
Preparando el Plan B - Episodio 3
Gandia | 0 comentarios.
|
Gandía, que se dice pueblo, de pueblo no tiene mucho gracias a sus 70mil habitantes y el movimiento que tiene a comparación de las otras poblaciones aledañas, lo cual a mi parecer le quitaba ese título. De igual manera día a día me empezaba a gustar más, tanto el pueblo como la gente. Ya era incómoda tanta atención y personalmente me bastaba la deferencia que tenían de cambiar su natal idioma valenciano a mi castellano querido cuando yo estaba presente y pedir innecesarias disculpas si se les escapaba algún fonema en valenciá, pero estos chicos no paraban de intentar pagar mis gastos y entre muchas otras deferencias, hacerme sentir bien para resumir la cosa.
El idioma valenciá es igual al catalá. Se escriben igual y la única diferencia que le encontré desde mi ignorancia, fue que en valenciá la E se sigue pronunciando como E, mientras que en catalá, la E, en algunos casos se pronuncia como A. Osea en Madrid si te dicen Carlos, en Barcelona te dirán Carles, que se pronuncia Carlas; y si te pasas para Valencia, pos te dirán Carles como se escribe y suena, y ya.
Volviendo a Gandía, pues me encantaba el tema de estar en un pueblo con unas playas fantásticas, gente buena onda y claro, tener la mejor dentadura del pueblo.
No pararon los piropos sobre lo guapo que era y lo lindos de mis dientes, a lo que yo respondía y agradecía a mi madre odontóloga. Siempre en las conversaciones acabada dando clases de modestia explicando que lo menos que le puede pasar a uno con algún padre con una profesión equis, es que en ese tema, uno lleve la cosa bien, no? En mi caso eran los dientes, sin duda.
Claro que no volví a dar estas explicaciones cuando, para comparar, le pregunté a una chica a qué se dedicaba su progenitora para así corroborar mi teoría. Y vaya que el tiro me salió por la culata.
Yo esperaba que me dijera que su madre era peluquera para echarle flores a lo bonito de su peinado, o profesora y así realzar su nivel acedémico, mas no esperaba me dijese que tenía la gloriosa y sacrificada profesión de ginecóloga. Y peor aun, que su amigo le diga con su acento valenciano: "ostia, osea el peruano te está queriendo decir que debes tener una concha de la puta madre!".
Desde ahí ni más con esos ejemplos. A hablar de las lindas playas y de lo rica de su paella.
Empezaba a hacer más amigos y amigos gracias a Javi que me trataba como su hermano menor, me presentaba a sus amigos y me invitaba a salir de fiesta con él. A una semana ya le había agarrado gusto a la ciudad, ya no me perdía y empezaba el problema de conseguir trabajo o estudios.
Sobre estudios, pues decidí aprender valenciano y buscar algúna maestría. Encontré una en Alicante, una ciudad a una hora y algo, una maestría que em encantaba, pero no habían buenas conexiones de tren. Adiós maestría. Y sobre el trabajo, pues era algo extraño: nada de contactos por conocidos. Había que ir sitio x sitio con el currículum y ver quién te aceptaba. Al día siguiente empecé en la playa. Me pasé tres horas dando vueltas y vueltas y nada. Volví algo triste pero no pensaba rendirme. Algo iba salir y me fuí al ayuntamiento a solicitar asesoría sobre mi situación legal.
El tema de papeles era dificil pues sin ellos no iba conseguir nada por lo que empecé a repensar lo de mi viaje, a qué había ido y dónde estaba... Me animaba la idea de encontrar un camino nuevo no esperado con un final mejor, pero los caminos estaban cerrándose pues hasta para el matrimonio se exigía tiempo de convivencia que se pueda certificar y para trabajar en mi campo me dí cuenta que me faltaban unos cursos.
Ni intentar levantarme a una gorda nórdica que vaya de turista pues mi inglés tampoco estaba muy bueno que digamos... Oh my beautiful fat girl. Do you have get married with me? Im a cool latin boy, dancing salsa and move my body for you, in you and underneath you.. Puaj, que mal... imagínense que si así lo escribo, cómo debo pronunciarlo. Y consumar el matrimonio podía demorarse o ser denegado... así que llegó el momento de tomar la decisión crucial de volver y replantear todo o quedarme tres años de ilegal hasta pedir mi residencia por arraigo.
Fue un punto muy difícil pues estaba a un paso de lograr aquel sueño que me había planteado hacía más de cinco años, pero significaba hipotecar proyectos y claro, perder tiempo, que a los 28 años ya no es tan facil.
Así que me hice muchas preguntas y me autorespondí. Una fue saber si podría volver, si valía luchar por quedarme en un sitio donde tendría que pagar la mitad de mi salario para un alquiler y si existían más opciones con más beneficios. Ante tres "sí" que yo solito me pude dar, decidí volver. Empecé ese mismo día a empacar. Compré una balanza para pesar la maleta y devolverla después diciendo que me había equivocado de modelo; y esa noche en una cena con Javi le dí la noticia.
Lo que más me gustó fue el sentir que podía seguir sorprendiendo y sorprendiéndome yo mismo, sa decisión de regresar, volver a cero y replantear todo me daba un placer interno de seguir decidiendo sobre mi vida y claro, causaba incredulidad ante mis nuevos amigos que pensaban que me iba a quedar en Madrid u otra ciudad más grande. Además era muy extraño ver a un latino decidir volver a su continente a buscársela, como que era algo que no entendían los que me rodeaban.
Noté que les parecía increíble que los deje, que prefiera volver: Pero si hay gente que aguanta más; pero si recién vas tres semanas; pero si esto y pero si aquello, me decían. Mas la decisión ya estaba tomada y tenía el pasaje en la mano. Decidí quedarme tres días más con Javi para pasar el fin de semana de despedida y, como dice la ley de Murphy, empezaron a aparecer mil motivos para quedarme: una oferta de casa en Barcelona, otra en Bilbao y así. Todo el mundo que sabía de mi proyecto y me conocía, empezaba a aparecer, a llamar y a ofrecer alternativas que dos semanas antes me hubieran hecho variar el panorama y que este no sea el capítulo final.
Igual, no gracias, mil gracias y chau pescau. A veces uno puede plantearse una meta, un anhelo pero si no va lograrlo bien, mejor ser como el tigre y retroceder un paso, para luego avanzar dos. Y dentro de mi plan estaba España pero el 50% del éxito dependía de mis amigos lo cual podía ver era inseguro. Había que volver manteniendo mi status de viajero legal, llegar y replantearse todo. Lo primero era ver a España como la puerta de entrada y no como el fin.
Llegué al terminal de buses con mis dos megamaletas, un abrazo muy fuerte para Javi que sin conocerme me abrió las puertas de su casa y decidió no aceptar nada de dinero por los gastos que le ocasioné. Le hice prometer que visite Perú y que mi madre le iba dejar los dientes mejor que los míos y me trepé al bus. Chau pescau.
No dormí las cinco horas de viaje. Me la pasé pensando y repensando el tema.
Llegué a Madrid y me sentí Jesús en el vía crucis cargando mis maletas por el metro hasta el aeropuerto. Preferí dejarlas en custodia y al día siguiente que partía mi vuelo, evitarme el traslado con tanto bulto. El trajín éste fue terrible... veinte mil conexiones y subiendo y bajando escaleras con dos maletas gigantes. Al fin llegué al aeropuerto, pagué los 10 euros de guardianía de bolsos y de nuevo al metro hasta la casa de Siro y Vero, con quienes me iba quedar en la noche.
La cosa volvía a mejorar... amigos felices de verme, abrazos, risas en esas pocas horas en casa de Siro y una obligada evaluación de todo el viaje. Vero, la esposa argentina coincidía conmigo en la importancia de quedarse de legal como siempre y yo ya le contaba mis proyectos de futuros viajes para su país y Uruguay.
Al dá siguiente nos levantamos temprano, fuimos al aeropuerto y para evitar me cobren los kilos de más, Vero se quedó con la mitad de mis cosas, las cuales después incorporamos a mi bolso de mano. No hay duda que soy un latino de pura cepa, carajo.
Besos, abrazos, agradecimientos y deseos de mucha buena suerte. Una bonita compañía para cerrar el viaje. Pasé migraciones y la policía guapa me mira y me pregunta por qué me voy si aun me quedan días de visado. Le dije que pensaba quedarme de ilegal, pero me había desanimado. Plop. Pues que te vaya bien me dice, me sella el pasaporte y de ahí al avión.
Esta vez no me tocó asiento business, pero sí uno muy cómodo. Claro que con un viejito inglés al lado al cual le derramé el vino y casi me hace orinarme en el pantalón pues se quedó dormido y ni escupíendole parecía se iba despertar para dejarme ir al baño. Intenté tocándole el hombro, dos pedos, moviéndole el cinturón de seguridad y nada. Un musulmán con un explosivo adherido al cuerpo, no era nada a comparación de la bomba en la que se había convertido mi vegiga, así que tuve que hacer uso de mis habilidades para el contorsionismo y saltarlo, correr al inodoro y casi perforar la taza. Alivio total.
El viaje se me hizo cortísimo. Pasé las aduanas y migraciones y me tomé un taxi a casa.
Habíamos tenido errores de cálculo y nadie me había ido a recibir pero había que tomarlo por el lado positivo. era como volver a nacer y llegar nuevamente solo. Claro que con tanto taxista legal e ilegal, esto parecía un aborto, pero lo importante era estar en tierra, sano, salvo y con la vegiga vacía.
Me tomé un taxi, al cual le bajé el precio de 70 a 15 soles y me fui para mi casa. Ahí estaba mi mamá y mi perrita: besos, abrazos, un buen baño con refregada total de mis partes y a la camita donde hace seis años decidía ir a España.
Voy a volver a Europa, no me queda duda, y me voy a seguir divirtiendo contando mis andanzas buenas y malas con mucho humor pues me he dado cuenta que aun mantengo el control de mi vida; que no hay que parar de viajar ni dejar de confiar en la gente pues siempre aparecerá un Gandía donde la gente te devuelva lo que alguna vez hiciste por otros y por sobre todo, siempre hay que entrar y salir por la puerta grande.
La vida no es la que uno vive sino la que uno recuerda y la puede contar. Con algo así empieza García Marquez uno de sus libros. Y es cierto.
Hoy me tocó salir, pero dejé la puerta juntita. Esta historia debe acabar con lo que pienso poner en mi epitafio: Voy y vengo.
Daniel.
pd. El de la foto de arriba es Javi, antes de tomar el bus. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|