
Huayhuash, la escalera al cielo
Cordillera Huayhuash-Chiquián | 0 comentarios.
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La Cordillera Huayhuash esta ubicada en el departamento de Ancash, es considerada una de las cadenas montañosas menos conocidas del mundo y, a la vez, una de las más hermosas. El circuito de trekking abarca en su totalidad 165 km la cual se recorre en unos 12 días, cruzándose siete pasos entre 4600m y 5000m, con una altura media de 4000m, entre los que destacan el Yerupajá y docenas de lagunas glaciares (Carhuacocha, Jahuacocha, Mitucocha, entre otras, posiblemente el más espectacular de los trekking de montaña del mundo por sus características himalayenses.
Últimamente se ha hecho algo más famosa gracias al libro primero y documental película después, del best seller "Touching the void" (tocando el vacio), que narra todas las pericias y sufrimiento de un alpinista inglés que sufrió un accidente en el descenso del nevado Siulá Grande. El cual recomiendo ver.
El clima de la cordillera es con abundantes lluvias durante los meses de diciembre a marzo y una marcada estación seca, entre mayo y octubre, con días soleados que alcanzan los 25° C y noches de intenso frío, que un buen equipo de montaña como carpa (tienda), bolsa de dormir y una buena casaca no puedan solucionar, y claro su respectivo anizado y mate de coca bien calentito.
Anteriormente se empezaba el recorrido en Chiquián (3400), ahora se inicia en Llamac (3300m) por la carretera que llega hasta este poblado, terminando el recorrido en Pacllón(3350m). Por esta oportunidad, sólo hicimos el circuito más corto (45 km) el cual dura unos 4 días, este camino une Chiquián con la laguna Jahuacocha; no teníamos mucho tiempo para hacerla completa, pero teníamos la certeza de que volveríamos para terminarla.
Nosotros fuimos desde Huaraz, porque también puedes partir desde Lima. A Chiquián llegamos en 4 horas aproximadamente, lamentablemente cuando fuimos sólo había una agencia de transportes “El Rápido”, no es para nada recomendable, pues, nos llevamos un buen susto viajar en él, espero que al retornar este año, hayan más agencias.
Llegamos muy temprano a Chiquián, salimos de Huaráz como a las seis de la mañana, felizmente ya teníamos un contacto en Chiquián, la familia Obregón, muy conocida en Chiquián. Esperando que venga Obregón hijo, fuimos a dar una vuelta por el “Rinconcito del Cielo” como le dicen los pobladores, por estar al pie de la majestuosa Cordillera Huayhuash, además terminamos de hacer las últimas compras en el pequeño mercado. Pudimos notar que Chiquián es un pueblo muy tranquilo y pequeño, con gente muy amable y trabajadora.
No ibamos a ir con guía, pero lo más recomendable para entrar a esa cordillera es tomar los servicios de una agencia, y yo recomiendo la Familia Obregón, ellos cuentan con acemillas, carpas, y porteadores, y así uno se evita malos ratos. Así que decidimos tomar los servicios de Enrique Obregón hijo.
Partimos ese mismo día en la tarde, pues, perdimos el primer bus que salia para Pacllón, la carretera es trocha y hay unos buenos abismos, que el conductor la conocía de memoria. Llegamos ya casi cuando caía la noche, Pacllón es un poblado muy pequeño y humilde, nosotros armamos nuestro campamento a las afueras del pueblo.
La caminata dura tres días aproximadamente, partimos muy temprano en la mañana, en un inicio el camino es empedrado y seco, no se logra ver nevado alguno, hasta que al pasar las horas se van asomando, hasta Jahuacocha considero que es un nivel moderado, hay que cruzar uno que otro riachuelo, algunas subiditas y bajaditas; nos tomamos el tiempo de comer algo en la Quebrada Pacllón, rodeados de un cristalino río y de una verde vegetación. Continuando por el camino, ya podíamos apreciar la cordillera, y a eso de las 4 y 30pm llegamos a la laguna Jahuacocha, azulina y llena de vida. Al pie de ella, puedes apreciar al Rondoy (5870m), Yerupajá grande (6634m) el segundo más grande del Perú, Yerupajá Chico (6121m), y por detrás se asomaba el Jirishanca (6094m), nose mucho de nevados pero apreciarlos es una maravilla, tienen un brillo impecable, muchos de ellos con una perfección en su forma y tamaño.
Nos estiramos bien, después de llevar sobre la espalda la pesada mochila, bueno la mía no tanto, que soy una lady jajaja, y luego proseguimos al armado del campamento al pie de los Apus, un par de fotitos, y a reposar admirando la belleza de la naturaleza. Hicimos la cena, y esperamos a que nos den la merecida recompensa, El Atardecer. Fue mágico, siempre un atardecer es mágico, pero sobre los nevados es un lujazo!, los Apus se vistieron de naranja rojizo, un espectáculo imperdible. Luego vino la noche, y por ende más frío, teníamos cielo despejado, cubierto de estrellas, estrellas fugazes por doquier, la vía lactea, planetas, todo se veía, alusinante!... era un sin palabras! y no se podía dejar de mirar al cielo, aquel cielo aún ha quedado en mi memoria.
Al día siguiente, de desayuno, trucha frita de Jahuacocha, para este día ibamos a ir a la laguna Rasaqcocha, luego retornar a Jahuacocha, y a eso de las 2pm teníamos que estar regresando para Llamac, pernoctando en el camino; nosotros queríamos llegar hasta la laguna Mitucocha pero llegar hasta allá nos iba a tomar mucho tiempo, y no llegaríamos al punto determinado. En fin, a si que los Rafa y yo seguimos para la Laguna Solerococha, una laguna completamente turquesa, y luego seguimos para la Laguna Rasaqcocha la cual esta al pie del Nevado Rasac (6017m), Enrique se ofreció a quedarse cuidando las cosas en Jahuacocha para ir sin cosas a las lagunas. Tocaba una buena subida para llegar a Rasaqcocha, no fue muy fácil, pasamos una cascada, riachuelos y llegamos. Laguna de color turquesa, acompañada de un rebaño de vacas que degustaban de sus aguas. Un par de fotitos, y nos detuvimos unos minutos a saborear el paisaje, descansar un poco para luego partir para Jahuacocha, y con las mismas comenzar retorno. Hasta donde llegamos nos quedamos los dos con la miel en los labios, con ganas de seguir. Me preguntaba... si hasta este punto la vista de la cordillera era maravillosa, cómo sería lo demás? wuau!. Así que me fui con la promesa de volver a terminarla.
El regreso era un poco pesadito, aunque sólo era recto, recto, recto, pero eran muchos kms, bordeamos nose cuantos cerros, Enrique no nos llevo por el Abra (4300m), por ende estabamos cruzando muchos cerros. Llegamos a un punto adecuado para armar el campamento, justo antes de la bajada para Llamac. Preparamos la cena, esta vez me toco a mi, pure de papa con salchichas uhmm, unas buenas conversas antes de dormir y seguir admirando el cielo estrellado.
El último día partimos temprano, para coger el primer transporte para Chiquián, se nos vino ahora si la bajada, llegamos bastante rápido justo para coger la camioneta, y como bulto a la tolva jaja!, un buen viaje de regreso con una vista agradable de despedida.
En Chiquián, tomamos un par de cervezas dando un brindis por los paisajes tan gratificantes que tuvimos y despedirnos del nuevo amigo Enrique.
Desde Chiquián se puede coger bus para Barranca, el cual hay varios horarios, y luego para Lima, o para Huaráz, en el que llegamos justo para tomar el bus de la 1de tarde, y bueno esto sólo es un hasta luego, volveré. |
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