Había llegado el momento... sicológicamente me había preparado para iniciar lo que consideraba uno de los viajes de mis sueños; iba a ascender a los pueblos mas recónditos sobre los Himalayas indios, albergaba aún temores, porque no sabía si físicamente estaba preparado para realizarlo.
Había estado en lugares altos pero no tan altos como a los que me iba a afrontar, ya que mi base de trabajo sería en un pueblo llamado Leh, capital de Ladakh, aunque estaba a 4,100 metros sobre la altura del mar, sabía que tenia que atravesar lugares que se encontraban a una altura de 5,400 metros, sería un viaje en autobús, pero aún así había leído acerca de los inconvenientes que podía pasar ya que a la altura de los 4,000 había muchos viajeros que sufren del mal de altura. Estaba decidido, tenía un compromiso adquirido para trabajar en una ONG en varios pueblos del área. Había dejado atrás lugares preciosos como Dharam Sala donde tuve una experiencia privilegiada de conocer al Dalai Lama, y también había asistido a unas enseñanzas de Karmapa.
Salí una tarde fría de McLeog Gang hacia las 6 de la tarde, tomé el autobús que me llevaría hacia Manali y de allí tomaría de nuevo otro autobús que me llevaría a estas alturas. El viaje fue tortuoso, cansado y llegué a Manali a las 5 de la mañana. Me indicaron que el próximo autobús saldría a las 7 de la mañana así que tranquilamente me decidí subir al autobús a tomar un descanso, no sabía si podría hacerlo, el conductor y su ayudante no permitían el acceso al autobús sino 20 minutos antes de la partida pero a mi me permitieron subir, los nervios del viaje no dejaron descansara. Tenía la opción de tomar este autobús que toma 2 días en llegar a su destino final o podía tomar un jeep 4X4 que haría el viaje más rápido en tan solo 13 o 14 horas, que es lo que la gran mayoría de turistas hace, pero deseaba viajar con los locales, no quería perderme esa experiencia total, además que el precio era menor que la mitad si tomaba la otra opción. Salimos a las 7, a partir de allí nuestro camino sería casi exclusivamente hacia arriba. Aunque fatigado del camino y con una diarrea ya de dos días y sin comida en mi estómago para evitar “accidentes” iniciamos uno de los caminos mas impresionantes, por su orografía y vistas, tuvimos varios pequeños incidentes pero nada comparado al éxtasis que estaba experimentando al contemplar estos parajes, al inicio todo era verde, unas caídas de agua impresionantes, parecía que todo estaba vivo, conforme continuábamos subiendo el color verde se iba transformando en color arena, y las plantaciones se iban quedando atrás, únicamente veía frente a mi, montañas totalmente desnudas, carente de flora y fauna. Una experiencia bonita fue ver como nómadas se congregan en determinados puntos para intercambiar, al estilo mercado, sus mercancías, traían animales o vegetales. Aun no había tenido la oportunidad de ver el “YAK” animal que es básicamente la alimentación exclusiva en los altos Himalayas y especialmente en Tíbet, porque contrariamente a lo que generalmente se piensa acerca del budismo tibetano de que es básicamente de una dieta vegetariana, es totalmente falso, a estas alturas no hay agricultura y si la logran desarrollar durante los unicos tres meses cultivables no es suficiente para proveer a sus pobladores el resto del año.
El viaje fue inolvidable, viendo cambios constantemente, nunca dejamos de subir y subir, pero según podeis admirar en la fotografías literalmente ves como estas escalando el cielo, y cuando crees que has llegado a lo mas alto de las montañas, y estás en la cumbre de ellas te das cuenta que aun vienen mas montañas y mucho mas altas, hasta llegar a un punto donde literalmente crees poder tocar el cielo con la punta del dedo vino una llanura que a primera vista era interminable. La primera mitad de nuestro viaje termino en esas llanuras donde nos esperan carpas que albergan a todos los viajeros, así que de nuevo estaba disfrutando ser uno mas de los pasajeros porque nos asignaron una tienda de campaña donde tuve que dormir con el resto de los que viajábamos en el autobús, de todos los pasajeros únicamente viajaban conmigo un chico ingles con su novia polaca. Estábamos a una altura de alrededor de 4,000 metros o un poco mas y los efectos no esperaron para dejarse sentir, un profundo dolor de cabeza me estaba molestando y no podías caminar muchos metros porque la fatiga se hacía cargo de recordarte que estabas a una altura a la cual no estabas acostumbrados. Parece ser que mis molestias fueron muchísimo menos que las que el pobre ingles sufrió, se paso toda la noche quejándose que iba a morir porque le costaba muchísimo respirar propiamente, no se murió y no dormimos muy bien porque a parte de compartir una tienda de campaña con otras 30 o 40 personas no fue lo que podría decir lo mas confortable, había toda clase de ruidos y olores, ronquidos lo que me recordaba que esta gente esta totalmente acostumbrada a estas alturas, además la temperatura cambio ostensiblemente, teníamos una temperatura de 4 grados y de eso que escogí viajar en pleno verano. Al día siguiente terminamos el viaje iniciándolo a las 5 de la mañana y pasamos por el segundo paso motorizado mas alto del mundo Taglang-la (17,469 pies/ 5,325 metros)donde se encuentra una pequeña Stupa o templo donde teníamos que hace una parada casi obligatoria, todos los viajeros pasaban a bendecir su camino, Terminamos nuestra ruta a las 7 de la tarde, ya que tuvimos inconvenientes de algunos deslizamientos de tierra y tuvimos que esperar a que vinieran a despejar el camino, pero el camino a lo largo del valle de Ladakh fue impresionante ver los pequeños poblados donde resaltaba ver sus pequeñas plantaciones, eran lunares verdes entre tanta desolación y desierto. Hay algo que me impresiono desde que llegamos a lo mas alto de todo, lo cristalino de sus ríos, debemos recordar que acá nacen los ríos mas sagrados para el resto de India, para la religión hindú, como lo es el Río Hindú y el Ganges, además lo cristalino de sus aguas fue algo que había completamente olvidado en las bajas mesetas de India, ya no digamos en Varanassi cuya ciudad cruza el Río Ganges y en cuyo lugar el grado de contaminación de sus aguas alcanza porcentajes en su mas alta expresión.
Recuerdo perfectamente la entrada a Leh, fué como si de una entrada triundal se tratara, al ver el Monasterio de Thiksey fue recordar la ciudad perdida de Lhasa en Tíbet, esta es conocida como la pequeña Lhasa porque es una réplica en menor escala de la ciudad.
Leh es la capital de Ladakh, una pequeña urbe repleta de vida durante los meses que se puede visitar porque una vez iniciado el invierno no hay forma de entrar o salir de estos lugares, existe únicamente una carretera hacia Manali, acá esel paraíso para los que desean un contacto directo con la montaña, trekkers, escaladores y caminantes de todo el mundo se concentran acá para realizar la caminata sobre las nubes. Una vez ubicado en Leh inicié junto a mi amigo alemán Dominik a trabajar en una ONG que con el respaldo de la UNICEF y del gobierno indio hacen una labor impresionante, de la cual me sentí privilegiado de colaborar. Con ellos tuve la oportunidad de visitar casi todas los pequeños poblados e incluso algunos de los cuales es negado el acceso a los turistas por ser considerados como lugares sensibles. Visitamos escuelas, monasterios realizando una labor de documentación y evaluación de todos los programas que esta ONG realiza en cada uno de las poblaciones. Fueron dos meses intensos de trabajo pero de muchísimas satisfacciones, tuvimos un encuentro directo con los pobladores, nos vimos inmersos en el día a día de los pobladores de tan especial parte del mundo.
Visitamos tambien por nuestra cuenta todos los monasterios del Valle de Ladakh, e incluso en mis días libres tomaba mi equipaje de dos días mi tienda de campaña y mi saco de dormir y tomaba el rumbo a ... cualquier parte me quedaba a acampar en cualquier lugar que me parecia seguro estaba en contacto directo con el cielo, se veía tan cerca.
Días después de dos meses de trabajo, tomamos una semana para ir a visitar un lugar mágico el cual no deben perdérselo a quienes tengan la oportunidad de viajar en esos lugares;
El Valle de Nubra: Alli pasamos por el paso motorizado mas alto del mundo; Himank a 18,380 pies de altura (5,600 metros). Enumerar cada uno de los pueblos que visitamos sería muy largo pero no menos interesante, ya que hay monasterios impresionantes estan dentro de las montañas como si hubiesen sido tallados sobre las montañas, aca tuvimos que que caminar muchísimos kilómetros porque hay poblaciones totalmente incomunicadas o con comunicaciones muy irregulares. El corazon de cada poblado es el monasterio y estos siempre estan ubicados hasta lo mas alto de las montañas, cosa que hacía aun mas difícil nuestras caminatas pero esfuerzo que corono nuestras expectativas y con una recompensa para el resto de nuestras vidas.
Otro grave problema que sufre esta area en los Himalayas es la falta de la agricultura, únicamente tienen 3 meses aprovechables para cultivar una pequeña guarnición para el resto del año. Pero una vez iniciado la primavera y tambien con el ello el deshielo de las montañas, aprovechan esa agua para el cultivo, pero es tanto el frío y tan altas las montañas que cuando el agua llega a los poblados el verdadero tiempo de siembra se ha agotado, el deshielo no va acorde con lo cortoque es el verano, asi que otro de los proyectos de esta ONG en conjunto con el gobierno indio, es construir grandes balsas para que cuando llegue el invierno se cubra de nieve y agua, pero pasados por estar a menor altura que los picos de las montañas estos embalses se derretiran mucho mas temprano y asi poder aprovechar al máximo los 3 meses de siembra.
Después de dos meses en estos rincones maravillosos lamentándolo muchísimo tuve que bajar de nuevo al mundo bajo y banal, iba de camino a Nepal, pero eso será otro capitulo. Lo que si puedo decir con toda seguridad es que...
...terminé con alegría mi camino al cielo!! |
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