Deportado de Colombia por malabarear en las calles de Cartagena la linda... me senti muy desesperanzado.
Pero por suerte despues de hablar con Axel el marselles, salio la onda para embarcarme de tripulante en un viejo velero de carrera, un MacGregor de los años ochenta, un sistyfour feets escoces que habia llegado hacia pocos dias a la marina de cartagena de indias.
El capitan era un hombre de contextura estilo mr burns y peores modales, un canadiense sesenton que necesitaba jovenes fuertes que pudieran lidiar con ese barco durante el tiempo que durara la travesia hasta puerto la cruz, venezuela.
Yo no tenia experiencia en navegacion, aunque si sabia algo de nudos porque me gusta la escalada de roca. Pero nada mas.
El trato con el capitan era que el nos llevaba en su barco a cambio de trabajar en la navegacion y la cocina y ayudarlo en todo lo que hiciera falta. A mi la idea me encanto.
Mientras me familiarizaba con el barco y aprendia las cosas basicas, se sumaron a la tripulacion Miguelito y Sergio, dos catalanes que venian de cruzar el chocon desde panama y estaban en la mala, como yo.
El dia que nos entregaron el zarpe, que es como un documento que emiten las autoridades portuarias que autoriza a una embarcacion determinada y a su tripulacion a zarpar, me encontre con una sorpresa que paso a relatar.
El oficial colombiano y el gestor del tramite, mientras me hacian firmar unos papeles, me preguntan si ese Bill era mi capitan. Les respondo que si. Me dicen bueno, ese hombre esta loco... y ustedes sus marineros estan mas locos aun.
Resulto ser que el paso maritimo que ibamos a encarar es uno de los cinco pasos mas dificiles y peligrosos del mundo en esa epoca del año...
Ademas ninguno de los cuatro tripulantes sabia nada de barcos, velas, rutas, etc.
Ya era tarde para echarse atras, ademas, si sobreviviamos seria la experiencia de nuestras vidas. Y lo fue.
Los primeros dias de altamar fueron relativamente tranquilos, con vientos no muy fuertes y olas de no mas de tres metros. Axel y yo aprendimos rapido a guiarnos por las estrellas y mantener un curso aceptable; los españoles no tuvieron tanta suerte. Asi que los dejamos encargados de la cocina, donde si eran buenos.
Pasamos con el barco por distintos pueblos y ciudades del caribe colombiano, entre ellos Santa Marta, Barranquilla, etc.
Y llegamos al Parque Nacional Tayrona, en una parte muy virgen donde yo no habia estado cuando fui por tierra. El lugar se llamaba Bahia Cinto.
Alli podriamos decir que empezo la odisea. El capitan mostro de lleno su faceta mas fea cuando nos mando a limpiar el casco del barco con un esnorquel y una espatula, en una bahia plagada de tiburones que alcanzaban los dos metros de largo pero que comprobamos luego, no atacaban al hombre.
Bajabamos de a dos y uno limpiaba mientras el otro le avisaba si venia algun tiburon, si era un metodo estupido pero nos dejaba mas tranquilos. Pueden imaginarse la adrenalina del momento...
Estuvimos asi, cinco dias reparando una pieza del motor, limpiando el casco y la quilla del velero, cazando y comiendo cangrejos gigantes con caparazones azules,
dsifrutando de la natacion, las artes marciales y los cocos.
Volvimos a alta mar y los vientos no ayudaban, tampoco las corrientes, y las olas eran cada vez mas grandes.
Empezaron las tormentas llegando a la guajira, al cabo la vela, en el limite con venezuela. Un lugar bonito, caro y desertico. Paisajes increibles, veiamos transatlanticos tambien, y naufragios.
De cabo la vela a aruba fue la verdadera odisea. Dos dias de altamar, con olas de seis metros, velocidades de 10 nudos, velas rotas, anclajes arrancados por la fuerza del viento, tormentas con rayos, lluvias, vientos huracanados...
Estuvimos cerca de hundirnos en mas de una ocasion, al agarrar mal una ola y sentir la estructura del barco estremecerse, o cuando la vela principal se atoro y tuve que subir los 35 metros del mastil a destrabarla... o las veces que por la velocidad y el viento estuvimos con inclinaciones de mas de 35 grados. Atados a la cubierta, literalmente, sorteamos estos y otros incovenientes.
No faltaron las nauseas, los vomitos, la diarrea. Claro, porque una vez olvidamos tapar el tanque de agua, la boca que junta agua de lluvia, y se nos contamino el agua que empezo a saber a kk. Pero no habia otra, o tomabamos esa agua, o moriamos de sed.
Tambien pescamos atunes de mas de 4 kilos, y comimos eso y arroz, basicamente.
Visitamos las islas de Aruba, Bonaire y Curacao. Una porqueria, a menos que tengas 15 usd para pagar la hora de internet y unos miles de dolares para gastar en el casino y los exclusivos hoteles... pero los paisajes muy bonitos y el idioma papiamento, unico, singular y simpatico. No asi sus recelosos habitantes, que solo piensan en ganar dinero y se creen mejores que sus otros vecinos caribeños (colombianos y venezolanos). Paraiso del lavado de dinero y del buceo, no tuvimos buenas experiencias al margen de la bondad de la señora argentina que nos recibio con comida exquisita y jugos, y que nos llevo a pasear por Aruba por el solo hecho de yo ser argento.
La aduana de Aruba nos dio vuelta el barco con la excusa de buscar drogas, nos trataron mal y se burlaron bastante de nosotros. Nos dieron 48 hs de visa, cosa que no respetamos porque nos parecio injusto y nos quedamos cuatro dias descansando un poco.
En Bonaire nos amenazaron con llamar a la policia si intentabamos llenar los tanques con agua potable, porque alli el agua era muy cara. O sea, valia mas que nuestras vidas. Por suerte conseguimos algunos arboles de fruta y llevamos al barco.
A todo esto el capitan disfrutaba del ron y las prostitutas en cada puerto y comia en los mejores restoranes. A nosotros no nos interesaba el ron ni el sexo pago, pero no nos habria venido mal una comida, visto que eramos lo unicos que trabajaban en le barco y estabamos debilitandonos sin dormir nunca ocho horas seguidas y trabajando tan duro.
En el camino a Puerto la Cruz, nos amotinamos e incluso pensamos en tirar al capitan por la borda, sus actos de despotismo ponian en riesgo nuestras vidas y no sabiamos a quien recurrir, tampoco podiamos bajarnos sin plata en cualquier isla porque no sobreviviriamos. Asi que decidimos aguantar hasta Puerto La Cruz, donde llegamos a la marina y nos escapamos a pesar de las prohibiciones, para comer decente y bañarnos. Fue gracias a Vinchy, la chica que atendia el cyber de la marina, que pudimos pasarla mejor en venezuela. Ella nos dio comida y nos consiguio duchas de agua caliente.
Bill necesitaba una nueva tripulacion, nosotros no volveriamos a navegar con el, pero la parte mas dura de navegacion ya habia pasado. Asi decidimos seguir por venezuela en vez de seguir navegando con bill hasta mejico. Quizas hubiera sido una buena experiencia, pero en otro momento. Ademas Sergio estaba ya muy enfermo y debio pedir asilo a unas monjas y que lo repatriaran a su pais. Lo bueno de ser europeo jajaja.
Yo tambien estaba enfermo, pero debia seguir si queria vovler algun dia a buenos aires.
Lo que seguia era el amazonas, otro diario, otra realidad. Tambien seguia parte de la tripulacion, que nos volvimos hermanos luego de atravesar momentos asi de duros. Eramos Axel, Miguelito y yo. |
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