
SUDÁFRICA. EL SUEÑO DE UN PAÍS ADOLESCENTE
Sudáfrica | 0 comentarios.
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Nunca terminaré de olvidar Sudáfrica. Esa temida delincuencia de la que tanto hablan, me robó algo. El robo no fue material, fueron miles de recuerdos en la retina, fue una amalgama de sentimientos encontrados. La sopresa por un país tan preparado, incredulidad por tanta normalidad con un cruel pasado tan reciente pero sobre todo, ME ROBO, la esperanza. La esperanza que muchos otros conozcan este maravilloso rincón del mundo, este país adolescente que despierta vigoroso de una traumática niñez y aspira a convertirse en un adulto responsable, tolerante, crítico y preparado para VIVIR el complicado futuro del continente africano donde le tocó residir.
Si tienes pensado visitar Sudáfrica, no lo dudes. Nosotros lo hicimos en Junio del 2006 y como os he explicado, NOS ROBÓ un trocito del alma viajera. Así fue la historia de este robo tan cruel como maravilloso.
Era 11 de Junio. Nuestro viaje comenzaba en el aeropuerto de Valencia, volábamos vía Paris hasta Johannesburgo, con Nobel Tours. Si queréis viajar desde Madrid con Iberia, debéis saber que es complicado que os confirmen el vuelo, posiblemente hasta una semana antes no tendréis confirmación. Nuestro vuelo con Air France fue correcto. También conozco gente del grupo que llegó vía Londres. Eso sí, las 10-12 horas de viaje no os las quita NADIE. Mucha moral.
En el avión, 90% pasajeros occidental, de momento, ni rastro de africanos.
La llegada a Johanesburgo no pudo ser peor. Teníamos un día en la capital hasta salir hacia el Parque Kruger. Mucha gente considera la capital simplemente una ciudad de paso. En el hotel, conocimos un catalán que viajaba varias veces al año por cuestiones de trabajo. El siempre esperaba en el aeropuerto al taxista del consulado español, decía que cualquier otra cosa no era seguro. Un conocido suyo que tenía un restaurante lo habían atracado y asesinado de un disparo. Pero nosotros, realmente, no se si por inconsciencia pero caminamos por la zona de negocios del norte sin problemas, por el centro ya no nos atrevimos.
El hotel de 5 estrellas (Hilton) nos exasperaba por el agobio de sus empleados, eran como moscas revoloteando por tu lado, preguntando que más querías... Anything more? Después comprendimos que el compas del servicio en Suráfrica no es el europeo. Los camareros suelen ser lentos... Y por ello, en los hoteles erroniamente lo compensan, colocándote 4 por cabeza. La sensación de agobio crecía con el miedo que nos metieron en el cuerpo. Aquella ciudad era la tercera más peligrosa del mundo después de Medellin y Río de Janeiro... ¿salir solos? Eso era ser suicidas. ¿Pasear? Eso no existe aquí... Sólo se puede ir en coche y mejor a un Centro Comercial.
Realmente, los sudafricanos van en coche a todas partes. No lográbamos encontrar la entrada al Centro Comercial a pie... Y es que no había, la única entrada era el garaje, 5 plantas de estacionamientos. Igual ocurría con el Hospital, venga las plantas del parking...
Si queréis visitar el centro (es como el Bronx), pedir un taxi de confianza en el hotel... Lo mismo que si os interesa Soweto. En el mismo hotel, mientras estábamos en recepción, entro un hombre amigo de lo ajeno que salió corriendo con el portátil de un pobre alemán que no lo podía creer. Cuatro empleados salieron corriendo tras él pero no se si lograron atraparlo.
Si preguntas a los guías sobre los suburbios (o Township como ellos los llaman), suelen decir que están formados por emigrantes de países vecinos. Que el gobierno de Mandela prometió una casa a cada habitante y ha dado muchísimas pero que no paran de llegar gente de Mozambique, Angola, Zimbawe... y ocupan las chabolas abandonadas por los surafricanos que recibieron una casa.
Abandonamos la capital con un pequeño monovolumen y un grupo de 6 compañeros más. La agencia que Nobel tiene allí se llama Kobo Viajes, y es la misma que tiene Catai. La guía era una mujer maravillosa, argentina y muy competente... El conductor (blanco) una sorpresa constante. Una noche de tertulia descubrimos que era licenciado en Historia, con tesis en Terrorismo, fue policía durante el regímen anterior y ahora escribía un libro sobr el Apartheit que quería publicar en Polonia. Según él, prefería que no supieran que era él el autor porque aquel pais no estaba todavía preparado para según que opiniones. Sus palabras nos dieron la visión de una parte de aquella sociedad, la que añora el Apartheit que no perdonaba como les había tratado la comunidad internacional. A su ver, totalmente injusta y partidista.
De camino hacia el Krugger, vimos la Ventana de Dios y algun otro paisaje. Vale la pena ir en coche porque te da la posibilidad de ver parte del interior del país, lejos del turismo, y que el mismo recorrido en avión no t permite. Y llegamos al Lodge, Hippo Hollow (muy bonito) al día siguiente teníamos nuestro safari.
Cinco de la mañana y un frío del carajo, sobre todo en el 4x4 (vale la pena ir en este vehículo que en cualquier otro tapado aunque cuesta un poco más).
El safari del Kruger no tiene nada que ver con Kenia o otro país. El parque está perfectamente preparado, y no se trata de sabana, el paisaje es arbolado... verde, precioso. Aquello es emocionante, ¿veremos los cinco grandes o no los veremos?. El ranger nos va conduciendo en busca de ellos... Si vemos algo, hay que gritar STOP. El león se resiste... finalmente lo encontramos en su estado natural (haciendo la siesta). Intentamos despertarlo pero que va, sólo conseguimos que se coloque boca arriba y se rasque su barrigota... Eso es ser el rey de la selva. Terminamos el día agotados: elefantes, jirafas, búfalos, rinocerontes, un león, kudus, impalas, pajaros extrañisimos, cocodrilos, hipopótamos... Esto es un sueño.
Después del Kruger llegamos a Ciudad del Cabo. La guía de allí, Bibiana, horrible, maleducada como ella sola, prepotente... Por Dios, pedir que nos os lleve ella... de verdad... yo no soy muy quisquillosa con los guías pero esto era lo peo. Reconocido por todo el grupo.
Nos habían contado que Ciudad del Cabo era una ciudad preciosa pero se quedaron cortos. En aquella ciudad de ensueño no me importaría vivir una larga temporada. La inmensa montaña pegada al mar le da unos paisajes alucinantes y los atardeceres de un rojo pasión precioso, encandilan hasta al viajero más soso. En la península también vimos pinguinos... focas y monos... E incluso intuímos una ballena... Si podéis ir en época de ballenas (agosto-noviembre) no lo dudéis, contaban que se les podía ver facilmente en la bahía.
Tampoco os perdáis Robben Island, el lugar donde estuvo encarcelado Madela y muchos otros. La historia es apasionante y la visita incluye también a un guía que fue prisionero allí mismo, permite cualquier tipo de pregunta mientras responde con un halo de tristeza en los ojos que pone los pelos de punta (ver foto). Las celdas de 2 x 2 dan escalofrío. Tiene fotos de los que la habitaron y cada uno explica la historia de un objeto que consideran que les dio fuerza mientras estuvieron allí.
Eso sí, la visita es todo en inglés. Abstenerse los que no tienen un nivel medio, no entenderán nada y menos con el acento sudafricano.... Snif. Allí entendimos una historia traúmatica muy reciente ( poco más de 10 años), y nos enamoramos de la gente de esta país, tanto los negros como los boers, o los ingleses... todos, habían conseguido no mirar atrás y vivir juntos, siempre hablando del futuro. Ojalá, sea así en próximas generaciones... Tal vez, todos deberíamos aprender... sobre todo, aquí, en España donde todavía a veces, parece que haya 2 bandos irreconciliables.
En Ciudad del Cabo también intentaron asustarnos para que fueramos en taxi a todos lados... Nosotros fuimos a pie y no ocurrió nada... Bueno, nada más que sentirnos tan extraños como una coliflor en un campo de pepinos. Entramos en el mercado (al que acude únicamente gente negra) desesperados en busca de una farmacia... y fue una experiencia maravillosa. Eso sí, a un compañero le saquearon la tarjeta de crédito pero es que se dejó ayudar mientras sacaba dinero en un cajero por un lugareño... En fin, que medidas de seguridad las mismas que en cualquier gran ciudad... UN POCO DE SENTIDO COMÚN
Os recomendamos cenar en Cape Town en:
Mama africa, (Long Street) música en directo todos los días y muy del lugar... Se puede comer cocodrilo...Precio medio: 15 euros. NOS ENCANTÓ.
Café africa. Más turístico, tienen un menú degustación de 7 platos africanos, de distintos países, riquísimo... por unos ventitantos, si no tomas cocktel de entrada. El Waterfront que os recomendaran es simplemente un centro comercial en el puerto, tipo Maremagnum en Barcelona, eso sí, el domingo está muy animado cona actuaciones, familias paseando...
El bus turístico está bien para hacerse una idea de la ciudad, puedes subir y bajar donde quieras durante el día que has comprado el ticket. El castillo es el monumento más antiguo de toda Sudáfrica (sólo 150 años) aunque nosotros llegamos tarde a visitarlo.Con el autobús llegaréis a los pies del telesférico del Table Mountain, impresionante. No os perdáis la vista de arriba, allí mismo podéis comer algo.
Con mucha pena dejamos Cape Town (Ciudad del Cabo) sin poder visitar las Cataratas Victoria por falta de tiempo... ya que terminamos nuestro viaje con unos días de descanso en Mauricio. Yo os recomiendo que si no os entusiasma la playa no vayáis a Mauricio pero esa ya es otra historia. Parte de Sudáfrica teminó aquí... y con ella, EL ROBO un pedazo de alma... viajera. |
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