
Tailandia por libre 2005 (Parte 4 )
Archipiélago Samui (Koh Pha Ngam) | 0 comentarios.
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La isla de Pha Ngam es una de las tres grandes islas, junto a Samui y Thao, que conforman el archipiélago de Samui. Pero a diferencia de su hermana mayor Koh Samui, ésta aún no ha sido tan explotada turísticamente y puede encontrarse alguna que otra playa aislada.
1º día:
7 de la mañana cuando llegamos a las estación de tren de Surathani, que está a unos 5km de la ciudad. La mayoría de los mochileros se acercaron a las agencias de viaje a pie de andén, sin embargo nosotros y alguno que otro más, y guiados por la Lonely Planet, cogimos el autobús local al pueblo. El viaje fue muy interesante pues lo realizamos con decenas de escolares cargados de libros dispuestos a un día más que duro de estudio. Su comportamiento en el interior del autobús, sus inmaculados uniformes, su carpetas apretadas contra el pecho, sus risas....toda un experiencia.
Ya en el pueblo nos dirigimos a la agencia de viajes de la Lonely recomendaba como la más fiable. Cogimos el billete a Koh Pha-Ngam (bus+barco). a los 5´ apareció el autobús lleno de los mochileros recogidos en la estación de tren, así que nos montamos pese a no haber sitio y realizamos la hora de trayecto de pie. ¿Las pegas de seguir la Lonely como una biblia!.
Ya en el embarcadero y como aún disponiamos de media hora y no habiamos desayunado, nos fuimos al restaurante que había allí. Tras comprar los vales a una señorita, se los entregábamos a otra señorita que estaba sentada a su lado, que a su vez ordenaba a otra señorita que estaba junto a las dos la preparación de la comida, la entrega seguía en camino inverso (¡!?).
Embarcamos. Nos esperaban 2h y media de trayecto así que nos pusimos cómodos y a pesar del calor nos dispusimos a tomar el sol en cubierta. Allí conocimos a un alemán que llevaba varias semanas en las islas, asi que mapa en mano nos aconsejo las más solitarias, las más bonitas, las más movidas....De entre todas elegimos Thong Nai Pan Noi como campo base.
Ao Thong Nai Pan Noi
Llegamos a Thong Sala "capital" de Koh Pha-Ngam. Desde allí y en pickup nos fuimos hasta Ao Thong Nai Pan Noi atravesando la isla por una carreterra de tierra endiablada. Llenos de polvo hasta en el carnet de identidad nos dispusimos a buscar alojamiento. La oferta es variada desde los 150bth por cabaña semiderruida y con luz sólo por la noche hasta un Resort de lujo de 300euros la suite, eso sí espectacular. La decisión del alojamiento suele más depender de la disponibilidad que del precio, pero por lo que pudimos comprobar, si quieres algo barato los mejores bungalows se encontraban al fondo de la playa. Eran básico pero el ambiente alternativo era muy agradable y su restaurante el mejor de la playa. Si quieres algo intermedio el que elegimos nosotros estaba muy bien. Por 700bth tenías una amplia cabaña con baño dentro y agua caliente, ventilador y piscina comunitaria. Todo ello recién construido y a pie de playa. Tiene aspecto un poco turístico pero era lo único que ese día había. Luego por pereza no nos cambiamos. Si tienes pelas o quieres darte un capricho el Panviman Resort al principio de la playa o a la derecha según miras al mar, es un auténtico lujazo, nosotros que vimos las suite "por accidente" nos quedamos alucinados.
Era la hora de comer así que nos dimos un garbeo por el pueblo, bueno pueblo propiamente dicho no es, pero sí una aglomeración de alojamientos con restaurantes, tiendas de recuerdos, buceo, alquiler de motos y conexion de internet.
Aunque un poco descolocados hicimos un reconocimiento del lugar. La arena muy fina y blanca invitaba al baño, afortunadamente no había coral al inicio lo que permitía zambullidas rápidas y muy cómdas, el agua como no, de miedo. Entre baño y baño descansito al sol aderezado con lectura al uso, y al final del día bañito en la piscina que parecía termal tras haber estado todo el día al sol; duchita y listos para ir a cenar.
Fuimos al restaurante que la guía catalogaba como el mejor de la zona (Baan Panburi Rest.)y ....¡Nuevo fracaso!. Es cierto que la variedad de platos es apabullante (+ de 150), pero entre la música bakalao, que no sé, pero como que a mí no me pega mucho para cenar, el tiempo que tardaron en servir ( y es que había un montón de mesas), y el pseudoespectáculo thai que organizaron ( que era verdaderamente lamentable), no nos pareció recomendable.
Tras la cena paseo por la playa y a dormir.
2º día:
La moto
La mayoría de las excursiones de buceo eran para la isla de Ko Tao muy conocida por la calidad de sus aguas, sin embargo, y de momento, no nos convencieron pues estaban más dirigidas a la inmersióncon bombona que al snorkel. Por otra parte habíamos descartado la posibilidad de hacer un cuso de buceo, unos 250euros, por la dificultad del idioma. Así que nos decantamos aquella mañana por alquilar una motocicleta (250bth/día) y así recorrer la isla. Aunque ya habíamos comprobado el mal estado de la carretera, por llamarlo de algún modo, al venir de Thanog Sala, y aunque la guía remarcaba lo peligroso del camino por una vez no la hicimos caso y nos arriesgamos, al fin y al cabo: "cada viaje una aventura".
Alquilamos una flamante Honda azul de 4 marchas. La repasamos a conciencia y vimos que no tenía ninguna marca y es que ya nos habían advertido que debíamos entregarla impoluta pues por cada minúsculo rayón te cobraban una pasta. Ellos amablemente te enseñan un catálogo en el que se describen todas las tarifas, por ejemplo un rayón en la aleta 1000bth. Gortxu rápidamente quería montarse, aunque su única experiencia había sido una moto de verano hacía 15 años en Laredo. Le convencí para que pidiera que le explicasen por encima como funcionaba la moto y así, ¡Oh sorpresa! descubrió todo un mundo, pues supo poner y quitar marchas, cómo arrancarla en punto muerto, cómo frenar con las pastillas o con el freno de disco....¡Vamos que las motos habían evolucionado una barbaridad desde "Verano Azul"!
Tras una primera vuelta de reconocimiento él solo, me monté atrás y emprendimos la marcha. Lo primero que debíamos hacer era echar gasolina pues el depósito lo daban vacio (¿?). Como no sabíamos por donde quedaba la gasolinera, y temerosos de quedarnos sin ella, Gortxu bajó de la moto dejándola en marcha y fue hacia una cabaña a preguntar. Mientras tanto, al sol tropical, comenzé a notar como mi piel se chamuscaba peligrosamente y me dije: "No parece tan complicado". Puse primera y aceleré un poco. La cosa iba bien, era yo quién controlaba la moto. Levanté la mirada del suelo y busqué una sombra. La encontré a escasos 20m. Un enorme árbol me llamaba cual sirena tentándome con su frondosa sombra. Aceleré un poco más y me dirigí hacia el árbol en plan "Cowboy de Medianoche". Y no sé muy bien en que momento pasé de esa pelicula a otra titulada "La rebelión de las máquinas", pues ya no era yo el que controlaba la máquina sino ella a mí. Así que como caballo desbocado siguió su camino hasta meterme en un montón de bambús cortados y tirados en el suelo. Afortunadamente, la moto quedó anclada entre los bambús y con la rueda motriz al aire. Viendo que la situación podía dar un vuelco a mi favor, y que la moto estaba un poco desconcertada, en un momento de lucidez mío alcancé a quitar el contacto de la moto y la situación de peligro desapareció.
Entre tanto el lugareño y Gortxu desde la atalaya, donde se asentaba la cabaña, habían tenido una perspectiva excelente de la espeluctante rebelión. No se que cara debía de tener, pero por las carcajadas que me llegaban debía ser todo un poema.
Resultado de la aventura: Un rayón de aproximadamente 10cm. en la aleta izq. Estimación de la factura 1000bth. Parecía que la excursión idílica iba a tornarse un poco cara.
El accidente
De nuevo tomamos camino dirección a la ciudad. Si desde la furgoneta la percepción del camino era mala, desde la moto era endiablada. Aún yendo el 90% del camino en primera, pocas eran las veces en que teníamos el control absoluto de la moto, y es que entre gravilla, piedras, baches y regatos secos la misión se tornaba casi imposible. Nos esperaban 8.5km de penurias.
No recuerdo muy bien que sucedió exactamente, posiblemente sea la amnesia post-traumática, pero el caso es que en una largísima y empinadísima (y todos los ísimos que se me ocurran) cuesta,otra moto derrapó al intentar evitar un todoterreno que le venía de frente, y nosotros tuvimos que dibrarle. A partir de ese instante perdimos el control de la moto y de bache en bache, y de tumbo en tumbo sucedió lo previsible, acabamos en el suelo.
Escopetados nos levantamos, yo apenas si me habia hecho algo; un rasponazo en la rodilla y pie, pero Gortxu se había aplastado el 4º dedo. Al principio la cosa parecía seria pues creí que era un estallido del dedo. Mi primera reacción fue ir en busca de algo a lo que pegar una patada, pero teniendo en cuenta que lo único que había por allí eran árboles y rocas, y que yo tenia el pie sangrando, desistí y volví a la moto.
Mientras Gortxu haciendo de tripas corazón intentó no desmayarse tapándose la herida con un pañuelo. Él quería llegar hasta la ciudad, yo sin embargo volver, pero su idea era mejor pues debíamos comprar gasas y vendas y lavar la herida para ver que tenía y si era preciso ir al hospital. Mi mayor temor era que aún quedara un largo trecho de camino de tierra y nos volvieramos a caer. Pero quiso el destino que apenas faltaran 200m para la carretera asfaltada.
Resultado de la caída: 4 heridas, un uña dejada en la carretera, la cesta de la moto y el pedal rotos y algún que otro pequeño arañazo. Estimación de la factura: Una-pasta-gansa bth.
La solución
De camino a la ciudad vimos una tienda de reparación de motos; en una nueva demostración de sangre fría y entereza, pues su cerebro estaba excasamente irrigado por el mareo que tenía, Gortxu decidió parar y preguntar cuánto nos costaría arreglar la moto. Cambio de cesta y pedal: 240bth. Tiempo:10´. Sin duda un acierto porque devolverla así nos hubiera costado 3000bth.
Revisé la herida, definitivamente no era un estallido tan solo se había arrancado la uña y una herida por abrasión sin mucha pérdida de sustancia. Con lo que habíamos comprado podría curarla en el bungalow. Sin embrago estaba claro que no podíamos volver en moto, primero por el riesgo a volvernos a caer y segundo porque el dolor de la mano le impedía conducir. Total que tras tomar un refrigerio para "pensar las cosas fríamente" nos dirigimos a un taxi para iniciar la negociación. Entre los tres subimos la moto a la pickup y sin anclajes iniciamos el camino de regreso. Fue duro pues tuvimos que aguantar la moto pero llegamos bien.
Limpieza de herida y vendaje: 3 mareos y 40 minutos de curas. Snorkel: anulados por no poder sumergir el dedo. Baños: muy dolorosos por los rasponazos. Entrega de moto al anochecer: no tiene precio pues con los arreglos, manchada de barro y con poca luz, coló.
Nos habíamos ahorrado una pasta gansa así que los dos felices nos fuimos a comer un menú para dos.
3º día:
Hat Kruat
Como nos acostábamos tan pronto, para las 7 de la mañana ya estábamos despiertos. Aún nos teníamos que recomponer del traumático accidente del día anterior, por lo que decidimos estar todo el día de relax. Para ello íbamos a ir a la playa más cercana Ao Thong Nai Pan Yai, donde además había más movimiento. Podíamos ir andando atravesando el promotorio que las separaba (unos 20´andando) pero decidimos ir en barco por ser más rápido.
Tras informarnos que barco era nos subimos al él, y vimos desde popa, como alegremente pasaba la playa de largo. Fuimos a preguntar y nos enteramos que nos habían indicado mal el barco este iba a Thong Sala bordeando la isla y haciendo un par de paradas. Nos bajamos en la primera que pudimos. Resultó ser Hat Kruat, no muy lejana de la nuestra pero imposible volver andando. Así que tras pagar el pasaje (100bth cada uno), nos quedamos con tan solo 100bth (el viajecito nos había costado el doble de lo presupuestado), en una playa semidesierta, sin agua sin dinero para comprar, ni para regresar y con un calor asfixiante.
Sin saber muy bien que hacer decidimos que había que trazar un plan de salvación: lo primero tumbarse un ratito en la playa y luego ya veríamos.
La verdad es que la playa era idílica. Pequeña y casi vacía su arena era finísima y muy blanca. De hecho estábamos no más de 10 personas, y en la playa propiamente dicha no más de cuatro. No era excesivamente grande, unos 200m, estaba muy resguardada y encajonada en la selva lo que la hacía aun más pequeña y aislada. Además no llegaba a ella más que un pequeño camino.
El barco que nos había dejado nos recogería a las 14h, pero claro no podíamos pagarlo. Y una barca de popa larga nos cobraba 500bth por los dos. Allí también había otra pareja en apuros, pues tras unos días en esa playa se habían quedado sin dinero, ni posibilidad de obtenerlo porque allí no había más que un hotel con restaurante, así que querían ir a nuestra playa donde sí había tienda de cambio de moneda. Pero ellos sólo tenian 300bth, nos faltaban 100bth pero el "capitán" del barco de popa larga no accedió a rebajarnos el precio. "La pela es la pela" pensaría.
Finalmente esperamos hasta las 2 de la tarde y subimos al barco sin tener muy claro si al final ellos pagarían nuestro pasaje o no (la pareja era irlandesa así que su inglés era "zerrao-zerrao"). Afortunadamente así lo hicieron y una vez llegados a la playa mientras Gortxu les acompañaba a la tienda para cambiar billetes yo regresé al bungalow para devolverles el dinero.
A la tarde cogimos un taxi (salen a las 9, 12, y 16 de la tarde y vuelven a las 11, 13 y 18) para ir a la ciudad, donde compramos 3 bañadores O´neil de muy buena calidad, una toalla gigante, un par de pantalones de tela fina y una bandolera por 40 euros.
Ya a la noche bañito nocturno, sufriendo un poco por las heridas, relax en la piscina, cenita rica a base de pescado a la brasa, paseo por la playa bajo las estrella y acompañados por los perros de los bungalows, después a dormir.
4º día:
La tormenta
El día amenazaba lluvia, así que sin sol aprovechamos para hacer una pequeña excursión andando hasta la cascada más próxima, Nam Tok Than Prawet, que supuestamente es permanente. Y digo supuestamente porque antes de llegar una lugareña nos dijo que estaban sin agua. Así que cambiamos de plan y nos fuimos andando hasta la playa que el día anterior no pudimos ir.
El tiempo progresivamente iba empeorando, cada vez las nubes eran más negras y se levantó mucho viento. Viendo que aquello pintaba mal nos dispusimos a regresar. Apenas habíamos dado cuantro pasos cuando comenzó a caernos el cielo encima. Nos refugiamos en la terraza de un bar cercano pero apenas nos librábamos de las envestidas del viento, por lo que aún en la terraza nos llegaba la lluvia que caía torrencialmente. Aquella mañana desayunamos por 2º vez e incluso por 3ª pues el temporal no arreciaba.
Por fín calmó y decidimos volver. Teníamos dos posibilidades: o la carretera: fácil, directa y segura, o el acantilado: difícil, bordeando la costa y desconocido. Evidentemente nos decidimos por la segunda.
EL Resort
Al principio el paseo por entre las rocas del acantilado fue muy divertido y muy fácil, pero poco a poco la cosa se fue complcando hasta ponerse serio, pues llegó un momento en el que no podíamos ni avanzar ni retroceder, a no ser que nos transformáramos por deseos de la bruja Lola en cabras montesas.
El acantilado lo formaba el istmo que separaba ambas playas, y sobre él se asentaba un complejo turístico de alto nivel. Al final nos vimos obligados a trepar hasta uno de los balcones de la suite presidencial, en la que afortunadamente no había nadie. Pues no hubiese sido muy agradable para el huésped, estar tomando un baño en el jacuzzi del balcón y ver como dos individuos se encaraman a su balconada y entran en su habitación.
Una vez en el balcón aprovechamos para echar una mirada al interior a través de los cristales, y era una auténtica maravilla. La urbanización había respetado el entorno rocoso de tal forma que las habitaciones engullían las rocas y las hacían partícipes de la decoración. Por ejemplo esta habitación se asentaba sobre una roca cuya cima hacía de separación dentro de la suite, dividiendo la habitación propiamente dicha del baño. Era como ver una fagocitosis a escala real donde las habitaciones iban engullendo a las rocas. Por cierto después fuimos a la recepción a preguntar el precio de la habitación: 300euros la noche.
Relax en el paraiso
Ya en nuestro "humilde" resort nos dedicamos toda la tarde a leer, escribir, hablar... pues durante todo el tiemppo estuvo diluviando. No nos vino mal una tarde de total relax pues eso nos ayudó a reponer fuerzas para seguir con el resto del viaje
continúa en http://dosrcompany.iespana.es |
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