
Cicloviaje Sudamerica: Ecuador (Guayaquil)
Guayaquil | 0 comentarios.
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Mucho me acordare de esta ciudad en especial ya que marco un hito de muchas sorpresas. Por primera vez en mi vida di por cierta aquella frase vieja que dice: " No hay mal que por bien no venga".
La ruta Babahoyo - Guayaquil fue por así decirlo, la mas fácil desde que inicie mi aventura con Ubi y Alfonso. Solo 66 km. separaban a estas ciudades y habíamos pronosticado llegar a Guayaquil a las 12 del medio día aprox. Mi infección estomacal estaba peor que nunca, me llamaba al baño por nada, pero las ganas de pedalear aun estaban intactas.
Casi llegando a Guayaquil existe un enorme puente que cruza el Río Guayas. Esta en plena refacción puesto que lo están ensanchando un poco más. Ni siquiera hice el primer cambio para empezar a subir este puente y un alambre se me envolvió en el tensor haciendo que se rompiera la pieza que sostiene el tensor contra el cuadro. No pude hacer nada mas que frenar en seco e hice que Ubi se diera un mal golpe en esa parte donde le duele a todo los hombres.
Tuvimos que parar en medio del puente y hacernos a un lado para darle solución al momento. Es peligroso este puente todos los choferes se creen Airton Senna. Alfonso me ayudo a colocar la cadena directamente a las piñas para poder, aunque lento , proseguir hasta el centro de la ciudad, aunque mi preocupación era saber si encontraría esa pieza en algún almacén de bicicletas, mi miedo era tener que comprar el tensor completo.
Después de 45 minutos llegamos al centro de la Ciudad. En verdad una gran urbe que se levanta imponente con tan bellos y enormes edificios. La vista de la personas no se hacían esperar viéndonos hacer paso entre el trafico, del calor y de los peatones. Algunos nos miraban confusos, otros se reían, otros nos ignoraban, otros nos ayudaban en nuestras preguntas, pero era emocionante ir adentrándonos mas al centro demostrando ser una ciudad con empuje y superación en todos los aspectos.
Llegamos hasta la estación de bomberos de esta ciudad para pedir un lugar donde pasar la noche, pero por falta de espacio nos negaron la ayuda. Mientras tanto un curioso pero providencial hombre se nos acerco para preguntarnos de donde veníamos. Vestía elegante y de rostro amigable. Se trataba de Jaime Paladines, miembro de un club de ciclismo muy conocido en Guayaquil llamado "Ciclistas sin fronteras". La verdad que hasta hoy no puedo creer que todavía existan personas tan hospitalarias, pues Jaime se porto de la putamare. Nos ayudo a buscar la pieza para mi tensor guiándonos a diferentes almacenes pero fue imposible conseguirla. Fue entonces que Jaime contacto a Gabriel Sánchez un hombre muy caballero, ciclista del mismo club, quien se ofreció desinteresadamente a fabricarme la pieza en un torno. Luego ambos nos invitaron a almorzar y la verdad que no tengo palabras como agradecer tanta hospitalidad al mostrarnos su ciudad.
Para agregar Gabriel me facilito la consulta con un medico para tratar mi infección estomacal de la cual ahora no queda ni rastro y tantas cosas que recordarlas me tomaría horas y horas aquí en la computadora.
Un lugar que me llamo mucho la atencion fue el Parque Seminario mas conocido como el "Parque de las Iguanas". Nunca habia visto tantas iguanas en mi vida, de seguro a mi mama le hubiera dado un infarto al estar rodeada de tantas, pero a mi me parecio divertido, mas aun cuando tomabamos fotos y una iguana se cago en nuestras cabezas. Pue si tengan mucho cuidado que no solo andan por el suelo sino que estan en las copas de los arboles y parado puede ser mortal!!!, yo diria que fecal!!!.
Su malecon es una maravilla, en especial el que esta cerca del Rio Guayas. Esta muy bien cuidado y resguardado, puedes caminar con mucha libertad aqui. Tienes un cine, museo, e Internet gratis instalado en un bagon de tren antiguo que esta en mitad del malecon (Solo para turistas). En este malecon se encuentra anclado el buque insignia de Ecuador.
No muy lejos de este malecon hay un mirador en donde se encuentra un faro muy antiguo, desde aqui hay una vista panoramica muy hermosa de todo Guayaquil. Para llegar a el tienes que subir un cerro de 434 escalones, y no los conte, lo que pasa es que estan curiosamente enumerados. En este cerro hay casas antiguas que han sido muy bien restauradas por la Municipalidad en su busqueda por fomentar el turismo, y donde tambien se pueden encontra tiendas, bares, discotecas, negocios de toda indole que debe cobrar mucho color y vida durante la noche.
Hay otro malecon pero un poco mas pequeño al otro extremo de Guayaquil. En este malecon hay un lago artificial donde puedes jugar con barquitos a control remoto y alucinarte que eres el capitan del Titanic, bueno esto es para quellos que al igual que yo no dejan de ser niños o no tuvieron infancia. jeje.
La pieza demoraría un día para ser fabricada, mientras tanto Gabriel nos abrió las puertas de su casa y allí permanecimos los dos días que estuvimos en Guayaquil.
En estos dos días que permanecimos conocimos a más gente también. A la esposa de Gabriel, a Diego su Hijo recién nacido, a Milcka Peña una de las integrantes del club Ciclistas sin fronteras, a Jorge otro integrante del club y a muchas personas cuyos nombres no me acuerdo y espero me disculpen. Así como también a la dueña de Comercial América (La China) quien amablemente nos cedió su establecimiento para guardar nuestras cosas, y hasta se tomo una foto con nosotros para no perderse la oportunidad.
Gracias Guayaquil! Hasta Pronto! |
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