Llegué a Roma temprano por la mañana, tenía sólo dos días para aprovechar al máximo el centro de esta histórica ciudad, como niguno de mis amigos había querido venir conmigo ahí estaba yo en el aeropuerto con una mochila y zapatos cómodos, sin reserva de habitación, ninguna persona conocida en la ciudad, toda una aventura.
Lo primero fue enterarme del tema de los pasajes, primero pasaje en los regionales y llegando un ticket para todo el día, un plano de la ciudad y no necesitaba más. Empecé en San Pedro, recorriendo cada rincón, tomándome fotos con el automático de la cámara, sin tiempo para cansarse porque después hay que ir por la vía de la reconciliación para poder ver el castillo de san angelo, una pequeña parada en el puente para decidir hacia dónde sigo.
La plaza Narbona fue buena elección sobretodo porque aproveche para comer, tomar agua en la fuente y seguir andando, fui a buscar la plaza españa y la fuente de trevi, parada obligatoria para comer helados, todos los que pueda porque no se a que hora volvere a parar, a esta altura del dia solo habia parado tres veces en unas fuentes, dos en algún baño de Mc Donald"s para cambiarme de camiseta.
Rayando mi plano el punto siguiente debía hacerlo en tren urbano, llegue a la plaza flamingo, la plaza del pueblo y ya me estaba cansando, asi que tren otra vez para ir al coliseo, anfiteatro y ánimo que no falta mucho, pero aqui pasó algo, varias personas me habian advertido de los romanos que se te acercaban, pero no fue un romano, fue un saudí que había vivido media vida en londres, que en principio solo se ofreció a tomarme una foto, luego a enseñarme como llegaba ahi a la plaza república, despúes quiso acompañarme más allá y hasta que le cogiera la mano... ahi acabo la compañía del amable guía, me despedí rapido y hasta tuve que amenazarlo con llamar a los policias.
Después del susto de vuelta al metro hasta la basilica de san pablo que no es muy conocida pero quise ir a verla por ser justamente de este santo, de camino me quedaba la pirámide, de regreso la parada en el circo massimo no estuvo mal.
Ya estaba oscuro y debía pensar donde pasaría la noche, así que recurrí a la lógica más elemental "cerca de una estación, siempre hay habitación" así que busqué a los alrededores de la estación central de trenes y después de tres hoteles tres estrellas, llegue a un albergue, el albergue "renzo" donde encontre por fin un cama para descansar y agua caliente para bañarme... pero ahi no acabó el día, antes de las doce queria regresar al vaticano para verlo iluminado de noche, la línea de bus que va de la estación central a san pedro va por una ruta bastante turística, la ciudad de noche es una maravilla, pero no me duro mucho el gusto, me robaron en el bus, no se como, ni cuando, ni quien, solo se que tuve suerte de darme cuenta justo al bajar, asi que cancele todas mis tarjetas y si bien perdí dinero, no me hacía falta porque los euros que tenía en el bolsillo eran los necesarios llegar al aeropuerto y tomar el avión de regreso. |
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