Del Monumento a la Bandera hasta Machu Pichu en moto –
(Dos rosarinos que cumplieron un sueño)
Jorge J. Zuain -- Carlos A.Censabella
Pertenecemos a una agrupación de motos (Grupo Custom Rosario) cuya finalidad es compartir entre amigos la pasión por las motos, hacer obras de beneficencia y realizar viajes.- En enero del 2006, ante una inquietud de Jorge de hacer “una tiradita de kilómetros” (“que te parece si llegamos hasta el Machu Pichu”), me pongo a trabajar en el proyecto (reserva de hoteles, distancias de ciudad a ciudad, autonomía de combustible, etc. etc.).-
Tres meses después, el 12 de abril partimos en nuestras motocicletas con una gran carga interior ( ansiedad, expectativas, temor, incertidumbre por la dimensión de la travesía de 7.000 kmts. de recorrido) y una pequeña y solo necesaria carga exterior (ropa de abrigo,algunos repuestos, y un bidón auxiliar de nafta) .-
Nuestro primer tramo fue hasta Termas de Río Hondo (Sgo. del Estero) , al día siguiente hasta Orán (Salta) y ya en el tercer día de viaje logramos cruzar por el paso Aguas Blancas – Bermejo, a Bolivia, donde, previos trámites aduaneros y migratorios, nos reaprovisionamos de nafta y continuamos viaje hacia Tarija. Este tramo del camino se caracteriza por ser muy montañoso (como toda Bolivia) pero con una frondosa vegetación, conformando un paisaje realmente hermoso.-
Según lo planeado, en Tarija contratamos un camión para que nos traslade hasta las inmediaciones de Potosí,(distante unos 300 km) , en virtud que la autopista que va a unir dichas ciudades esta en construcción y el camino de montaña existente en la actualidad, es prácticamente intransitable para nuestras motocicletas.
En este tramo pudimos apreciar la inmensidad del altiplano boliviano, y la hermosa y variada geografía que el camino nos presentaba a medida que avanzábamos, desde vadear ríos, hasta sortear grandes rocas desprendidas de las laderas montañosas.- Bajamos las motos del camión a sólo 40 km de Potosí, ya era de noche, y como bautismo del cielo boliviano, se largó una lluvia torrencial con agua nieve, donde sentimos realmente la inclemencia del tiempo, el rigor del frío a 4.000 mts de altura, pero no nos amilanó, sino que reforzó nuestra intención (estamos seguros de lo que queremos hacer).- Debajo de esa lluvia Carlos expresa “tranquilo Jorge que San Pedro es motoquero” y continuamos hasta llegar a Potosí.- Y debe ser así, porque en 21 días fue la única vez que nos llovió.-
Un capítulo aparte es el tan mentado efecto de altura, apunamiento o “sorochi” como le dicen los lugareños.- Realmente es para tener en cuenta, habíamos leído mucho en internet sobre este malestar, y decidimos, al llegar a Tarija, comenzar a tomar unas píldoras de venta libre en farmacias, a la vez que reemplazamos en nuestros desayunos y meriendas el sagrado y muy argentino café con leche , por el té de coca (infusión hecha a base de hojas de coca) y de esa manera, después de 2 o 3 días nuestro organismo se fue aclimatando a la altura, y recién en ese momento dejamos de sufrir de dolores de cabeza y un incómodo malestar generalizado, que nos tuvo a maltraer.-
Visitamos el casco histórico de Potosí, la Casa de la Moneda, y otros sitios de interés , y al día siguiente emprendimos marcha hacia La Paz, donde tuvimos que poner a punto la carburación de una de las motos ya que por la altura y el bajo octanaje del combustible, los rodados no funcionaban bien.- Luego proseguimos viaje rumbo a Puno (Peru), hermosa ciudad enclavada a orillas del hermoso e inigualable Lago Titicaca.- Este posee una extension de 200 km por 60 km de ancho, con una profundidad de 28 metros y una temperatura del agua de 9 a 12 grados C°. . Es el lago navegable más alto del mundo ,y el mismo esta compartido por Bolivia y Perú.- Realizamos una excursión en barco a las Islas de los Uros , antiguos habitantes de la época pre incaica, cuya particularidad es que son islas flotantes, construidas por ellos mismos con totora, planta acuática que crece en el lago.- Van colocando capas de este junco, unas sobre otras, en forma cruzada, hasta lograr un espesor de aprox. 3 metros.- Al caminar sobre este "piso" dá la impresión de caminar sobre una cama de agua, es increíble.- También fabrican embarcaciones de totora, impulsadas por remos, sobre las que navegamos por el Lago, tenía capacidad para unas 12 personas, y se desliza sobre el agua increíblemente bien.-
Al día siguiente partimos hacia Cusco, (ombligo del mundo) meta y destino final de nuestro viaje de ida.- En dicha ciudad realizamos un city tour, recorrimos museos, ruinas incaicas, plazas, callejas hermosísimas. (por su puesto hicimos lavar las motos ya que no nos acordábamos de los colores que tenían).
Cusco es una ciudad hermosa, realmente pintoresca y visitada por turistas europeos (y ellos están muy bien preparados para recibir al turismo internacional, mucha limpieza, orden y mucha seguridad), donde el plato fuerte es la excursión al Machu Pichu y de paso ese día festejamos el cumpleaños de Carlos.- Esa fue la consigna inicial, y por suerte logramos cumplirla. Visitar el Machu Pichu es un viaje digno de hacer ya que si hay lugares increíbles y “mágicos” en el mundo, éste es uno de ellos .-
Al día siguiente, comenzamos nuestro regreso, solo que como lo hicimos por caminos y países distintos que la ida, sentimos la hermosa sensación de continuar avanzando, de seguir viajando.- Partimos rumbo al oeste, para emprender el cruce de la Cordillera de los Andes peruanos, para dirigirnos hacia la costa del Pacífico.- Llegamos a estar a 4.750 metros de altura, y el frío a esa altura y viajando en moto, sólo le resulta agradable y tolerable a los apasionados por las motos.- Viajar en moto, es como ser parte del paisaje, del sol y del viento, todo se aprecia de otra manera, se “siente” con más intensidad el viaje.- Vimos paisajes tan increíbles como diversos cuya inmensidad nos hacía tomar conciencia de lo pequeño del ser humano comparado con la grandeza de la naturaleza, con sus siglos de creación permanente.- Montañas, valles, salares, picos nevados, llamas que cruzan imprevistamente la ruta , coyas sentadas a la vera del camino, con la mirada perdida, sin conocer el significado de la palabra tiempo, todo conforma algo difícil de explicar, hay que vivirlo.- En el recorrido hacia el mar, conocimos Moquegua donde pasamos la noche, luego Ilo, continuando hacia Tacna, última ciudad al sur de Perú, para luego llegar a Arica, primera ciudad al norte de Chile.-
Cada vez que llegábamos a un pueblo o ciudad y estacionábamos, entre nuestra vestimenta y las motos cargadas, causábamos mucha curiosidad y revuelo, se acercaban , nos sacaban fotos, se presentaban con sus nombres y nos preguntaban mil cosas, gente muy educada y respetuosa.-
Salimos de Arica , hicimos 300 km cruzando el Desierto de Atacama, considerado el más árido del mundo, una extensa planicie, muy en altura ( 2.300 msnm).- Por suerte en esta época del año, el clima es benigno, no queremos ni pensar lo que será en verano.- Además en toda esta zona no llueve nunca, y no exageramos, nunca.-
Luego de semejante recorrido, llegamos a Iquique, una ciudad hermosa, con unas playas muy bonitas, todo muy limpio y prolijo.- Recorrimos la ciudad, la costanera, nos comimos unos sandwichs con gaseosas, tipo picnic, sobre la playa y continuamos el viaje, por una ruta que bordea el Pacífico, fueron 230 km de montaña a la izquierda y playa/acantilado con mar a la derecha.- Fue hermoso, tras cada curva o vuelta a la montaña, cambiaba el paisaje, de playa extensa con arenas blancas, a costa rocosa donde las olas al romper producía un salto de agua y espuma hacia arriba que daban ganas de parar, sentarse cómodo, y solo observar, nada mas que eso, quedarse a mirar.- También había sectores con acantilados muy altos, caletas, pasamos por villas de pescadores, y todo esto con el sol a nuestra derecha, es decir el oeste, y que poco a poco, iba bajando, hasta perderse en difusa línea entre el cielo y el mar ( léase, un hermoso atardecer).-
Paramos a hacer noche en una pequeña ciudad pesquera que se llama Tocopilla, donde, en el disfrute gastronómico de nuestra travesía, dejamos la llama, la alpaca y el cuis de lado para degustar frutos de mar .-Luego pasamos por Calama, donde se encuentra la segunda mina de cobre más grande del mundo, Chuquicamata, para llegar luego a San Pedro de Atacama, una villa andina en pleno Desierto de Atacama de apenas 4.900 habitantes, increíble, lleno de turistas europeos, con callejas muy angostitas y de tierra, con viviendas de adobe y techos de paja, si , como lo oyen, parece perdido en el tiempo, con un sol casi permanente, un clima muy agradable, y todo de increíble belleza .-
Temprano, a la mañana siguiente, por segunda vez realizamos el cruce de la Cordillera de los Andes, solo que esta vez desde Chile hacia Argentina (Jujuy) por el Paso de Jama .- Los paisajes siguieron siendo increíbles, quizás menos desérticos que los de la cordillera peruana, aunque cada cosa tiene sus encantos ya que hasta la tierra más árida impresiona por su inmensidad.- Un día nos detuvimos en medio de la cordillera (a aceitar las cadenas de las motos por enésima vez) y Jorge me dijo, “che Carlitos estamos en medio de la nada !” y fué una muy buena definición, todo era inmensidad y desolación, el día era soleado y se divisaba a kilómetros de distancia, pero solo se veía .........nada, ni plantas ni vida, ni pájaros, ........ Era la ruta y nada más.-
Habiendo cruzado con mucho frío el Paso de Jama llegamos a la hermosa y pintoresca Purmamarca (Jujuy) e hicimos noche.- Veníamos del lado oeste de la cordillera, con sol radiante, pero ya se veía a lo lejos una masa de nubes muy bajas, espesas, y amenazantes, y al dar la vuelta a la montaña, es decir la ladera este, nos introdujimos en medio de la gigantesca nube; el frío era terrible, nos mojamos porque estaba cargada de humedad, era como una gigantesca masa de niebla, muy espesa, que no permitia ver ni a 5 metros, para colmo, todo era en bajada muy pronunciada, con curvas y contracurvas muy cerradas y como si faltara algo, el precipicio a nuestra derecha, realmente de temer.- Pero, luego de unos 10 minutos, que parecieron mucho más, quedamos por debajo de la nube, con lo que se aclaro bastante la visibilidad.-A la mañana siguiente, continuamos nuestro regreso, y previo descanso nocturno en La Banda (Sgo. Del Estero) proseguimos viaje a nuestra hermosa y querida Rosario.-
Llegando a Rosario le digo a Jorge, “que lástima, que ésto se termina”, y él, me contesta, “Carlitos, solo hicimos 7.000 km, ésto recién comienza....................” |
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