Bueno, chicos, por fin me pongo a estrenar esto de los diarios de viaje que tanto me gusta leer y tan perezoso soy para participar. El viaje que hice por el noreste de Italia no habría sido posible sin webs como ésta, donde conocer gente de lugares dispares q no podrías conocer de otra forma. Mi amigo se llama Nicoló, vive en Milán, en un increíble ático del centro, desde donde se divisa toda la ciudad. Ya llevábamos un par de años en contacto por messenger, él insistiéndome en que le hiciera una visita y yo siempre negándome,pues la verdad es que me daba un poco de reparo trasladarme a otro país, a casa de alguien que no conocía en persona (aunque por chat se pueden tener conversaciones realmente interesantes y se puede llegar a conocer en cierta forma a la gente, esto no es más que una opinión). Al final, aprovechando que era el cumpleaños de mi pareja y quería hacerle un regalo que no olvidase, se lo comenté a Nicoló y me hice de un billete de estos de vuelos baratos Sevilla-Bergamo (66 euros, i/v). Era sábado, realmente temprano, cuando estabámos los dos en el aeropuerto de Sevilla, hechos un manojo de nervios y dispuestos a lanzarnos a Italia. En principio íbamos a estar sólo hasta el martes,ya que el trabajo no nos dejaba permanecer más tiempo. Sinceramente no esperaba mucho de Milán, había leido mucho y muy poco bueno sobre esta ciudad, algunas cosas en diarios como éste q escribo. Así se demuestra que las opiniones de los demás pueden darte una visión de las cosas, pero lo mejor es sentirlo en propia piel.
Nicoló nos recogió en el aeropuerto Orio al Serio de Bergamo, como a las 9 de la mañana y nos pusimos en camino hacia Milán. Tengo que reconocer que soy un apasionado de Italia, de su idioma y sobre todo de su cultura. Tiene unas ciudades mágicas, aunque yo hasta ese día sólo había conocido Roma, un par de años antes (aquella plaza del Panteón...). Nicoló nos llevó a comprar los que según él eran los mejores helados de Milán (ya conocemos la fama de los helados italianos: turistas y viajeros se hacen fotos en las vitrinas donde los exponen), y la verdad es que no pudimos comparar, pero esos realmente eran una maravilla, sabores exóticos, mucha variedad... Compró unas frutas (plátanos, higos....) q estaban rellenas de helados de ese mismo sabor...mmmmmm toda una cesta de "fruta helada" que fue nuestro postre durante aquellos días.
Luego, tras pasar por su casa -de lo más chic, jeje- fuimos a hacer la compra para llenar los estómagos antes de salir a patearnos la ciudad. Fuimos a un supermercado familiar, donde compramos pasta fresca y dura (buenísima, me traje algunos paquetes para España) y una gran variedad de quesos -unos cien euros en formaggi de los mejores mmmmmmmmm-
Y ala, nos pusimos en marcha. Recordaba mientras paseábamos aquel diario q leí en esta página que decía que Milán no es que se viera en un día, es que con medio día sobraba. Hoy debo decir q no estoy para nada de acuerdo con ello...
DUOMO
Al primer sitio que nos dirigimos, como no, fue a la catedral. Y no sé bien cómo explicarlo, yo soy un amante de este tipo de arquitectura religiosa, y probablemente cualquier cosa que viera me iba a resultar interesante. Pero esto sobrepasó mis previsiones. Sencillamente magnífica. Inmensamente elegante, escrupulosos detalles en el exterior y un interior que se esfuerza por estar a la altura, sin salir del todo mal parado. Poca obras tan compactas, con tanta idea de conjunto... Esta señora milanesa es soberbia, y contemplarla y disfrutarla a ella sola ya merecería un viaje a la ciudad lombarda. Pasearse por sus tejados es una maravilla, admirar de cerca sus detalles, sus pekeños querubines, sus grutescos, sus pasillos, sus volutas, sus gárgolas... qué belleza. Y sobre todo, allí imponente, esa Madonnina de oro que la corona haciendo las veces de pináculo esquisito. Otra cosa imponente es el mármol utilizado como elemento básico de construcción, quizá lo más llamativo en un principio.
Y qué belleza la plaza donde se encuentra. La pena (y la suerte, según se mire) es que casi siempre hay una parte de la catedral en rehabilitación, y cuando yo fui apenas sí se veía la fachada (volveré sólo para experiementar la sensación de ver ese prodigio con sus mejores galas en la noche milanesa...)
Sigo con los pequeños tesoros que encontré en Milán prescindiendo del orden cronológico, ya que hace un par de meses del viaje y la información se me amontona en la mente un poco desordenada.
GALERIA UMBERTO I
En la misma plaza del duomo se encuentra una de las muestras de la arquitectura civil más bella. Desconozco el fin para el que fue construida, pero su uso actual es el de galería comercional y sobre todo, de restauración. Se trata de una construcción inmensa, imponente, de tejados de cristal y suelos de mármol, de pequeños detalles y grandes espacios. Quizá lo más bello de la galería es el ambiente de antiguos cafés que respira. En un marco inmejorable, puedes tomar un café con dulces o los grandiosos helados italianos (por un precio bastante elevado, no olvidemos que seguimos en Milán).
CASTILLO SFORZESCO
Se trata del castillo de una de las familias más poderosas de Milán en el pasado, una de aquellas que rivalizaban por el poder de sus condados o ducados, sobre los que se construyeron grandes mitos e historias. El castillo sforzesco es de lo más evocador de la capital. La esencia del Milán renacentista, hoy es sede de instituciones y museos. Pasear por sus patios es rememorar una de las épocas más bellas de la cultura y el arte mundiales, para mi gusto claro. Y todo ello en el centro de la capital milanesa y precediendo un inmenso parque, lugar de esparcimiento de milaneses, turistas y viajeros. Hay que ir!
QUARTIERE NAVIGLI
Lo mejor de Milán. Para bohemios y viajeros, crema para los sentidos. En torno a un canal se esconden callejuelas y callejones repletos de cuadros de artistas populares, artesanía, etc... Todo lo contrario a lo que pensaste encontrar en Milán. Los colores otoñales de sus casas, las obras de arte invadiendo las calles y los puentes sobre el canal... qué gozada. Además es uno de los epicentros de la movida nocturna. Si buscas lugares alternativos, en Milán también podrás encontrarlos aquí.
LA SACALA
Poco puedo decir del teatro lírico más famoso del mundo. Obviamente, por falta de tiempo, sólo pude apreciarlo por fuera y la verdad es que es de lo más decepcionante. Su fachada es bastante sencilla, no sé, no dejó grandes improntas en mi retina.... Imagino que dentro será "otro cantar"...
CALLEJEANDO
Es mi pasión. Siempre que voy a una ciudad nueva es sin duda lo que más disfruto, tanto o más q conocer los grandes monumentos q ha dejado la humanidad. La vida de los pueblos es otro monumento. El callejeo de Milán confirma mucho de sus tópicos. Teniendo en cuenta que nos alojábamos en uno de los lugares más esquisitos de la capital lombarda, en pleno centro, a 5 min del duomo, en un barrio de mansiones históricas, que llama la atención por su elitista arquitectura civil. Teniendo en cuenta que en la esquina siguiente vivían Dolce&Gabbana pueden imaginarse. Puede que por momentos me sintiera un tanto incómodo, porque en absoluto es este el ambiente en el que mejor me muevo. Pero gracias a la esmerada hospitalidad de Nicoló y a sus amigos, que fueron increíbles (nos sacaraon de fiesta, salieron a cenar con nosotros...) no me sentí extraño.
Milán, capital de la moda, sí señor. Las calles aledañas al duomo, repletas de tiendas de moda de lo más "in", son una pasarela en sí mismas. El gusto por la moda de los italianos tiene aquí su máxima expresión. Disfrutan arreglándose y luciéndose, eso es evidente.
Otros barrios, como navigli, ya nombrado, tienen un ambiente más alternativo, como ya dije, pero la tónica general es la de la "Milán fashion".
Por otro lado, también nos encontramos pequeñas y hermosas iglesias, entre ellas Santa Maria delle Grazie, donde se encuentra la archifamosa "Última Cena" (Il Cenacolo, según los italianos), que lamentablemente cerraba sus puertas cuando llegamos; selectos restaurantes, heladerías que exasperaban mis ansias de pecar de gula (son toda una atracción estos helados italianos, no es para menos lo de hacerse fotos con ellos). También nos topamos continuamente con unos chicos que participaban en una "caccia del tesoro" (búsqueda del tesoro) por las calles milanesas.
En fin, Milán es el epicentro no sólo economico, sino también cultural en muchos aspectos de Italia (sin complejos al decirlo), y ello se manifiesta en una ciudad imponente. Yo soy sureño, de gustos sureños y alma sureña, pero uno ha de rendirse a la evidencia, Milán merece encarecidamente la pena. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|