
Guatemala: Un país de contrastes y mil colores
Chichicastenango-Antigua-Tikal-Santiago Atitlán | 0 comentarios.
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Un legado histórico para toda la humanidad, caminos pedregosos, calles polvorientas, acerrín, mil colores e incienso adornan los paisajes más típicos de Guatemala.
Arribé al Aeropuerto Internacional La Aurora en un vuelo procedente de Tocumen en la Ciudad de Panamá el 8 de abril de 2006. Es época de cuaresma, la mejor época para visitar este hermoso país, si se quiere presenciar las procesiones de Antigua, una de las más espectaculares del mundo. Una sala de inmigración y aduanas en su mayoría atestada de franceses, alemanes, italianos y españoles me dió la bienvenida a este país. Al pasar por la aduana, la bandera guatemalteca y una foto del Presidente de derecha, adornaba una pared como si estuviese recordándome que el pasado horrible y sangriento de este empobrecido país pero rico en historia y cultura había terminado. Sus 36 años de Guerra Civil que dejaron más de 225,000 muertos en su mayoría indígenas mayas llegó a su fin en el 1996 con los Acuerdos de Paz y la entrega de armas por parte de la guerrilla. Su máxima portavoz indígena, Rigoberta Menchú y Premio Nobel de la Paz reveló las atrocidades cometidas durante la guerra en su libro: “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”. Debido a este libro, Menchú tuvo que salir de Guatemala y exiliarse en México donde continúa llevando un mensaje de paz entre todos los pueblos.
Al salir del aeropuerto, operadores turísticos, taxistas, campesinos e indígenas de origen maya con sus vestimentas típicas de colores alardeaban para ofrecer servicios de transportación, recuerdos de viaje, gorras, y pude observar una que otra gallina corriendo espavorida entre la multitud que inundaba la polvorienta salida casi impidiendo el paso de los viajeros. Al caminar entre la multitud pude divisar un autobús del hotel Grand Tikal Futura, lugar donde me hospedaría en la zona 11 de la ciudad. Estos autobuses en su mayoría te llevan gratuitamente al hotel. Siempre es aconsejable dejar entre $1-$3 US de propina al chofer del autobús. La mayoría de los hoteles en este país son económicos y su precio oscila entre los $10-$75 US por noche incluso en hoteles cinco estrellas. Existen antiguos monasterios ahora convertidos en hoteles como el Hotel Posada Santo Domingo en Antigua Guatemala que puede costar alrededor de $165 US por noche, pero la experiencia de dormir en un lugar donde existe un cementerio dentro del monasterio con restos de monjes del siglo XVIII, jardines antiguos, enormes fuentes, murallas antiguas, caminos adoquinados y un museo con pinturas abstractas es impresionante.
Al día siguiente, y Domingo de Ramos partí temprano ya que me dirigía al pueblo más típico de Guatemala, Chichicastenango. Este pueblo es en su totalidad de población maya quiché, y se distingue por su mercado de artesanías y la iglesia de Santo Tomás que es la única iglesia del mundo católico en que está permitido realizar cultos paganos mayas. Durante la época de cuaresma el mercado se atesta de indígenas que venden sus artesanías y telas. El recorrido hacia Chichicastenango es uno que dura alrededor de 3 horas desde la ciudad, en carreteras de curvas cerradas, y alturas que oscilan entre los 1,800 a 2,000 mts de altura con paisajes de valles y verdes montañas, así como casuchas de paja o madera, y algunos campesinos labrando sus tierras con picos o cargando en sus espaldas bolsas llenas de repollo, papas o sandías.
Si se está acostumbrado al calor, conviene llevar un abrigo ya que Chichicastenango es de un clima templado a frío leve en invierno. Incluso en algunas carreteras rurales se forma hielo en la brea aunque no cae nieve. Una destartalada parada de autobús, humo negro que brotaba a borbotones de viejos autobuses pintados de colores y una estación de gasolina de dos bombas me recibió en Chichicastenango. Una encrucijada de calles con cientos de puestos de artesanías fue lo que primero que pude divisar al llegar. Caminar entre sus calles no es complicado ya que cruzan paralelas unas con otras y es muy fácil llegar al punto de partida que puede ser la estación de gasolina, o el hotel Santo Tomás, frente a la estación. Siempre vale la pena regatear los precios ya que generalmente los vendedores de artesanías le aumentan el doble al valor real del artículo. Máscaras mayas, calendarios mayas, camisetas, gorras, verduras, frutas, flores y otros artículos se pueden conseguir en este mercado. Mientras se camina por Chichicastenango, siempre es aconsejable guardar el dinero dentro de una media o en la parte delantera del pantalón, ya que este concurrido mercado es una guarida para los carteristas que aprovechan el gentío para robar. Hay que tener paciencia ya que mientras se camina entre la multitud puedes quedar aplastado por personas que te empujan hacia al frente o hacia atrás. Dentro del pueblo se encuentra el Banco Industrial que cambia dólares y euros en quetzales guatemaltecos a razón de $7,40 por $1 US. Para el cambio hay que llevar el pasaporte, de lo contrario no realizarán la transacción. Mientras caminaba por sus atestadas calles pude observar una multitud en unas escalinatas. Era la iglesia de Santo Tomás. Esta iglesia del siglo XVIII, es la única del mundo católico donde se realizan cultos paganos a las deidades mayas y es lugar de reunión para los devotos en época de cuaresma. El olor a flores e incienso inundaba la calle a medida que me aproximaba al templo. Pude observar personas sin piernas, brazos o ciegos que pedían limosnas en los alrededores de la iglesia, y niños vendiendo helados. Al subir por sus escalinatas, mi curiosidad viajera hizo presencia y quize tomar video y fotografiar el interior del templo, pero mi deseo se esfumó al ser reprendido por un anciano que terminantemente me hizo la señal de que no podia grabar ni tomar fotos en el lugar. Tuve que conformarme con el recuerdo dentro de mi memoria.
El dramatismo humano dentro del templo era surrealista; dos mujeres ataviadas con vestidos y velos negros en señal de duelo rezaban plegarias en quiché arrodilladas ante la imagen de los santos. Quizás rezaban por la salud de algún familiar o por dinero para alimentar a los suyos. Más adelante, pude observar un anciano, vestido con un sucio pantalón negro, camisa manga larga blanca doblada hasta los codos y sombrero de paja que derramaba pacientemente aguardiente en el suelo junto con varias monedas. El silencio y la solemnidad ante ante la luz de cientos de velas en el suelo y los altares, era complementada con pétalos de flores dispersados por todo el templo y el denso humo blanco del incienso que adornaban la pintoresca escena. Durante el Viernes Santo, una caravana de devotos va en peregrinación desde la Iglesia de Santo Tomás, cargando al Cristo Crucificado junto con varios santos por cerca de cuarenta hombres ataviados con túnicas color violeta y seguidos por un séquito de personas con portainciensos dispersando el humo por todas partes.
Al salir del templo y recorrer las calles del pueblo, encontré varios puestos de comida callejera donde vendían pollo frito, mazorcas de maíz, y chocobananos, una banana cubierta de chocolate que es el postre favorito de los niños guatemaltecos. Una de estas comidas rápidas puede costar alrededor de $1 - $2 US. Me dirigí hacia la estación de gasolina para subirme a un autobús y continuar rumbo a Ciudad de Guatemala y prepararme para mi próxima parada al día siguiente; Santiago Atitlán.
Salí al amanecer del lunes 10 de abril, en ruta hacia Panajachel a recojer a unos amigos en el Hotel Posada Don Rodrigo. Este hotel de estilo colonial tiene una excelente vista al lago Atitlán, una buena piscina y el mejor restaurante que pude visitar en Guatemala. Este pueblo es contiguo al lago Atitlán y debe ser cruzado para llegar al pueblo Santiago Atitlán. Panajachel es un pueblo pobre y polvoriento, y es el albergue de cientos de hippies que salieron de los Estados Unidos en la década del sesenta, y se quedaron en este típico lugar. Incluso, se pueden observar algunos de ellos recorriendo las calles de Panajachel en una colorida camioneta Volkswagen. Es por ello que algunos le llaman Gringochel, Gringolandia o Gringo’s Place. Este pueblo tiene zonas peligrosas y no es conveniente caminar solo por sus calles al caer la noche. Durante el día es muy seguro pero siempre hay que tener precauciones. Tiene un buen restaurante italiano llamado Casablanca y sus platos varían entre $3 - $6 US. Los platos incluyen una sopa, pan con ajo y el plato principal con una bebida. En mi caso recomiendo probar la cerveza nacional Gallo que se puede conseguir en todas partes a un buen precio. Casi siempre la cerveza en Guatemala se sirve a temperatura ambiente y no fría como en otros países, así que hay que tener preparado el paladar. Al terminar de cenar en Casablanca me dirigí hacia el muelle donde diariamente salen los barcos hacia el pueblo de Santiago Atitlán. Este humilde pueblo maya zutuhil, fue testigo de la masacre de indígenas durante el apogeo de la Guerra Civil Guatemalteca. Fue durante el periodo de la Presidencia del dictador Efraín Ríos Montt (1982-1983) que se fraguó una de las más grandes matanzas en la historia de este país, precisamente en este pueblo al que el gobierno acusaba de resguardar y colaborar con militantes de la guerrilla de liberación guatemalteca. En estas matanzas el gobierno asesinó al sacerdote católico Francis Rother, oriundo de Oklahoma y que servía al pueblo de Santiago Atitlán. Durante sus sermones dominicales, Rother instaba al gobierno a terminar con las matanzas y a sellar la paz con la guerrilla y respetar los Derechos Humanos. Así mismo, utilizaba la iglesia como refugio para los ciudadanos del pueblo que huían de la guerra. Esto provocó la ira del gobierno de Ríos Montt quién lo consideró un golpista guerrillero y colaborador del movimiento armado. Rother fue asesinado en la Casa Parroquial en el año 1983 y hoy en día sus restos descansan en la iglesia de Santiago Atitlán, junto con una placa póstuma en su honor que tiene la siguiente frase: “No hay amor más grande que el de dar la vida por sus amigos. Gracias. Meltiox (gracias en dialecto maya zutuhil).”
Para alcanzar el pueblo, es necesario cruzar tres imponentes volcanes en el lago de Atitlán, uno de los más bellos del mundo. Los picos de los volcanes San Pedro, Tolimán y Atitlán son vigilantes perpetuos de la majestuosidad del lago. El lago de Atitlán, es producto de una explosión volcánica hace millones de años que devastó toda la zona provocando un enorme y profundo cráter que luego se fue llenando de agua de lluvia creando el lago. El muelle de este pueblo está atestado de niños que ansiosos de vender todo tipo de artesanías, corren detrás las personas que llegan al lugar y llegan a provocar fastidio en algunos. Hay que tener cuidado con brindarle dinero a algún niño, ya que puede provocar que vengan muchos más y se convierta en algo insoportable. Si no se piensa comprar nada, vale la pena ignorarlos y seguir caminando, que tarde o temprano desistirán. El barco hacia Santiago Atitlán vale unos 15,2 quetzales o unos $2 dólares. El recorrido dura alrededor de 45 minutos a 1 hora, atravesando impresionantes volcanes, paisajes en la distancia de hermosas casas con coloridos jardines y una que otra pequeña barcaza de pescadores mayas zutuhiles. Al llegar a Santiago Atitlán, y caminar entre sus calles empinadas se puede escuchar el dialecto zutuhil por todas partes. Casi ninguno de sus habitantes habla el español. En este pueblo, se venera una deidad maya llamada Maximón. Este dios es un sincretismo entre la religion maya y la católica. Cada año, Maximón se guarda en una casa de los miembros de la cofradía y durante el Viernes Santo se lleva a un pequeño altar templo al lado de la Casa Parroquial de la iglesia de Santiago Atitlán. En este pueblo hay muchos niños, y es común ver la imagen de niños zutuhil cargando madera para cocinar, y otros comprando dulces o refrescos en puestos callejeros. Caminé por las calles del pueblo buscando la casa donde se encontraba Maximón. Finalmente, pude observar una casa color crema y ladrillo con sus paredes y techo adornado con cintas de colores. Esas cintas identificaban la casa del dios. Al entrar por el lado izquierdo de la residencia a través de un estrecho pasillo, y un perro que estaba amarrado a una verja logré acceso al interior del patio. Al fondo una puerta era el único acceso para presenciar la imagen del dios. En la entrada un niño que fungía como velador me pidió 50,0 quetzales para la entrada lo cual me negué. Desde la puerta, pude oler el incienso que emergía de la casa y la luz de las velas daban un aspecto tétrico. Al entrar, pude observar muchas velas encendidas en el suelo y encima de un pequeño altar en madera. La imagen del dios, confeccionada en madera, de aspecto humano, pero mal tallado, tenía un enorme cigarro prendido en su boca, y estaba cubierto por un velo color violeta. A sus pies, los devotos ofrendan flores, ron, dulces, comida y dinero. Maximón es un dios según la tradición zutuhil, bueno pero también muy malévolo y es frecuentado por personas para realizar trabajos de magia negra. Otros, simplemente lo buscan para buscar alivio para sus enfermedades o para la prosperidad económica de sus familias. Al fin de una negociación con el niño pude conseguir entrar al lugar sin pagar, aunque me advirtió que no podia tomar video ya que había visto que tenía en mis manos la cámara. Sin embargo, pude grabar parte de una ceremonia en el interior de la residencia, y logré captar la imagen del dios. Luego de salir de la casa de Maximón, me dirigí hacia la Plaza y la iglesia de Santiago Atitlán. Algunos hombres sacaban el polvo de las paredes con escobas del interior y el exterior de la iglesia, mientras un grupo de niñas de colegio se reunían en un rincón de la plaza. Al lado derecho en el interior de la iglesia, yacía la tumba de Francis Rother, el sacerdote católico asesinado por el gobierno en 1983 y a su lado una placa conmemorativa por todos los indígenas muertos en las masacres de la guerra que devastó a Guatemala durante tres décadas. Todo el mundo en la iglesia se preparaba para las festividades de Semana Santa y estaban ansiosos limpiando todo a su alrededor.
Al salir de la iglesia me dirigí hacia el Mercado del pueblo, donde se puede conseguir desde pequeños pescados de agua dulce, hasta verduras, miel, legumbres, pantalones, camisetas, artesanías y se tiene el privilegio de cruzar por varias estaciones de carnicería que adornan sus entradas con patas de vacas, pezuñas, cabezas y lomos colgados del techo. Regresé de este pueblo a las orillas de uno de los lagos más hermosos del mundo con las memorias de aquellos que murieron en la Guerra Civil, incluyendo a Francis Rother y muchos otros indígenas que simplemente querían trabajar y darle de comer a sus familias. Irónicamente, el ex-dictador Efraín Ríos Montt, autor de las masacres indígenas en Santiago Atitlán y todo el país, hoy en día continúa vivo y es la persona de poder dentro del Partido que gobierna actualmente a Guatemala. Cosas veredes.
El colorido territorio Guatemalteco, tiene una enorme ciudad, la mayor de Centroamérica con 3 millones de habitantes. Así mismo es una de las ciudades más inseguras y peligrosas de toda América Latina. Esta inseguridad se debe principalmente a crímenes de mano armada, secuestros y asesinatos de mujeres que el pasado año sobrepasaron las 1,800 víctimas. Existen unas pandillas de origen salvadoreño llamadas “maras” que habitan en los arrabales alrededor de la ciudad. Estas pandillas están compuestas por jóvenes salvadoreños que cometieron crímenes en los Estados Unidos y fueron deportados a su país de origen, dando paso a una hermandad de crimen organizado que ha estremecido al Salvador, y se ha dispersado por Nicaragua, Honduras y Guatemala. La ciudad está divida por zonas como en muchos países de América Latina, pero no en orden. La zona más segura de la ciudad es la 10 y 11 donde hay buenos hoteles, discotecas, bares y restaurantes. Esta área también es conocido como la “Zona Rosa”. Las zonas aisladas como la 18 y la 21 son muy peligrosas a toda hora del día, pero especialmente en la tarde y noche. A pesar de ello, siempre es imprescindible conocer los mejores espacios de esta ciudad que tiene mucho que ofrecer. La Ciudad de Guatemala es una gigastesca metrópoli con miles de autobuses que diariamente despiden grandes nubes de humo negro, y levantan el polvo de las calles. La contaminación es altísima, y la ciudad se encuentra enclavada en un valle entre volcanes. El urbanismo en la ciudad es algo desordenado, donde hay barrios muy pobres al lado de zonas exclusivas. A unos cinco minutos en autobus se encuentra el Zoológico La Aurora. Este es uno de los zoológicos más impresionantes que he visto, con una variedad de animales de la región muy extensa e interactúan en un hábitat artificial pero muy similar al de su lugar de origen. La entrada al parque cuesta unos 14,0 quetzales o $2 US. El zoológico tiene buenas identificaciones en todos sus caminos por lo que es muy fácil aventurarse dentro del parque y no perderse. Dentro del mismo, hay estaciones de venta de frutas listas para comer, helados y refrescos. Al salir, hay taxis que esperan a la salida para llevar a los pasajeros a cualquier zona de la ciudad por una módica tarifa entre $4 - $7 US. En la ciudad, hay una avenida con diferentes plazas honrando a personajes históricos que tuvieron relevancia en América Latina como Cristobal Colón, Papa Juan Pablo II, Miguel Angel Asturias, premio Nóbel de Literatura Guatemalteco en el año 1961 y otros. Así mismo, hay plazas dedicadas a la hermandad de las naciones centroamericanas como Costa Rica, El Salvador, Panamá, Honduras y Nicaragua. Además, en esa avenida se encuentra la Embajada del gobierno de Cuba. El recorrido de los puntos más importantes incluyendo la Plaza Central, la Catedral y el Palacio de Justicia toma alrededor de un día completo. En la Plaza Central, hay que tener cuidado con los carteristas que abundan en la zona. En cuanto a la comida, abundan los puestos callejeros a muy buen precio. Caminar por la plaza es toda una experiencia y se puede encontrar desde “hot dogs” guatemaltecos con chile y repollo hasta buñuelos con miel, y una que otra vendedora ambulante gritándo al oído para promocionar las ofertas del día. De camino a la Catedral, me topé con un individuo que hacía actos de magia muy sencillos, pero tenía a un grupo de niños muy impresionados y un payaso que bailaba como un trompo y saludaba a todos los transéuntes. Regresé al hotel para preparar mi cámara fotográfica y mi videograbadora para presenciar al día siguiente la procesión religiosa más impresionante de América Latina, la del Viernes Santo en Antigua Guatemala.
Conocer una de las ciudades coloniales de mayor valor histórico en América es una experiencia inigualable. La ciudad de Antigua Guatemala fue fundada a mediados del siglo XVI y era la capital de Guatemala, en aquel entonces llamada “La Muy Noble y muy Leal Santiago de los Caballeros de Goathemala”. Esta ciudad colonial, hoy considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO es una compuesta por bellas calles adoquinadas, hoteles con hermosos jardines interiores y el majestuoso volcán de Agua que se encuentra bordeando la ciudad. La Antigua Guatemala, fue capital del país hasta el 1541 cuando el Volcán de Agua tuvo un deslizamiento de piedras, agua y lodo por unas semanas de constantes lluvias e inundó la ciudad matando a miles de personas y borrando del mapa a Antigua. Luego la ciudad se reubicó varias millas hacia el este y un fuerte terremoto a mediados del siglo XVIII devastó la ciudad, provocando que finalmente se enclavara en los terrenos que ocupa hoy la moderna Ciudad de Guatemala. Esta ciudad colonial fue testigo de muchos sucesos históricos como el arribo de Fray Bartolomé De Las Casas que llegó a Antigua para defender a los indígenas mayas y “cristianizarlos” y el conquistador español Pedro de Alvarado, lugarteniente de Hernán Cortés, que cruzando la frontera con la actual México masacró junto a su ejército a los indígenas mayas que hallaba a su paso y los que lograban sobrevivir eran obligados a ser esclavos del imperio.
Caminar por Antigua Guatemala es respirar historia y cultura. Llegué a un puesto donde se fabrican piezas en jade, un material precioso que era muy utilizado por los indígenas mayas durante el esplendor del imperio maya en la época clásica. Luego, pude observar antiguas iglesias y me ubiqué frente a un puesto de dulces para presenciar la procesión de Viernes Santo. Al llegar el mediodía, comenzaron a llegar lugareños y turistas de todas partes del mundo, así como vendedores ambulantes de globos, maracas, dulces y helados. Era un día de fiesta en Antigua. De pronto comenzaron a llegar hombres ataviados con trajes del imperio romano y montados a caballo, y frente de ellos un pequeño hombre vestido del César tocaba una trompeta anunciando el comienzo de la procesión. A su lado estaba un enano vestido de bufón. Este sincretismo entre mitología, creencias católicas y mayas se puede observar en muchos lugares de Guatemala. Al comenzar la procesión y ver el desfile de caballos, comenzaron a llegar hombres vestidos con trajes color púrpura que caminaban en filas. Cerca de 3,000 personas componen la procesión del día que es la de la crucifixión, ya que hay una en la tarde conmemorando la muerte de Cristo, otra el Sábado y el Domingo la procesión de Resurrección. Mientras avanzaba el séquito de hombres vestidos de color púrpura, otros ochenta hombres cargaban una imagen de Cristo con la cruz al hombro. Estos son conocidos como los cargadores. Para realizar esta procesión, los hombres que deseen participar deben pagar a la iglesia una ofrenda especial. El hecho de tomar parte en estas festividades libra de pecados al cargador según la tradición popular. Luego, otra procesión esta vez realizada por mujeres cargadoras de la imagen de la Virgen María tomó lugar. Las cargadoras, ataviadas con trajes de duelo y velos negros por la muerte de su hijo Jesucristo, caminaban fatigadas ante un inclemente sol por las calles adoquinadas de Antigua. Otro séquito con portainciensos seguía de cerca a las cargadoras, llenando de humo blanco las calles, mientras que una banda musical tocaba música de carnaval. Si se desea conocer más de Antigua es necesario visitor el Hotel Posada Santo Domingo, un monasterio impresionante que incluye un museo de arte abstracto de una reconocida artista guatemalteca, un restaurante cinco estrellas, hermosos jardines y una gran historia. Además, se puede caminar por las calles de Antigua y subir al Cerro La Cruz desde donde se puede apreciar una vista de toda Antigua y el imponente volcán de Agua, y más al este se puede divisar el volcán Acatenango y el volcán de Fuego. La ciudad de Antigua es muy segura y se puede caminar por sus calles sin ningún temor. Sus aproximadamente siete calles y una plaza la hacen muy fácil de recorrer. Así mismo, tiene muy buenos bares internacionales y personas de todas partes del mundo han hecho de Antigua su hogar. Es muy común encontrarse con norteamericanos o europeos que residen en esta ciudad. Si se desea presenciar otra procesión pero esta vez nocturna vale la pena visitar Antigua el sábado de Gloria ya que se celebra la procesión de la Virgen de la Candelaria a la luz de miles de velas.
El territorio guatemalteco no se puede conocer del todo si no se visita su principal centro turístico; el Parque Nacional de Tikal. Este parque alberga las ruinas de lo que fue la más grande y antigua ciudad maya durante el apogeo de este gran imperio en la era clásica (800 d.c. – 1200 d.c.). Los mayas se caracterizaron por sus amplios conocimientos en astronomía y matemáticas, llegando a predecir eclipses con exactitud y dejando un legado de pirámides, templos y conocimiento que todavía hoy asombran al mundo. El imperio maya se extendió desde el norte de la actual México en la zona de Chiapas, Guatemala, Honduras (actual Copán) y el Salvador. La época de gloria del imperio maya fue para el periodo clásico, pero misteriosamente comenzaron a abandonar Tikal y otras grandes ciudades incluso antes que llegaran los colonizadores españoles. Se cree que grandes sequías adelantaron su salida de algunas ciudades, así como enfermedades. Tikal se encuentra en medio de la selva en el distrito de Flores, Santa Elena Petén al norte de la Ciudad de Guatemala y a una hora en avión. Se puede conseguir un boleto de avión ida y vuelta con la entrada al parque y almuerzo por $175 - $215 US a través de las multiples operadoras de viaje como Tikal Jets o Taca Airlines saliendo del Aeropuerto Internacional La Aurora. El vuelo es diario y sale a las 7am puntualmente. Se debe llegar al aeropuerto a las 6am para evitar perder el vuelo.
Arribé al aeropuerto internacional Ciudad Maya en Santa Elena Petén, distrito de Flores a las 8am bajo un ardiente sol que quemaba, un ambiente húmedo y miles de enormes mosquitos que revoloteaban cerca de la pista de aterrizaje. El aeropuerto estaba atestado de personas que viajaban a Tikal o a otras zonas del Petén. La zona del Petén es una muy tranquila y subsisten principalmente de la venta de artesanías a los turistas que viajan a la zona de Tikal. Al caer la noche, el Petén corta el servicio de electricidad y el selvático pueblo queda a oscuras, sólo con la luz de las estrellas. Desde el aeropuerto Ciudad Maya salen autobuses a Belice por $20 US. Este hermano país y antigua colonia británica era parte del territorio de Guatemala y éste no se perdona haberlo perdido. Tomé un autobús hacia el Parque Nacional Tikal. El viaje dura alrededor de 1 hora y media. Para la aventura en Tikal existen varios operadores turísticos. Personalmente recomiendo Guatemala Adventures. Estos operadores tienen oficinas dentro del aeropuerto y se puede consultar precios e itinerarios. Estos incluyen viajes de aventura en canopy, rapelling y otras actividades. Durante el trayecto se atraviesan paisajes hermosos, incluyendo un lago de aguas cristalinas que de fondo tiene una montaña con la forma de un lagarto, exhuberantes selvas y casas con techos de paja. Al llegar al parque, y cruzar la carretera principal en medio de la selva se pueden observar personas hacienda canopy y cruzar por encima de los autobuses de un lado a otro. La entrada al parque cuesta alrededor de $3 US. Dentro del parque hay un enorme salon comedor con techo de paja donde sirven un liviano almuerzo que viene ncluído con la entrada. Por lo general sirven pollo con verduras o carne con arroz y cerveza Gallo, caliente. Hay que estar preparado para caminar mucho ya que el recorrido por los principales complejos de pirámides dura alrededor de 3 a 4 horas. Conviene llevar mucha agua, repelente de insectos, un kit médico, gorra, camisa manga larga blanca, pantalón largo y zapatos cómodos. Al caminar entre los majestuosos árboles testigos centenarios de la historia del mundo maya, se establece un contacto con la naturaleza y se puede escuchar el sonido de los animales del bosque y uno que otro mono araña saltando de rama en rama. Estos monos emiten un gruñido muy fuerte, similar al de un oso y el eco se puede escuchar en todo el bosque. Uno de las primeras estructuras que sobresalen de la espesura del bosque es el Templo IV. Se puede subir a su cima a través de unas escaleras que la administración del parque ha diseñado, pero conviene estar en buena forma y no temerle a las alturas ya que la subida es muy empinada. Desde la cima, se puede apreciar el verde mar de árboles y las colosales pirámides que sobresalen de la espesura del bosque. Dentro del parque, se puede visitar el Templo del Gran Jaguar que es el más importante del mundo maya y símbolo de Guatemala ante el mundo. Sin embargo, actualmente no permiten subir al templo ya que se encuentra en restauración, pero sí se puede tomar unas excelentes fotografías desde el Templo que se encuentra frente a éste. Además, conviene visitar La Plaza Mayor, y otras estructuras de importancia. Vale la pena resaltar que el Parque Nacional Tikal tiene cerca de 3,000 estructuras y esto representa solo el 15% del total del parque. El gobierno de Guatemala ha hecho muy poco por brindar nuevos fondos para investigación y aún queda un 85% de este magno imperio que yace en las entrañas del bosque.
Guatemala es un país de multiples contrastes, gran fervor religioso, hermosos paisajes y una vida multicolor. Tiene una gran historia, llena de sangre y terror pero también de grandes acontecimientos históricos como el galardón a Miguel Angel Asturias, Premio Nobel de Literatura en 1961, y Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz. Guatemala es un país humilde, que tímidamente se abre al mundo luego de un tormentoso pasado que durante 36 años trastocó la vida de todos los guatemaltecos. Pude comprender, que el gran colorido en toda la vida social guatemalteca es para sobreponer la alegría ante el dolor, la esperanza ante la desesperanza y el futuro ante un oscuro pasado. Que viva Guatemala! |
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