
IQUITOS Y TRUJILLO: BELLEZAS PERUANAS
IQUITOS Y TRUJILLO | 0 comentarios.
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Un amigo peruano me hizo el honor de nombrarme padrino en el bautizo de su niña. Y nada menos que en Trujillo, Perú. Así que hacia allí viajé en agosto pasado, por 15 días. Con lo horrible que es viajar en ese mes.
En Lima hice un tour por la Ciudad de los Reyes, acudí a las disco´s (el que no baila no triunfa) y a un espectáculo de folclore nocturno... de 4 horas!!
Así, al día siguiente y saturado de folclore todavía, salimos para Iquitos, la ciudad entrada a la selva peruana (y en el mismo avión que días más tarde se estrellaría en plena selva).
En Iquitos hace un calor horrible. Es el punto de partida para las excursiones a la selva. Siendo un poco espabilado puedes encontrar un buen guía (el que yo encontré había vivido 10 años con los jíbaros!), que por un buen precio te lleva adonde quieras los días que tú quieras. Puedes ir a pescar pirañas, ver animales, visitar tribus nativas, perderte en la selva... Soportando, eso sí, el calor. Pero es increíble. Recomendable totalmente. Tu vida occidental queda relegada del todo. Yo me llegué a una tribu nativa (demasiado preparada para turistas por supuesto), y a una especie de zoo donde puedes hasta cargarte una anaconda de 5 metros.
Tras 3 días allá acudí, vía Lima, a Trujillo. Una ciudad preciosa aunque con la típica pega latina: el caos circulatorio. Una ciudad colonial, por muy bonita que sea, si te tienes que jugar la vida cada vez que cruzas la calle, pierde puntos. Pero Trujillo tiene, además de una Plaza central con espectaculares casas amarillas, una playa preciosa: Huanchaco, en el Pacífico. Pero es escala de surfistas, así que imaginaros las olas.
Para rematar el viaje de vuelta, me pilló el overbooking, por lo que perdí el vuelo a Madrid, y me mandaron a Guayaquil, Ecuador. Bonito lugar. Pero esa ya es otra historia... |
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