
Viaje a la costa atlantica en bicicleta | Dia I
Santa Teresita | 0 comentarios.
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4:00 AM - El reloj ya marcaba las 4:00 y todo resultaba simple. La etapa de sumisión disminuía la dosis de nervios y procedí a desayunar, después de un despabilante lavado de cara. Luego de un cargado desayuno y de despedidas, suertes y éxitos me cargue la mochila a la espalda y me dispuse a salir en busca de mi compañero checho, que vive a unas 20 cuadras. Al llegar, el también pasaba por el momento del despido y luego de unas fotos partimos hacia la aventura.
Todo marchaba muy bien, pero nos dimos cuenta de que faltaba lo mas importante del día, la comida, por lo que tuvimos que volver en su búsqueda unas 15 cuadras.
Luego del pequeño percance, todo parecía ir bien cuando la suerte nos dio su primer golpe y al subir el cordón de una vereda, un vidrio de tamaño prominente se incrusto en la cubierta, destrozando la cámara, nuestro animo y nuestra moral. No habíamos salido y ya estábamos pinchando.
En seguida le puse un liquido antipinchadura para motos, que pareció resultar, mientras checho iba en busca de las tartas. En fin salimos nuevamente y el sol ya empezaba a despertarse después de una larga noche, para empezar su labor diario.
7:00 AM - Fue así que al llegar a Corrientes y Junín una nueva pinchadura acompaño a la bicicleta de mi compa, impidiéndonos avanzar nuevamente. Esta vez el liquido no nos pudo ayudar y fuimos a una estación de servicio de la misma cultural avenida corrientes a sacar las ruedas y aplicar parches, pero el corte era inmenso y no había forma de recuperar la cámara.
Divagamos por las calles del centro hasta encontrar una bicicleteria. Parecía que tuviéramos un ángel aparte, pero de los caídos, y tuvimos que esperar 4 horas hasta que abra la bicicleteria. Para esa altura ya deberíamos estar en la "rotonda de alpargatas" (donde se agarra la ruta 2) y ni habíamos salido de la capital porteña.
10:30 AM - En fin llegaron los empleados y nos atendieron a la brevedad, solucionando todos nuestros problemas, menos el del tiempo. Cuando nos disponíamos a salir unos policías a bicicleta nos interrumpieron el paso, ametrallándonos de preguntas, burlándonos, y amenazándonos con cosas que nos iria a pasar en las cercanías de Quilmes, al sur del Gran Buenos Aires. Al fin pudimos escapar y salimos.
12:00 AM - Llegamos a Quilmes, donde supuestamente nos tenían que robar, golpear, violar y matar, según los inútiles suboficiales, pero nada de eso paso y llegamos sin problemas a la ruta 2.
La banquina se ofrecía amplia y espaciosa, pero sucia y con muchas amenazas puntiagudas. En cambio la ruta estaba concurrida al ser las fechas festivas del cambio de año 2004/2005.
Kilómetro tras kilómetro el sol intentaba con éxito atravesar la densa capa de nubes que nos escupía unas reconfortantes y alegres gotas de agua.
Aproximadamente cada 20 Km. (1 hora) hacíamos una parada de descanso en estaciones de servicio, donde preparábamos nuestro Gatorade en polvo, que logramos conseguir por medio de un amigo que juega al fútbol federado. 2 cucharas, agua fría y a agitar las botellitas térmicas.
Cuando ya habíamos hecho un 3/4 del objetivo del día 1, Chascomus, una nueva pinchadura estreno las cámaras nuevas y nos hizo detener en el asfalto ardiente y radiante. Con las piernas pesadas y desmoralizados acudimos a lo poco que quedaba del liquido de motos, luego de arrancar el alambre de cobre que estaba incrustado en la rueda trasera, teniendo éxito esta vez, aunque con la rueda baja y pesada.
Los pisos de las estaciones ya eran nuestros compañeros, sucios y aceitosos eran un paraíso, con su frialdad y sombras que nos abrazaban sacándonos los restos de calor que traíamos colgando.
Los carteles ya indicaban la cercanía de chascomus y mis esfuerzos por hacer mover la bicicleta eran vanos, la rueda iba casi en llantas y no giraba. Checho me incitaba y me daba fuerzas para poder seguir pedaleando en ese desierto verde.
Un viejo golpe en la rodilla revivió como un fénix enfurecido y empezó a castigarme con agudos y punzantes dolores.
6:00 PM - Finalmente llegamos a la entrada de Chascomus, a 120 Km. del congreso de la nación y a 108 de la rotonda aproximadamente. Una vez ahí, restaban 4 Km para adentro que no resultaron nada con la alegría de la llegada.
Fue una fea bienvenida, la gente se mostraba despreciativa y nos insultaron al agarrar la primer calle en contra mano, por mas que no transitaban los autos. Buscamos un hospedaje y encontramos uno barato y con colchones, que era lo único que queríamos. Una ducha reconfortante, talco y a comer.
8:00 PM - Salimos a buscar un restaurante, y encontramos uno que estaba abriendo resien, con la tranquilidad de todo pueblo o pequeña ciudad.
Entramos rengueando un poco y apestando de átomo desinflamarte. Pedimos unos buenos platos de pasta y nos fuimos a dormir bien temprano luego de unos mensajes de texto a los conocidos. |
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