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Partimos del DF a las 11de la noche en autobús para Guadalajara (de ahora en adelante denominada GDL). Era un autobús muy cómodo, con asientos reclinables, televisión y snacks para pasar la noche. La verdad es nos esperaba un largo recorrido de 8 horas y era una opción cómoda para un viaje largo. Llegamos en la mañana de un sábado de octubre a esta bella ciudad. De la Central Camionera, tomamos un taxi al Hostal Guadalajara, en la esquina de la calle López Cotilla con Maestranza. Un hostal acogedor y el que conocimos a personas muy interesantes. Mi amiga y yo estábamos de vacaciones en México y teníamos planeado como siguiente parada conocer la hermosa ciudad de GDL, de la cual sólo teníamos un CD interactivo que nos enamoró a distancia. Una vez en el hostal, nos instalamos y nos fuimos a caminar para desentumecer los miembros después de una larga noche en carretera y para hacer el primer reconocimiento del área. Estábamos sólo a unas cuadras del Centro Histórico de la ciudad, por lo que tratamos de aprovechar esta oportunidad al máximo. Contábamos sólo con un fin de semana para estar allí. Tuvimos la suerte que por ser octubre la ciudad estaba de fiesta, así que no pudimos llegar en mejor momento. Desde muy temprano el sábado se podía sentir el ambiente festivo por todos lados. Subiendo por la calle Maestranza fuimos a parar justo al Palacio de Gobierno, una estructura austera, pero muy elegante, que contiene espectaculares murales pintados en el techo sobre la historia mexicana. Es una constante en las diferentes ciudades, los murales sobre la historia de México pintados por diferentes artistas, y que reflejan la lucha de este pueblo, pero para el visitante es un símbolo del orgullo y el amor por su tierra, su pasado y lo que son actualmente. Un recorrido por el Centro Histórico debe incluir: la Plaza de Armas, la Plaza de GDL, la Catedral, la Plaza de la Liberación, el Teatro Degollado (donde no es que mataron a nadie, sino un apellido; casi tenía miedo de llegar a este sitio), la Rotonda de los Hombre Ilustres y el Palacio Municipal, principalmente. Ese sábado, durante toda la mañana estuvimos recorriendo estos sitios y saboreando el GDL histórico. Es importante caminar por las calles Pedro Moreno, Morelo e Hidalgo. Entrar en las pequeñas tiendas y en otras no tan pequeñas, con sus ventas de artesanías y de comida regional. Detenerse a ver a los vendedores ambulantes y los mil productos que ofrecen y cómo lo ofrecen. Degustar un tequila y seguir la caminata. Cuando visito un lugar, prefiero andar lo más posible por sus calles, de esta forma te mezclas con su gente estas en una interacción directa con el lugar. Avanzamos por el Paseo Degollado y nos encontramos con el emblema de la ciudad: dos leones junto a un árbol, o tal vez protegiendo al árbol. La Plaza Tapatía es un sitio muy familiar. En una esquina hay una tienda de tres pisos con venta de artículos y joyería fabricada en plata. Todo un deleite para un par de damas, por lo que hicimos un alto en el paseo histórico y entramos a consumir. Después de comprar, seguimos el paseo. Era hora de hacer compras algo mas económicas, así que nos recomendaron el Mercado Libertad. Un lugar muy bullicioso pero encantador y lleno de vida. Tiene pequeños negocios y todo a muy buen precio, sobre todo los artículos de piel. Visitamos la Iglesia de San Juan de Dios, un lugar muy antiguo y cerca de ella está la famosa Plaza de los Mariachis, la verdad, es que el nombre le ha quedado grande, no había ningún Mariachi y el lugar se percibe algo peligroso, por lo que nos fuimos algo tristes y a que esperábamos más. Por la noche hicimos un grupo numeroso con la gente hospedada en el hostal y algunos lugareños y nos fuimos a una disco. Estuvo genial. El lugar se llama La Inquisición, ya que está establecida en un edificio antiguo con algo de historia que le da personalidad. Un poco misterioso y todo lo demás. Hubo orquesta en vivo alternando con música de discoteca, bailamos quebraditas, música norteña, latina y de todo un poco. El domingo había desfiles por las calles principales del cetro histórico, festejando las fiestas de octubre. Lo mejor fue comer por las calles todo tipo de comidas regionales. Pasamos por una calle y nos sorprendió ver la cantidad de locales comerciales dedicados a la venta de artículos para bodas, desde vestidos para novias, damas y todo lo relacionado con una boda, eran cuadras y cuadras de tiendas con este tema, lo cual nos deja ver la obsesión de los mexicanos y la importancia que le dan a las bodas. También nos explicaron la cantidad de padrinos y madrinas que exige una boda al mejor y mas típico estilo mexicano. Tuvimos que regresar ese mismo día por la noche al DF, así que nos queda mucho por recorrer, sobre todo el GDL moderno y los lugares cercanos como Tequila o Tlaquepaque, que nos recomendaron ampliamente, no obstante, el conocer el GDL histórico lleno mis expectativas. Que lo disfruten. |
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