Nuestra llegadas a Buzios no fue en el mejor momento. Soplaba el viento, el mar estaba agitado y se anunciaba mal tiempo.
Veníamos de disfrutar Río en un hermoso hotel ubicado en Copacabana, de disfrutar de sus playas y todo lo que ofrecía y luego de un viaje de aproximadamente 3 horas llegamos a la Pousada Tartaruga que, si bien es limpia y agradable, distaba mucho de lo que habíamos visto hasta ese momento.
Preguntamos donde podíamos almorzar y nos dijeron que en el centro.
Comenzamos a caminar, ya que nos habían dicho que quedaba cerca, pero parecía que nunca llegaríamos!
En Buzios si estás cerca de algún sitio importante estás lejos de todos los demás ya que está bastante desparramado.
El panorama no era muy alentador (si sos amante de la naturaleza esto es la gloria), si hay mal tiempo, es muy poco lo que se puede hacer.
Pasamos por una agencia de Turismo y nos propusieron hacer una excursión a Cabo Frío y Arraial Do Cabo (R$ 55 p/p con almuerzo incluido, frutas, jugos y caipirinha free) al día siguiente si mejoraba el tiempo.
El día amaneció nublado y triste, sin embargo llegó una combi a a buscarnos diciendo que en Arraial el tiempo estaba bueno y podríamos salir.
Con un poco de temor y desconfianza partimos para vivir lo que sería una jornada maravillosa.
Bajo la lluvia recorrimos los pocos km. que separan a Buzios de Cabo Frío donde el sol brillaba con intensidad. Nuestras caras fueron cambiando!
Pasamos por las salinas, por Playa Grande y llegamos al muelle para embarcarnos en una escuna que nos llevó hacia Prainha.
Es una pequeña playa de arenas super blancas y agua transparente. En sus dunas podés practicar "culi patín".
Para llegar a ella podés optar por hacerlo nadando o te llevan en gomones inflables.
Luego de media hora, volvimos a embarcar para cruzar entre dos morros hacia el mar abierto.
Uno de ellos forma la cara de un gorila. Asombrosamente perfecto! y desde allí te llevan a ver la "gruta azul". Nosotros no pudimos ingresar porque la altura de la escuna no lo permitía. (Dicen que hay embarcaciones mas pequeñas que lo hacen).
Desde alli, fuimos a nuestra próxima parada. Una playa donde hay una Higuera que dicen tiene mas de 500 años "¿Habrá estado en los mapas de Americo Vespucio?" Bromas aparte, el agua de Arraial es imposible de despreciar, tan transparente, tan limpia, tan tentadora... Allí vimos peces de colores, pero muy poquitos...
Retornamos a Cabo Frío, y luego de almorzar nos llevaron a Rua das Bikinis, es muy bonito. Son apenas 2 cuadras pero sólo se ven trajes de baños para todos los gustos y tamaños y sus precios son razonables.
Frente al estacionamiento parte una balsa que, gratuitamente, te cruza hacia el muelle desde donde parten los paseos en escuna o barquitos más pequeños que te llevan a la isla de Cabo Frio.
Visitamos el fuerte construido para defender al territorio de los ataques portugueses desde donde se tienen vistas espectaculares.
Cabo Frio es todo bello y pensamos volver al día siguiente pero en bus de línea (R$ 2.60 el pasaje)
Al día siguiente amaneció lindo en Buzios y decidimos quedarnos allí. Gracias a Dios!!! Buzios es espectacular! Solo hay que dedicarle tiempo para recorrer sus múltiples playas, caminar sus calles de tierra, detenerse a ver su vegetación, hacer una actividad recreativa de las pequeñas van que recorren la península como transporte urbano, super pequeñas para llevar a la gente que llevan y en la forma en que lo hacen!
Visitamos playa Tartaruga, Ferradura, Joao Fernandez, Osos, Azeda, Azedinha, Geribá y mi preferida Ferradurinha.
En esta última un pequeño morro la separa de Geribá y si asciendes a el verás de un lado, una playa de aguas calmas, transparentes, con peces que nadan al lado tuyo sin inmutarse, pequeñas embarcaciones de pescadores en un marco de belleza infinita con el toque de color de las Santa Ritas, y del otro, el mar abierto golpeando la roca y coronándola de una espuma blanca, inmaculada.
Así transcurrieron los días, que pasaron volando descubriendo a cada instante un lugar más bello que el otro.
Subiendo desde Praia Osos para retornar al centro descubrimos una capillita y un cementerio. Nos llamó la atención porque deben tener una de las mejores ubicaciones de Buzios.
Continuando nustro camino encontramos lugares donde se pueden comprar souvenirs mucho más barato que en el centro.
Seguimos recorriendo la calle que bordea el mar admirando la belleza y la armonía existente entre lo que la naturaleza brinda y lo que el hombre ha hecho y llegamos hasta donde se encuentra la estatua de Brigit Bardot. Imposible no sacarse una foto con ella!
Un último paseo por Rua das Pedras, una cena rápida, un poco de Bosanova, unas cuantas Brahmas y la esperanza de volver algún día... Nuestro viaje llegaba a su fin.
En Buzios encontrarás la calma, el sosiego y.... Caminarás como Kung Fu!!! |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|