MELILLA : MI CIUDAD
¡Hola Amigos viajeros! Esta vez quiero que conozcáis mi ciudad, la ciudad donde nací, me crié y sigo viviendo: Melilla. Para el desconocedor de ella diré que está situada al norte del continente africano. Pienso que es una desconocida por parte de mucha gente que vive lejos de aquí, y seria interesante darla a conocer. Mi ciudad es algo tímida y nada presuntuosa, pero con una belleza que la hace enamorar a todo el que pasa por ella. Pequeña en dimensiones ,12 km cuadrados y grande en convivencia. Aquí respiran cuatro culturas: cristiana, musulmana, judía e hindú, todas ellas con sus tradiciones, que hace del melillense un afortunado ciudadano.
Melilla es muy antigua y está llena de historia, por ella han pasado fenicios, cartagineses, romanos, árabes y española desde 1497 cuando Pedro de Estopiñán la conquistó para el Duque de Medina Sidonia.
Si la visitas, hazlo por mar desde las ciudades de Málaga o Almería, cruzando el estrecho (mar Mediterráneo), como solemos decir por aquí. Cuando se avista el continente africano, el cabo de Tres Forcas, podemos ver en algunas ocasiones, delfines que nos dan la bienvenida, al poco vemos la ciudad amurallada de “Melilla la Vieja”, antigua Rusadir fenicia, fortaleza púnica, colonia romana y fortín árabe, en la actualidad primera barriada de la Melilla Moderna (Medina Sidonia).
Melilla tiene entre sus mayores valores su trazado urbanístico y la monumentalidad de su arquitectura, sobre todo los edificios del arquitecto-discípulo y colaborador de Gaudí- Enrique nieto, colocando a melilla en la segunda ciudad española en edificios modernistas detrás de Barcelona.
El clima es muy bueno invitando al paseo o degustar sus típicas “tapas” en los muchísimos bares que salpican la ciudad, con temperaturas veraniegas prácticamente desde el mes de abril hasta noviembre. Podéis degustar exquisitos mariscos y pescados
en fritura o a la plancha, o algún típico plato árabe como los pinchos morunos (aliñados con una especie moruna que le da el sabor característico), la Harera (sopa con legumbres ,carne y gambas) o el Cus-Cus (plato a base de sémola de trigo cocida al vapor acompañada de carne y verduras, o el dulce acompañado de azúcar , almendras nueces y pasas). Éstos últimos son mi platos favoritos de la cocina árabe. están riquísimos, tenéis que probarlos .Todas estas comidas podéis acabarlas degustando un insuperable té con hierbabuena, que además sirve como digestivo.
Las playas de Melilla son de finísima arena y aguas limpias, y cuentan con mucha infraestructura como duchas, hamacas ,sombrillas, aseos..pistas deportivas...además de los chiringuitos en los que puedes comer de maravilla. Dispone de un paseo marítimo de cerca de 3,5 km, donde se reúnen muchos ciudadanos para pasear, charlar hacer deporte e incluso cenar cerca del mar, todo bajo la mas absoluta calma y con aroma marino.
Es visita obligada la “Melilla la Vieja” o “pueblo”, donde encontraréis una ciudad medieval con murallas , torreones, pasadizos, túneles y cañones( obra maestra de ingeniería militar). El “pueblo” ha sido declarado conjunto histórico artístico ,y lo recomiendo pasear por la noche por su misterio y embrujo de sus calles estrechas que nos traslada en el tiempo. En él está situada la iglesia de la Purísima Concepción, la iglesia más antigua de la ciudad.
El centro de la ciudad presenta unos edificios muy bellos y bazares donde podéis realizar compras de cuero y marroquinería en general. También podréis visitar Iglesias , la Mezquita Central o la Sinagoga principal, que os trasladará por un momento a otros países, pero sin salir de Melilla.
Las fiestas patronales de aquí son a primeros de septiembre y os lo recomiendo, ya que Melilla se transforma en otra ciudad andaluza más con sus casetas y su gente ataviada con trajes de feria. Es una semana en la que Melilla se viste de colores y música y se respira un buen ambiente de diversión.
Bueno para terminar debo recordar que lo mejor de mi ciudad es su gente, amable ,simpática, hospitalaria y respetuosa, donde te sentirás relajado y cautivado por su ambiente. Y si quieres más puedes entrar en Marruecos, donde tienes nieve, desierto y alcázares de adobe o playas magnificas, donde Melilla se convierte en una puerta a otro mundo (ver mi diario de viaje “Marruecos un país de contrastes”). |
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