
Cilcloviaje Sudamerica: Dejando mi Peru
Lima - Pisco - Ica -Cuzco - Puno | 1 comentarios.
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El jueves 13 de Abril se presto justo para las despedidas. En aquella mañana de fresco clima, parti con mi bicicleta, y en ella, unas maletas llenas de sueños y esperanza. En esa calle humilde, deje atras tambien, todos mis recuerdos y casi una vida entera, y me hice paso a un nuevo libro de vida, en donde se marca el comienzo de una aventura.
Los sueños, la incertidumbre, los miedos, se unieron en ese instante. Tan solo pude dar una vista atras, para tener tiempo en arrepentirme. El llanto silencioso de mi madre me dio mas fuerza para continuar, y errumbe en busca de un mundo desconocido para mi.
Los primeros 140 kilometros de recorrido, por gracia divina, no los hice solo. "Nunca faltan los amigos del camino", dice muy bien el dicho, el cual corroborre al conocer a Jimmy, Harry y Henry, a la altura de Punta Hermosa, con quienes acampe despues, frente a las playas de Cerro Azul, cuando el sol cayo por enesima vez.
Al dia siguiente, me separe con los chicos en Cañete, en el desvio que lleva hacia Lunahuana. Pero las señales de "No estas solo", no se hicieron esperar en la ciudad de Chincha. La sorprersa agradable de una ex-compañera de trabajo, me alcanzo por la carretera. Almorzamos juntos en un restaurant, cuyo nombre no puedo acordarme, pero lo que si nunca olvidare, es que aquel almuerzo que comparti con su familia, me dio una vez mas, fuerza y coraje para continuar lo que yo habia comenzado.
Llegue asi finalmente hacia la ciudad de Pisco, en donde guareci por siete dias, dandome tiempo para pensar bien el viaje, cuyo principio fue mas que improvisado.
Me pregunto si el General Don Jose de San Martin, el dia que desembarco el 8 de septiembre de 1820, en las apacibles playas de la bahia Paracas en Pisco; disfruto los paisajes en el ocaso, antes de emprender su aventura hacia la independencia del Peru. Lo digo, porque seria un pecado, resistirme ante tal magia. Sentarme a orillas de la playa y ver como el mundo se apaga cuando sol se deja caer sobre el mar.
Tuve la suerte de vivir en San Andres, una caleta de pescadores ubicada en el asfalto que conduce a la reserva natural de Paracas, a casi 8 kilometros de la ciudad de Pisco. Digo suerte, porque tambien, tengo la dicha de ser hijo de pescadores, hombres y mujeres que dedican toda una vida al mar, y mueren en letargo de sus dias, con el orgullo de haberlo respetado. Fue aqui, justo en casa de mis abuelos, el comienzo de mis aventuras.
Recuerdo de niño, soliamos con mis primos, organizar grandes caravanas, y nos perdiamos casi todo un dia caminando por las chacras, o perdiendonos en el desierto debajo del sol abrazante. Era curioso, ya que en los meses de vacaciones, le rogaba a mi madre que me enviara con mi abuelos, sin saber ella que en realidad lo que yo queria, era hacer estas cosas. A veces, tenia la oportunidad de ir a la mar en el bote de mi abuelo, nada mal para ir sembrando mi espiritu aventurero, el cual se dejo ser este año. Ahora, como cabala, de una manera extraña, estoy aqui, para llenarme de energias y emprender mi aventura.
En los dias que permaceci aqui, aproveche en visitar a viejos amigos de la infancia y adolescencia. No obstante, aproveche en adaptar algunas cosas para mi bicicleta, para dejarla apta para el viaje.
Mucho tendre que agradecer la voluntad de mi tia Lourdes Medina, quien me ayudo a conseguir un pequeño incentivo economico por parte de la Municpalidad Distrital de San Andres. Tambien agradacer a Carlos Mateo y principalmente al señor Alcalde Hernan Pacheco, por el apoyo en mi empresa de vida.
Asi, siete dias despues, en otra fresca mañana, me despedi de mis abuelos, de mis primos, de mis tios, y me perdi entra las calles de este nostalgico pueblo. Tome el asfalto que va hacia la Reserva Nacional de Paracas, y despues tome el desvio que me unio otra vez con la Panamericana Sur.
Llegue a Cuzco, tambien conocido como el ombligo del mundo o el centro del imperio incaico. Aqui, en las alturas de los andes, bajo el cielo azul de blancos algodones, se esconden misterios y maravillas, que hoy estan siendo destruidos por la modernidad del hombre, al igual que en muchos otros lugares del planeta.
Esta ciudad alberga una infinidad de atractivos turisticos, monumentos arqueologicos y coloniales, que dejan rastros de la evolucion del hombre con tan solo pasar la mirada a los alrededores. Diversos lugares de diversion y esparcimiento, la convierten en una ciudad cosmopolita y dinamica. Para todo aquel que ose entregarse al orgullo de haber visitado uno de los potenciales turisticos a nivel mundial, recomiendo visitar Machupicchu, Saccsayhuaman, y Ollantaytambo.
Aqui, permaneci con el ciclista cuzqueño Edgar Pizarro, quien me abrio las puertas de su casa en los cinco dias que permaneci en esta ciudad. Despues enrrumbaria hacia Puno, encontrando en este trayecto contacto directo con los andes, y su brisa fria que poco a poco reseca la piel y cuartea los labios, al punto de hacerlo heridas. Ante ello no pude evitar hacer de mi himno la cancion "Cordillera de los Andes", de los enanitos verdes, como tributo ante tal magna convivencia, la cual cantaba por el camino montado sobre mi bicicleta.
Hace algunos años atras, antes de que se me ocurriera viajar en bicicleta, planee en visitar esta altiplanica ciudad, pero factores de tiempo y dinero no lo hicieron posible.
Dentro de la ruta, pude evidenciar por primera vez, los estragos de pedalear en las alturas, alli justo, en donde tocar las nubes con las manos no es una utopia. Creo que lo mas dificil para mi, y no me di cuenta, fue cuando llegue hasta un letrero que anunciaba la frontera departamental de Cuzco y Puno, el cual hacia referencia que me encontraba a los 4330 sobre el nivel del mar, en punto llamado "La Raya". Mierda!, que tal proesa para aquel ciclista que en el llano se quedaba atras del peloton del club Lima Bike.
Ya en Puno, decidi visitar las famosas islas flotantes, en donde moran nuestros ya conocidos "Los Uros". Nunca pense que estar parado sobre estas islas, me dejarian con la boca abierta. Es indiscriptible el arte con que estas personas, hacen de su habitat un arte por donde quiera que la mires.
Despues continuaria mi viaje hacia Desaguadero la frontera con Bolivia. Mi segundo pais a visitar. |
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