
Cicloviaje Sudamerica: Argentina (Oran - Monte Quemado)
Oran, San Pedro, Jujuy, Salta, Taco Pozo, Monte Quemado | 0 comentarios.
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Entre a Argentina con algo de tension, ya que algunos viajeros que conoci en el camino, me afirmaron que los militares a veces te buscaban la sin razon, asi como tambien extrañamente se perdian algunas cosas durante la requizas. Felizmente la frontera de Aguas Blancas no es muy transitada, pasando sin contratiempos. Me lleve una buena impresion de este lado, ya que los militares se admiraron de mi aventura, y me trataron con mucha cortesia y amabilidad.
Argentina fue sin dudas el comienzo de otra rutina de viaje. La topografia de aqui en adelante seria completamente plana, lo que me permitia tomar una velocidad promedio constante de 30 km/h sin cansarme demasiado. Sin embargo, a falta de berma, tenia que compartir el asfalto con autos y camiones, los cuales muchas veces sin respetar mi condicion de ciclista, me espantaban con sus bocinas y me sacaban de la carretera sin medir las consecuencias. Lo interesante fue que por el camino siempre habia fruta tirada, como puestas por manos divinas, esperando tan solo el momento de que yo pasara a recogerlas.
El norte Argentino es poseedor de una diversidad etnica y cultural, tan iguales como Peru, Chile y Bolivia. Esto llena a su gente de un caracter humilde y hospitalario,lo cual comprobe llegando a Jujuy despues de pasar por las ciudades de Oran y San Pedro. En el camino conoci amables personas que me albergaron, haciendo mi viaje muy agradable sin esforzarce tanto. Una cosa a resaltar, es el respeto y devocion a un santo llamado "Gauchito Gil", quien se convertiria en mi acompañante durante todo el tiempo que me tomo cruzar el norte de este pais.
Llegue a la ciudad de Salta a traves de la antigua carretera, popularmente conocida como "La cornisa", la cual me mostro una de las rutas mas bellas e interesante de mi viaje. Tomar esta ruta fue lo mejor que puede haber hecho al llegar Argentina. Sinceramnte recomiedno a los amantes del campo, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza, pasen por aqui, no se arrepentiran. Aqui en Salta ustedes podran encontrar una serie de atractivos turisticos de las cuales voy a resaltar la ciudad de Cafayate, en donde podran disfrutar el museo de arte indigena.
Una observacion importante, es que Salta cuenta con un camping municipal llamado Carlos Xamena, el cual por un costo simbolico de 4 pesos, puedes tender tu campamento seguro, abaratando de esta forma tu costo de estadia en comparacion con el de los hoteles. Asimismo, no sera dificil encontrarte e interactuar con otros viajeros que encuentran en este lugar la mejor opcion. Preferible es que en cada lugar que lleguen pregunten si existen campings municipales, ya que por la ruta que yo tome, vi unos dos o tres.
Deje Salta, y prosegui hacia el este pasando por los pueblos de Lumbreras, El Galpon, J.V. Gonzales, Taco Pozo, y Monte Quemado, en este ultimo conoceria a Antonia Salum, conocida tambien como “la turca que vende Carbon”, en cuya casa permaneci dos dias inolvidables. Poseedora de un carisma inigulable, no fue dificil tomarle cariño por sus ocurrencias, y por la forma en que hacia suyas mis experencias; del mismo modo, Gregorio Fernandez, su esposo, gustaba de oir mis historias sentado en su silla mientras tomaba el caracteristico mate.
Ellos tenian una finca como a sis km. de Monte Quemado, en el cual trabajaba toda la familia incluyendo los hijos. “Mama Turca”, como asi fue que la llame desde entonces, se dedicaba tambien a la venta del carbon, asi que no era dificil verla paseando en su bicicleta, y tras de ella una caja llevando sus pedidos. Fue de esta misma forma que ella me conocio, cuando curiosamente me intersecto por la calle para preguntarme de donde ra y que era lo que hacia, para despues de invitarme a beber un mate en el patio de sus casa, aceptaria el ofrecimiento de quedarme esos dias.
Dejar Monte Quemado fue lo mas dificil que me toco experimentar, cuando al momento de la despedida, “Mama Turca” no pudo evitar llorar y abrazarme muy fuerte, quizas con la pena de no volverme a ver nunca mas, mas con la esperanza que quizas el destino cambie las cosas. Me dio unas tartas que ella preparo la noche anterior para tener que comer durante el camino, muy aparte del desayuno madrugador, al cual ella se esmero en hacerme para salir antes del amanecer con la barriga llena. Asi, traspase la reja de madera del cerco de la humilde casa, y segui me volvi a despedir por ultima vez moviendo mis manos sin voltear atrás. |
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