
Alcalá de Henares, una asignatura pendiente.
Alcalá de Henares, Madrid. | 0 comentarios.
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Era el mes de mayo de 2005, yo estaba sentada en el tren que me llevaba a Alcalá de Henares. A medida que el tren me acercaba, me iba dando cuenta que no conocía Alcalá, una visita de niña, no es conocere.
Aquel era un viaje especialmente emotivo. Salimos de la estación de Atocha, del mismo andén que hacía poco más de un año, se había convertido en llanto, dolor y muerte. Yo no me había visto directamente afectada, ni mi familia tampoco, pero como madrileña sentía el dolor y el desgarro como si algo mio hubieran matado.
Cuando llegué a Alcalá con mis tíos, pensé cómo pude ser tan burra de no haber ido antes.
Ubicada a unos 30 kms. de Madrid, en el llamado Corredor del Henares, es una gran desconocida para el turismo. Sin embargo, merece la pena visitarla y caminarla. Declarada Patrimonio de la Humanidad, contrasta perfectamente el pasado y el presente. Sabe combinar la tranquilidad de ser una ciudad pequeña con la alegría y algarabía de ser una ciudad universitaria de solera.
La Complutum romana (de la que se deriva complutense) fue fundada en el S. I a. C., y aun quedan restos como las termas. Conquistada por los árabes en el S.VIII, construyen su castillo, al que denominan Qal´at abd al -Salam (castillo de Al Salam), será el origen de su nombre, Alcalá de Henares.
Pero es en el S.XVI cuando la ciudad alcanza su máximo esplendor con la fundación de la universidad complutense por el Cardenal Cisneros. Ésta llegaría a ser una de las más importantes de la Europa renacentista. En 1837 fue trasladada a Madrid, pero en 1977 se crea la nueva universidad de Alcalá.
Su impresionante edificio de estilo renacentista está precedida por su fachada plateresca. Cuando traspasas el umbral y accedes a sus patios, es como volver a los siglos precedentes, y te parece ver apsear a estudiantes ilustres como Lope de Vega, Quevedo, Calderón, o profesores no menos ilustres: Nebrija (autor de la primera gramática castellana) o Juan de la Cruz.
En esta universidad, cada 23 de abril se entrega el premio Cervantes, máximo galardón de la lengua hispana.
Esta es una ciudad para pasearla y respirar hondo, porque se respira cultura por todas partes, en cada calle, a la vuelta de cada esquina te encuentras con un monumento que te recuerda su prestigio cultural. En la calle Mayor, la casa natal de Cervantes, a su lado, el hospital donde trabajaron su padre de médico, e Ignacio de Loyola en la cocina para pagarse los estudios. Un poco más allá, la plaza de los Santos Niños, con su magnífica catedral ubicada donde se supone que degollaron a Justo y Pastor. Enfrente, la Casa de la Entrevista, en la que los Reyes Católicos recibieron a Colón antes de viajar a América.
Pero en la noche la ciudad cambia por completo. Se convierte en una ciudad joven, invadida por miles de estudiantes dispuestos a olvidar las penas de las clases. Todo son risas, alegrías, cañas, tapas.
No se puede acabar un diario sobre Alcalá de Henares sin hablar de las cigüeñas. Entrañables aves migratorias que cada año, a finales de invierno curzan el Estrecho desde Africa para anidar en Europa. Esta ave está tiernamente unida a Alcalá. Cada torre de iglesia, de casona, etc. tiene un nido, donde las parejas vuelven cada año. Pero las cigüeñas y sus hábitos son otra historia. |
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