Luego de 3 meses de preparación e intensa planificación llego el día de embarcarse en la aventura expedicionaria mas grande de mi vida, salimos de mi casa en Maracaibo estado Zulia con 20 Kg. de comida y equipos en nuestras espaldas, éramos un grupo de 4 muchachos con edades oscilantes entre los 18 a 20 años, mi madre me despidió con toda normalidad sin imaginar lo que estábamos por vivir, caminamos 4 cuadras por las callejuelas de un clásico vecindario marabino por donde acaparábamos la atención de todos a nuestro paso por nuestra indumentaria, al llegar a la vía tomamos un autobús de los años 70 con destino a la población marginal de Machiques de Perija ubicada a 3 horas de fastidioso viaje de Maracaibo.
Al llegar allí nos movilizamos por ese pobladito chispeado por muchos matices culturales, desde los indígenas que bajan a vender sus cositas hasta los chicos alienados por culturas extranjeras que piensan que ser maloso es la moda, allí tomamos una chirrinchera especie de camioneta con una casucha atrás la cual nos traslado a través de caminos de haciendas hasta donde iba a comenzar nuestra caminata. El parque Nacional Sierra de Perija, puesto de imparques Toromo.
Mientras nos alistábamos y chequeábamos dieron las 8 de la noche y nos pusimos en marcha hacia el poblado yukpa de Meseta del Kunana, donde teníamos pautado encontrarnos con el que seria nuestro guía y actualmente mejor amigo Uruman, el cual seria nuestro lazo entre la vida y la muerte. Llegamos a su humilde vivienda en horas de la mañana luego de una pesada caminata de 18 Km. luego de un ligero desayuno yukpa muy rico en carbohidratos (yuca, malanga, cambures) nos pusimos en marcha hasta el conuco de Manastara donde esperaríamos que nuestro guía nos alcanzara luego de terminar sus labores en el campo.
Manastara queda en un valle muy misterioso y da la impresión de que la montaña te habla por medio de la constante brisa entre sus pastizales, al oeste se veía el cayon que seria nuestro hogar durante los próximos 7 días, en este sitio tendríamos el ultimo contacto social de la expedición una familia compuesta por 9 indígenas, entre niños, adultos y ancianos.
Con el alba y un desayuno improvisado nos pusimos en marcha llenos de entusiasmo y optimismo el camino se veía duro pero no resultaba aterrador con el animo que llevábamos en la primeras horas nos dimos cuenta de quien era Uruman era un chico de 19 años, de 1.55 de altura y contextura delgada, ese chico a trabajado toda su vida en el campo y su herramienta como un pincel en manos de un pintor es un machete, ese sujeto emulaba al tractor de cuchillas mas poderoso que tenga la Jhon Deer o la Catarpila, se abría paso entre la maraña con suma facilidad.
Apenas con 4 horas de caminata sucedió lo impensable un tronco que servia de pasarela se rompió con el peso de Johan y este rodó aparatosamente cuesta abajo como una pelota de estiércol, a simple vista se veía grave la cosa y pensamos que era el fin de la aventura sin comenzar, luego de bajar a asistirlo, nos dimos cuenta con alegría que solo tenia barro y aporreo todo quedo en carcajadas y bromas, el culminar de ese fue como iban a ser muchos de los que nos esperarían en la travesía limpiar un trozo de la enmarañada selva, instalar las carpas, preparar comida, secar la ropa y bromear sobre todo lo sucedido en el día, bromear sobre todo, entre el grupo había un personaje que nos resultaba nuevo solo teníamos de conocerlo 1 meses sorpresa tal cuando ese chico vio una araña el sujeto armo un escándalo tal que nos asusto a todos, yo en lo particular dude de su masculinidad pero resulto solo ser aracnofobico.
Los días transcurrían como solo transcurren en la selva, húmedos, irritados por el calor y algo tensos por lo intrincado del camino. Ya avanzados los días los retos se hicieron más duros e empinados una horrible cuesta por un bosque de bambú y un salto suicida hacia un árbol de 15 mts. son los mas memorables para mi de ese día, con el cierra de broche de oro de ese día vimos lo impensable, un plano despejado la selva iba quedando atrás y adelante nos recibía un inmenso páramo el cual pensamos que resultaría mas benévolo que la selva, en pocos minutos nos daríamos de cuenta de nuestro error una fuerte ráfaga de viento gélido nos estremeció y una planta propia de esos paramos rasgo mi piel.
Ya no era la plaga, el calor y la humedad ahora es los arbustos, el frió y el sol, ya estaba delante de nuestros ojos las tres inmensas torres que representaban nuestra meta, El Tetaria Kuna Yukpa (Las tres tetas que le dan agua a los yukpas), el asenso comenzó lento y cada rato lo era mas ya estábamos desgastados y en harapos, el frió y el sol nos pasaba factura, Dios y los espíritus de la montaña nos miraban y pensaban en la determinación y sacrificio que debíamos tener para permitirnos disfrutar de su obra de arte, al final se apiadaron y nos dieron el premio que anhelábamos.
Para cualquiera este viaje estaría terminado para nosotros no nos faltaba el regreso que distante de lo fácil que puede resultar bajar de una montaña, resulto tortuoso y veloz, en la cuesta del bambú casi muere Erwin (El enano) al resbalar y que solo uno de grupo se percatara de eso, ya veníamos en los huesos y sin ropa literalmente, yo venia solo en calzones, al ver a Manastara una euforia invadió mi cuerpo, el camino hasta Kunana era de 1 hora mas pero ya me sentía como en casa, corría, brincaba por las piedras, gritaba. La ultima cuesta que se ante ponía al pobladito resulto la mas larga y desesperante.
Sin multitudes esperando, ni chicas abrazándote, ni nadie que se percatara de nosotros entramos al pueblito, ya mi cuerpo se sentía en casa, mis adoloridos y heridos hombros me felicitaban y mi agotadas piernas se desmayaron, un merecido baño con jabón, una buena cena caliente y dormir bajo un techo y no en una carpa fue nuestro premio…..
El descenso hasta Toromo transcurrió sin novedad, salvo un patadon que dio una bestia de carga y me hincho la rodilla casi me la quiebra al final del viaje, algunos chiquillos y excursionistas subían hasta los pobladitos indígenas sin imaginar de donde veníamos nosotros. Nosotros veníamos del TETARI KUNA YUKPA el pico más alto del estado Zulia con 3.750 metros sobre el nivel del mar. |
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