Bogota - Santa Marta – Riohacha – Maracaibo – Caracas – Bogota.
Colombia y Venezuela son dos naciones, un mismo pueblo. Un puedo dividido por causa de los señores feudales de aquí y allá. El pueblo que le dio la independencia a estas tierras combatió desde las arenas ardientes del Orinoco hasta las altiplanicies Bolivianas, este territorio es pues teatro vivo de la historia americana, centro de la emancipación de la América hispánica y memoria gloriosa de las victorias que en nombre de la independencia y la igualdad se libraron bajo el impulso del Libertador Bolívar, y que se pagaron con la sangre de toda la ciudadanía bolivariana. Así pues, nos encontramos atravesando un territorio histórico, impregnado de lugares sagrados y bañado con la sangre de nuestros hermanos, sangre con la cual se escribió el testamento político de estas tierras, la unidad de la América Española.
El viaje que les cuento a continuación fue el primero de una serie de viajes a Venezuela. Este viaje lo realice con mi novia, una chica polaca de unos 24 años. Eran los calurosos días de Junio del año 2004 y ella y yo nos preparábamos para dejar bogota por unos días, justo cuando nos íbamos se llevaron mi auto los policías y tuvimos que retrasar la salida unos días, esta demora significo mucho dinero para sacar el auto de los peores patios del mundo, los de Bogota.
Por fin y después de muchas peripecias (entre una de ellas alistar mi maleta en 15 min. para un viaje como de unos 15 días) nos fuimos al Terminal de transportes de Bogota, allí nos tomamos un té cada uno (el de ella sin leche el mió con leche) y nos subimos al bus de la empresa Berlinas que en pesos (COP) de esa época costo $ 83.000 c/u (40 USD).
Fue un 17 de Junio a las 8.37 PM el día y la hora en que partimos, el viaje Bogota – Sta. Marta tarda aproximadamente 14 horas, a la salida de Bogota al anochecer se ven montones de estrellas por la ventana, cosa que si le sumas el viajar con una chica de la cual estas infinitamente enamorado, pues lo largo del viaje por tierra se hace emocionante y lleno de magia.
Durante el viaje ocurrió algo tan gracioso que nos causo mucha risa. Llevábamos una bolsa con agua en botella, laticas de leche condensada y otras cosas de comer, bueno pues todo se salio y empezó a rodar de lado a lado por el bus el cual andaba por un camino lleno de curvas. El ruido era insoportable pero lo chistoso es que solo teníamos que poner la mano en el piso del bus para que después de contados segundos una botella de agua terminara por las leyes del descuido en nuestras manos, luego la dejabas cómicamente en el piso esta se iba rodando al otro lado, pero mas tarde volvía, claro después de que habías comido uno o dos caramelos Ferrero que rodaban de lado a lado del bus y que eran la dicha de nosotros y los pasajeros cercanos.
Luego de una noche cómica y romántica comenzó a amanecer. Ya puedes observar las hermosas llanuras del magdalena medio zona de impresionante valor para la ganadería colombiana. A eso de las 11.15 AM nos acercábamos a Sta. Marta, desde el bus puedes observar un puerto de extracción carbonífera, cosa que despierta del sueño a los pasajeros. Por fin llegamos a Santa Marta el 18 de Junio, en el Terminal tienes que decidir si vas a la zona turística (EL rodadero) o al centro, la diferencia es que en el centro los hoteles y la comida son mas baratos. Nos decidimos por el centro, así que tomamos el primer taxi que nos dejo en el Paseo bastidas, justo en medio de dos hoteles, nos decidimos por uno que tenia balcón con vista al mar y que era barato y central. El Hotel Sol Hotel INN. Por suerte obtuvimos una habitación doble con balcón, vista al mar, ventilador y baño privado (excelente hotel), nos costo algo así como $35.000 la noche (17 USD).
Estábamos tan cansados que dormimos un poco antes de salir a caminar por la playa e ir a almorzar. Compramos en el centro unas sandalias en la calle para cado uno que nos costaron como $10.000 (5 USD) las de ella y $ 8.000 (4 USD) las mías. Aquel día a eso de las 4.30 PM regresamos al Hotel y nos fuimos a bañar en el mar que queda a escasos 50 pasos desde el Hotel. El atardecer es bonito y aprovechamos para tomarnos unas fotos, luego nos fuimos a pasar la noche en nuestro privilegiado hotel.
Al otro día, el 19 de Junio desayunamos por la avenida del Hotel en un lugar muy cómodo y de buenos precios, luego reposamos y nos fuimos a eso de las 11.20 AM para Taganga, es un pueblito de pescadores que es destino obligatorio para todo visitante de Sta. Marta, allí nos tomamos fotos con varios niños pescadores en la playa y recorrimos caminando el pueblo, luego almorzamos en un lugar que si hubiera forma de decir cual es lo diría pues el servicio es excelente, los precios moderados, muy limpio y la comida fresca, comimos pargo rojo cada uno, no me gusta el pescado pero este me supo delicioso. Regresamos después de observar el atardecer que en este lugar es especialmente bello, muy tranquilo y que logra como pocos lugares hacer que te olvides del tiempo y de los afanes.
Al otro día, 20 de Junio, pagamos un tour al parque Tairona, el tour Neguange – Playa cristal que nos costo $25.000 c/u (12.5 USD) allí hay hermosas playas de arenas blancas donde puedes montar en gusanos o hacer Snorkel. Nosotros preferimos el Snorkel, eso si les recomiendo que lleven sus propias gafas de agua, con eso se ahorran pagar $15.000 (7 USD) para rentarlas y el buceo les sale gratis, además las que uno alquilan se les entra el agua todo el tiempo.
Yo había llevado mis gafas speedo pero mi novia tuvo que alquilar unas gafas y un tubito para hacer snorkel. En un momento el tubito se fue a lo profundo de los corales y cayo justo dentro de un coral lleno de unas criaturas marinas que seria difícil llamar peces, mi novia me dijo que lo olvidara pero yo no podía soportar la idea de sucumbir ante el miedo por esas criaturas. Así que después de varios intentos fracasados de sumergirme hasta tal profundidad para rescatar el tubito, tome mucho aire, me llene de valor y me sumergí tanto que casi me estalla la cabeza, una vez ahí todo estaba oscuro y yo en realidad no sabia si eso que iba a coger era el tubito o una de esas criaturas con afilados dientes. Por fin me decido por algo que parecía mas artificial que natural, así que deslice mi mano por en medio de unos filosos corales que parecían navajas dispuestas a cortarme y a escasos cms de mi mano. En ese momento tuve que enfrentar mis miedos, pues una pequeña sacudida o algún susto hubieran significado una tremenda cortadura. Por fin rescate el tubito para que mi novia pudiera seguir deslizando su cuerpo de sirena a las profundidades y en la superficie sin tener que levantarse para respirar. Me felicito y me sentí valiente.
Después de varios minutos de descanso, música y juego en la playa volvimos al mar, pero esta vez estábamos bien retirados de la playa y nos habíamos desviado del lugar por el que entramos al agua. De momento, mi novia tuvo un ataque de ira con sus gafas pues se les entraba el agua, de repente se las quito y las golpeo contra el mar y dijo embravecida que regresaba a la playa, a pesar de que yo le ofrecí las mías. Lo que ella no sabia era que a pocos metros de ella, en su camino de regreso a la playa, se levantaba un enorme bosque de coral estrella. Yo intente persuadirla de permanecer donde estaba mientras yo llegaba al sitio, pero ella se negó y siguió nadando rumbo a la completa destrucción de sus piecitos, ignorante del inmenso peligro. Yo nade como loco hasta ella que nadaba en posición vertical hacia la playa, una vez llegue, yo, que nadaba en posición horizontal pues me encontraba ya encima del coral empecé a empujarla hacia el mar. Ella me reprendió diciéndome que iba a regresar que no intentara detenerla y cada vez se ponía mas brava debido a la brusquedad de mis esfuerzos por mantenerla alejada. En medio de semejante situación me dio un ataque de risa como nunca había tenido en toda mi vida, supongo que en esa situación se mezclaba la ignorancia, la conciencia, la pasión, y el peligro, cosa que resultaba tremendamente cómica.
Casi ahogándome por la risa y mientras observaba los pies de mi novia batiéndose en largas patadas casi a punto de chocar en pleno contra el coral, logre ponerme en posición vertical de frente a ella y con el coral a mis espaldas, una vez en esta posición pude explicarle lo que pasaba y ella comprendió, pero yo había quedado de espaldas al coral y de repente en un movimiento de las olas mi tobillo derecho sufrió una tremenda punzada que minutos mas tarde se torno en una molestia casi insoportable. Después de esto tuvimos que nadar con tremenda cautela, en busca de un camino libre de corales, hasta llegar a la playa donde yo recibiría un grande beso por parte de mi princesa que había salvado sus piecitos gracias a su improvisado príncipe marino.
Ese día aprendí la importancia de cultivar una actitud observadora en los viajes, luego después de tanto sufrimiento y aventura comprendimos porque las lanchas no se acercaban ni a 50 mts. de esta zona al extremo izquierdo de la playa. Los corales son muy altos, tanto que casi alumbran sobre la superficie. De la herida de coral me cure muy pronto, creo que se debió en gran parte a mi buen estado de animo.
El tour incluía transporte completo ida y regreso (terrestre y marítimo) pero no almuerzo, así que pasamos todo el día sin almorzar porque era muy caro. Mi opinión sobre el tour no es muy buena, pues a pesar de que tuvimos una excelente aventura marina, me entere en la lancha de regreso que a otras personas, extranjeros y colombianos les habían cobrado casi el doble que a nosotros. Quizás salga mejor rentar una moto para ir hasta el parque y pagar la lancha y el almuerzo por separado, yo no soy muy amigo de los Tour, porque disponen del tiempo de uno, pero el problema es que teníamos algo de afán pues mi novia viajaba a Francia en pocos días desde bogota.
Una vez llegamos al hotel nos fuimos a comer al Rodadero, donde nos dimos el lujo de comer en el mejor restaurante de la avenida de la playa, uno que tiene unos parasoles azules y que queda al lado de uno llamado “El Pibe”. Allí hablamos de todo mientras pequeñas aves volaban cerca de nosotros para recoger comida dejada por los turistas. Recordamos la aventura pero a medida que pasaban las horas yo me sentía mas y mas cansado por la reciente travesía marina, mi novia en cambio hablaba sin parar, y yo hacia como si le estuviera poniendo cuidado, pero la verdad es que estaba dormido con los ojos abiertos.
Desde el centro pasan por el paseo bastidas unos colectivos que van al rodadero como por $1.500 (menos de 1 USD), y del rodadero al centro es mejor coger taxi, si es muy tarde claro, porque o si no hay que caminar varias cuadras.
El 21 de Junio fuimos a La quinta de San Pedro Alejandrino donde murió el héroe mas grande que vio nacer esta América, la entrada costo algo así como $5.000 c/u (2.5 USD). Allí fue donde yo le conté a mi novia todo sobre Bolívar, destacando siempre a Manuelita Sáenz a la cual yo comparaba con mi reciente amor polaco quizás por sentirme yo en los pantalones del libertador para quien el amor fue algo pasajero y fugaz. Así que sentados bajo un enorme árbol por donde paseaban iguanas de gran tamaño, con el suave calor de la quinta y en medio de las soledades de su enorme patio pasaron lentamente los minutos sentados en una banca, mientras yo le narraba la epopeya trágica del Libertador Bolívar a mi novia, desde su nacimiento hasta su muerte.
Esa misma tarde decidimos irnos a Riohacha, pues ya habíamos hecho lo que teníamos planeado y mas en Sta. Marta. A eso de las 3.15 PM fuimos al Terminal de transporte, compramos los tiquetes, el trayecto Sta. Marta – Riohacha costo $20.000 c/u (10 USD) y se tarda como unas 6 horas, tuvimos que esperar como 20 min. antes de abordar el bus, mientras tanto comimos empanadas y compramos agua para el viaje, el viaje fue muy tranquilo aunque mi novia tenía mucho miedo por los secuestros y todas esas cosas que se hablan de Colombia, además tenía miedo porque de su embajada le habían dicho que no le aconsejaban esa zona. Durante el viaje pueden observar la Sierra Nevada de Sta. Marta (La elevación montañosa a orillas del mar más alta del mundo donde habitan los indígenas arhuacos y kogi) y las hermosas playas de piedra que hay en el Dpto. de la Guajira acompañadas de un atardecer tan azulado que parece mentira.
Antes de llegar a eso de las 9.00 PM me empecé a sentir muy mal a causa del aire acondicionado, sentía escalofrió, tanto que al bajarme del bus en el Terminal de Riohacha tenia una gabardina de lana de mi novia encima que me quedaba pequeña pero que causaba extrema curiosidad y risa en la gente del lugar. Me quede esos días en casa de un amigo de la universidad que vive en esta alejada pero tranquila ciudad de Colombia, se también de unos hoteles buenos y baratos, además se de gente que se ha quedado a dormir en la playa, aunque no se como habrán hecho con el frió, pero bueno no me crean a mi, mis sentidos quizás me estaban engañando todo el tiempo con la temperatura.
En casa de mi amigo la pasamos muy bien, su familia se porto extremadamente amable con nosotros. Al día siguiente, el 22 de Junio se supone que íbamos a desayunar con tortuga, yo quería probar esta novedad gastronomica, pero cuado nos dijeron que no habían conseguido me tranquilice, después de todo me parece terrible que nos comamos especies en vía de extinción, así hayan criaderos.
Fuimos a conocer la ciudad, tiene sitios muy bonitos pero lo que mas se destaca es el muelle y la avenida primera que es la que queda en frente a la playa. Allí se puede uno sentir en una verdadera playa guajira, sus palmeras en constante movimiento por la brisa y ligeramente inclinadas dan al turista un verdadero espectáculo. La plaza central de la ciudad es lugar tranquilo donde reside la estatua del prócer de esta región el Gr. José Prudencio Padilla. En el extremo sur de la ciudad venden unos jugos de fruta con un sensacional sabor, y puedes tomártelo mientras observas como las suaves olas se deslizan sobre la playa a escasos metros de ti.
Después de tomar un delicioso jugo de maracuyá (lo recomiendo), fuimos al hospital para vacunarme contra la fiebre amarilla, cosa que me puso mucho peor de lo que ya estaba. Luego nos dirigimos a reparar las sandalias de mi novia donde un caballero muy pintoresco a quien todos llaman el perro. Luego fuimos al muelle y nos pusimos a nadar mi novia y yo, súbitamente ella pego un grito y la ayude a salir del agua, según ella tenia un dolor como de quemadura pero no se veía nada, de seguro fue una agua mala que la había picado, después de que se lo explique ella exclamo con su lindo acento europeo: “Vaya, quien iba a pensar que un medusa pudiera hacer tanto daño”, cosa que me causo una risa tremenda como por 5 min. yo repetía “Un medusa” y me reía de ello como un niño.
El almuerzo de aquel día en la casa de mi amigo incluía algo que se llama malanga, una especie de tubérculo que se parece a la yuca, tiene un sabor horrible, al menos para mí. Después de almorzar nos pusimos a esperar al señor que nos iba a llevar al cabo de la vela. Estábamos muy ansiosos pues esperábamos llegar para el atardecer, pero lo cierto es que llego el atardecer y el señor no había llegado, mi novia y yo estábamos algo tristes y de mal genio. De repente llego el señor todo tranquilo como a las 5.30 PM, claro, para el un atardecer en el cabo ya no tiene ningún significado. Subimos al auto algo contrariados, una Nissan doble cabina de platón con vidrios negros.
Paramos para comprar agua y hielo, pues nos dirigíamos a un desierto. Una vez hecho esto nos fuimos camino del Cabo de la Vela, a medio camino se llega a una bifurcación, a mano izquierda es el camino para el cabo y a mano derecha Uribia en este punto llenamos el tanque del auto como con $20.000 (10 USD) que son vendidos por contrabandistas que traen el combustible de la hermana República Bolivariana de Venezuela.
Se recorre un trecho largo al lado de la carrilera del tren del Cerrejón (explotación carbonífera) antes de llegar al cabo, yo calculo que llegamos después de 5 horas, es decir como a las 8.20 PM. Antes de llegar y por fortuna, nos pinchamos. Paramos a despinchar, estuvimos algo distraídos hasta que yo mire hacia arriba y vi el cielo mas estrellado que nunca he visto en toda mi vida, inmediatamente deje de ayudar al conductor con el auto y me aleje con mi novia unos metros, nos sentamos en la arena mirando al cielo repleto de estrellas, yo le mostraba las Tres marías unas estrellas que ella no conocía. Fue un momento mágico esos minutos antes de reanudar el viaje, estar rodeados de kilómetros y kilómetros de desierto con pequeñitas montañas de arena y valientes plantas que sobreviven en este ambiente tan agreste.
Después de media hora mas llegamos al cabo de la vela, yo esperaba quedarme a dormir en la montaña, pero finalmente nos quedamos en unas cabañas donde el señor conductor conocía. Allí comimos chivo asado con gaseosa, este plato costo como $12.000 (6 USD). Luego nos fuimos a dormir en unas hamacas como a escasos 10 pasos de la tranquila playa, que da la sensación de que fuera una gran piscina por la tranquilidad del agua. Las hamacas costaron como $10.000 (5 USD) c/u; el frió logro que yo me pasara a la hamaca de mi novia al tiempo que utilizamos la mía como cobija. Fue una noche de ensueño, yo, mi novia, el cielo y el mar, las estrellas, vaya fue un momento que nunca olvidare. Según mi novia, cada noche dios le pone una cobija al mundo para arroparlo, pero como Dios es tan pobre esta cobija tiene unos agujeritos, estos agujeritos son las estrellas. Que noche tan romántica y poética, en verdad pareció como salida de un cuento de hadas, dormimos muy poco se me hizo una noche larga en medio de tanta belleza.
En el cabo de la Vela tuve mi primer encuentro con los Wayúu. Para mi sorpresa estos indígenas me produjeron una gran decepción, yo me los imaginaba como sobrenaturales, como más espirituales, como más apartados de nuestra corrupta sociedad. Pero en realidad son unos aguerridos comerciantes que en mi opinión fueron contaminados por los valores de la sociedad moderna; pareciera que todo el tiempo piensan en negocios, chivos, riquezas y posición social, algo bastante parecido a lo que hacemos nosotros. Pero olviden lo que dije, creo que al final son personas normales a quienes la supervivencia en estas áridas tierras impone interacción, nuevas costumbres y dinámicas.
Después de todo eso es mas o menos la globalización, un intercambio de culturas, donde quizás unas se contaminen o se sometan a otras, o donde quizás no hay contaminación sino un simple intercambio con sus respectivas consecuencias para unos y para otros. Aquel día entendí que los indígenas, en especial en nuestra América se ven acosados por todos lados, el Estado, las autodefensas, las guerrillas, los otros comerciantes; no se como sobreviven con tanto daño que les hacemos, quizás eso explica su animadversión por los blancos. De hecho en aquellos tiempos estos indígenas libraban una guerra a muerte con las autodefensas. Por fortuna ganaron.
Los niños Wayúu son especiales, tienen una linda expresión de ternura en su rostro, creo que la pureza y lo apartado de su entorno los mantiene alejados de tanto vicio y mentira; aunque no tardaran en adquirir las habilidades de sus padres.
Al otro día, el 23 de Junio ya me sentía identificado los Wayúu, que mas pueden hacer en una tierra como esa aparte de ser ingeniosos, me sentía como su hermano, me decía a mi mismo, si estuvieras en su situación harías exactamente lo mismo. Después de todo me decepcione fue de mi ilusión no de los Wayúu en realidad. Esa mañana tuve un susto pues después de ir al baño que queda a pocos metros del lugar, al regresar, no encontraba a mi novia por ningún lado y tarde como 10 min. sin encontrarla ya casi al punto de la desesperación. Cuando estaba a punto de turbar la paz del lugar con un grito, ella apareció, estaba en el carro. Nunca supe si ella estaba dentro del auto disfrutando del espectáculo sin decir nada o si también fue victima de la sorpresa.
Aquella mañana nos bañamos temprano en la playa de enfrente de las hamacas, se puede caminar hacia dentro del mar casi unos 100 mts sin que el agua te llegue a la cintura. Luego nos fuimos en el auto hasta el Pilón de Azúcar. En camino a la cima vimos pasar unas ovejas y unos chivos que caminaban por el lugar sin dueño aparente, este rebaño de animales le dio al momento un toque especial. Una vez llegamos a la cima quedamos estupefactos del hermoso paisaje que se puede apreciar desde las alturas, el mar parece como embellecido por un azul profundo y a lo lejos se dibuja sobre la superficie un mar empujado por el viento, en la cima, si uno se descuida el viento es tan fuerte que lo puede empujar a uno por el abismo. En el mismo lugar hay una virgencita que sobresale por encima de una gran roca.
De poder pasar toda una tarde allí no lo dudaría, uno se queda como aturdido al poder observar aquella inmensidad de los alrededores desde las alturas del lugar; mar, sol, viento, arenas por todos lados y rocas de un color oscuro contra las que choca el mar en un espumeante espectáculo.
Al lado del pilón hay una grande y hermosa playa de arena amarilla oscura. Me bañe en esta playa, aunque el mar es algo fuerte allí y sumado a que mi amigo me decía que habían corrientes marinas, tiburones y toda clase de peligros, no perdí oportunidad de deslizarme sobre esas aguas, solo nade como 10 min. pues el miedo que me transmitió mi amigo no se aparto de mi mente.
Ese mismo día visitamos Manaure, un destino obligado a quienes visitan esta región de Colombia. Allí encontramos hermosas casas abandonadas pintadas de varios colores. Recorrimos el lugar a pie y visitamos las piscinas donde indígenas Wayúu y colonos explotan la sal, principal actividad económica de este lugar. Me llamo la atención que los colonos y los indígenas trabajan en horarios diferentes, según parece existe como una enemistad entre ellos.
Después de observar el lugar y charlar con los trabajadores y los niños que por ahí pernoctan, tomamos el auto de regreso a Riohacha. En el camino volvimos a ponerle gasolina al auto, esta vez por un valor de $15.000 (7 USD), en ese lugar compramos Chicha venezolana, una bebida muy parecida a una malteada y muy deliciosa que hacen con arroz. El viaje Riohacha – Cabo de la Vela – Manaure - Riohacha nos costo aproximadamente $200.000 (95 USD), esto incluye la gasolina, la noche, el agua, el hielo, la comida, las despinchadas y los servicios del conductor. A mi me pareció algo caro, aunque quizás esta impresión me la causo la poca amabilidad del conductor que nos llevo y que cobro como $60.000 (30 USD) por su servicio.
Una vez llegamos a Riohacha dormimos hasta tarde. Al otro día, 24 de Junio el papa de mi amigo me llevo al hospital pues yo me sentía demasiado enfermo, aquel día me practicaron unos exámenes de laboratorio como a las 12.00 del mediodía, me recetaron unas pastas que me tome con juicio. Luego fuimos al correo para reclamar mi pasaporte que había dejado en Bogota para que mi mama me tramitara la Visa Venezolana, cuando tuve noticia días atrás de que me la habían aprobado estuve muy emocionado, porque de no haber sido aprobada nuestros planes hubieran sido regresar a Sta. Marta para ir a ciudad perdida o pasarla de lujo en buenos hoteles en el rodadero. Como a la 1.15 PM nos fuimos de nuevo a donde los juguitos para almorzar un ceviche, luego fuimos al muelle donde tuvimos una discusión con mi chica, allí tomamos la decisión de irnos de Riohacha esa misma tarde, ya estábamos aburridos de estar allí.
Así que llegamos de vuelta a la casa, ya habíamos dejado las maletas listas así que solo fue tomarlas, pedirle los últimos consejos a mi amigo y tomar un taxi hasta el sitio donde salen los carritos para Maicao. El auto que nos llevo a Maicao nos costo $5.000 c/u (2.5 USD) se tardo como 45 min. en llegar a Maicao, una vez allí fuimos a la plaza Bolívar donde están ubicados los cambistas, allí cambiamos como $500.000 (250 USD) por bolívares, la tasa de cambio fue 0.86 Bolívares por Peso, pero luego nos dimos cuenta del error, debimos haber cambiado todo el efectivo, la tasa de cambio es muy favorable, recibimos como $581.000 bolívares, la moneda legal de Venezuela. Luego fuimos al lugar donde salen los carros para Maracaibo en ese lugar paso un auto diplomático venezolano y el conductor me dijo que me llevaba pero yo no me atreví a ir con el, quizás hubiera sido lo mejor. El carrito nos cobro $15.000 BS (8USD) por el trayecto Maicao – Maracaibo.
Mi novia tenía un ataque de hipocondría porque creía que los funcionarios venezolanos la iban a secuestrar y entregar a la guerrilla. Yo le decía que se tranquilizara que nada de eso iba a pasar, pero su silencio empezó a asustarme. Los autos que van a Maracaibo son unos autos viejos modelo 50 pero corren como bólidos. Llegamos a Paraguachon como a las 4.20 PM sellamos en el DAS (Colombia) y pasamos al puesto fronterizo de Guarero donde sellamos en el DIEX (RBV). Allí pasamos un verdadero susto, un agente de la guardia nacional venezolana revisaba el equipaje de mi novia, encontró algo y me pidió que lo acompañará, entre al cuarto contiguo a la carretera con el y empezó a interrogarme. ¿De donde vienen? ¿A dónde van?
¿De quien es esta maleta? Yo no sabia que responder, pero me dije a mi mismo que lo mejor era decir la verdad, así que respondí: De mi novia, ¿porque? El continúo sacando todo de la maleta sin decir nada mientras yo pensaba toda clase de cosas en ese lugar que mas parecía un cuarto de tortura que un puesto fronterizo. Yo pensaba que mi novia traía algo de cocaína, nunca consumimos sustancias, pero que otra cosa podría causar semejante reacción de los oficiales de inmigración. En un momento saco un montón de condones que llevábamos, me miro como diciéndome “vaya pillo que eres tu chico” y de hecho algo parecido fue lo que dijo: “Tu eres un pillo”. Ese suceso calmo un poco la tensión, el se reía en silencio con una expresión en su rostro, yo por mi parte me encogí de hombros y levante las sejas como dando una explicación. Por fin después de tanto preámbulo abrió el bolsillo pequeño del morral y saco un montón de dólares, como $6.000. Inmediatamente yo recordé la procedencia de aquellos dólares; en un viaje a Bolivia mi novia compro aquellos dólares falsos por $ 1 USD en “el día de la prosperidad” además le dije que no intentábamos engañar a nadie pues era obvio que eran de papel, yo le explique eso al oficial y al salir del cuarto el pudo comprobar que yo decía la verdad al preguntarle la versión a mi novia. Nos dejaron ir, pero no nos devolvieron los dólares, se los repartieron entre ellos, bueno al menos espero que les hayan dado suerte.
Regresamos al auto y nos fuimos camino de Maracaibo por esa hermosa carretera rodeada de palmeras y grandes praderas. La primera parada fue en una tiendita donde compre una gaseosa mientras preguntaba ¿esta gaseosa es venezolana? La señorita que atendía me dijo que si con una expresión en su mirada como si dijera, “Coño, muy entusiasmado por eso acaso chico”. Yo estaba feliz de tomar mi primera gaseosa venezolana, le ofrecí a mi novia pero ella seguía con su ataque, ella tomo agua y si mi memoria no me falla, yo le compre una aspirina.
Yo me sentía realmente emocionado de estar en suelo Venezolano. Lo malo fue que tuvimos que soportar a la guardia nacional que detuvo el auto unas 25 veces para revisar nuestros pasaportes, pasábamos por un puesto de control y revisaban los pasaportes, después de uno o dos kilómetros nos paraban de nuevo en el siguiente puesto de control, y así sucesivamente hasta llegar, cuando se hizo de noche nos alumbraban el rostro con linternas; vaya frontera, yo me sentía como en el video musical del “Clandestino” de Manu Chao.
De día, como pude comprobar en un viaje solitario al año siguiente, se puede observar la laguna de Simanaica, un lugar muy lindo con casas construidas sobre palafitos y donde los flamingos suelen descansar. Según cuentan, cuando los españoles llegaron por primera vez a territorio venezolano llegaron a algún lugar en el lago de Maracaibo, al observar aquellas casas construidas sobre las aguas y sostenidas por palafitos, bautizaron a la región como la “pequeña Venecia”, de allí se deriva el nombre de Venezuela.
Después de 5 horas de viaje llegamos a Maracaibo, capital del Estado Zulia (la primera ciudad de Venezuela), estaba bastante solo, eran las 9.20 PM y además era festivo pues se conmemoraba la Batalla de Carabobo (24 Junio), cosa que yo intuí cuando pregunte que conmemoraban y nadie supo responderme. Tomamos el único taxi que había en el lugar y le dijimos que nos llevara a un Hotel en un buen lugar, paramos como en tres hoteles antes de encontrar el que se acomodaba a nuestro presupuesto y que además tuviera habitaciones, el Hotel en el que nos quedamos queda cerca del edificio del Banco de Comercio, muy buen sitio, tranquilo y seguro, además con un café Internet al otro lado de la calle. Un año después me hospede en un Hotel en el centro, zona bastante peligrosa de noche (es decir, a las 6.00 PM) según los comentarios de la gente.
El taxista me hizo un resumen perfecto de la Revolución Bolivariana, sonaba muy entusiasmado y decía cosas muy inteligentes, no tardo en confirmar mis simpatías por el régimen, momento seguido ambos compartimos nuestro mutuo entusiasmo y esperanza. Nos cobro como $20.000 BS (8 USD) a pesar de que yo me declaraba simpatizante del presidente, que bueno que es una revolución pragmática y que no anda pidiendo sacrificio al pueblo sino ofreciendo bienestar.
Pagamos el Hotel por adelantado, mi novia paso una noche pésima, aun no salía de su ataque de hipocondría, mientras ella dormía yo veía en la televisión noticias políticas. Al otro día, 25 de Junio, salimos a conocer la ciudad, entramos a la Basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, ambos quedamos sorprendidos del lujo de esta iglesia, muy bonita. Compramos café, jugo de naranja, pan y nos fuimos a desayunar en la plaza de las fuentes de agua. No habíamos dado el primer mordisco al pan, cuando una funcionaria de la plaza nos dijo que no podíamos comer ahí. Mi novia se mostró bastante molesta pues ella es europea y no va a dejar botada la basura en tan linda plaza, pero yo me mostré comprensivo; quizás sin esas pequeñas restricciones a la libertad este lugar seria un basurero, mi novia lo entendió de inmediato.
Caminamos por toda aquella hermosa plaza que queda en frente de la Basílica hasta llegar a Plaza Bolívar, entramos a la casa de la capitulación y a la Catedral, esta ultima muy bonita pues tenia unas lindas matas adentro. Caminamos hasta el malecón y recorrimos el Callejón de los pobres haciendo compras. Ese día decidimos que regresaríamos de avión a Bogotá, pues no pensábamos soportar de nuevo a la guardia nacional mirando el pasaporte 25 veces y además ya estábamos muy lejos.
Tomamos un taxi y le dijimos al señor que nos llevara a un sitio donde pudiéramos conseguir una agencia de viajes, el nos dijo que en la Avenida Bella Vista, entonces le pedimos que nos llevara, el insistía en decir que era demasiado larga esta avenida que primero le dijéramos donde nos queríamos quedar, yo le decía que nos llevara a donde se concentran la mayor cantidad de sitios.
Una vez colmo la paciencia de mi novia, bajamos del taxi y empezamos a caminar hasta tropezarnos con la Agencia de Viajes América, C.A. que queda exactamente en la Av. Bella Vista, Edificio. Don Matías, Local No. 11 (Muy buen servicio).
Entramos con la idea de comprar un tiquete Caracas - Bogota, pero para nuestra sorpresa el trayecto Maracaibo – Caracas – Caracas - Bogota era mas barato que el anterior. Muy felices compramos este ultimo plan de vuelo por $134 USD c/u. El vuelo para Caracas salía como a las 3.30 PM y aun eran como las 11.00 AM. Decidimos el siguiente plan: Ir a conocer el puente sobre el lago, regresar al hotel por las maletas y largarnos para el aeropuerto de la chinita a tomar el avión que habría de llevarnos a la capital venezolana.
Antes de llevar a cabo el plan nos tropezamos con un Subway en la Av. 5 de Julio, cerca de la agencia de viajes, allí compramos unos sándwiches para llevar al puente sobre el lago, cada uno costo como $ 8.500 BS c/u (3.6 USD). Nos los fuimos comiendo mientras íbamos camino del hotel, era la 1.37 PM.
El puente sobre el lago de Maracaibo es el primer puente mas largo del mundo. Cuando se construyo en no había ninguno mas largo que este, es pues el orgullo de los Venezolanos y Maracuchos. Un año mas tarde lo crucé en auto, me sentía como en Home Alone II, cuando el chico cruza el puente de nueva york totalmente solo.
Teníamos que ir primero al Hotel para dejar las maletas en la recepción, hacer el check-out antes de las 2.00 PM para que no nos cobraran la otra noche. Efectivamente eso hicimos, una vez llegamos al puente del lago, yo tenia la loca idea de caminar unos cuantos kms adentro para así poder tomar fotos y observar el paisaje. Mi novia insistía en que no lo hiciéramos pero ante mi obstinación no tuvo más remedio que seguirme, de momento un policía de carreteras no hizo una señal de que nos retiráramos, yo le dije a mi novia que no le pusiera atención y tomara al menos una foto desde donde estábamos, ella la tomo, quedo espectacular.
Acto seguido el policía nos condujo hasta un lugar cercano en la mitad de las dos vías donde estaba un comandante militar, que se suponía decidiría nuestra suerte. El oficial con su boina roja hablaba por celular sin siquiera sentir nuestra presencia a espera de sus instrucciones. Yo pensaba en que nos fuéramos calladitos mientras el hablaba por celular, y así se lo comunique a mi novia, ella lo pensó, pero finalmente decidimos esperar, le dijimos que solo habíamos venido a echar un vistazo y que teníamos que irnos para no perder el vuelo, teníamos un inmenso afán, hasta que el oficial muy amablemente nos dijo que eso estaba prohibido, que era peligroso caminar por el puente y que nos fuéramos.
El camino en taxi hasta el hotel fue algo taciturno, el taxista tenia una emisora de la oposición y era algo grande, así que no hable con el para nada. Mi novia solo pensaba en que íbamos a perder el vuelo, llegamos al hotel, recogimos las maletas de recepción y nos fuimos como unos perros en busca de otro taxi. Una vez en este taxi nos relajamos, nos tomamos fotos y disfrutamos de las hermosas avenidas de Maracaibo, llegamos al aeropuerto a tiempo; sin embargo, habíamos comprado tiquetes de Aeropostal, pero nos mandaron por otra aerolínea “Acerca Airlines”, esperamos como 20 min. y nos fuimos rumbo a caracas, el paisaje del lago de Maracaibo desde el avión es muy bonito, fue un viaje divertido, aunque mi novia y yo íbamos muy cansados.
Antes de aterrizar se observa una gran cantidad de edificios muy bonitos cerca de la playa, yo pensaba que eso era Caracas, pero no eso que se observa desde el avión es la Guaira. Aterrizamos, las pistas son muy modernas; una vez adentro un oficial de seguridad vestido de civil me estuvo siguiendo por un rato, creo que pensó que yo había tomado una maleta que no era mía. Bueno, salimos en busca de transporte, los taxis cobraban como $ 40.000 BS hasta Caracas y el último bus partió en nuestras narices sin nosotros.
Un señor caraqueño con un carro particular acepto llevarnos por $15.000 BS, ya eran como las 6.00 PM, el camino desde el aeropuerto hasta caracas me impresiono muchísimo, pues se pasa por varios túneles y puentes entre las montañas, además, a lado y lado de la carretera hay un montón de casitas que alumbran el paisaje y le dan un toque mágico. El señor del carro resulto ser el mejor taxista improvisado de todo el viaje, nos dio una vuelta por la ciudad mientras yo bajaba a preguntar en varios hoteles el precio, unos muy lujosos otros normales.
Finalmente decidimos quedarnos en el más central, el Hotel Ausona, que queda a una cuadra del palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo Venezolano. Es un hotel genial, las habitaciones tienen una vista genial del palacio de Miraflores y sus alrededores. Nos instalamos en el hotel y fuimos hasta la entrada del palacio donde un montoncito de gente espera a las afueras a funcionarios del gobierno o al mismo presidente, comimos algo por ahí cerca y nos acostamos.
A la mañana del 26 de Junio, fuimos a la entrada del palacio, allí estaban dos muchachos de la guardia presidencial, yo me acerque a la reja y les dije a tono de pregunta “Buenas, el presidente”, ellos sintieron una disimulada risa y me respondieron que el presidente no estaba en palacio, que se encontraba en Anzoátegui, yo tenia muchas ganas de verle y pregunte que tan lejos quedaba el lugar en que se encontraba, al escuchar la respuesta me dije, bueno no veré al presidente Chávez esta vez. Antes de despedirme ellos me preguntaron que de donde veníamos, yo les dije “De muy lejos para verle”, respondieron que de haber avisado con tiempo nos hubiera atendido unos minutos, ya lo creo pues toda esa gente que esta a las afueras del palacio lo demuestran. Al fin nos despedimos, yo les dije: “bueno vendré en otra ocasión, mientras tanto cuídenlo bien”.
Luego de esta conversación con los guardias mi novia y yo nos reíamos ella me decía: que estupido, acaso quien crees que eres, crees que el presidente te va estar esperando, yo le dije: “Pues debería”.
Fuimos en busca de un desayuno mientras discutíamos un poco; mi novia no es muy simpatizante de Chávez lo confunde con la guerrilla Colombiana, creo estaba algo ignorante de su gobierno y de sus políticas; aunque no pudo disimular su entusiasmo cuando pensábamos que nos atendería, se arreglo lo suficiente en el Hotel como para una entrevista de este tipo.
Caminando por las calles de Caracas con tremenda hambre, solo encontrábamos empanadas, desayunar jugo de naranja, café y huevos es casi un lujo en esta ciudad, todos desayunan con empanadas (de queso, de carne, de tiburón, de huevo). Desayunamos lo que pudimos y nos fuimos a caminar por la ciudad, recorrimos la Plaza de la Revolución donde hay esculturas del antónimo de Botero, pinturas revolucionarias y hasta una peluquería al aire libre. Luego caminamos por la famosa Plaza Bolívar, muy hermosa, entramos a la Asamblea Nacional, un lugar muy lujoso, rodeado de palmeras y fuentes de agua; al interior hay unas pinturas muy lindas de la independencia y es allí donde reposa el acta nacional.
Luego nos fuimos caminando haber que más encontrábamos, llegamos a Plaza Caracas donde hay un montón de niños que montan carritos eléctricos, justo en frente de la sede del poder electoral venezolano, el CNE. Caminamos largo rato, pasamos por donde hay una gran mezquita y finalmente llegamos a una plaza grandísima donde hay varios negocios al aire libre, allí nos tomamos unas cervezas y charlamos largo rato. Luego regresamos en bus al hotel para descansar un rato. Salimos de nuevo, esta vez para tomar el metro y dirigirnos a algún lugar de la ciudad. Después de esperar como por 10 min. a mi novia para que llamara a Francia, tomamos el metro y allí preguntamos a donde podíamos ir, nos dijeron: “Al centro comercial Sambil”, bájense en Bellas Artes (mismo lugar donde un año después seria secuestrado el guerrillero Rodrigo Granda, canciller de las FARC-EP) y van caminando, eso hicimos. Un lugar muy bonito en el ultimo piso, allí compre un Churrasco y varias cervezas solera, el churrasco costo $15.000 BS (7 USD) y la cerveza $1.800 BS c/u. Mi novia solo quiso tomar cerveza pues habíamos tenido una pequeña pelea, yo me recostaba en unas hamacas que hay en el lugar. Tomamos el metro de regreso a Miraflores y llegamos caminando hasta el hotel.
A la mañana siguiente del 27 de Junio, planeamos irnos a la playa, la más cercana, las playas de la Guaira, un lugar además con bastante relevancia historia, cuantas veces tuvo el libertador que embarcarse desde allí para una de sus tantas aventuras. Caminamos hacia debajo de nuestro hotel mientras preguntábamos a la gente por el lugar de donde salen los buses. Tomamos uno donde nos tuvimos que sentar separados, costo algo así como $2.000 BS (1 USD). El camino de Caracas - La Guaira es realmente espectacular de día; las montañas, los túneles y los puentes camino abajo son imponentes, se tarda como 40 min. en llegar.
Por fin llegamos a un lugar donde compramos cervezas, allí conocimos un grupo musical de rap venezolano, Guerrilla Seca, el disco sonaba muy bien en el lugar de las cervezas, así que preguntamos que grupo era, luego compramos el disco. La playa a la que llegamos esta repleta de gente, hubiera sido mejor bajarnos antes de que el bus llegara a su destino final, las playas son más solas y limpias.
Tuvimos que irnos caminando desde lo que mi novia bautizo “playa de sopa”, por la cantidad de gente, hasta unas más solas. En el camino hacia allá, nos entramos saltando la reja a un club náutico que estaba atravesado en nuestro camino hacia las playas más solas. Allí nos tomamos varias fotos al lado de los lujosos yates, mi novia tenía unos bóxer y su brasier, luego parecíamos como una pareja de europeos extravagantes y adinerados, nadie nos dijo nada. Finalmente, luego que salimos del club náutico nos toco tomar un bus hacia las playas, pues estábamos realmente lejos.
Por fin llegamos a donde queríamos unas playas mas solas, allí nos sentamos en la arena, donde una pareja de venezolanos nos invito a unas cervezas. Después yo fui el primero en ingresar al mar, un mar supremamente embravecido, tenias que entrar rápido si no querías que la ola te golpeara, además esta playa arrastraba muchas piedras que te golpeaban las piernas. Era toda una travesía, tanto entrar como salir. Yo ayude a mi novia a entrar y a salir, pero luego le dio por ir sola, entro sin problema, pero salio caminando muy despacio como si estuviera en una pasarela, antes de alcanzar un lugar seguro una enorme ola la lanzo contra la “playa de piedra” como si fuera un cangrejo, su cuerpo desapareció, solo se hizo visible hasta que el mar retrocedió. Yo fui en su ayuda, había quedado como retorcida en la arena sin poder moverse, gracias a dios solo fue el susto; luego nos reíamos a carcajadas. Aguardamos en la playa un buen rato tomando el sol, por fin después como de unas 5 horas, tomamos un bus de regreso a Caracas, el bus iba con la música al 100%.
Al llegar al sitio donde nos dejo el bus, caminamos por un parquecito que tiene unas largas escaleras en forma piramidal y que ofrece una vista estupenda del sector de Miraflores y el cerro del Ávila. Fuimos al Hotel para bañarnos y descansar un poco, luego salimos de nuevo, entramos a la iglesia de plaza revolución y fuimos a sentarnos junto en frente del monumento al libertador en Plaza Bolívar, recostados contra la enorme piedra que sostiene al palomo y al Bolívar. Allí Había otros jóvenes sentados, pero de lado.
Aquí ocurrió otra anécdota importante que contar. Después de un rato allí sentados a los pies del caballo del libertador, nos acostamos; llego un policía y nos dijo que nos levantáramos que acaso donde pensábamos que estábamos ¿en la playa?; para sorpresa de ambos mi novia contesto “en la playa”. El policía se puso bravo y dijo que le mostráramos los documentos y que lo acompañáramos a la estación, por fortuna yo lo convencí de dejarnos en paz explicándole lo que había pasado: “Oficial es que hoy fuimos a la playa y mi novia aun cree que esta allí, además dejamos nuestros pasaportes en el hotel, si los quiere pues acompáñenos usted a nosotros”. Incluso charlamos un buen rato después de disculparnos, era ilógico que alguien como yo tuviera un gesto de irrespeto por el libertador, lo que pasó no fue más que la expresión del cansancio. Al final me sentí muy bien, feliz de estar en medio de este pueblo venezolano; ya quisiera yo que en Bogota se le rindiera semejante respeto a los monumentos del libertador, no, en Colombia, la historia de los Bolívares es muy distinta.
Antes de irnos nos contó algo muy gracioso, en sus propias palabras que aun recuerdo: “Venezuela es un país democrático, aquí en las noches las parejas hacen el amor y nadie las molesta, lo que pasa es que a esta hora no se puede por lo que hay muchos niños”. Nos fuimos para el hotel caminando, según el propio policía es bastante peligroso de noche, pero nos pareció muy tranquillo. Quizás si no existiera el miedo en nuestras mentes, no habría policías, pero quizás sin policías habría mas desempleaos y como consecuencia, delincuentes. No se, lo dejo a vuestra consideración.
El 28 de Junio, salimos a desayunar temprano, me llamo la atención que durante todo el viaje mi novia y yo nos enfermábamos de una forma muy rara, yo estaba enfermo y ella bien, yo me curaba y ella enfermaba, vaya situación tan complicada: “Que pareja tan patética somos, le dije”; pero en ultimas fue de lo mejor, así el uno podía cuidar del otro.
Aquel día aprovechamos para hacer compras de souvenirs para nuestras familias, recuerdo que compramos varias cosas. Tuvimos que regresar al hotel para recoger nuestras maletas y llevarlas a cuestas hasta el lugar donde salen los buses para el aeropuerto es muy barato. El bus nos llevo rápido, el problema fue que en el aeropuerto nos pidieron un impuesto de salida muy caro $70.000 BS (35 USD), que excedía nuestra disponibilidad de bolívares, además no recibían tarjeta de crédito, vaya, menos mal mi novia tenia unos cuantos euros consigo, los cambio a una pésima tasa de cambio pero eso nos salvo de quedarnos en Caracas.
El vuelo fue muy bueno, recordábamos todo lo del viaje, nos reíamos y jugueteábamos con mi novia. Por fin después de un vuelo tranquilo y de muchas aventuras y buenos recuerdos llegamos a Bogota sanos, felices y con muchas ganas de otras vacaciones juntos. Aquel viaje nos costo en total algo así como $ 1’100.000 c/u. (450 USD) incluyendo todo el trayecto. Quedarse en hoteles baratos y hacer las cosas por cuenta propia es lo que mas ahorra dinero. Colombia y Venezuela tienen maravillas impresionantes esperando a ser exploradas, anda anímate y nos cuentas. Ah y no olvides llevar tu cámara fotográfica.
Bueno, ya para terminar solo tengo una ultima cosa para decirles a quienes lean mi diario, sin importar cual sea su identidad.
“Cruzar fronteras entre países hermanos es verdaderamente algo sin sentido, espero que algún día las cosas mejoren y se llegue al punto de abolir al menos las fronteras existentes entre países con un pasado común. Y allí donde no existen ni un pasado común ni unos lazos comunes, pues que se los inventen, las barreras nacionales son un obstáculo para la paz, una afrenta al medio ambiente, son refugio de egoísmos grotescos y arrogancias mentirosas y una división caricaturesca y a la vez infantil del territorio en donde habitamos con nuestros hermanos los animales”.
Saludos a todos, animales, jóvenes y viejos, el mundo es nuestro.
RATA SE SOL |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|