Salí ayer martes desde Lima súper apurado pues no acababa el trabajo en la YMCA, no había arreglado mis cosas y la balanza decía que me pasaba como en 14 kilos de peso de equipaje...pero no había forma... tenía que llevar toda mi ropa, cosméticos, implantes, pelucas y todos aquellos implementos de belleza que deberé usar en las esquinas de Carabanchel y zonas asociadas si es que no me salen los papeles.
Para cerrar con broche de oro, se me rompió una cosita de un diente en el último momento por lo que tuve que ir urgentemente al dentista (o sea al primer piso donde mi madre que lo es) y, cuando me estaba atendiendo, se le ocurre a la luz halógena, descomponerse ...por lo que tuvieron que usar métodos más convencionales para repararme el diente, todo en 12 minutos.
Usó algo que llaman cemento común que demora en secar algún tiempo y al cual no le debe caer saliva ni nada por el estilo; así que ya me veían armando la maleta y grabando CDs con la cabeza para arriba y la boca abierta a fin de no babear todo lo que se me interpusiera.
Mi amigo Pol me lleva al aeropuerto y en el counter me dicen que tengo sobrepeso... lo que le respondí argumentando que se debía a la ingesta desproporcionada de carnes en Buenos Aires la semana anterior; que le causó algo de gracia a la señora del counter, por lo que aproveché para soltarle un piropo chuchumecón diciéndole que "en cambio, ella estaba en su peso ideal y con las medidas perfectas". Perfecto. Logré ruborizar a la vieja esta, que se puso tan contenta que decidió obviar los 350 dólares que me iba costar el sobrepeso. Fijo que no la tocan hace tiempo ni con puntero láser y por eso anda derritiéndose ante cada palabra bonita.
Y así empezó la serie de señales que me harán ver que este viaje empezaría con buen pie.Me despedí rápido para evitar lloriqueos maternales, amicales y propios entrando a la sala de embarque tomando mi cremolada del Dunkin Dounuts y como que la absorbí demasiado fuerte y se me fue el hielo al cerebro de una manera tan fuerte que casi me caigo y claro, mi show de muecas lo vio toda la fila. La gente habrá pensado que llevaba drogas en el cuerpo, que se me había roto la bolsa estomacal llena de cocaína o que habría soltado un flato con salida disparada de paquete incluida, en fin...
Lo del gas fue cierto pero para espantar al perro antidrogas que si lo dejas husmearte libremente, te mete el hocico hasta lo más profundo de tu ser. Me ha hecho pensar que la reencarnación existe, y este perro en su vida anterior fue un proctólogo.
A punto de subir al avión, veo en la fila a la persona con el número consiguiente al mío. Una doña indígena que iba a una feria de tejidos artesanales, vestida a la usanza andina, muy pintoresca y educada.. lo malo es que parece que también, al igual que yo, salió apurada y le dio tiempo a bañarse y hacerse otros aseos más profundos. Ya me veía pagando mis culpas y despidiéndome de mi continente con ese olorcito a nabo encurtido con ají panca que me acompañaría las próximas catorce horas.
Pero como Dios existe, sonó mi nombre cual coro celestial de ángeles por los altavoces del cielo-aeropuerto. Me acerco al mostrador y me dicen que me han ascendido de clase y ahora viajaría en Business Class. Iberia querrá cambiar su imagen de línea ostentosa y permite que gente de diversas tonalidades y bolsillos, pueda disfrutar de su servicio exclusivo. El color de hoy: beige copacabana. Felicitaciones señor Gómez.
Me tocó al lado de Adriana, una arequipeña con los mismos gustos musicales e intereses que yo así que la pasamos súper pues había vino ilimitado, menú gourmet con chef a bordo, entrada, cena y postre, loza fina y asientos automáticos que se convierten en cama, hacen masajes, se conectan a Internet y un botón para activar tu propia pantallita para ver TV o una cámara instalada en las afueras del avión para ver el paisaje... solo faltaba a la mitad del viaje un sorteo para que alguna aeromoza o aeromozo, te haga un fellatio, cunnilingus o cuasi-papanicolaus...una maravilla la tecnología!Llegué al aeropuerto, tomé el metro y no me dejaron hacer la conexión a Amsterdam sin sellarme la entrada x España, lo cual no estaba en mis planes...así que ya no había por qué entrar a Holanda...fui, cancelé la ruta y pedí mis maletas... y a hacer una de las cosas que mejor me salen... improvisar.
Pero como todo no es color de rosa, mis maletas las embarcaron a Amsterdam y me quedé con la cámara, el ordenador y el talco para pies. Igual, al mal tiempo, buena cara y logré que en dos días se comprometan a enviarlas a Barcelona con lo cual me ahorraba caminar con 45 kilos por las calles de Madrid.
Lo malo es que tengo dos días con la misma ropa... gracias a Dios que decidí viajar bien vestido y con ropa interior oscura.
Me estoy quedando donde mi amigo Alfredo que anduvo un año en Lima y me dejó las llaves de su piso al cual llegué sin perderme gracias al maravilloso Metro madrileño. Qué fácil es viajar aquí!. En dos días salgo para Barcelona a ver mis papeles, si se arregla todo rápidamente o debo usar mi peluca y tacones....así que se reciben ideas para mi posible nombre de batalla.
Desde el otro lado del charco beso para todos y todas.
D.24/mayo/2006 |
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