Al norte de Hungría se encuentra la ciudad mas importante de este pais, Budapest, que se formo con la unión de Òbuda, Buda y Pest, alla por el año 1870, en conjunto es una bellísima ciudad que aglutina a mas del 20% del total de habitantes de este país, toda la vida de la ciudad gira en torno al rio Danubio, la parte de Buda, llena de colinas y bellas edificaciones elegantes y residenciales, y la parte de Pest, con sus conducciones gubernamentales y quizá mas antigua, pero al igual de bella y su corredor turístico y comercial, la avenida Vàsi, mi relato de esta visita empieza así:
Estamos en Poznan, Polonia, hospedados en el Hotel Mercure, uno de los mejores en esta pequeña ciudad europea, nos hemos levantado a las 4 de la mañana, tenemos programada nuestra salida para las 6.45 de la mañana rumbo a Budapest, en Hungría, viaje que hemos estado programando por mas de 10 días, ya que nos encontramos en el este de Europa y queremos aprovechar la relativa cercanía de este país, que nos han dicho que es muy bonito, por lo que llegamos a considerar que debemos ir.
Desde la noche anterior, hay una espesa neblina, que a esta hora de la mañana no ha modificado y que impide ver a mas allá de 100 metros, pero aun así tomamos un taxi, después de haber desayunado en el lobby del hotel, pues nos han preparado del restaurante un lonch especial para gente que sale temprano cuando aun ni siquiera esta abierto el restaurante.
En el camino al aeropuerto pensé que al amanecer podría mejorar el clima y con gusto y emoción veníamos pensando que en Varsovia, escala obligada del avión, tomaríamos un buen café y nos comeríamos nuestro pastelillo, que nos habían regalado en el hotel, por ser día de San Martín, el patrono de la ciudad de Poznan, ya desde el día anterior, había visto las grandes filas que se hacen en las Cukiernia (pastelería) para comprar estos pastelillos pues es una costumbre regalarlos este día tan especial para ellos.
Ho sorpresa que nos llevamos al llegar al aeropuerto, todos los viajeros que se encontraban en el mismo tenían una cara de desilusión, pues el avión que nos llevaría, no había llegado el día anterior por la espesa neblina, así es que el vuelo estaba no retrasado, sino cancelado, así es que no nos quedo otra cosa que investigar en la línea aérea que deberíamos hacer para poder volar y nos confirmaron para el siguiente vuelo a las 2 de la tarde si es que el clima mejoraba, por lo que desilusionados, regresamos nuevamente al hotel y placidamente seguimos durmiendo por otras horas mas, hasta completar nuestras horas faltantes de sueño.
Llegada la hora indicada nos presentamos nuevamente en el aeropuerto, ya para entonces había mejorado notablemente el clima y en esta ocasión si había llegado el avión de hélices que nos debería llevar ahora si al Varsovia y de ahí a Budapest, junto con nuestro pastelillo antes citado, que todavía estaban en sus respectivas cajas.
Ya en Varsovia (Warszawa), caminamos por ahí en el aeropuerto y fuimos a comer dentro del mismo edificio, ya teníamos hambre, comida sabrosa como casi toda la que probamos en Polonia, país increíble que nunca pensé en visitar, pues siempre esta uno pensando en los países tradicionales, pero hay algunos que jamás en la mente le pasan a uno y que no sabe de lo que se esta perdiendo.
Llegada la hora, tomamos el avión para Budapest, en este nos ha tocado los dos únicos asientos que se encuentran hasta adelante pero los mismos están acomodados de tal manera que con los otros 50 pasajeros nos estamos viendo de frente pues estamos sentados en contra del sentido del vuelo.
El vuelo fue tranquilo, por no ser por la camarería de un grupo que venia volando con nosotros y que no dejaron de charlar, reír y pararse de un lugar a otro para hacer chistes o mofas de otros viajeros que venían regados en diferentes partes de nuestro vuelo, pero hemos llegado a tiempo a Budapest.
Ya de noche entramos al aeropuerto Ferihegy, pasamos migración y aduana sin ningún contratiempo, por lo que abordamos pronto un autobús para ir al metro para trasladarnos al hotel en el centro de la ciudad.
Los colores de la bandera de México, son Verde, Blanco y Rojo, mismos colores de la bandera de Hungría, aunque acomodados de diferente forma, nuestras maletas para una fácil identificación en las bandas de entrega del equipaje, las teníamos señaladas con unas tiras de algodón con esos colores.
Al abordar el tren urbano, subieron junto con nosotros muchos jóvenes pintados en diferentes partes del cuerpo con esos colores o bien con su ropa de vestir, iban a un partido de fútbol de la selección de su equipo y que se bajaron en una estación intermedia de nuestro camino, eso provoco que estos muchachos se fijaran en nosotros, de alguna forma por nuestra diferencia racial, pero también por nuestras maletas, al descender del tren nos aplaudieron creyendo, así lo entendimos, que nosotros le íbamos a su selección y que los apoyábamos en este partido, cosa que nos causo risa por la confusión, pero no nos atrevimos a desmentirlos, no nos fueran a echar montón, como se dice aquí en México.
Nos hemos bajado mas adelante para caminar hasta el hotel, cercano a la estación del tren, no gastamos mucho en el traslado, solo lo necesario, como pagaría cualquier húngaro que utiliza el transporte publico.
Llegamos a registrarnos, ya nos esperaban pues desde Polonia les llamamos para indicarles que estaríamos con ellos un poco mas tarde por el problema de la neblina, nos recibieron con gusto, nos pareció bueno el servicio y una limpieza adecuada. Ya instalados, salimos a cenar, les preguntamos, que por el área cercana, donde podríamos hacerlo y nos han recomendado un restaurante de 150 metros, lugar bonito y con una carta amplia en cuanto a platillos, bastantes comensales y excelente trato los empleados, la comida de buena a exquisita, tanto que en nuestra estancia en Budapest, regresamos en diferentes ocasiones.
A la mañana siguiente hemos desayunado en el servicio del hotel y ahora si hemos comido nuestros pastelillos del día de San Martín que nos habían dado en Poznan, Polonia el día anterior y oh que delicia de pan, bien valió la pena la traída del mismo desde otro país, lo complementamos con alguna fruta.
Nos han llevado para tomar un tour para recorrer la ciudad en tres horas, un autobús cómodo para el recorrido…………. Y así estuvimos en:
El Castillo de Bajdahunyad.
El Puente Chain
El Parlamento
La Opera
La Sinagoga
El Castillo de Buda
La Estación Oeste del Tren
El Gran Mercado
La Plaza de los Héroes y su pista de patinaje anexa
La Basílica
El museo nacional de Hungría
El Parlamento
Y algunos otros lugares, que de momento no me acuerdo del nombre pero, no por eso dejan de ser bellos, pero ya corregiré esta lista y los pondré también o si alguien lo sabe envíenmelos para complementar esta nota.
Un lugar luna mielero, un lugar para recordar, un lugar para regresar, cualquiera de los viajeros que recorren el mundo, pienso yo que podría ser de sus favoritos.
Nuestro regreso a Polonia, ya fue mas tranquilo,
La ciudad como leyenda turistica se forma de dos ciudades Buda y en Pest, todo esto lo divide el legendario e inolvidable Danubio, el cual tiene dedicado hasta un vals, el cual no vimos azul, sino que en esta ocasión era gris, quizá por el tiempo, pero no dudo que algunas veces este azul, pero no me consta, entonces mejor así lo dejamos.
Si tuviera que escoger que parte es mas bonita de las dos, pues indudablemente que escogería Buda, tiene muchas mas edificaciones bonitas que ver en relación a Pest, pero a la vez también por allá hay otras muchas mas y también preciosas, así es que también para no meterme en problemas, mejor también ahí lo dejo a su criterio y apreciación.
Lo interesante es que después del tour, hemos recorrido, a pie, casi todo el trayecto, tanto de un lado como del otro, y en verdad he quedado cansado pero con un recuerdo agradable de este recorrido y la visita a esta ciudad, que a cumplido con creces mis expectativas, una ciudad digna de ponerla en lo mas interesante de este mundo del viajero. |
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