El desarrollo en estas pocas líneas de la capital de la región que vio nacer a mis antepasados como a muchos de nosotros, me llena de sentimientos y emoción a la vez.
Torino posee atracciones de una gran metrópoli compuesta por grandes itinerarios entre cultura, naturaleza, arte e historia, caracterizada por rasgos aristocráticos de nobleza que se observan también en sus paisajes con castillos, santuarios, abadías e iglesias.
En momentos, me dejo atrapar por las calles de la gran urbe, aquella que fue la primera capital del reino de Cerdeña hasta 1860 que a su vez guió el proceso de unificación de Italia, ciudad bella y ordenada, en ella se observan testimonios de la época romana como los restos de las murallas, la Porta Palatina y el Teatro. Todo su relieve esta punteada de barroco, el Palazzo Reale es un espléndido ejemplo de este estilo, mientras al caminar se respira entre las plazas-salones y las arboledas y edificios de las grandes avenidas un aire que reflota el gran Ottocento Turines.
El Torino de ayer y el de hoy no contrastan fuertemente, simplemente se entremezclan y así estimula al observar en la magia de la ciudad el cambio evolutivo de sus construcciones. La gran búsqueda del estilo y el diseño arquitectónico e industrial hacen que los osados experimentos de Guarini y de Antonelli como la Cúpula de la Capella della Santa Sindone y la Mole Antonelliana, se presenten como grandes testimonios de aquella evolución.
La Mole Antonelliana representa el símbolo de Torino, la misma comenzó a construirse en 1862 como templo israelita, tras una breve interrupción las obras continuaron en 1878 con el agregado del pináculo que permitió que la construcción alcanzara los 165.15 metros de altura.
Actualmente el edificio alberga el Museo Nacional de Cine.
Hacer una recorrida por los museos es imprescindible, sobre todo el Egipcio que siendo el segundo después del museo de El Cairo, es el punto de referencia mundial para los apasionados y los estudiosos de la gran civilización africana, la Galeria Sabauda, también como el anterior, esta situada en el Palacio de la Academia delle Scienze y recoge obras pictóricas y escultóricas de gran prestigio, la Armeria Reale fundada por Carlo Alberto en 1837 es una de las primeras y mas importantes colecciones en Europa en su genero, esta se encuentra en el Palazzo Reale.
A mediados del siglo XVI los Saboya construyeron en Torino y en la campiña circundante una serie de Castillos, Mansiones y Palacetes de caza, realizando un extraordinario complejo arquitectónico y cultural reconocido en 1997 por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.
Al dar un paseo por el Palazzo Reale, el Palazzo Carignano o el Palazzo Madama, lo que uno percibe a través de los sentidos es prácticamente imposible de describir, tanto la construcción como el mobiliario de las residencia de los Saboya hacen por momentos transportarme a esa época donde el reinado ocupo un lugar importante y el fruto del ingenio humano y del amor por lo bello están distribuidos por doquier.
En Torino como en todo el Piemonte se puede deleitar con una serie de productos típicos, considerados auténticos tesoros regionales, como la trufa, genuinos vinos de renombre, quesos y embutidos que constituyen la base de una de las gastronomías mas variada de Italia.
Esta ciudad discreta y elegante, regala emociones de sabor único que a través de sus recorridos logran redescubrir una tierra amiga y generosa.
Texto y Fotografías
Lic. Fabio Marcelo Magoia |
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