
Pernoctando por mi entrada
Perez Zeledon | 0 comentarios.
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El día 1 de marzo es el día en que se vende las entradas para el ingreso al Parque Nacional Chirripó. Sin embargo desde el día anterior llegan las personas y se sientan en la acera a esperar que sea el momento de comprar sus respectivas entradas, esto debido a que el periodo de venta de las entradas cubren la Semana Santa, y dicho parque solamente puede albergar a 60 personas, y el permiso de compra es de 4 entradas por persona.
He llamado a un amigo mío dos días antes y me cuenta que el ya se encuentra allí haciendo fila, que me va a guardar un campo para mi pero que debo intentar llegar lo mas antes posible puesto que a las personas no les gusta que estés guardándole campos a nadie.
Para el día 28 ya lo tenia todo planeado, pediría salir de trabajo una hora antes y entonces pasaría a casa a recoger mis cosas para empezar todo este viaje. Sin embargo, como la vida es toda una ironía estaba faltando 40 minutos para salir del bus saliendo del trabajo y a media hora en taxi de la estación de buses. Así que empecé este viaje con solo lo que tenia puesto y mucha hambre pues ni la hora de almuerzo había tomado.
El bus llego a Pérez a las 21:00, cansado de venir de pie y recién comiendo en el restaurante chino frente a la parada llame a mi amigo para hacer la tan esperada fila. Al llegar vi el panorama y era extraño pues primero habían tres tiendas de campaña las cuales después descubriría pertenecían a mi amigo, luego un domo con gente cantando karaoke y tomando, después eran personas acostadas a la intemperie protegidos con no mas que cobijas. Disfrute charlando con los nuevos amigos de las tiendas y pasada la media noche me uní al grupo del domo para disfrutar de unos videos de escalada y una de montañismo en la cual un señor Javier centroamericano lograba después de su sétimo intento hacer cumbre en el Everest y posteriormente una gran charla que terminaría a las 3 de la madrugada, hora de ir a dormir, pase la noche muy bien pues estuve protegido en una de las tiendas y cobijado por un sleeping que me prestaron.
Levantándonos a las 6:00 de la madrugada esperamos nos repartieran la numeración para ser atendidos, a mi amigo y yo nos toco los números 1 y 2, así que sin dificultad logramos obtener nuestros espacios para los días jueves a domingo santo. Nos mantuvimos en Pérez durante el transcurso de la mañana disfrutando del lugar y observando a sus preciosas mujeres, y durante la tarde regresamos a San José, no sin antes pasar al mirador del Cerro de la Muerte.
Esta experiencia fue toda una noche de aventura y compañerismo más que una mañana de pequeños obstáculos. A mi parecer muchas veces es mas significativo la realización de los objetivos que hacer cumbre por si misma. Aplicado a este día, fue mas enriquecedor la noche de camaradería que la compra de los campos.
Espero les guste y mi próximo diario será cuando regrese del Cerro Chirripó. |
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