
El Danubio en bici (V)
Grein - Emmersdorf | 0 comentarios.
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De Grein a Emmersdorf
Hemos desayunado con los mejores panecillos con sésamo que hemos comido en nuestra vida. El día ha amanecido gris y el cielo amenaza lluvia. Empiezo a sospechar que la suerte que, hasta ahora, hemos tenido con el tiempo, va a llegar a su fin. Mis compañeros de bici se muestran más optimistas que yo, que empiezo a pensar en la necesidad de comprar un impermeable cuanto antes.
En la etapa de hoy debemos seguir por el lado derecho del río, por lo que salimos de Grein y retrocedemos por donde habíamos venido el día anterior, para tomar el puente que nos conducirá a nuestra ruta, que hoy discurrirá por orilla derecha del Danubio.
Durante 25 km. seguimos el curso del Danubio por una carretera con escaso tráfico, que a veces se convierte en una umbría forrada de árboles a ambos lados. Al llegar a Scharlreit, a unos 3 kms. de Ybbs, la ruta vuelve a ser exclusivamente para bicicletas. Tras realizar un breve descanso en el pueblo, nos ponemos nuevamente en marcha. A la salida del pueblo, comienzan a caer cuatro gotas con lo que mis temores iniciales vuelven a presentarse. En una tienda a las afueras de Ybbs, podemos comprar mi ansiado impermeable.
Mejor equipados, cruzamos el río Ybbs (afluente del Danubio) dando un giro de 90 grados para retomar el curso del Danubio. Nuevamente termina el carril bici y ahora circulamos paralelos a las vías del ferrocarril hasta llegar a Wallenbach, a 9 km., donde volveremos a encontrar el carril bici. La presagiada lluvia se quedó sólo en esas cuatro gotas. De momento, la suerte nos acompaña.
Continuamos por el carril bici unos 16 km. hasta llegar a Melk, cuyo monasterio benedictino se distingue desde lejos. Una vez en el pueblo, localizamos la oficina de información, con el fin de organizar el resto del día. Aunque el hotel está en Emmersdorf, al otro lado del río, parece que todo lo interesante está en Melk, por lo que conviene informarse bien de lo que vale la pena ver y los horarios. Acaba siendo una oficina de desinformación, porque los datos que nos dan nos ayudan a hacerlo todo al revés. Se supone que hay un concierto gratuito en los jardines de la abadía y organizamos la tarde en función de eso.
Para ir de Melk a Emmersdorf volvemos al carril bici y tomamos la dirección a Wachau, yendo paralelos a la carretera por el carril bici y situándonos debajo del gran puente que cruza el Danubio. Para acceder al mismo, es necesario subir una pendiente muy pronunciada, que optamos por hacer a pie con las bicis. Una vez en la parte de arriba, cruzamos el puente usando el carril bici existente. La vista es impresionante ya que estamos a más de 50 metros sobre el Danubio y la anchura es casi de medio kilómetro.
Una vez en el lado izquierdo del río, seguimos las indicaciones a Emmersdorf. Al encontrar una rotonda hay que desviarse hacia la derecha. Pronto vemos señales que señalan la dirección del hotel Zum Schwarzen Bären, que se halla a unos 300 metros.
El hotel es precioso. Una especie de Disneylandia al estilo austriaco. La habitación -abuhardillada- es amplísima. Comprobamos que nuestras maletas no han llegado todavía, así que decidimos hacer tiempo comiendo en el hotel. La comida es abundante y variada: melón con jamón, sopa de calabacín, entrecot a la plancha, ensalada individual, y para postre, una enorme copa de fruta confitada flanqueada por dos bolas de helado. Impresionante menú.
Las maletas siguen sin llegar, las reclaman en conserjería y nos aseguran que no tardarán en llegar. Que no nos preocupemos que nos avisarán en cuanto lleguen; pero con el cambio de turno se les olvida y se nos hace tarde para la visita a la abadía, así que decidimos hacer tiempo hasta la hora del concierto.
Hacer tiempo se traduce en ir a la piscina del hotel, que también tiene sauna y jacuzzi. Lo probamos todo. Cuando se hace la hora de irnos, llamamos a un taxi para que nos lleve a Melk (10 euros, precio fijo). Damos un paseo por la abadía y sus jardines. El concierto no es gratuito como nos habían dicho, sino que la entrada cuesta 10 euros por persona. Preferimos callejear por Melk, aunque no hay mucho más que ver. Únicamente, una casa construida sobre una roca, que data del s. XVI
Cenamos en una pizzería y después tratamos de localizar lo que debía ser el único pub musical de Melk. El local es acogedor, la música está bastante bien, pero en todo el rato que estamos no habrá más de 10 personas. Pedimos unos gin-tonic y nos los sirven en vasos de tubo por la mitad, con una cantidad de ginebra apenas perceptible. De hecho, dudamos que tenga alguna cantidad, así que me levanto y le pregunto al camarero si ha puesto ginebra. Me señala una batería de dosificadores de botellas y entiendo que las dosis están calculadas al mililitro. También entiendo por qué a la gente le gusta venir a España.
Vista la marcha nocturna, llamamos de nuevo al mismo taxi (la conductora, una joven muy agradable, nos había facilitado su tarjeta), y regresamos al hotel antes de lo previsto. |
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