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Maravillas Peruanas

Escribe: bettyajz
Hola, amigos viajeros. Quisiera compartir con ustedes las sensaciones de mi último viaje por el magnífico Perú. Espero que les agrade, y poder ayudar a alguien con algún tip que consideren...

 
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Maravillas Peruanas

Perú — viernes, 14 de julio de 2006

Hola, amigos viajeros. Quisiera compartir con ustedes las sensaciones de mi último viaje por el magnífico Perú. Espero que les agrade, y poder ayudar a alguien con algún tip que consideren interesante.

Día 1: Lima (Ciudad bella y difícil... Bah, ciudad). Llegué a Lima un poco asustada, por los comentarios precautorios que había absorvido en mis meses previos de lectura... Ni bien llegué al aeropuerto cambié U$S 100 a soles (dos días más tarde me daría cuenta de que 40 de esos soles, unos 15 dólares, eran falsos) y me fui hasta el hostel (Hitchhikers, en Miraflores, muy recomendable, USD 8 por día con internet, desayuno y según el humor de Miguel un buen pisco a la noche para conversar), dormí un rato y salí a caminar por el barrio. Anduve por el Parque del Amor, caminé hasta el faro, y luego fui a conocer el shopping Larcomar. Fui al Óvalo de Miraflores (donde me ofrecieron droga, jajaja) y probé la famosa comida china que llaman "Chifa". Luego de vuelta al hostel.

Día 2: Lima. Desayuno y charlas varias con distintos personajes, un canadiense con resaca y Natalie, una francesa de Bordeaux (de lo mejor) antes de salir para el centro histórico. Hice mi primer viaje en bus (una experiencia religiosa, como dicen por ahí). Anécdota 1: En el trayecto en bus subió un hombre a pedir plata, y yo le dije que no con la cabeza. Pensando que era gringa, me dice: "Ya te vas a acordar de mí cuando te roben". Me reí. Qué más podía hacer... Una vez en el centro, fui al Museo de la Inquisición, que es gratis y muy interesante, para después ir a las catacumbas en el Convento de San Francisco, pero estaban cerradas por ser Viernes Santo. Sí pude ver la Iglesia y recorrer el centro. La Plaza Mayor es realmente bellísima. Impresionante fue la procesión a la Catedral, a la que sólo pude saludar desde afuera, por supuesto. Quise ir a la plaza de toros, que está cruzando un puente, pero los policías de seguridad me sugirieron no hacerlo por andar solita y ser peligroso. Terminé mi día en la iglesia de las Nazarenas, que es preciosa, y de allí tomé otro bus hacia Barranco, conocido por ser un barrio bohemio. No sé si lo encontré tan bohemio, pero valió la pena. Cuando llegué, justo agarré una procesión (no se olviden de que era viernes santo) alrededor de la plaza principal y los alrededores, con una música tan triste que no creo que olvide nunca (y eso que yo no soy católica). Luego de recuperarme de ese momento, recorrí el barranco, el Puente de los Suspiros, fui al mirador, donde no dejaban de aparecer parejitas de enamorados... Miré allí el atardecer con un rico cigarrillo y tuve mi primera experiencia regatera (pero me salió cara, porque lo que compré no fue tan barato y se me rompió antes de estrenarlo, jajajajaja). Luego, de vuelta al hostel en taxi justo a tiempo para tomar unos piscos con nuevos amigos, y unos compatriotas argentinos que venían haciendo mi ruta a la inversa... Nos quedamos hasta tarde. Comentario: Debo destacar que yo estaba muy asustada y no mostraba mucho mi cámara fotográfica. Andaba con mi mochila al frente en vez de en la espalda, y la aferraba como si fuera mi vida. Pero la seguridad es excelente en Lima. En el centro los guardias de seguridad cuidan muchísimo al turista, y no sólo le brindan información, sino que le aconsejan dónde ir y no ir, por qué zonas, en qué horarios, etc. Eso me pasó en el centro y también en Barranco. Bien por Lima, che...

Día 3: Lima. Temprano fui a dejar la biblia (Lonely Planet) para fotocopiar las partes que me interesaban. De allí me fui a las ruinas de Pucllana, donde me interioricé sobre la cultura Lima gracias a un excelente guía. Luego en taxi al Museo Nacional de Arqueología, en Pueblo Libre. Cuando voy a pagar el taxi (8 soles, pero siempre se puede regatear el taxi, sólo hay que hacerlo antes de subir) es cuando me informan que tenía 60 soles falsos (unos 20 dólares). Me hice tanta malasangre que me puse a llorar (sí, ya sé, una tonta, y quedó como anécdota, pero el mal momento hay que pasarlo...). Finalmente el taxista tuvo que aceptar uno de esos billetes porque yo no tenía otros, así que sólo me quedaron 40. Cuando me hube recuperado de la bronca, disfruté mucho mi visita guiada al museo (si recuerdo bien, pagué s/ 35 más 15 de guía) que duró mucho más de lo pactado, ya que yo no paraba de sacar fotos y hacer preguntas. El servicio de la guía fue excelente, y me enteré de que ese museo había sido la casa de San Martín y Bolívar... Interesante, aunque tengo proceres más queridos... Jajaja. Anécdota 2: Cuando voy a retirar las fotocopias del Lonely Planet, el chico con el cual yo había arreglado el precio ya no estaba, y entonces quisieron cobrarme el doble. Cuando me puse como loca (todavía estaba alterada por lo del dinero falso) finalmente el tipo accedió a cobrarme lo que yo había pactado. Como parecía que pocas cosas iban a salirme bien ese día, decidí quedarme en el hostel, mirando la tele y charlando con nuevos amigos mientras decidía qué haría de mi vida al día siguiente.

Día 4: Lima / Ica (Mala decisión estratégica). Decidí irme a Ica (para ir a Huacachina), y hacer la excursión a las Islas Ballestas y la Reserva Nacional de Paracas, así que pago en el hostel y me voy (un nuevo mini-disgusto al ver que no querían aceptarme un billete de US$ 20 porque le faltaba un milímetro. En mi país y otros donde fui jamás es un problema). 5 hs. de viaje donde traté de relajarme y pensar que mi viaje mejoraría. Me gustó eso de que suba gente al bus a vender bebidas, etc. Llegué a Ica tipo 3 de la tarde. No fui a Huacachina por una cuestión de tiempo para reservar las excursiones, así que me quedé en Ica y antes que nada reservé mi excursión para el día siguiente. Me hice amiga de un oficial de la municipalidad que me ayudó a conseguir el hotel y con el charlé muchísimo ... Conseguí un lindo pero ruidoso hotel (ruidoso por una familia entera alojada al lado de mi habitación que gritaba y escuchaba música a todo lo que da hasta altas horas de la noche) por 30 soles con TV cable y baño privado, así que acepté. Salí un rato a la tarde para recorrer el centro y me dormí temprano.

Día 5: Islas Ballestas / Reserva Nacional de Paracas / Nasca. Temprano me levanté para ir a mi excursión. Las Islas Ballestas marcó la primera vez en que agradecí haber hecho el viaje. Fue realmente hermosísimo ver a toda la fauna del lugar. Fue maravilloso ir en un bote y pasear por una isla al desnudo, o sea, sin ser contaminada por el hombre (salvo por la casita de los cuidadores). Ver a los lobos marinos posar para las fotos... Mirar sin siquiera respirar (porque están en extinción) a los pinguinos peruanos y muchísimas clases de aves hermosas... Valió cada centavo. De allí nos fuimos a la Reserva Nacional de Paracas donde visité el museo. Allí perdí mis lentes oscuros y mi gorra. Estuvo lindo, pero era sólo ver playas... Nada del otro mundo realmente. Cuando volví a Ica, busqué mi mochila y corrí a la terminal para tomar el bus a Nasca (2 hs y media de viaje, 15 soles). Llegué tan cansada que agarré el primer hotel que me ofrecieron, que es el Hotel Alegría (muy conocido y recomendado por Lonely Planet, pero yo no lo recomiendo para mochileros o gente que viaja sola), a 15 soles la noche con hab. privada pero baño compartido. Tuve compañía para dormir (una hermosa cucaracha que me mantuvo despierta un buen rato hasta que el cansancio pudo más).

Día 6: Nasca (y otra mala decisión estratégica). Lo primero que hice fue comprar mi pasaje a Arequipa en Cruz del Sur (100 soles en el mejor bus, y tarda 8 hs. Valió la pena. Yo estaba asustada de viajar de noche porque me habían prevenido sobre robos a los buses. Cruz del Sur es la única empresa que filma a los pasajeros). Luego, a hacer el sobrevuelo a las líneas de Nasca (US$ 40 por media hora). Todo el mundo decía que ir en avioneta daba ganas de vomitar, pero a mí no me pasó. Sí me pasó que me aburrí. Por empezar, me pareció una falta de respeto que la empresa ponga un video explicativo sobre las líneas en inglés (el hecho de que uno sea turista no quiere decir que no hable castellano; además, estamos en un país de habla hispana; cómo vamos a hacernos respetar en el mundo si ni siquiera defendemos nuestro propio idioma???), que además cortaron en el medio cuando el avión estuvo listo para salir. Ver las figuras fue lindo, pero esperaba más. Que me contaran un poco más... No sé. Yo ya había leído que hay más de 300 líneas, y me sentí un tanto defraudada... Pero todo el mundo salió chocho!!!! Después de eso, tuve hasta las 12 para dejar la habitación, pero mi bus salía a las 23:30!!!!!!!! Luego de horas de tomar sol, nadar en la pileta, leer, dormitar, ya no sabía qué hacer... Estaba tan aburrida que quería volverme a casa, que la iba a pasar mejor... Jajajaja!!! Finalmente, salí a recorrer un rato la plaza principal y comprar (hermosas cosas y lindo el regateo también). El hotel dije que no lo recomiendo. No sé por qué, pero un hostel es harto diferente que un hotel. El hotel puede estar lleno de gente, como en este caso, pero nadie quiere conversar... En el hostel lo raro es que alguien deje de hablar!!!

Día 7: Arequipa, la Ciudad Blanca. Llegué a Arequipa a las 8 am. Tomé un taxi (3 soles) hasta la Plaza de Armas, y ni bien me bajé me enamoré de la ciudad. La experiencia de aburrimiento (o embole, como decimos en Buenos Aires) de Nasca me hizo decidir que en Arequipa iría al lugar más concurrido y ruidoso, y si era necesario, el más roñoso y mugriento. Fui a tres diferentes antes de decidirme por el Hostal La Reyna, a 2 cuadras del Convento de Sta. Catalina. Lugar sucio como pocos, pero lleno de vida y buenos anfitriones. Allí contraté la excursión al Cañón del Colca, que haría al día siguiente. Luego de dediqué a conseguir nuevos anteojos de sol, recorrer el hermosísimo Convento de Sta. Catalina (realmente para no perdérselo, entrada creo que a soles 35 más el guía a voluntad. Yo le di 7 soles) y charlar con un nuevo amigo que tenía mal de amores, cerveza mediante.

Día 8: Chivay (y soroche). Temprano conocí a mis compañeros de tour, algunos con los cuales continuaría viaje hacia Puno. Se armó un grupo realmente hermoso: dos peruanos, una australiana, una canadiense, dos franceses, una brasilera, una holandesa y yo, argentina. Hasta que llegamos a Chivay no pude casi disfrutar del viaje ni las explicaciones del guía porque me agarró el famoso y temible "soroche" o mal de alturas (dolor de cabeza, náuseas). Lamentablemente, tuve que ocuparme yo misma de mí (a pesar de que supuestamente el guía venía equipado con cosas para auxiliar a la gente en caso de que algo así suceda). Llegamos a Chivay, y el guía prácticamente me tiró en el hotel y se fue. Gracias a Dios por las boticarias que me vendieron la pildorita para el soroche y la migraña terrible que tenía. La hora y media para conocer Chivay la pasé en el hotel, recostada hasta recomponerme lo suficiente como para ir a las termas más tarde. Las termas más que un lugar de relax parecía una fiesta: la gente fumaba y tomaba tragos dentro de las piscinas, y charloteaba sin parar. Fue lindo. A la noche, una hermosa pero un tanto cara peña folclórica; la banda tocó hasta tener callos en los dedos, y sólo folclore, muy parecido al nuestro, ya que se trata de la cultura andina, compartida por ambos países. A pesar de que el guía se enojaba cada vez que yo osaba recordar nuestra cultura andina...

Día 9: Cañón del Colca. Luego de un hermoso viaje, llegamos al cañón del colca. Precioso. El grupo, genial, con excepción del guía, que parecía más un pasajero que la persona encargada de dar información y guía. Pudimos caminar y ver a los cóndores volar debajo nuestro. Tambien tenemos cóndores en Argentina, pero nunca los vi tan de cerca, y ese ave siempre tendrá un aura de misterio para mí. Compré textiles que creí baratos pero que luego me di cuenta de que podría haberlos sacado más baratos todavía, jajajajaja. Aprendí a disfrutar mucho del regateo que tanto les gusta a mis hermanos peruanos. Al principio debo admitir que me daba no sé qué comprar por menos de lo que ellos pretendían, pero luego me di cuenta de que así funciona el comercio informal allí. Hacia el final del viaje, ya me reía con mi vendedor de turno y tomábamos el "tire y afloje" con mucha diversión, de ambas partes.

Día 10: Puno y un viaje bizarro en bus. Llegamos a Arequipa por la tarde, y al día siguiente partimos dos franceses, una holandesa y yo, hacia Puno. Tomamos un bus que nos costó s/ 15 pero fue terrible. No sólo no había ni un mínimo espacio para estirar las piernas sino que además, una hora antes de llegar a Juliaca, un hombre se paró de la nada, dijo que tomaría sólo 10 minutos, que fueron una hora como mínimo, y se puso a vender maca y aceite de eucaliptos. Lo grave no fue eso, sino la forma en que hablaba este personaje, pausado, fuerte y con cantito. Realmente una tortura, pero una tortura que quedó como anécdota graciosa. Llegamos tarde a Puno, asi que fue simplemente llegar al Hotel Arequipa, que nos cobro s/ 30 por una habitación doble con cable, baño privado y agua caliente (regateo de por medio), y alli mismo contratamos la excursión que mi amiga holandesa y yo hariamos, de dos días, por las islas del Lago Titikaka.

Día 11: Isla de los Uros / Amantaní: Temprano salimos hacia la Isla de los Uros, donde nos recibieron maravillosamente y compré hermosísimas artesanías. Me encantó ver cómo esa gente hace todo con caña (sus casas, sus barquitos para pasear turistas, sus artesanías, el suelo mismo de la isla está hecho de caña, y también la comen). Y me gustó mucho que todo el dinero que recolecten se destine comunitariamente a la educación de sus hijos en la universidad. Luego me enteré por un guía turístico que no viven allí, como nos habían dicho, sino que se turnan, y que todo está preparado para el turista. Pero sí me reconoció que con el dinero juntado envían a sus hijos a estudiar, así que me consideré contenta de haber ido. De allí fuimos a la isla de Amantaní, donde pasaríamos la noche. Yo no sé si fue el soroche o qué, pero no podía caminar ni un metro en esa isla sin tener que parar a respirar. Y ellos como si nada!!! Jajajajaja!!! Fui hospedada junto con la holandesa y una limeña en casa del "intendente", donde nos atendieron muy bien. El paisaje del lugar es increíble, y no hay luz ni cloacas. Es toda una experiencia para quienes no estamos acostumbrados. Luego todos a subir un cerro que yo no pude subir del todo, por la falta de aire, y a la noche una fiesta con los lugareños con bailes... Muy lindo. Si tuviera que volver atrás conociendo mi experiencia, no lo volvería a hacer. Pero fue interesante experimentarlo.

Día 12: Amantaní / Taquile: Temprano desayunamos otro suculento desayuno hecho por nuestros anfitriones, y salimos para Taquile, donde no tuve problema alguno para subir. Compramos artesanías, admiramos el hermosísimo lugar, comimos una rica trucha a la parrilla y volvimos a Puno por la tarde. Esa misma tarde salí para Cusco con mi compañeras en la isla, y llegué a destino tarde a la madrugada (creo que fueron 8 hs. de viaje incomodísimo, pero no había otro bus que saliera a esa hora). Recomendación: Si quieren viajar en una de las líneas importantes en toda la ruta que hice, asegúrense de averiguar los horarios. De todos modos, siempre sale algún bus.

Resto del viaje: Cusco: Advertencia: Eviten el hostel en el que estuve: Royal Cusco. Cuando llegamos, nos dijeron que nos cobrarían s/ 30 por las tres, pero una vez adentro nos dijeron que eran s/ 15 cada una. En el folleto del hostel figura que tienen agua caliente 24 hs, pero no sólo tienen agua caliente desde las 8 a las 22 hs., sino que la mayoría de las veces, el agua estaba fría. Como estuve 5 días en el hostel, hice el reclamo varias veces, pero nadie me escuchó. Finalmente, el último día me fui del hostel hecha una furia, y por supuesto sin pagar mi estadía de mis dos últimas noches, porque volví helada de tomar frío todo el día, y no hubo forma de que hubiera agua caliente (antes de las 22 hs.). Advertencia 2: Tengan cuidado con las agencias de tours, incluso las grandes. Yo tuve muchos problemas. En varias excursiones no pude visitar algunas ruinas por mala atención de ellos. Advertencia 3: El boleto turístico a muchas atracciones de Cusco sale s/ 70 y s/35 a estudiantes menores de 26 años. Recomiendo que se fijen bien qué van a visitar antes de pagarlo, porque no todos los atractivos de Cusco están incluídos, y a lo mejor no les es necesario. De todos modos, creo que hay un boleto más económico, que incluye menos lugares...

Salvo esas aclaraciones, todo fue hermoso en Cusco. La compra de artesanías, el mercado y las ruinas de Pisac, la noche de Cusco y sus discotecas, el pisco sour que bebí con nuevos amigos peruanos. Las variadas comidas... Los paisajes y los viajes desde y hasta Ollantaytambo, el valle sagrado. El tren hacia Aguas Calientes... Lamentablemente, no pude hacer la ruta alternativa por Hidroeléctrica, porque no conseguí gente para hacerlo, y varias personas me aconsejaron no hacerla sola. Realmente me hubiera encantado hacerlo así. Pero tuve que conformarme con el tren turístico (US$ 54 ida y vuelta desde Ollantaytambo pasando 2 noches en Aguas Calientes). Macchu Picchu es ultra fácil de subir. La entrada la pagué creo que s/ 40 por ser estudiante, y el bus que sube a las ruinas Salió US$ 12. Una vez allí, iba a Subir al Huaynapicchu, pero me perdí y terminé en otro cerro que está dentro del complejo del Huaynapicchu, muy empinado, y en el cual me agarró un ataque de vértigo... Y bueno, son cosas que pasan... (más de uno debe estar diciendo: qué mujer tan tarada... Y bueno, tienen razón!!!!) Pero luego disfruté de gratas compañías en las ruinas, hermosas conversaciones, y de la gran espiritualidad que ofrece el legado inca. Recomiendo altamente hacer las excursiones de Rafting, que están muy buenas... Fue increíble estar en el Río Urubamba en silencio, ver las aves, la naturaleza tan de cerca, sentir el balbuceo del agua... INCREÍBLE!!!

Bueno, espero que el diario les haya gustado, sea cual sea la forma en que suelen viajar. Adiós y buena suerte...

Betty

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publicado el 14/jul/2006, 17.34
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Publicado el 4 de febrero a las 15.49 

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