Disperso a lo largo y ancho de la Sierra de Perija en el estado Zulia, en el extremo oeste de Venezuela se encuentran dispersos una serie de caseríos y pueblitos donde habitan los miembros de la etnia yukpa, generalmente estos sitios se caracterizan por estar en sitios remotos y de difícil absceso vehicular, se llega generalmente en rústicos de doble tracción, en mulas o caminando. Durante muchos años los e estado visitando llegando con los medios habituales ya mencionados con anterioridad y recientemente me propuse intentarlo con mi bici de montaña idea que en teoría me pareció genial, acá les contare sobre la travesía hacia mi primer destino.
Un domingo como a golpe de 4 am. Aliste mi carro un fiat 1 año 2005, monte el porta bicicletas y embarcamos nuestros bólidos, una jammis de doble suspensión algo viejita y una marin de suspensión simple que me parece una maravilla. Partimos desde Maracaibo rumbo al sur a la población de Machiques de Perija ubicado a aproximadamente 2 horas de viaje de la ciudad, al llegar al poblado compramos cosas de ultima hora (agua mineral y golosinas, no esperen encontrar acá barras energéticas y cosas por el estilo o repuestos de ultima generación para tu bici conseguirás solo lo esencial.). De allí seguimos hacia la salida del pueblo que lleva a una “Y” a mano derecha lleva al balneario del Kunana y hacia la izquierda lleva hacia la Misión del Tokuco, nuestra vía deberemos seguir recto por allí aproximadamente 30 Km. hasta llegar a una desviación que nos lleva hasta el poblado de Kasmera nuestra meta.
El plan en principio era dejar el carro en esta desviación y seguir hasta Kasmera en las bici pero a mitad de camino el porta bicicleta decidió romperse súbitamente, afortunadamente las bici no sufrieron daños pero mi carro se golpeo algo. Con ese incidente teníamos dos inconvenientes encima no estábamos ni si quiera cerca de donde pensábamos comenzar estábamos a mas de 13 Km. y no había nada a la vista donde poder guardar el carro con seguridad. Uno de los lugareños nos indico que atrás como a 3 Km. había una Hacienda donde podía guardar mi fiat, así que deje a mi compañero haciendo ajustes a las bicis y me devolví, tuve que literalmente llorar al gendarme de la hacienda para que permitiera dejar el carro en frente de su garita. Resuelto esto me quedaba la pequeñez del regreso a pie, a poco menos de faltar un Km. apareció mi amigo con las dos bici, y de una vez a ponerse en marcha.
Esta primera parte de camino es algo aburrida ya que es por asfalto, aunque tienes buenas subidas y bajadas para ir calentando, luego de alguna media o un poquito mas se divisa la “Y” es muy visible ya que allí hay un árbol muy grande y los lugareños suelen sentarse debajo a esperar transporte, por allí se poma a mano derecha y comienza lo bonito un camino de tierra algo pedregoso, vas rodando por entre las haciendas de la zonas las mismas son muy bonitas además se suele ver mucha fauna silvestre, así que tengas su cámara lista, por esta misma ruta comenzamos a subir por una cuesta muy pedregosa y pasamos por unos cortes en la montaña que son muy impresionantes, luego de una vertiginosa bajada vemos a mano izquierda un puente, por el mismo seguiremos, pasamos por entre un caserío yukpa muy autóctono me impresiono valga la pena decir, de allí cruzamos a la izquierda y vemos otro puente donde nos dimos un chapuzón que resulto divino.
Siguiendo en camino vemos solamente una sola intersección por allí cruzamos a la izquierda y llegamos por fin hasta Kasmera, un pueblo poco llamativo pero de gente muy agradable, por la parte del fondo del pueblo hay un pequeño camino apto para mulas por donde seguimos como unos 4 Km. mas allí el manejar se hizo muy técnico y por falta de experiencia decidimos detenernos (a futuro próximo pienso en seguir por allí hasta un sitio llamado Candelaria, al cual llegue una vez caminando fue una caminata dura pero creo posible llegar en bici), encontramos al lado de una vieja construcción una especie de piscina producida por el rió que resulto de mucho irlas y ideal para la merienda. La vuelta ya fue algo mas suave ya que estábamos estacamos familiarizados con el camino, al salir del caminillo y en el pueblo de Kasmera compartimos lo que nos quedo de comida con los yukpas.
Ya de vuelta pusimos la relación mas veloz y emprendimos un rápido regreso, el sol nos forzaba a pedalear mas duro, una vez en el lugar de comienzo nos percatamos que los hacendados de la zonas son muy desconfiados con los turistas por lo que contó el gendarme, así que nos pusimos manos a la obra desarmamos las bici y como pudimos las guardamos en la parte de atrás del carro abatiendo los asientos para comenzamos el regreso a Maracaibo. |
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