
Portugal, un sueño hecha realidad
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Lisboa, donde aterrizo el avión en el que me llevaría a concretar un sueño que comenzó mirando revistas, fotos y notas de esta ciudad, antigua con una calidez impresionante tanto de sus habitantes como de su paisaje. Capital de la República, situada a orillas de la desembocadura del Tajo. Gran puerto; bibliotecas, museos; palacios e iglesias. Patria de Camoens. Construida, como la Roma antigua, sobre siete colinas, la capital de Portugal cuenta con un importante número de miradores (aproximadamente veinte, comunicados a menudo por funiculares). Son re prácticos y te dejan en lugares claves, además es una aventura, barata e inusual para quienes vivimos en ciudades enormes, porque este transporte pasa por calles estrechas y se puede casi tocar con las manos las casas y las personas q circulan caminando.
Los más importantes de ellos constituyen una excelente introducción para el descubrimiento de una parte de la ciudad. Comencé en la terraza superior del elevador (ascensor) del Carmo, desde donde se descubre el barrio del Chiado, el Rossio y una parte de la ciudad pombalina (la Baixa: ciudad baja) hasta la plaza do Comércio. La segunda propuesta es la de la terraza de Sao Pedro de Alcántara, que por un lado esta el Barrio Alto (ciudad alta), destacando la iglesia de Sao Roque, y, por el otro, la ciudad del siglo XIX, que comunica con el gran eje de la avenida de Liberd sobre la Alfama; en los alrededores esta la catedral. Luego baje por las callejuelas, algo imperdible, el Tajo. Al día siguiente tome un autobús hasta las murallas del castillo Sao Jorge: desde el lugar del primer establecimiento existente sobre el mar de Pailha, la vista es interesante se puede divisar el moderno puente colgante, de los barrios que bordean el río.
Me aloje en un hotel familiar cerca del centro, donde iba caminando al parque Eduardo VII, visite la Estufa fría, y el museo de la fundación Gulbenkian.
El ultimo paseo que hice fue subir a la cima de la ciudad, de Monsanto, en la terraza de los Montes Claros; de allí, se puede des difícil acceso de cuantos existen en Lisboa, el de Cristo Rey, que se alza a 200 metros. En 1.755, el día de Todos los Santos, una sacudida violenta inusitada hizo que la ciudad se desplomara como un castillo de naipes. Luego, vendría el maremoto, que en tres minutos, ahogó a diez mil personas. Y, por último, el incendio, que arrasó por completo una ciudad construida, en lo esencial, con madera. Se estima en más del 10% las víctimas inmediatas de la catástrofe. Todas las riquezas artísticas desparecieron, salvo las de Belém, barrio parcialmente salvado del fuego. La reconstrucción sería pronto de sus planes saldrá una ciudad trazada en ángulo recto. Conocí mucha gente buena del lugar y otros que se hicieron del lugar, son personas simples, humildes y de un gran corazón, la verdad me llevo un gran recuerdo de todos ellos, y ojala a todos se les cumplan sus sueños. Les dejo alguna web para que miren y tengan informacion antes de viajar Web: www.alt-turismolisboa.pt, http://www.universidade-autonoma.pt, http://www.aml.pt, |
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