No se sorprenda si ve grupos de pequeños pajarillos sentarse en el borde de su silla o de su mesa mientras espera su equipaje en un aeropuerto. En el de Baltra es muy común la visita de los pinzones de Darwin que abundan en las islas Galápagos.
Es tan pintoresco la presencia de los pinzones que en su honor se erigió el Finch (Pinzón) Bay Eco Hotel, un lugar ubicado en la playa de Punta Estrada, en la isla Santa Cruz.
El Finch Bay es una construcción de madera con ambientes abiertos de mucha luminosidad donde se disfruta del aire puro que incita a pasar unas largas y desenfadadas vacaciones en una de sus 21 habitaciones equipadas con aire acondicionado y suministro de agua ilimitado. Elemento del que no se dispone fácilmente en las islas y se deben comprar bidones, por esta razón el hotel cuenta con una planta desalinizadora.
El cristalino mar, el encanto de la flora y fauna de Galápagos y la armonía se respira en Finch Bay.
Desde Puerto Ayora, capital de Santa Cruz, se abre un abanico de recorridos que pueden realizarse a pie. Están las playas de Tortuga Bay, Las Grietas y el centro de crianza de tortugas Galápagos, en la estación Charles Darwin. Allí puede conocer más sobre la conservación del ecosistema del Parque Nacional Galápagos. La estación dispone de un Centro de Interpretación que resume el trabajo de cerca de 200 científicos, educadores, voluntarios, becarios y personal de apoyo internacional.
Quizá para un paseo en bicicleta o una cabalgata, por la distancia hasta la parte alta (vegetación abundante) de Santa Cruz están los túneles de lava que se encuentran en fincas ubicadas en los sectores El Cascajo, Santa Rosa y la Reserva Tortugas El Chato. Como evidencia de la historia volcánica hay dos grandes cráteres: Media Luna y Los Gemelos.
En cambio, en la playa El Garrapatero, en sus cercanías existe una laguna de agua salobre donde se observan patos de cola larga y flamingos.
Si se le abrió el apetito, dése un chapuzón en la playa de coral blanco que está a un paso del hotel y luego elija de entre los platillos preparados por el chef Tomás Rodríguez: langostinos de galápagos salteados con salsa de coco, unas croquetas de jaiba sobre tomates o unos medallones de lomo fino en salsa de café.
Si opta por nadar, bucear o practicar kayak, contrate expediciones diarias para explorar Seymour Norte, Las Bachas, Caleta Tortuga Negra, Bahía Sullivan, Santa Fe, Plaza Sur, Rocas Gordon, Punta Carrión y La lobería.
Al sumergirse notará que los arrecifes de coral no son la principal atracción submarina de Galápagos sino sus animales exclusivos y que no temen la presencia humana. Le harán compañía peces loro o escorpión, mantarayas, pingüinos, leones marinos, anguilas y hasta tiburones martillo... De regreso a la superficie no faltarán los piqueros patas azules, las fragatas, las tortugas o las iguanas marinas que quieran posar ante su cámara.
De ser necesario, en el Finch Bay se imparten cursos de buceo de superficie (snorkeling) para los peques o para quienes tengan que refrescar sus conocimientos.
A lo largo de la calle principal de Puerto Ayora encontrará artesanías elaboradas en tagua, conchas, así como carteras, gorras, camisas que le recordarán su visita.
Más allá de lo promocionado en libros, avisos publicitarios o videos, Galápagos es un destino turístico del Ecuador que no tiene comparación. Nombrada Patrimonio Natural de la Humanidad, en 1979 por la Unesco, es un conglomerado de 13 islas bien llamadas “encantadas”. Cinco de las cuales están pobladas y tienen las condiciones para albergar turistas que llegan en tours o cruceros. Se trata de Isabela, Santa Cruz, Floreana, Baltra y San Cristóbal (donde está el segundo aeropuerto de la provincia).
Un paseo especial lo constituye la pequeña isla Bartolomé. Reconózcola en la típica postal que se oferta de Galápagos. Desde su mirador podrá fotografiar el famosa Pinnacle Rock.
Rodeada de un pasado de piratas y bucaneros, la isla Floreana es otra alternativa para el visitante. Floreana cuenta con la Playa Negra, la Laguna de los Flamingos, Punta Cormorán y las Cuevas de los Piratas. Para practicar buceo como La Corona del Diablo, un cono volcánico semisumergido. Y antes de partir deje una carta en un viejo barril que data del siglo XIX, en el sitio llamado Post Office. |
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