
PERIPECIAS DE UN DOMINICANO EN CHINA
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UN DOMINICANO EN CHINA
Hola viajeros de todo el mundo, les voy a contra mi periplo en la tierra de Mao, llevado a cabo en septiembre de 2005. Este viaje, como todo lo que se quiere hacer bien, me llevó meses de planificación, presupuesto, investigación sobre el pais y la lectura de los relatos de otros viajeros. Finalmente hice un presuspuesto de viaje de unos US$ 7,000 incluyendo vuelos, transporte terrestre, hoteles de 2 estrellas para una estadía aproximada de 30 dias. Hice las cosas como todo buen previsor, unido a experiencias pasadas y llevé el doble de dinero que necesitaba (en tarjetas de crédito) y la mitad de la ropa necesaria. Otra cosa importante que no debe faltar en la mochila de un buen trotamundos es un botiquín con toda la medicina que pudiera requerirse de acuerdo a los males que cada quien debe conocer sobre sí mismo, esto es importante porque en muchos paises ya he tenido la experiencia de que no venden medicamentos sin receta medica, aún sea para el mas leve resfriado.
La ruta de vuelo mas económica que encontré despues de varios meses de tanteo, cotizaciones, espera de ofertas de temporada baja, fue la ruta Santo Domingo-Madrid, Madrid-Beijing por unos US$ 2,500 en clase económica de ida y vuelta.
Contrario a otros viajeros no voy a referirme a los incidentes del vuelo y los tramites aeroportarios, esa siempre es la parte pesada y aburrida del viaje que ya todos deben conocer. Así es que luego de 48 horas de trajín, es decir, esperas en aeropuertos, filas en boleterías y 20 horas de vuelo, finalmente llegué a Beijing a las 11:00 am dos dias despues de iniciado el viaje.
Observé la comodidad que existe para los pasajeros que viajan sin visa, pues en el mismo aeropuerto hay una especie de oficina consular donde se puede solicitar la visa de turista, una vez aprobada se puede pasar a los trámites de aduana y migración.
La costumbre mía de siempre estar leyendo los avisos e indicaciones me llevó a leer en inglés, un aviso en el área de migración que alerta a los viajeros sobre los taxistas ilegales, y aconseja dirigirse a la salida a la calle de la 5 a la 11, donde se puede conseguir taxi oficial o el shutlle bus hacia el centro de la ciudad. En ese orden de ideas mi primer contacto con un ciudadano chino fue para que tratara de estafarme, se me acercó una señorita con rostro inocente a ofrecerme un taxi para el centro por la increible y ventajosa suma de 380 yuans( unos 47 dolares), yo decidí no aceptar su oferta y salí a buscar los taxis oficiales quienes ofrecian este mismo servicio por unos 14 dolares, y finalmente tomé el autobus al centro por 2 dolares. ( ahorro de 45 dolares solo por ejercitar un poco mi nervio desconfiado) Una vez en el centro otro taxi por 15 Y. al hotel.
El Hotel XiXi Beijing ya reservado previamente por internet a una trifa de 538 Y, tuve que subir la voz, reclamar mis derechos y tirarme los pelos para que tras una hora de espera, y consultas con unos 8 niveles jerárquicos del hotel, me aceptaran la tarifa pactada de 538Y que ofrece su pagina de internet. ( menos de una hora en China y ya dos intentos de estafa en proceso) esto me dió una idea de lo que sería mi estadía en este país y cual deberá ser mi actitud en lo adelante. Resignado a mi destino, respiré profundo y me dije a mi mismo que nadie iba a aruinarme las vacaciones, a menos que fuera un problema de fuerza mayor . Sin embargo, mis compañeros de cuarto, dos mexicanos, están acostumbrados a pasar por este tipo de situción y lo tomaron con humor.
El descontento, el cansancio y el cambio de hora provocan un impacto sicológico de pesadumbre en todos los viajes, esta sensación de desamparo desaparece por lo general al segundo o tercer día de viaje luego que el cuerpo y el alma se hacen a la idea de tu nueva realidad, estas en China, donde el diablo dió las tres voces y nadie lo escuchó, ya no hay marcha atrás, has invertido tiempo, esfuerzo y tus ahorros de todo un año de trabajo en este viaje y tienes que tirar para delante, la nostalgia de la esposa, los hijos, la suegra, el gato y el perro deben quedar atrás, estas en China, a nadie le importas, nadie habla tu idioma, nadie habla ingles , yo hablo ingles y algo de frances, pero aun así no es mi idioma y por mas bien que lo hable no es mi idioma materno, no es el que uso a diario y siempre habrá errores de comunicación.
La visita obligada a la Plaza de Tian Nam Men, la mayor plaza del mundo, esta rodeada de los dos museos principales de la ciudad al este y al oeste, al norte de frente tiene la Ciudad Prohibida o Palacio del Emperador. La plaza esta siempre llena de turistas orientales casi todos, algunos occidentales y gente vendiendo chucherías. De inmediato se nos acercó una joven toda llena de sonrisas haciendo preguntas sobre mi país, mi idioma, mi profesión mis hijos y todas las tonterías que habla la gente cuando quiere ser amistoso con uno, en un mal inglés con un 80% de errores finalmente me dijo cual era el objeto de todas sus sonrisas y su amistad, quería venderme cuadros.
Por supuesto que nada le compré, en este tipo de cosas ya desde antes de salir de viaje, me hago un ejercicio mental, una promesa o como quieran llamarlo, de no comprar nada, y menos cuando recibo presión, mi mente se bloquea y aunque me guste el subsodicho artículo pues no lo compro, no, no, y no.
Inmediatamente piso suelo Chino me doy cuenta de lo dicho por otros viajeros, se ven muy pocos rostros occidentales en Beijing. En cuanto a la barrera del idioma, para lo que ya venía mentalmente preparado, noto que supera todas mis espectativas, en esta ciudad nadie absolutamente habla un buen inglés, empleados de hoteles y guías turisticos, camareros, hablan unas 50 palabras en inglés, los taxistas ninguna. El problema es tan grave que muchos hoteles rechazan a los extranjeros porque saben que habrá problemas de comunicación, y para evitarse problemas, mejor los hechan.
Asi que para evitar mayores inconvenientes lo aconsejable es andar siempre con una tarjeta o brochour del hotel con la dirección escrita en chino. Para los lugares que se desea visitar hay que tener un mapa escrito en inglés y en chino, entonces señalar con el dedo al conductor del taxi cual será el lugar de destino.
Sobre el problema del idioma hago incapié porque en mi experiencia como viajero he visitado muchos paises donde el idioma no es el inglés ni el español y no me encuentro con dificultades de esta magnitud, por ejemplo les podría citar a Egipto, Francia, Suiza, Portugal, Brazil, Holanda, Tailandia, etc. En paises cono Tailandia y Egipto la gente se esfuerza por hablar un poco de inglés, pero el caso Chino es diferente, a ellos definitivamente no les interesa.
En el año 2008 serán celebrados en esta ciudad los juegos olímpicos, ya se vé la promoción por todos lados, en ese año se recibirán miles de turistas y deportistas de todo el mundo y en lo referente a la estructura hotelera y deportiva no pongo en duda que estén preparados, donde estará el gran problema es en los servicios de hospedaje y comunicación principalmente.
La Ciudad Prohibida
Los que vieron la película El Ultimo Emperador, seguramente quedaron impresionados por la magestuosidad de este palacio, con su vistoso color rojo y blanco, canales artificiales, dragones, columnas y techos coloridos, se quedaron gravados en mi interior. Pero a la vez, me llevé tremenda decepción pues al momento de mi visita estaba en restauración, la mayor parte del palacio estaba cubierto de andamiaje y telas metálicas de los albañiles, aún así, pude hacerme un par de fotos a empujones entre la masiva concurrencia de turistas que hacen turno para sacarse la foto de recuerdo en los espacios que todavía no están en obras de reparación. Su visita vale la pena y los que vengan a partir de 2006 podrán disfrutarlo a plenitud.
El Palacio de Verano
No pretendo competir con Lonely Planet y otras guías turísticas con fines comerciales al hacer una descripción de lo lugares visitados por lo que no voy a entrar en esos detalles. Les cuento que tomé un taxi desde mi hotel en el centro hasta este palacio que está en las afueras por unos 60Y utilizando el taxímetro, pues es mas barato que si se trata el acarreo con el chofer, otro conductor que quizo hacerlo así, nos pedía 100Y, pero con taxímetro solo gastamos 60Y. La entrada al palacio cuesta 35Y y la travesía en botes es por 10Y.
Este lugar es indescriptiblemente hermoso, con un enorme lago natural, pabellones, palacetes, kioskos para comprar agua, refrescos, helados, y recuerdos de artesanía China. Lo mejor de todo era la niebla, cosa que no es común ver en mi isla tropical, la niebla para muchos es triste y hasta depresiva, yo considero que es hermosa y provoca una sensación de calma. La aguas tranquilas de este lago te llevan a un estado de contemplación y comienzas a entender esa especie de tranquilidad y paciencia que por lo general tienen los pueblos orientales.
El Templo del Cielo
Al igual que La Ciudad Prohibida estaba en reparación, solo pudimos apreciar sus jardines y sus plazoletas. Sus jardines tienen una amplia extensión de pinos y lo mejor es que está en pleno centro de la ciudad.
El taxi costó 10Y ( US$ 1.20).
La Gran Muralla
Esta fomosa muralla es una de las 7 maravillas del mundo. Está a unos 60 km. fuera de Beijing. Para si visita es aconsejable tomar un tour organizado de los que tienen en los hoteles. El dia que ibamos a su visita nos levantamos temprano antes de la apertura de la oficina llamada “ Tour Desk “ y el empleado del concegieri nos aconsejó que era mejor tomar un taxi porque por el hotel había que reservar un dia antes, nos dijo que un taxista del hotel nos lleva y nos trae por unos 600Y. Como eramos dos personas y el hotel cobra 350Y por persona, mi incauto compañero se puso contento porque nos ahorraríamos 100Y, yo le convencí de que no era así porque a esto habia que sumar entradas de 50Y c/u mas el almuerzo de unos 40 c/u, lo cual era todo incluido dentro del paquete del hotel. Finalmente llegó el empleado del tour desk, compramos los boletos para ese mismo día a las 830 am, con lo cual nos libramos de otra estafa del concergieri y el taxista combinados.
La parte desagradable de los tours organizados es que llevan a uno sin falta dos o tres tiendas de artesanías con el interés de ganarse su comisión, yo como siempre no compro absolutamente nada. Finalmente La Gran Muralla, la culminación de años de mi vida soñando con conocer este lugar. Fotógrafos, turistas en masa, vendedores, carteristas, guías turísticos corruptos y estafadores, una niebla intensa, 6 compañeros aburridos de viaje, pesados y antipáticos, una gripe que no se me quita, el recuerdo de mi familia, el cansancio y el dolor de espalda, nada me amarga la fiesta y disfruto mi muralla ladrillo a ladrillo. El lado oeste de la muralla se encuentra atestado de turistas tratando de escalar a la torre por los empinados escalones. El 99% de los visitantes no se dá cuenta de que el lado este, al cruzar la avenida por el puente peatonal el paisaje es mucho mas hermoso, mas fotogénico, mas holgado y bordeado de un hermoso río. Me detiene un solitario joven japonés para que le saque una foto, intercambiamos elogios por nuestras camaras digitales, nos fotografiamos el uno al otro y nos despedimos con inclinación de cabezas al estilo japonés. En mi aficción a lo viajes he notado que la mayoría de lo asiaticos que tienen acceso al turismo son los japoneses, eso se explica porque tienen un alto nivel de ingreso, dinero y tiempo para gastarlo, siempre llevan consigo una lab top, un celular y una camara digital último modelo.
Regresamos al hotel a las 6 de la tarde cansados, hambrientos y llenos de polvo. Debo contarles que al mediodía nos llevaron a comer a un restaurant de 3 pisos, con tienda de artesanía incluida, repleto de turistas. Al parecer todas la agencias de viaje usan este negocio para llevar los turistas a comer luego de visitar la muralla. La comida estuvo excelente, servida en una mesa de centro giratorio en pequeños platillos, y lo mejor de todo, incluía tenedor y cuchillo y no esos odiosos palitos orientales.
Hong Quiao Market
Desde niño he sentido una terrible atracción por lo mercados y aquí en China he hecho mi agosto en este sentido. Lo mejor de todo es el colorido de frutas y dulces, frutas secas, semillas de todo tipo, artesanías, patos horneados, etc. Este mercado en particular se especializa en relojes e imitaciones de marcas famosas, eje. Rolex, Rado, Cartier, Louis Vuitton, Longini, etc. Me dirigí especificamente a comprar un mochila porque la mia estaba rota, solo hay que hacer una pequeña ojeada a algún producto y “ellos” los mercaderes ya saben que eres presa fácil, me agarró del brazo un pequeña joven de uno 18 años y me puso la mochila en manos por unos 320Y, y en un perfecto ingles que sería la envidia de cualquier taxista o del gerente de un hotel 5 estrellas, comenzó entre ella y yo una lucha kung fu sicológica por el regateo. Después de mucho hablar, enfadarnos y reirnos y de un fuerte dolor de mi brazo derecho, porque cada vez que ella se reía me daba un pescozón en el brazo, logré sacarle la muchila a la preciosa niña por 100Y.
Esto del regateo que prácticamente no existe entre los fríos y calculadores y civilizados europeos y norteamericanos, es un deporte y un relax entre nosotros los tercermundistas de América Latina, Oriente y paises Arabes.
Al fin, con mi mochila nueva de 100Y (US$ 12.00), me siento en lo escalones a la salida del mercado, eran esos de las 7 pm. y se sienta a mi lado la mas hermosa de todas la muchachas de este pais, tenía un rostro bello y un pelo corto y sedoso, la cosa es que de inmediato me plantea el tema que le interesa: venderme una cartera de mujer marca Vuitton de imitación por unos 280Y. Por la forma discreta en que hablaba, mirando siempre a su espalda, pude deducir de que se trataba de una empleada de tienda que se robó esa mercancía, yo le digo que no, gracias, ahora no, otro dia, ella continúa cuánto? cuánto?, ella sola, sin yo hablar fue bajando de precio hasta llegar a 100Y, yo conversaba a mi derecha con Raul, mi compañero de viaje del grupo y mantuvimos una conversación mas o menos larga, cuando miro a mi izquierda continúa a mi lado la chica con su trabalenguas explicandome las bondades de su artículo en venta. Me dedico a sacar mis cosas y hacer la mudanza de la mochila vieja hacia la nueva, cuento el dinero que me queda, calculo la hora en mi pais, pienso un poco en mis hijos y respondo un par de preguntas de Raul. A mi izquierda sigue la chica hablando y negociando. Me levanto y me acerco a un taxista, le muestro la tarjeta del hotel, dice que 40Y por el viaje, que la hora es congestionada y no sé qué, no le creo y busco un taxi en la calle (la chica detrás de mí), le enseño la tarjeta, conecta el taximetro y me subo al taxi, la chica con el carro en movimiento me dice que está bien 50Y, yo le digo que por favor ya basta, cambia el semáforo y arranca el taxi y uf… por fín me libré de ella, llegamos al hotel por 10Y, me libré de otra estafa-taxi y de la chica pesadilla.
Primera estafa consumada
Fue de una manera sencilla la primera vez que me engañaron, el conductor de un taxi al pagarle yo con un billete de 100 para que cobrase 15Y, me devolvió una papeleta falsa de 50Y. Demás está decirles que pasé una verguenza al querer pagar con ella en una tienda. Por lo menos la gente con sentido común sabe que los estranjeros en paises como estos, somos las victimas elegidas para este tipo de fraude, pues para mí como forastero, los billetes verdaderos y los falsos de otro pais diferente al mío, son sencillamente iguales. Así es que por fin lo consiguieron, me engañaron.
Siempre que visito un pais, me informo sobre la seguridad de sus calles, centros concurridos y hoteles, y en China todos lo relatos de viajeros y guías turísticas a lo Lonely Planet, hablaron delicias de su seguridad. Solo algún relato hizo un leve comenterio sobre los taxistas. En China las calles son seguras en el sentido de la violencia, no así en robos y fraudes.
No quiero con esta narrativa estigmatizar a pueblo chino, de ser en su mayoría un pueblo de estafadores y tramposos, incluso si me preguntaran de mi pais diría lo mismo, Rep. Dom. Es un pais de gente buena, pero la clase social compuesta por taxistas y camareras, que son los que tienen mayor contacto con los turistas, están conformados por lo peor del pais, en su mayoría rateros y sinverguenzas. Cualquir viajero incauto pensaría eso del pueblo dominicano en general. Esta reflexión aplíquese también al pueblo chino.
Las calles de Beijing
Por lo regular el cielo esta nublado y la ciudad en niebla, reconosco que los dias grises son depresivos para la mayoría de la gente, pero no para mi, yo vengo de un pais tropical y estoy cansado de tanto sol y tanto cielo azul.
Me pongo mis tenis mas comodos, mochila al hombro y salgo a la calle. Las calles del centro como en todo el mundo, están repletas de gente a toda hora del dia y la noche, gente de compra, vendedores ambulantes, mendigos, ese olor a especias de oriente por todos lados, mercadillos informales o formales vendiendo frutas secas, dulces, bolsas de té chino, imitaciones de rolex, e imitaciones de todas las marcas de todo lo que puedan imaginar, ropa de mujer, perfumes, zapatos, cd, dvd, vcd, mp3 player, etc.
China es el paraíso de las compras, en especial de artículos electrónicos. Compré una memoria portatil USB 2.0 de 8 gb. por 200Y, para que tengan una idea en mi pais uno de estos de 1 gb cuesta unos US$ 75.00, me imagino que uno de 8 gb que aun no ha llegado por allá, costará mas de US$ 200.00,
pero era evidentemente imitación porque al segundo uso que le dí ya estaba totalmente inservible, otra estafa.
En las calles de Beijing se ve de todo, pero ví la verdad muy pocos niños, no se si todavia estara vigente aquel decreto de Mao que establecía un solo hijo por pareja, para controlar el crecimiento poblacional de un pais con 1,300 millones de habitantes.
Algo que todavía existe son los rickshaw o carritos taxis tirados por un ciclista, casi siempre un anciano, espero que esta forma de ganarse la vida desaparesca, pues me parece definivamente humillante. Recuerdo haber visto este transporte en Tailandia pero mas aberrado todavía porque el carrito es tirado por un hombre a pié en sustitución del caballo. Con lo del cambio de hora, mi cuerpo está descontrolado, entonces salgo a la calle a las 6 de la mañana de un domingo, y que les parece, veo personas a esa hora saliendo de tiendas y Shoping centers con sus bolsos de compras, y me pregunto si es que esta gente no duerme nunca.
La comida China
No hay que venir a China para disfrutar del sabor, la variedad y el colorido de su cocina, los chinos están diseminados por todo el mundo, con sus pequeños restaurantes de bajo costo, poca higiene, pero de buen sabor. La diferencia está en que la comida china se aclimata o ajusta al gusto de cada pais, y auque tenga los mismos ingredientes, no pasa lo mismo con los condimentos. Es aquí en la tierra que vió nacer a Confucio y a Mao Tse Tung donde se puede probar la comida China en su verdadera esencia. El olor, color y sabor de sus platos es diferente a lo que vemos en los demás países del mundo, la comida es en su mayoría picante o muy picante, coloreada de amarillo anaranjado o rojo, con un fuerte sabor agridulce y muy cargada de ajo, podría decirse que es saludable porque los chinos tienen uno de los promedios de vida mas altos del mundo con mas de 75 años en los hombres y 82 en las mujeres.
La parte que se hace insoportable para lo occidentales es lo del picante y comer con palitos. Yo resolví el problema cargando en mi mochila inseparable un tenedor, y conseguí que un empleado del hotel me anotara en un papel escrito en mandarín, la expresión, “por favor no comida picante”.
Tren a Shanghai
Voy un día antes a la Estación Central a comprar los boletos de ida a la ciudad de Shanghai, no hay indicaciones en inglés, todo en chino, ninguna caseta de información y gente en filas desorganizadas para comprar los boletos. Finalmente logro escabullirme del gentío y voy a una casilla solitaria y compro los boletos a Shanghai al precio de 499Y solo ida, lo logré gracias a que un empleado del hotel me escribió una nota en chino para que la empleada de boletería me despachara los boletos correctos.
En la entrada de la puerta de abordaje conocí a una pareja de españoles, Ignacio y Eva, los cuales iban tambien para Shanghai de mochileros, ellos salían en el tren de las 714 pm y yo en el de las 700 pm. Despues de intercambiar nuestras presentaciones quedamos en encontrarnos al otro día en la estación para buscar hotel juntos. Esta pareja nos luce a primera vista de sangre liviana, joviales y conversadores.
El trayecto Beijing-Shanghai fue en un coche cama de cuatro camarotes que por suerte los de arriba estaban vacíos por lo que mi compañero y yo lo tuvimos para nosotros. Teníamos el temor de compartirlo con alguien que roncara y tuviera mal olor en los pies y ese tipo de cosas.
Esta fue mi primera experiencia de un viaje en tren-cama. Dormí a medias con el tintineo de tren, los jamacones y mis constantes idas al baño a traves del pasillo. Pasamos la noche sin cenar, solo atento a unos cuantos dulces y una botella de agua que llevamos en la mochila. Mi colega trató de hacerse entender de las azafatas para que le trajeran una sopa de fideos, pero le fue inutil por mas señas que les hizo, lo dijo en inglés, en español y en frances, entonces buscaron un sobrecargo que hablaba inglés pero en realidad este sabía menos. En este caso contrario a los demás en este país, el personal sí que mostró interés en ayudarnos.
Ya en shanghai, la pareja de españoles, un mejicano y un dominicano, al parecer, los únicos hispanos parlantes de toda China, nos dirigimos a sugerencia de Ignacio a la calle peatonal Nanjing hasta que llegara el mediodía, hora en que podían recibirnos en su hotel, los demás no teníamos hotel.
Finalmente todos nos hospedamos en el hotel Est Asia Hotel de la calle Nanjing, de dos estrellas a 380Y por noche ( US$ 45 ) con habitación amplia, tv, baño, balcón a la calle y sorpresa: un computador con internet grátis, más desayuno incluido, todos estuvimos de acuerdo en que este hotel supera a muchos de Europa de 4 estrellas que nos costarían unos 150 euros.
La ciudad de Shanghai
Creo que todo el mundo ha visto las fotos de la bahía de esta ciudad con sus enormes rascacielos y sus edificios de arquitectura modernista. Pero viendolo personalmente la primera impresion es chocante, impactante y desconcertante. Lo digo porque cuando uno piensa en China, se imagina la arquitectura típica de casas de banbú u techo oriental a dos aguas casi siempre pintado de rojo, otra cosa que nos imaginamos es que al doblar la esquina nos vamos a encontrar a un Jakie Chang o a un Wang Yu tirando patadas para materializar una venganza y recuperar la honra de su familia manchada por un grupo de villanos desalmados. La China de hoy expresada en Shanghai es una ciudad extraordinariamente bella, limpia y majestuosa, al verla se nos olvida que este es un país socialista, donde el Estado es el propietario de todo y único dueño de los negocios. El malecón con sus edificios al estilo Europeo de arte gótico, la zona de Putong al lado este del río con edificios esféricos, y figuras geométricas concebidas por arquitectos que parecen no hacer otra cosa que diseñar, y la torre Pearl de televisión en forma de trípode con tres esferas en diferentes niveles, un restaurant rotativo en una de ellas, y el juego de luces de neon que la adornan en sus noches, la hacen una obra maestra de la ingeniería moderna. Me atrevo sin pecar de sacrilegio a comparar esta obra con la Sagrada Familia de Barcelona ( cada una en su género ), con la torre Ifelt de Paris, con el Palacio de Versalles, con las torres Petronas de Malasya o el Taj Mahal de la India. Dejo fuera de esta comparacion a las pirámides de Egipto, al templo de Luxor y a las estatuas de la Isla de Pascua en Chile, entre otros monumentos que el hombre de la antiguedad supo construir tan magnificamente con apenas algunas primitivas herramientas de trabajo.
La calle peatonal de Nanjing
Se dice que esta es la calle peatonal mas larga del mundo, llena de tiendas y centros comerciales, con acceso al metro subterraneo, es un hervedero de gente durante todo el día, incrementandose a partir de las 7 de la noche cuando se encienden las luces de neon de los grandes almacenes. Es un espectáculos de luces y colorido similar al Times Square de New York, pero de mucho mayor tamaño y distancia. Lo molesto de esta calle son los vendedores de imitaciones, Rolex, Gucci, Omega, etc.. No dejan de fastidiar a los turistas facilmente identificables por la diferencia de raza. A esto se suman los mendigos, los carteristas y los estafadores. Estos últimos se componen de muchachas que se acercan a los occidentales con el pretexto de practicar el ingles, luego terminan invitandolo a tomar el té en un restaurant con el que tienen confabulación para despachar tragos y comidas a precios exagerados de 10 a 1, es decir, incrementados unas diez veces con relación al precio de los demás cafés de su mismo nivel. Una vez gastado todo el capital del incauto, a las muchachas les toca un jugosa comisión por parte del restaurant.
No quiero en lo absoluto ser razista, pero veo muy arraigado en la cultura China el tema de la estafa, el engaño y el fraude como medio de vida. Por ejemplo, en todos lo restautantes a la carta incrementan el valor real de la cuenta, sea incrementando la factura con un “error” aritmético, o poniendo consumos que no se han hecho, o cambiando en la factura el plato original por otro más caro. Luego con una sonrisa en la cara, te piden mil disculpas como si nada hubiese pasado. Creo que en resúmen diría que China es un país inseguro, que no merece la pena su visita hasta que la policía no limpie las calles de tanta lacra que con sus mala acciones ponen en descrédito a la gente buena de este país, que reconosco es la inmensa mayoría.
En otro orden de ideas quiero fererirme al clima imperante en el mes de septiembre, el cual alcanza temperaturas de 35 en el día bajando a 28 en la noche, es recomendable salir a la calle con lentes de sol, gorra, una sobrilla y ponerse protector solar, tomar mucha agua fría, y las horas del mediodia hasta las 430 pm utilizarlas para visitar los museos de la ciudad, el acuario, los centros comerciales, los mercadillos de los pasadisos del metro y cualquier otra actividad que se desarrolle bajo techo para protegerse de las inclemencias del sol.
Hablando de museos, lunes en la mañana me dirigí a visitar el museo de insectos y vida salvaje, el cual se encuentra al lado oeste de la torre Perla de Oriente (la que fue objeto de mis desbordados elogios en páginas anteriores).
Este museo tiene un amplia colección de animales vivos y disecados de serpientes, tortugas, arañas, escarabajos, mariposas, saltamontes, algunas variedades de peces en colores, conejos, ardillas, lechuzas, canguros, etc., y lo mejor es que el museo está orientado para niños e incluye un area de juegos y entretenimiento infantil.
Al otro lado de la torre Perla se encuentra el acuario de la ciudad, sin que tenga nada que envidiarle a los mejores acuarios del mundo. Hasta ahora he visitado los acuarios de grandes e importantes ciudades como Sao Paulo, Lisboa, Madrid, New York y Barcelona y puedo afirmar que el acuario de Shanghai es uno de los mejores. El mejor de todos los museos de la ciudad es sin lugar a dudas el Museo de Historia de Shanghai, situado en la primera esfera de la torre Perla de Oriente, con muestras fotográficas, maquetas, meñecos de cera, cine antiguo, grabados, colección de autos antiguos, etc., que muestran el desarrollo, crecimiento, colonización inglesa y autonomía de la ciudad a lo largo de su historia. La entrada cuesta 35Y y lo mejor de todo es que no está abarrotado de gente como todo en esta ciudad. Será porque la mayoría de las personas pagan 100Y por subir hasta la última esfera de la torre para disfrutar de la vista panorámica de la ciudad.
Deseo comentarles el desayuno del hotel Est Asia el cual por unos 20Y para dos personas incluye un desayuno buffet con pan, mantequilla, té, café, leche, huevos duros, tallarines fritos, arroz con huevo, wonton, rollitos chinos, jamón, chorizo y unas tres variedades de biscochos. Lo cierto es que es un excelente desayuno considerando que tiene un precio de solo US$ 1.20 por persona.
No haré ningún buen comentario sobre el servicio, pues recuerdo que una noche a eso de las 11:30 pm me llamaron de la recepción para que bajara a incrementar el deposito que había dejado por la habitación en 200Y porque había consumido 179Y en llamadas de teléfonos que no tenían deposito. En los hoteles de este país el huesped debe dejar en deposito una suma igual al monto de las noches que ocupará el hotel mas unos 300Y extras para cubrir llamadas telefónicas y otros consumos. La cosa es que la empleada de recepción insistía a que me levantara de mi cama, me vistiera y cosa de vida o muerte bajara a dejar un deposito de 200Y. Yo de mi parte insistía en que esa hora no era prudente para hacerme bajar, que esperase hasta mañana, ella que no, yo que sí, ella que no, yo que mañana, y así estuvimos un rato en este tira y jala hasta que le dije un par de palabrotas e improperios de los que son absolutamente necesarios en algunas circnstancias para resolver este tipo de problemas, y le cerré el teléfono.
Creo que en cualquier país del mundo que no fuese China ni los paises arabes, esto se hubiese resuelto con una simple nota desilzada por debajo de la puerta, pero aquí la mesquindad, los malos modales y el apego a lo material es donde mayor hace presencia. Esta es una cualidad que sobresale en los paises socialistas, y los paises más religiosos, pues este tipo de mesquindades de rabiosa manifestación la encontré tambien en Cuba.
En este hotel y también en los demás, según averiguaciones que realicé, los huespedes reciben llamadas a altas horas de la noche para ofrecerles los servicios de masages y prostitución, si el huesped no acepta el servicio se pasan la noche entera llamando y no le dejan dormir. A mi percepción las llamadas no son realizadas desde la calle sinó de la misma recepción del hotel, pues inmediatamente cerré el teléfono, escuchamos el timbraso en la habitación contígua. Sería un éxito si algún lector de esta bitacora les hiciera saber esta situación a las autoridades chinas.
Miercoles en la mañana nos dirigimos a la estación central del ferrocarril de Shanghai para comprar los boletos de tren hacia Hong Kong. Como todo en este país vemos caos en las ventanillas, gente viva que ronpe el orden de las filas con el mayor descaro, indicaciones en chino solamente, gente sentada en posición fecal, personas durmiendo en el piso con sus bultos de viaje abrazados, mendigos, policías gritando y regañando a la gente. Viendo este panorama con nuestra mejor sonrisa nos dirigimos a la ventanilla con un aviso que dice “ spoken inglish service”, para que luego de una hora de espera nos dijeran que no hablan inglés y que fuesemos a la ventanilla 12.
Otra hora de larga fila para que en inglés nos dijeran que en esa ventanilla no se venden pasages a Hong Kong y que fueramos a la ventanilla 33 saliendo del edificio, cruzando la calle. Otra hora de espera y por fin compramos los boletos de tren, US$ 60 cada uno en “harp sleeper”, esto es un camarote con seis camas duras, una almohada y una colcha mas o menos limpias.
Tren Shanghai-Hong Kong
Los paises socialistas en el tema de la burocracia son los campeones mundiales, no se si habrán visto la famosa película cubana “La muerte de un borócrata” de los años 60. La cosa es que para ir de Shanghai a Hong Kong, todo dentro de China, de una ciudad socialista a otra capitalista, hay que pasar por aduanas y migración. La inspectora de migración me acordó que si quería regresar a China tenía que solicitar de nuevo la visa del país en Hong Kong. Con este problema en la mente nos subimos al tren en cuestión, coche 6, camarotes 19 y 21, que por suerte los camarotes restantes estaban vacios, aunque sin privacidad, pues el hard sleepers es abierto al pasillo, a diferencia del “soft sleeper” que es cerrado y de 4 literas.
A través de la ventana del lento tren se ve lo de costumbre, pueblos chicos, ciudades grandes, parcelas agrícolas sembradas de arroz, maiz, soya, lagos artificiales y estanques para el cultivo de peces y camarones. Se observa en la geografía muy poca elevación montañosa, muy pocos bosques sin urbanizar, ni vida silvestre, sí se observan muchos edificios de apartamentos modernos o en construcción levantandose por toda China, en especial en las afueras de las grandes ciudades.
Observo trabajadores agrícolas con los tradicionales sombreros de paja en forma de cono, y una vara sobre la espalda que sostiene dos canastos, la clásica foto que ya traje grabada en mi mente sobre la vida rural de los paises orientales.
En el tren venden un plato del día consistente en arroz, pescado empanizado y vegetales chinos cuyo nombre desconosco. Luego de indagar si la subsodicha comida es picante o no, me siento a satisfacer mi necesidad. A unos 6 o 7 metros me queda el labavo, el cual es abierto por se bisex, y hay un señor chino limpiandose la garganta y echando escupitasos a todo vapor.
La verdad es que esta es la jodida cosa que mas odio de los chinos, esa costumbre de escupir en todos lados y delante de quien sea, incluso si uno está comiendo.
En el tren conocí una pareja de esposos neozelandeses de unos 50 años, viajan por China como profesores de inglés, aprendí unas cuantas cosas sobre Nueva Zelanda y compartimos entre ambos algunas impresiones sobre este país y su gente. Ambos estuvieron de acuerdo conmigo en la mayoría de mis pareceres sobre la mala educación y pésimos modales del pueblo chino.
También tuvimos la oportunidad de conocer a cuatro muchachas de entre 20 y 30 años que viajaban solas, es decir, sin compañia masculina. Las cuatro eran de nacionalidad filipinas, estaban trabajando en Hong Kong como “masagistas” y habían estado en Shanghai de paseo de fin de semana. Pongo entre comillas la palabra “masagista” porque esta profesión en lo ultimos tiempos se asocia mucho con la prostitución, porque de un tiempo para acá, las mujeres de la mala vida les ha cogido con llamarse masagistas. Con relación a esas cuatro jovenes filipinas, puedo decirles que por su forma de ser, su trato amable, servicial y desinteresado, no me dieron la impresión de ser prostitutas. Una de ellas se llamaba Sandra, me escuchó decir que no tenia hotel reservado en Hong Kong y de inmediato me dió la dirección y el teléfono de unos cuantos hoteles baratos y bien ubicados, otra de ellas me escuchó decir que cambiaria mi dinero en yuanes chinos por dolares de hk, y se ofreció a cambiarme unos 200 dolares hk por yuanes, me los cambió a la par siendo la tasa de cambio de hk$100-Y104. Otra de ellas se llamaba Olga y le ofreció su cena a mi compañero de vagón, porque este le había comentado que no le gustaba la comida que venden en el tren, y ellas tenían buena provisión de yogurt, galletas y sandwich al estilo occidental. La cuarta y la mayor llamada Koru, al yo no necesitar nada más me contó su vida completa: que tenía 32 años, estaba casada, dos hijos adolescentes, su esposo tambien filipino vivía en Estados Unidos y trabajaba como soldado en la marina de guerra estadounidense, que sospechaba que su esposo tenía una amante en los EUA, ella lo aceptaba porque entendía que él como hombre tenía sus necesidades. Su hijo mayor tenía unos 18 años vivía en América con su padre, que tenía muchas novias y ella lo aconsejaba sobre el uso del condón, su hija de 12 años vivia en Filipinas con su abuela paterna, que todos así dispersos por el mundo se juntarían pronto en el mes de octubre en su país. Me contó que volvería a su pais cuando tuviera el dinero de comprar una casa, me dijo que se sentía muy sola pero que le era fiel a su marido, que su madre vivía en Hong Kong tambien, que su padre la abandonó a su madre y a ella siendo muy niña, nunca conoció a su padre y no le interesa conocerlo, su madre, una señora mayor de edad tiene un “amigo” mucho mas jover que ella, pero que ella como mujer lo entiende y le da su apoyo. Me contó de sus miedos, sus esperanzas y sus sueños. Hablando con esta pobre mujer, me pareció estar hablando con cualquier muchacha de mi país, República Dominicana, o con cualquier chica de America Latina. ! Cuanto nos parecemos aun siendo de lugares tan lejanos y culturas tan diferentes!.
Toda nuestra conversación con estas chicas fue en un inglés bastante claro, entre ellas hablaban en su dialecto filipino, hablaban un inglés parecido al nuestro, con acento hispano, no me sucedió como con los chinos, que con los pocos ciudadanos que lo hablan solo se les puede entender la mitad de lo que dicen.
Ninguno de nosotros, machos latinos, hombres de mundo, mujeriegos de varias naciones y un mexicano “puro macho”, trató de ligar con estas jovenes, en respuesta al trato humano, sencillo y sincero que recibimos de estas cuatro almas, que donde quiera que se encuentren mis deseos son que Dios les depare lo mejor.
Dejando de lado la sentimentalería melcochosa de más arriba y bajando de nuevo a este miserable mundo llegamos luego de 28 horas de vibraciones, ruidos, chinos escupiendo catarros por todos lados, baños sucios y mal olientes, camas duras, comida mala, caliente y picante, de mucho dormir, comer y haber socializado con gente interesante, llegamos a Hong Kong.
Hong Kong
No se porque, cada vez que llego a una nueva ciudad de este país, los primeros 20 minutos son alguna mala experiencia. El taxista que ocupamos en la estación de tren de Hung Won en Hong Kong, nos estafó. Cuando le dí anotada la dirección del hotel comenzó a decir una serie de cosas en chino, hizo señas que interpretamos de mucho tráfico, un tunel, un peaje, etc., dió media vuelta y nos dejó en la misma estación cobrandonos 10 hk ( US$ 1.50) solo por haber perdido su turno en la fila de taxis. Yo se los pagé porque estaba demasiado cansado para iniciar una larga discusión. Tomamos otro taxi que aceptó llevarnos de inmediato, dió unas cuantas vueltas imnecesarias y nos dejó en el hotel cobrando 50 por el transporte, 10 por el peaje y 10 por las maletas, en total 70hk (unos diez dolares americanos). Ya las muchachas filipinas nos habían hablado de lo caros que son los taxistas en esta ciudad.
El hotel que nos recomendo nuestra amiga no tenia habitación disponible y la emplada de la recepción comenzó a llamar a los hoteles de la zona que pudieran recibirnos, todos oscilaban de los US$ 150 a los US$ 350 por noche y no había habitación disponible. Ya teníamos noticia de que Hong Kong es la 2da. ciudad más cara del mundo, luego de Tokio la capital de Japon. La diferencia es que la relación calidad/precio comparada con las capitales europeas lo merece, no asi en China. La diferencia en precios entre Hong Kong y Shanghai es de 20 a 1, es decir, lo que en Hong Kong cuesta 20 en Shanghai cuenta 1. Esto se explica porque hasta hace solo 6 años Hong Kong era una colonia inglesa, con todos sus habitos, costumbres y estructura de costos de los ingleses, por eso Hong Kong aunque pertenece a China sigue manejandose bajo administración capitalista.
La ciudad de Hong Kong hasta hace solo cinco años era una colonia inglesa, de lo que se desprende que el idioma inglús esta bastante diseminado, no tuve problemas para comunicarme con la mayoría de los taxistas, vendedores de tiendas y supermercados, hoteles, restaurantes, etc. Solo en algunos restaurantes muy pequeños, de esos que están en los escondrijos de las oscuras callejuelas de la ciudad, de esos comedores baratos que urgamos los viajeros de bajos presupuesto, tuve alguna que otra dificultad de comuniciación con la camarera de turno, ero aun en estos tienen un menú en inglés, o algún parroquiano que nos escucha hace la función de intérprete, salvando la situación. Con relación a la arquitetura, creo que todos habrán visto fotos, videos, películcas y noticias con la modernista y maravillosa arquitectura de Hong Kong: rascacielos, tuneles, elevados y pasadisos peatonales que contrario a otras ciudades del mundo, sí tienen una armonía perfecta con relación al entorno.
Las avenidas elevadas que he visto en ciudades como New York, Boston, Buenos Aires, Mexico y la pobre , minúscula e insignificante, querida y entrañable ciudad de Santo Domingo, son realmente feos aunque útiles y necesarios, afean el panorama desarmonizando el entorno. Paseando por la isla de Hong Kong se accesa facilmente a la bahía, al puerto turístico, al Centro de convenciones y al malecón que separa la isla de Hong Kong de la parte norte de la ciudad que se llama Kow Loon, la vista de la bahía es hermosa, con una hilera de rascacielos que se levantan hacia el cielo casi siempre nublado de la ciudad.
Una nota al margen, es que despues del episodio del taxista en la estación de tren, en esta ciudad nadie mas intentó estafarme con nada, durante los siguientes cuatro dias de mi estancia, creo que esto es mucho para este país.
Recuerdo que un domingo en la mañana, en un centro comercial cerca de la marina, entramos caminando a un area repleta de restaurantes y bares temáticos me encontré un bar-café-internet con musica latina, merengue, bachata y salsa, el internet es grátis para todos los clientes en computadoras medernas y con una velocidad aceptable, aquí sin lugar a dudas si que pasamos un rato de lo mas agradable.
El trasporte público de la ciudad cuenta con un metro subterráneo de solo cuatro lineas, pero que llega a la mayoría de los sitios turísticos y zonas hoteleras. El servicio de autobuses de dos pisos al estilo inglés, color rojo, cubre la mayoría de la ciudad y es utilizable con el mismo billete del metro. Tambien existen tranvías antiguos que no los eliminan por pura nostalgia, pero que prestan un buen servicio y contribuyen al colorido de las calles de la ciudad. Sobre estos tranvías eléctricos me surgió la duda de su estabilidad en las curvas porque son bastante estrechos y de dos pisos, vistos a simple vista dan la impresión de volcarse con mucha facilidad, aunque confieso que de ser así, seguro ya hubiesen sido eliminados, por lo que el anterior comentario debe ser fobia mia.
Ante todo lo dicho, se desprende que el transporte público de Hong Kong es excelente, excluyendo por supuesto a los estafadores, maleducados y exageradamente caros taxistas.
Entrando al tema de la comida, aqui no fue necesario sacar del bolsillo el papelito con el letrero de “no picante por favor”. La comida aunque sigue siendo oriental en su contenido, no es por lo general picante, es servida con tenedor y cuchillo y en la mayoría de lugares incluyen servilleta de papel, aunque recuerdo que en una ocasión tuve que comprarla. Por otro lado, pude ver las cadenas de comidas rápidas que solemos ver en América y la comida chatarra que ha hecho de los estadounidenses una nación de obesos; Kentoky, Mcdonals, Berguer King, etc.
A pesar de ser Hong Kong una ciudad cara pudimos sin problemas comer bien y barato en la mayoría de los negocios que visitamos, al precio de unos tres dolares por cabeza uncluyendo un refresco de soda o una botella de agua. Los precios desorbitados en esta ciudad están en los hoteles y taxis, pues en aparatos electrócnicos, como mp3 player, computadoras, dvd player, teléfonos celulares, audífonos, memoria portatil usb, etc., los precios son incluso mejores que en la china socialista.
Cabe señalar que no observamos en ningún momento productos falsificados como relojes de marca, bolsos femeninos, perfumes y accesorios de pc, como sucede en China. |
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