Por fin llegó el 13 de Mayo!!! 5 de la mañana y yo esperando en Ezeiza para subir al vuelo de Gol que me llevaría a Salvador, haciendo escala en San Pablo. Esperando el embarque nos informan que el vuelo estaba demorado por problemas climáticos. Sin embargo, las demás compañías aéreas largaban sus vuelos sin problemas. El avión terminó saliendo 11.30 hs de la mañana. Obviamente la conexión de Gol en Guarulhos, el aeropuerto de San Pablo, partió y nos quedamos sin vuelo. La empresa se encargó de trasladarnos a Congonhas, el aeropuerto paulista utilizado para vuelos de cabotaje o domésticos. Los vuelos en sí fueron buenos, pero la demora que tuve que soportar me irritó bastante. A ésto hay que sumarle que nos dejaron en el aeropuerto de Congonhas y con todas las valijas tuvimos que correr por todo el aeropuerto en búsqueda del avión. Gente que informaba que se embarcaba por puerta 8, una vez en puerta 8 te decían, que debías embarcar por otra puerta, que esa no era, que subas, que bajes, que vayas, que vengas, y así un montón de vueltas. Un mal comienzo para mis vacaciones.
18.00 hs aproximadamente estaba pisando suelo bahiano. Un calor infernal, muy húmedo. Un remis me estaba esperando para trasladarme a la rodoviaria de Salvador, para tomar un ómnibus hasta la ciudad de Porto Seguro. Tras 11 horas de viaje llegué a la ciudad en que se produjo el descubrimiento de Brasil, bajé del micro Aguia Branca (muy bueno) y me dirigí al hotel. El Tropical Océano Praia Hotel está ubicado a unos 7 kms del centro de la ciudad. Se trata de una ruta que bordea la Praia de Taperapuá, en la que se ubican todos los Resorts, entre ellos el Portobello, Arcobaleno, Bosque do Porto Praia Hotel, Beach Hills, Monte Pascoal y algunos cuantos más que me estoy olvidando. Frente al hotel, se encontraba el complejo de playa Axé Moi, uno de los tres más importantes de Porto junto a Toa Toa y Barramares. Este tipo de complejos cuenta con restaurantes, grupos de baile de música Axé, tragos, frutas y una sala vip. La playa es muy linda, el único problema que tiene Porto Seguro es que el agua no es clara, dado que el mar está mezclado con el Río Buranhém, que es el encargado de dividir Porto Seguro de Arraial D´Ajuda, donde el agua es clara y calentita.
Durante mi primer día de vacaciones, traté de sociabilizarme con el lugar, caminé mucho por el centro, por las playas y por la zona de hoteles. Hacía mucho calor pero no había sol, estaba nublado. Al ser día Domingo y potenciado por la baja temporada, en la calle no había nadie, y la mayoría de los negocios estaban cerrados. Por suerte, los próximos días el clima cambió, salió el sol y los negocios abrieron.
El centro consta de restaurantes, cuya fachada son los mozos insistiendo una y otra vez para convencer al turista para cenar, tiendas de remeras y recuerdos del lugar, una feria de artesanos, bastantes pousadas pequeñas (poco recomendables para aquellos viajeros que procuran un lugar confortable para dormir), y por las noches se arma la famosa Passarella do Alcool; una serie de puestos instalados en la plaza frente al mar, que como su nombre lo indica, se encargan de vender tragos o jugos naturales, a precios razonables. Todo Bahía tiene un problema enorme a mi gusto. El problema es la cantidad de vendedores ambulantes que hay en sus calles. Tanto mozos, como artesanos, como tatuadores de henna, como vendedores de paseos de barco, como gente pidiendo limosna, son los encargados de molestarte todo el día en busca de tus billetes. Entiendo a la perfección que para esta gente significa su plato de comida, pero estoy totalmente en desacuerdo en el modo que lo ejercen. Son terriblemente cargosos y llegan al punto que logran ser odiados, insisten una y otra vez, y no entienden un simple: “No, Gracias”. Inclusive, los tatuadores intenten dibujarte la piel a la fuerza, te agarran el brazo e buscan comenzar con su dibujo a pesar de haberles dicho que no. Esta problemática fue moneda corriente en los 16 días de vacaciones que tuve.
Estando en Porto, pude visitar otras ciudades, como ser Coroa Vermelha, Santa Cruz Cabralia, Santo André, Arraial D´Ajuda y Trancoso. Las primeras tres se encuentran hacia el norte y se puede llegar en omnibus (para llegar a Santo André hay que cruzar un río en balsa por un valor de aproximadamente 1.50 Real). Mientras que Arraial y Trancoso se ubican en dirección al sur y para llegar a ellas también hay que tomar una balsa. Las playas son maravillosas y por suerte estaban vacías, por lo tanto se podía disfrutar de todo el paisaje con gran tranquilidad y comodidad. Para llegar a Trancoso hay que llegar a Arraial y desde ahí tomar un bus por un valor de 5 Reales para recorrer unos 45 kms. que depositan al turista en Praia do Coqueiros y Praia do Nativos. Ambas están pegadas y son bastante extensas, con algunas barracas para tomar algo o almorzar. En Arraial, hay playas muy lindas también como la de Taípe, Pitinga y Mucugé. El centro es similar al de Buzios, con restaurantes pintorescos y de buen porte, luces de colores y velas en las mesas, le daban un aspecto fino al lugar. Toda ciudad del Nordeste, tiene su centro histórico formado por casas pintadas de varios colores e Iglesias, todo con un estilo colonial bien definido.
Una excursión obligatoria en Porto Seguro, es la visita en barco al Parque Marino Recife de Fora. A unos 40 minutos de la costa, se forma un arrecife de corales en el medio del océano en el que se puede caminar. La variación de la marea produce que se forme una especie de playa. Se puede nadar en aguas claras y llenas de peces de colores. Realmente vale la pena, pero es imprescindible alquilar por unos 3 reales un par de zapatillas para caminar sobre los corales. Si son temerosos a los movimientos de los barcos, tengan en cuenta que en esta excursión el barco se mueve bastante, o por lo menos el día que me tocó hacerla a mí el mar estaba bastante picado.
Vale la pena caminar por las playas de Teperapuá y Mundaí. Son varios kms de playas colmadas de palmeras y barracas.
Por la noche, se puede caminar por el centro, tomar algo en la Passarella do Alcool y luego dirigirse a la fiesta, que suelen ser en las barracas playeras. Todas las noches hay una en un lugar diferente. Hay gente joven, mayor, criaturas, de todas las edades.
Luego de pasar una semana en Porto Seguro, tomé el micro nuevamente con destino a Salvador para pasar tres noches. En Salvador, me hospedé en el Hotel Sol Barra, a unas tres o cuatro cuadras del Farol da Barra. Los días seguían siendo calurosos y soleados, lo que nos permitía disfrutar de la playa y a la vez visitar puntos turísticos. Entre los puntos visitados se destaca el Pelourinho, centro histórico y cultural de Salvador, repleto a más no poder de vendedores y las típicas Bahianas que constantemente acosaban a los turístas, ya sea para vender sus productos o para sacarse fotos. En Porto Seguro no encontré mucho turista internacional, más bien eran todos turistas brasileros, en cambio Salvador contaba con una gran cantidad de extranjeros. También visité lugares como el Farol da Barra, el Mercado Modelo, el Elevador Lacerda, la Iglesia del Senhor do Bomfin, las playas de Itapuá y Pituba, Ilha do Frades e Ilha de Itaparica. Hay bastantes cosas para hacer. Las playas son muy lindas, algo sucias, pero el agua bastante clara. Más lindas aún, se las puede ver de noche, con el agua iluminada al igual que las palmeras. Vale la pena ir al Pelourinho de noche, tomar una cerveza en algún bar con música en vivo. Todos mis movimientos en Salvador fueron en colectivos, sin embargo para regresar al hotel desde el Pelourinho, tuve que tomar un taxi, dado que 22.30 es el último horario circulan los ómnibus. Desde el Pelourinho, hasta el Farol da Barra la distancia es de unos 7 u 8 kms calculo yo, y el precio del taxi oscila entre 10 y 13 Reales.
Pasados los tres días en Salvador, me dirigí al puerto a tomar el Ferry-Boat hacia Morro do Sao Paulo. Una isla situada a unos 100 kms de distacia de Salvador. El viaje duró 2 horas y media, pero fue interminable. El mar estaba muy agitado, y el barco se movía demasiado, lo que provocaba que algunas personas tengan vómitos. El costo del pasaje es de 50 Reales por persona. Hay dos opciones más para llegar al Morro, una es vía avioneta, que tiene un costo de 180 Reales, y la otra es vía marítima hasta Itaparica, en Itaparica se toma un ómnibus hasta Valença (120 km) y luego desde Valença se cruza vía marítima hasta Morro. Esta segunda opción es más económica aún que la del catamarán directo desde Salvador a Morro.
Llegué a Morro, y fui recibido por decenas de “Taxis”. En la isla no hay vehículos, solamente tractores, por lo tanto, los taxis son moradores con carretillas, que cobran 10 Reales para llevarte las valijas hasta la pousada. No hay manera de hacerles entender que no precisas carretilla; ellos siguen insistiendo y caminan al lado tuyo para acompañarte hasta la pousada. Tratan de llevarte a alguna recomendada por ellos, o venderte algún paseo de barco, ya que por cada turista que ellos llevan, cobran un porcentaje. En la isla, me hospedé en la Segunda Praia, en la Pousada Villa das Pedras. Una pousada con mucho verde y muy linda, de las mejores del Morro. El personal que trabaja en ella es muy agradable y servicial. La habitación era muy cómoda, con balcón vista al mar, hamaca paraguaya y mesa para disfrutar 100% de los atardeceres con una cerveza. Si bien los precios son un poco más caros que en Porto, no considero que sea un lugar caro. Los precios son razonables en cuanto a comida. Un almuerzo o cena para dos personas puede costar unos 50 Reales.
Las playas en el Morro son muy lindas. Hay 5 playas, una pegada al lado de la otra (Primera, Segunda, Tercera, Cuarta y Quinta, aunque la Quinta es conocida como Praia do Encanto).Se ven muchos peces y el agua es calentita. Al no haber muchos turistas por la época del año, se podía disfrutar mucho del día, pero no así de la vida nocturna. La noche significaba cenar entre las 18.00 hs y las 21.00 hs como tarde. En otra parte de la isla, se encuentra Gamboa. Una playa bastante grande y muy linda, con grandes acantilados coloridos. La pigmentación es dada por una especie de arcilla, que es usada para máscaras faciales y baños corporales. Existen dos maneras de llegar a Gamboa: una vía barco, y la otra a pie. Desde la Vila (centro de Morro) serán aproximadamente unos 20 minutos. Antes de salir a caminar, deberán averiguar sobre la marea. Hay gran amplitud de marea, y tal vez puedan ir caminando pero no volver por la fuerte crecida marítima. En este caso, deberán regresar en barco. En la isla viven aproximadamente unos 1500 habitantes, entre los cuales hay unos 200 argentinos. En la isla no hay inseguridad, solo hay dos policías. El centro es chico, y los negocios que se pueden ver son de ropa de playa, recuerdos de la isla, cybers, restaurants y algún minimercado. En la Vila también se sitúa el Faro y la Iglesia.
Luego de tres días en Morro, regresé a Salvador, pero esta vez lo hice vía marítima y terrestre. Menos sufrimiento.
Me quedé dos días más en Salvador, en los que aproveche para visitar la Igreija do Senhor do Bomfin... una iglesia del siglo XVI con su altar bañado en oro... que gracias a Dios pude ingresar, porque en el caso de haber llegado 10 minutos más tarde no lo hubiera podido hacer. La Iglesia cierra a las 11.30 hs de la mañana, una locura. Sabiendo que es una Iglesia tan visitada por turistas y nativos, no me parece que tan temprano sea el horario de cierre.
Llegada la hora de volver, en el aeropuerto nos enteramos que el vuelo estaba demorado 2 horas por problemas meteorológicos. Pasadas las 2 horas nos informan que no nos iban a poder hacer viajar hasta Buenos Aires, porque la conexión en San Pablo ya se había ido. Nos ofrecían dormir en Salvador o San Pablo. Decidimos viajar a San Pablo, nos tuvieron hasta la 1 de la mañana en el aeropuerto de San Pablo, sin darnos un teléfono para llamar, ni darnos una solución para nuestro vuelo y encima mintiéndonos desde las 18.00 hs que la conexión nos esperaría sí o sí.
A pesar de esta situación, nos alojaron en un hotel en buenas condiciones, nos permitieron una llamada desde el hotel de 3 minutos por pasajero, y un sandwiche con una gaseosa. A la mañana siguiente, ya lunes 29 de Mayo, pudimos viajar por Varig. (Gol nos ubicó en vuelos de Varig y TAM).
Espero no haberlos aburrido mucho, y que el relato les sea útil para saber un poco más de Bahía.
Cualquier consulta, mi email es henryfco@hotmail.com
Saludos para todos.
Hernán |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|