Ya llegamos a Humahuaca, cansados luego de un largo trekking por Tilcara. De Jujuy fuimos a Tilcara directamente con un colectivo que salió 6 pesos. Ya en Tilcara nos costó bastante conseguir hospedaje ya que nadie nos atendía en los hostales -se ve que llegamos a la hora de la siesta-. Ya aquí comenzamos a sentir el desaceleramiento del entorno y de nosotros mismos, así que lo tomamos con calma hasta que conseguimos una pieza por 30 pesos con baño compartido. Los precios son más o menos iguales en todos lados, así que elegimos este lugar -se llamaba "el jardín"- porque quedaba cerca de la terminal, era limpio y cómodo. Enseguida de dejar las mochilas salimos para el Pucará, que es una fortaleza y un pueblo reconstruído por la gente de filosofia y letras de la UBA. Las construcciones se mantienen muy bien y los paisajes son surrealistas. Hay cactus de 4 metros de altura en medio de las ruinas y los paisajes desde allí son alucinantes, se pueden ver los valles de todo alrededor además de la panorámica de Tilcara. Esa caminata fue sencilla y bastante cercana.
De ahí, luego de una ducha, salimos a buscar un ciber, pero encontramos uno que no andaba. Fuimos a la plaza donde encontramos un mercadito de artesanías muy lindo y completo. Yo no había traído pantalones largos y ese dìa se estaba poniendo fresco, así que compré uno por 20 pesos, las artesanías están baratas ya que hay mucha oferta. Este pueblito vive del turismo y las ofertas de hostales y todo lo que tenga que ver con ello es amplia. Incluso hay cabalgatas por 15 pesos.
En la plaza encontramos un montòn de hippies y nos pusimos a charlar y malabarear, ahí conocimos viajeros que hacía tres años que estaban en la ruta y compartimos experiencias e historias que nos quemaron la cabeza. Por ej. conocimos una chica con leucemia cansada de estar llena de fármacos y de vivir cuidándose de todo, así que dejó todo y se dedica a viajar, ella nos decia que a partir del viaje volvió a sentirse viva y ya no le duele nada... también otra chica a la que le habían robado la mochila cuando la dejò en un baño y estaba viajando de lo que le daban los demás viajeros. La solidaridad y la comunicación son constantes por esta zona y este pueblito tiene una energìa especial... la verdad es muy recomendable. La comida es muy barata, comimos una pizza completa por 4 pesos, y el día siguiente empanadas por 80 centavos y humita por 2 pesos, que fue un manjar de los dioses.
Ese día nos acostamos temprano ya que queríamos salir temprano al día siguiente. En Tilcara hay varios barcitos con música de la puna, pero tambièn con gente que se copa tocando la guitarra y hasta había una peña donde tocaban merengues colombianos.
AL día siguiente salimos rumbo a la garganta del diablo, que en turismo nos dijeron que sólo se podìa hacer con guìa a pesar de que era trekking nivel 2 y una caminata de solo 4 horas... así que fuimos sin guía oficial, pero guiados por la gente del lugar llegamos. Cruzamos una quebrada muy seca, solo con cactus y a pleno sol, y cuando por fin llegamos a la garganta encontramos una hondonada muy profunda por donde nos metimos. El espectáculo del lugar y la calma que transmite -si uno va solo, ya que con mucha gente el silencio se pierde- es indescriptible.
Agotadísimos luego de esa caminata comimos y partimos rumbo a Uquía, donde nos habían dicho que había una hostal perdida en un valle. Luego de cruzar Huacalera, donde había un monumento poco atractivo que denotaba que por allì pasaba el trópico de capricornio llegamos a Uquía. El pueblito estaba perdido en el tiempo, con casitas hecha de la misma tierra de los cerros circundantes, por lo que todas las construcciones parecían salidas del cerro. Caminamos un rato largo hasta el valle donde estaba el hospedaje "el molino" pero cuando llegamos encontramos las puertas abiertas, incluso con las llaves puestas por fuera, pero sin personas por ningùn lado. Golpeamos las palmas, pero lo único que escuchamos fue el ruido del televisor... de repente parecía un pueblo fantasma. Desilucionados por el vacío de allí volvimos a la ruta para esperar un nuevo bus, en la orilla de la ruta ya había más viajeros esperando y por suerte a los 5 min. vino un bus que nos trajo por 1 peso hasta Humahuaca.
Por aquí el paisaje es más árido, pero no menos lindo. Tardamos bastante en encontrar un hostal -en todos lados hay mucha gente- hasta que encontramos uno por 30 pesos. Ahora vamos a la plaza a ver que encontramos -por estas zonas en las plazas se reúne la gente a charlar y a intercambiar información, así que veremos que sale.
Supongo que el pròximo diario será por Iruya, el destino que más anhelamos. |
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