se miran impresionantes. Luego de pasar Playa del Carmen finalmente llegamos a nuestro destino, eran mas o menos las siete de la noche. Nos dirigimos al boulevard principal para poder buscar hotel, la ciudad es tan turística que prácticamente no hay nadie que no te ofrezca sus servicios ya sea para tours, hoteles y todo lo que el turista pueda necesitar. No recuerdo el nombre del joven que nos echo la mano pero después de algunos hoteles que nos mostró nos decidimos por el Hotel Soberanis a muy buen precio (Diciembre es temporada baja para Cancún) 400 pesos mexicanos por habitación y nos quedamos cuatro personas en una y tres en la otra, y por la mañana desayuno americano incluido. Eran apenas los dos primeros dias de este viaje y después de casi 1500 kilometros desde San Salvador, habiamos disfrutado de la belleza de Belice, de la calidez de la gente de Chetumal, la magia de Tulum y la sofisticada Riviera Maya. Todo eso era apenas el comienzo de un viaje que aun después de 4 años recuerdo kilometro a kilometro. |
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