
SURAMERICA EN BICICLETA IV (CRUZANDO BOLIVIA)
SURAMERICA | 0 comentarios.
|
Esta es la continuación de una serie de diarios que hemos ido publicando durante nuestra travesía por Suramérica en bicicleta, que iniciamos en Colombia y terminará si todo nos sigue saliendo bien, en Punta Arenas (Chile), esperamos lo disfruten.
Ya con las molestias de la cirugía superadas y con la fortuna y la satisfacción de estar tan lejos de casa y llenos nuevamente de expectativas cruzamos la frontera Perú-Bolivia sin imaginarnos lo que nos esperaba en este nuevo recorrido.
Llegar a la Paz no fue difícil, lo realizamos en dos etapas. En la primera visitamos Tihuanaco y sus ruinas pre-incas; es un pueblo pequeño pero cuenta con un hotel que se acomoda a las condiciones del lugar. Al día siguiente partimos para La Paz realizando un recorrido de 73 Km. En el camino encontramos el mirador yoco-yoco a 4.028 m.s.n.m, divisamos una gran cadena montañosa de nevados y a lo lejos se puede observar la parte alta de la capital de Bolivia, en realidad es una vista muy interesante.
La ciudad de La Paz la encontramos en un gran cañón y al estar allí nos pudimos dar cuenta que ésta es un punto de partida para los diferentes atractivos turísticos de aventura. Se puede realizar down Hill por la carretera “más peligrosa del mundo” que los llevará rumbo a Coroico; escalar el Huyna Potosí a 6.088 m.s.n.m, nevado que no requiere de experiencia previa; se puede realizar trekking, rafting entre otros. Hay un sin numero de empresas turísticas que se encargan de hacer de la estadía en este sitio un recuerdo inolvidable.
Desde la paz partimos rumbo a Oruro, recorrido de 230 Km realizado en dos etapas.
Oruro es una ciudad tranquila y acogedora, además famosa por su tradicional festival de la diablada que se realiza el primer sábado antes del miércoles de ceniza; a raíz de esta tradición existen historias que terminan por cautivar a los viajeros, también se pueden visitar las minas que son las que dan vida a toda esta tradición. En esta ciudad también encontramos el tren que parte con destino Villazón, realizando parada en Uyuni, los horarios para quien se queda en esta estación no son muy cómodos pues el primero llega a eso de las 11:00 pm y el segundo a las 2:00 am y es recomendable andar bien abrigado pues el frío es tremendo.
Partimos de Oruro a Uyuni sin imaginarnos lo difícil que sería. En nuestro tramo dormimos en Pazña, armamos nuestra carpa en el patio de la alcaldía, pues amablemente nos brindaron esta posibilidad y de hecho era la única; la odisea fue encontrar algo de comida porque para variar, en estos pueblos tan chicos pertenecientes al altiplano casi nunca hay nada.
Muy temprano partimos rumbo a Huari con muy pocas reservas de comida pero con la esperanza de encontrar algo en el camino y además preparándonos para el fin del asfalto en Bolivia. Al llegar a Huari decidimos seguir porque aún nos quedaban fuerzas, logramos llegar a Sevarullo en donde el camino se puso imposible pues la arena no dejaba rodar las bicis. Decidimos dormir allí porque el agotamiento empezaba a hacer su efecto, empezamos a buscar comida y agua para ese día y el siguiente y no había nada, cuando quisimos entrar al baño nos dimos cuenta que sólo existía una “letrina” compartida por todos los habitantes del pequeño poblado y parecía ser que ninguno se daba cuenta que este lugar se debe mantener limpio, en fin, empezamos a desesperarnos pues el cansancio y el hambre no nos dejaban pensar, aún nos quedaba un camino de 150 Km en arena casi imposible de transitar y no teníamos comida ni agua, entonces apareció por el camino un camión que transportaba cemento y pensamos que montarnos era lo mejor. Lo hicimos a las 5 pm y llegamos a Uyuni a las 3 am vueltos nada de la arena de la carretera y de cemento, fue una experiencia nueva y muy dura.
Al día siguiente tomamos un tour de 20 dólares para conocer el salar, fue un día inolvidable. La mirada se pierde en aquel inmenso y maravilloso lugar, experimentas estar en mundo fuera de lo normal... ni hablar cuando llegas a la isla del pescado, pues parece un punto en medio de la nada y cuando la recorres te parece difícil de creer.
Continuamos rumbo a Tupiza, atravesando un paisaje desértico que nos hacía sentir como en las películas del Viejo Oeste, también se caracteriza por sus pocas o ninguna posibilidad de comida y alojamiento, y entonces la carpa se convierte en tu mejor amiga.
Tupiza es un lugar con posibilidades para los viajeros, hay buena comida, alojamiento confortable y actividades para conocer los alrededores que en realidad resultan muy atractivos para la vista.
Llegar a la frontera con Argentina nos tomó dos días más, no muy fáciles por las condiciones de la carretera pero afortunadamente lo logramos.
Bolivia lo recorrimos relativamente rápido pero se hizo duro por las condiciones de vida características del altiplano, fue una experiencia muy distinta y que te pone a pensar en lo afortunado que se es cuando tienes todo a la mano.
Para quienes deseen viajar a este país podemos decirles que es muy económico, el cambio del dólar es 1 por 8 bolivianos, la comida y el alojamiento resultan muy baratos. Se puede dormir con un promedio entre 3 y 7 dólares y comer entre 1 y 4 dólares, las actividades también resultan baratas y verdaderamente hay mucho por conocer. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|