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Tailandia por libre 2005
Escribe: dosrcompany
Nuestro viaje a Tailandia duro 21 días. Y pudimos visitar Bkk, la antigua capital Ayutthaya, el parque nacional de Khao Yai, la milenaria Chiang Mai, la paradisiaca isla de Pha Ngam, la...
Tailandia por libre 2005
Tailandia — viernes, 24 de febrero de 2006
Tenemos una página web donde además de este viaje podreís conocer nuestras experiencias en paises como: Italia, Grecia, Egipto, Finlandia, Polonia, Chequia, Hungria y Malasia.
http://dosrcompany.iespana.es/
El siguiente diario solo es un estracto de lo que podeis encontrar en la web: http://dosrcompany.iespana.es/, donde ademas del cuaderno de bitácora podreis obtener links interesantes, consejos y trucos. Pedimos disculpas pues la página está en proceso de construcción.
TAILANDIA
Es el destino turístico por antonomasia del sudeste asiático. Sin embargo tras esa fachada de ladrillo, cemento y luces de neón, se encuentra no sólo un país por descubrir, sino también, y sobretodo una experiencia viajera única.
Mezcla de espiritualidad y materialismo, aferrada a sus raices pero ferozmente cosmopolita, Tailandia es un resumen de las contradicciones que sacuden a tantos pueblos del sur en los albores del siglo XXI.
Su disparidad abarca desde el Este fundamnetalmente agrícola y ajeno a un mundo moderno que le da la espalda. El Norte étnico y aislado y fiel reflejo de la pantacruélica destrucción de la globalización. El Sur más pudiente gracias a un turismo sin escrúpulos, que no duda en destruir un país a cambio de un paisaje que él mismo termina destruyendo. Y el Centro con Bangkok como máxima expresión de su capitalidad; futurista, opulenta, vertiginosa y porque no paradojica.
Tailandia es un país cuyo mayor valor son sus habitantes.
DIA: 29 de Julio de 2005
De nuevo en el subcontinente asiático. El viaje del año anterior nos había dejado una impronta dificil de borrar. y tras un año de ausencía, aún requemaba en nuestra piel y en nuestra memoria, logrando humedecer nuestros ojos de vagos y placenteros recuerdos.
Retrocedimos en el tiempo, a aquella juventud cuando el verano significaba el retorno al pueblo, el retorno a la libertad, a lo desconocido, a la aventura. Un hormigeo resurgía en nuestros estómagos mientras bajábamos las escaleras del avión. Aquel mismo hormigueo previo a ver de nuevo, tras un año de ausencia, nuestro amor de verano. La emoción nos embargaba, sabíamos que tras aquellas puertas de cristal un deslumbrante mundo de contrastes nos aguardaba. Frente a nosotros una vez más un viaje, una aventura.
La llegada
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Tailandia nos recibía con un "caluroso abrazo". Y sin embargo esta vez, como nietos ya acostumbrados a los besos babosos de sus abuelos, no nos parecieron tan insoportables. Tras el consabido control de pasaporte nos acercamos a las dobles puertas de la salida de la terminal. Se abrieron y fue como entrar en otro mundo. Durante unos segundos no logramos ver nada pues el resplandor del sol nos había cegado. Poco a poco nuestros ojos se acostumbraron, y vimos lo que frente a nosotros se nos mostraba.
Decenas y decenas de personas se agolpaban tras unas barandillas que a modo de pasillo te dirigían hacia el exterior. Como si de Cannes se tratara desfilamos por aquella alfombra a modo de Sharon Stone con un vestido de Gaultier, mientras los allí reunidos agitaban de manera compulsiva carteles dónde podían leerse desde simples nombres hasta frases de bienvenida.
Habíamos llegado a Tailandia.
TRUCO: Existen 3 formas de salir del aeropuerto: Taxi, tren y autobús.
Si te decides por el taxi que sea con licencia, el ticket se compra en un ventanilla que hay a la salida de la terminal. Si lo coges sin el ticket te va a cobrar más. Y si coges uno sin licencia no te aseguras de donde te vaya a dejar ni de cuánto te va a cobrar. Puedes ahorrarte 1 euro sin en vez de coger los taxis de la zona de llegadas lo cojes en la zona de salidas (hacia la izq de la zona de llegadas) ya que no te cobra la tasa de salida del aeropuerto. Esta opción es incluso la mejor cuando la terminal de llegada está abarrotada y es dificil encontrar un taxi libre.
Si te decides por el autobús hay varias opciones. El del aeropuerto: los tickets se cogen en una caseta que hay a la izq de la salida de la terminal de llegadas. Son 4 lineas que recorren la mayor parte de la ciudad. Cuestan 2 euros y es bastante rápido pues va por la autopista. Atención si llegas por la noche porque a esas horas solo funciona una línea. Puedes pedirle que te marque en un papel, que ellos tienen, la parada que más te conviene y tú se lo das al conductor y así te avisa cuando llegues. Aunque cada vez que para dice el nombre de la parada y calle en alto. Las otras opciones de autobús aunque más baratos no merecen la pena pues son lentos y al no ir por autopista se comen todos los atascos.
El tren solo merece la pena si tu llegada coincide con la del tren pues su frecuencia es baja (puedes ver la tabla de frecuencias de tren en http://www.railway.co.th/httpEng
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BKK
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A la salida del autobús una jovenzuela, carnet ofical de la Oficina de Turismo en mano, nos asalta y tras soltarnos una parrafada en englishthai solo la entendimos cuando recurrió al lenguaje universal, esto es, los gestos.
En la agencia pueden preparate el viaje a tu gusto, con horarios, hoteles recomendados, precios y demás. Sin embargo nosotros aún sabiendo desde el principio que lo íbamos a dejar en manos de la providencia accedimos a soportar todo el rollo con el fin de enterarnos de lugares, medios de transportes y demás, que aunque ya veníamos informados nunca está de más.
Nosotros realizamos la reserva del hotel en la agencia de turismo (TAT). El White Orchid de Chinatown por 600bth la noche en habitación doble con baño completo, a.c y desayuno buffet. Si lo coges en el propio hotel te cobran 900bth. Está céntrico en el barrio y a 10´andando de la Estación Cerntral de Tren y Metro.
Bkk al igual que muchas ciudades del sudeste asiático es un caos urbanístico, y orientarse en ella es al principio difícil. Difícil porque no todas sus calles estan cartografiadas, porque a veces las calles pueden adoptar más de un nombre, porque los números de las calles no son correlativos, porque las calles a su vez tienen callejones y subcallejones de igual nombre, porque en ese orgasmo urbanístico la tridimensionalidad de la ciudad es más que una realidad, y hay calles con hasta 5 niveles.
Chinatown
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Th Charoen Krung es la principal arteria de Chintown y es un auténtico hervidero de gente, automóviles, puestos callejeros, luces y música. Un cóctel difícilmente digerible para unos recién llegados. Edificios del boom urbanístico que apenas logran mostrar su aséptica arquitectura tras una orgía de paneles luminosos, cables eléctricos y subestaciones eléctricas a demanda. Aceras invadidas por centenares de puestos ambulantes en una lucha fraticida por captar al cliente hambriento con sus únicas armas: los olores. Olores a aceite, gengibre, sándano, curry y otras cientos de especias más, salpicados aquí y allá con pequeños matices de cloacas, putrefacción...Y todo ello aderezado con una polución palpable producida por los centenares de tubos de escape que recorren las calles, especialmente los infernales tuc-tuc. Pero no solo la calle principal está tomada por los puestos. Como un cefalópodo gigante los tentáculos de este maremagnun de puestecillos se estienden por las calles adyacentes dejando a su paso un regero de olores y sabores indescriptible.
De sobra conocido por todos la enorme afición que existe en Asia por el karaoke, aún así sorprende ver una plaza llena de mesas, como en un banquete de bodas, entorno a un escenario donde los comensales van subiendo para ponerse frente al micrófono e interpretar su canción favorita jaleados por los propios comensales. ¡Vamos! como una velada de bertsolaris pero a lo Thai.
Fue así como nos despedimos de la ciudad de los ángeles y nos fuimos al hotel, pues a eso de las 06:30 debíamos levantarnos para estar a las 08:00 en la Estación dirección Ayutthaya.
DIA: 30 de Julio de 2005
Ayutthaya es la antigua capital del Reino de Siam. Una ciudad que no dejaba indiferente a ningún comerciante que la visitara ya fuera portugués, francés, holandés o chino, y que arribaban a ella a través de alguno de los tres ríos que la circundaban, para obtener píngues beneficios con el comercio. Decían las crónicas que tal al cantidad de oro que recubrían sus tejados y estupas que su reflejo podía verse a decenas de kilómetros. No es de estrañar tal profusión de templos pues la ciudad llegó a albergar a más de 1 millón de almas. 400 años de capitalidad que terminaron en 1767 tras 15 meses de asedio del ejército birmano la némesis del pueblo thai. A su paso saqueron toda la ciudad y tras de sí solo dejaron muerte y destrucción.
Hoy en día los templos dorados solo se intuyen entre las moles de hormigón de un desarrollo voraz que no respeta un pasado glorioso. Afortunadamente el gobierno tomó cartas en el asunto y comenzó la restauración de la ciudad en torno al parque que ocupa el centro de la ciudad. Este largo y laborioso trabajo se vió recompensado por la Unesco al designarla patrimonio de la humanidad.
El Tren
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La Estación Hualamphong tiene ese aire colonial que traslada al viajero a principios de siglo XX cuando el periodo colonial asiático llegaba a su fín. Su estilo Art Decó es evidente con esa cristalera a dos colores ejemplo claro del estilo Stijl holandés, además de su bóveda de acero y su pórtico neoclasico. Lástima que su interior haya sido "ensuciado" con esa estética tan occidental de los locales de comida rápida que se sitúan en las galerias periféricas a dos alturas.
A las 08:20 cogimos el tren dirección Ayutthaya, era el inicio del viaje, así que había que economizar pues nos quedaban muchos días por delante. Pagamos por un 3ª clase (35bth)y sufrimos un tercera clase. Aunque realmente el viaje es lo suficientemente corto como para no importar las incomodidades. El tren iba hasta la bandera, vaya como cualquier metro aquí en hora punta, asi que nos fue imposible sentarnos, tuvimos que hacer el trayecto de pie y agarrados a las correas que cuelgan del techo. En total 1h40´de empujones, codazos y olores varios. Pero por fin estábamos en Ayutthaya.
AYUTTHAYA
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El casco antiguo de Ayutthaya es lo suficientemente grande como para no poder visitarlo a pie, por eso la mejor opción es la bicicleta ya que es ecológica, da libertad de movimientos, es lo suficientemente rápida para ir a los sitios y lo suficientemente lenta como para disfrutar del paisaje. Existen varios sitios donde poder alquilar (30bth/día). Por supuesto el alquiler no incluye ni casco ni seguro. La mayoria de las tiendas de alquiler están en la calle que hay frente a la salida de la estación de trenes, donde también se sitúa un embarcadero para poder cruzar el río e ir al centro. En el local donde alquiléis la bicicleta os darán un mapa básico de la ciudad para guiaros y os recomendarán una ruta. La bicis pagan como una persona en la barca (2bth).
Guíandonos por el mapa que nos dió la señora nos dirigimos hacia el primer templo en plan "Verano Azul". Nada más salir del soi el primer pequeño incidente, y es que guiados por el instinto tomamos el carril derecho, cuando en toda Tailandia y por su pasado colonial se circula por la izquierda. Al principio resulta un poco lioso, sobretodo en las incorporaciones pero rápidamente te acostumbras. Subsanado el error, piano piano, nos acercamos al primer Templo: "Yai Chai". Actualemente en uso, lo habitan una comunidad de monjes y monjas budistas. Lo más impresionante un gran chedi custodiado por dos enormes budas de piedra y todo ello a su vez rodeado de decenas de pequeños budas todos ellos con sus vestiduras color azafrán. La escalera para subir a lo alto del Chedi es tan empinada que recuerdan a las de las píramides mayas. Es sorprendente ver como los thais en sus oraciones ignoran por completo a los "farang" (extranjeros), y así puedes fotografiarlos o grabarles de una forma absolutamente libre y natural.
De nuevo en bici fuimos al Wat Phanan Choeng cuyo elemento más espectacular es un enorme Buda sentado de 19m de altura. La mejor opción es acudir en fin de semana pues entonces realizan el ritual de envolverse a la espalda de Buda y resulta muy visual.
El resto del día lo dedicamos a ver más templos, el Wat Phra Mahathat y su cabeza de Buda atrapada en las raices, el Wat Ratburana y su torre Khmer donde en su interior podemos ver unos murales relativamente bien conservados y el Wat Phra Si Senphet y sus tres chedis símbolo de la ciudad. Nos quedó algún templo majo más que visitar pero somos de los que creemos que más vale poco y bien que mucho y no tan bien.
Muchos aprovechan y suben a Lopburi, una pequeña ciudad con un casco antiguo más reducido y de visita muy rápida, donde lo más llamativo son los monos que acampan a sus anchas por toda la ciudad. A nosotros sin embargo nos fué imposible.
De nuevo en Bkk
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El viaje de regreso fue mucho más relajante pues el tren iba bastante vacio y pudimos ir sentados y dormitando todo el viaje.
Despues de ducharnos y tomar un tentenpié decidimos salir a conocer la noche thailandesa. Aprovechando la cercania del metro nos fuimos a la zona de Th Silom cerca del parque Lupimi. Al principio un poco de relajamiento y toma de contacto en baretos tranquilos más bien pequeños con sus mesas a la puerta. Los thai son terriblemente amigables y en pocos minutos ya estábamos conversando con varios. No son pretenciosos ni interesados, simplemente tienen una enorme curiosidad por saber y conocer. Así que guiados por nuestros nuevos amigos tomamos unas cuantas cervezas Singha más, y a eso de las 24h, hora de cierre de los bares, nos fuimos a una discoteca. En general son muy estrictos con la vestimenta y por ejemplo no puedes entrar con calzado abierto, además en todas ellas debes pagar por entrar (entre 200 y 600bth) y el número de consumiciones incluidas depende de lo bien o mal que caigas al portero, o de si tu acompañante thai conoce o no al portero, pero en general suelen ser 2 o 3 consumiciones. Llegada las 2 de la mañana súbitamente la música deja de sonar y la luces se encienden, la fiesta ha acabado. Y es que no se andan con chiquitas y si aún tienes la copa llena o te la bebes de un trago o la dejas. No hay local que no cierre a esa hora pues sino corren el riesgo de que a las 02:05 se presente la policía a las puertas de local y oblige a desalojar. A nosotros a decir verdad nos hicieron un favor porque sino hubieramos seguido hasta altas horas de la madrugada y el día siguiente hubiera sido muy duro.
En definitiva la marcha de Bkk está muy bien aunque fastidia un poco lo temprano que cierran. Por lo demás y al igual que muchas cosas todo está muy homogeneizado, y asi, la música, la vestimenta y el comportamiento tampoco difiere mucho del de aquí, salvando las distancias claro.
Truco: la cerveza Singha es de las más baratas y local, pero la verdad es que a nosotros nos dejaba una resaca del 8. Os aconsejamos pagar un poco más y pedir Heineken que la encuentras en cualquier bar.
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Calificación
3,76 estrellas de 5
3,76 puntos (1 votos) |
publicado el 24/feb/2006, 12.53 |
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