En lengua aymara Atamari es el nombre de uno de los más pequeños colibríes. Curiosamente son endémicos en Ayampe –límite entre Guayas y Manabí-, de allí la razón para que se haya bautizado como Hostería Atamari.
Su estratégica ubicación en las cercanías del Parque Nacional Machalilla, vuelven a la Hostería Atamari en un espacio para la práctica de bird watching
(o aviturismo, modalidad de turismo en la cual los visitantes se dedican a la observación de aves). No se sorprenda encontrarse con algún hermoso pajarillo en los bebederos que cuelgan de los árboles de los diversos jardines.
Cabe destacar que casi la mitad de todos los colibríes que existen en el mundo se encuentran en el Ecuador.
“Aquí existen 200 especies distintas de colibríes. Hay un pequeño colibrí que se encuentra en peligro de extinción y que se observa de diciembre a enero, se llama Estrellita de Esmeralda, se distingue por su mancha roja, cuello blanco y la hembra tiene la panza color durazno, ambos son verdes”, relata Margarita de Ponce, gerente propietaria de la compañía Atamaritur.
El coautor del libro The Birds of Ecuador, el ornitólogo Paul Greenfield, recuerda que parte de la investigación para esta guía la realizó en Atamari por lo que el lugar es un potencial para el desarrollo de aviturismo.
Ya el Ministerio de Turismo lanzó el proyecto de aviturismo como “Décimo Quinto Producto No Tradicional con Alto Potencial de Exportación”. El plan piloto fue la ecoruta El Paseo del Quinde ubicado en la vía Quito-Tandayapa-Mindo-Milpe, de la provincia de Pichincha. Luego la Gerencia Regional del Austro del Ministerio definió cinco rutas de aves en las provincias de Azuay y Cañar: Cuenca Patrimonio Cultural; Parque Nacional Cajas, Valle de Yunguilla, Gualaceo-Limón y Manta Real-Shagal.
Nuestro país es el tercer lugar del mundo en variedad con 1616 especies y el primero en densidad de aves por kilómetro cuadrado.
Destino inigualable
Inmerso en un espectacular entorno natural por el bosque semi húmedo que rodea hacen de Atamari un lugar de descanso para los turistas que avanzan en la Ruta del Pacífico. Su vista panorámica del mar combinada con el ambiente de tranquilidad que se respira en sus instalaciones.
En el kilómetro 83 vía a Santa Elena-Puerto López, sobre un acantilado de 100 metros sobre el nivel del mar se encuentra este resort que cuenta con una playa privada, tras descender 572 gradas en un tiempo aproximado de 20 minutos.
Convenciones, fiestas o matrimonios tienen lugar en este resort que ofrece todas las facilidades para organizar convenciones, fiestas o matrimonios, así como recorridos a la Isla de La Plata, a la laguna de azufre y ruinas arqueológicas de la comunidad de Agua Blanca, y la playa de Los Frailes en el Parque Nacional Machalilla.
La construcción cómoda y lujosa de ladrillo y madera de chapul dispone de 11 acogedoras habitaciones que tienen capacidad para 35 personas, a un costo de entre 35 y 40 dólares por persona más impuestos. Ya sea estilo sencillo o suite cuenta con baño privado y agua caliente.
De junio a septiembre acomódese en el mirador Aisha para avistar las ballenas jorobadas que merodean el Islote de los Ahorcados, mientras se sirve un BBQ.
Atamari cuenta con una piscina, bar con terraza, biblioteca, sala de convenciones con capacidad para 30 personas, y una sala múltiple para 80 personas. Dispone de dos restaurantes, uno interior con capacidad para 30 personas y otro exterior para 60 personas, donde los paladares más gourmet son satisfechos con la variedad de platos internacionales como el pargo a la criolla, concha spondylus, calamares a la romana, paella valenciana, corvina Atamari, lenguado a la bella molinera. Así como platos manabitas y nacionales.
Nuevos sueños
Hace 10 años se concretó la construcción de Atamari. Margarita Ponce, quiteña de descendencia alemana, apenas vio el terreno quedó maravillada y no dudó en comprarlo. “Fue más o menos un año de construcción... Esto era un potrero, un pedazo de monte... Estuve en la playa y dije quién es el dueño de esa loma de allí, la compré y aquí me quedé”.
Actualmente analiza con algunos arquitectos amigos suyos la construcción de una lotización que se llamará Punta Atamari. “La idea es hacer una marina (muelle) como para 40 yates cerca de aquí”.
De boca a boca pasa la referencia de Atamari, quien se hospeda aquí planifica su regreso pues la atención personalizada y el ambiente de familiaridad le dan un valor agregado al huésped. |
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