Ha sido la primera vez que no he viajado con la familia, a mis 20 añitos ya he hecho mi primer viaje con las de la uni. Buscamos toda la información por Internet: vuelos, alojamiento, cosas que visitar, descuentos a estudiantes.....
En total fueron 4 días de viaje, partimos el 31 de agosto y volvimos el 3 de septiembre. El destino: Suiza, y en concreto Ginebra.
Viajar desde Barcelona hasta Ginebra se hace en una hora escasa, claro que debo mencionar que la compañía aérea nos canceló el vuelo sin ninguna explicación y en lugar de llegar a las 11 de la mañana llegamos para cenar. La verdad que fue un día horroroso (nos enviaron a Madrid), y de hecho estamos tramitando una queja formal para que nos den una indemnización. Quitando esto debo decir que todo lo demás fue muy bonito.
Algo que me chocó fue la gran cantidad de españoles que hay viviendo, estudiando o que emigraron hace tiempo, allá donde nos perdíamos aparecía un español, fue muy fuerte, en especial recuerdo una bellísima conversación que tuvimos en el tren con una chica de barcelona como yo y su acompañanete italiano. Nos contó muchas cosas del país, lo que se gana, como nos ven, etc.
Todas sabíamos de antemano que Suiza es un país con una gran calidad de vida donde todo era muy caro, así que después de buscar hoteles y ver que todos eran muy caros, nos decidimos por una forma de alojamiento mucho más barata y no por ello peor: un albergue-hostal. Pagamos por alojamiento+desayuno unos 18€ por noche y persona. El albergue estaba recién reformado, la habitación era sencilla y cómoda y estaba a 10 minutos a pie de la estación del tren. A 2 calles estaba el lago Leman, así que enseguida llegábamos a todas partes. La ciudad, como el país, están muy bien comunicada por transportes públicos, son puntuales y rápidos, y vale la pena usarlo sobretodo si no alquilais un coche, como era nuestro caso. La ciudad tiene muchos lugares interesantes que visitar, como por ejemplo caminar por los alrededores del lago, visitar algunos de los muchos jardines, las instalaciones de la ONU o de la Cruz Roja, el casco antiguo o la Catedral protestante, como casi todos los edificios religiosos de la ciudad.
Vale mucho la pena coger un barco para navegar por el lago (además hacen mitad de descuento a estudiantes) y así poder ver lo extenso que es y los bellos pueblecitos que están a sus orillas, con típicas casas suizas de madera con balconadas de geranios.
Si quereis salir de fiesta, la verdad haceos a la idea de que no es como España, no hay muchos sitios ni mucha variedad; nos comentaron que los jóvenes suelen marchar a Francia (Gienebra hace frontera con el país galo) y allí disfrutar de más variedad de discotecas.
Pero no sólo visitamos Ginebra, dedicamos un día a visitar los lugares que más valían la pena a sus afueras en tren. No pudimos visitar Berna, Zurich ni básicamente la parte derecha del país porqué una semana antes Suiza padecía fuertes inundaciones y estaba todo levantado por obras.
Así que nos fuimos a Gruyère y a Lausanne. Gruyère fue el pueblecito que más me gustó, sobretodo por el Castillo medieval que tiene en la cima del pueblo. Era súper bonito; no sé vosotros pero yo acostumbrada siempre a ver restos de castillos en España donde da gracias si quedaba alguna muralla en pie y siempre tenías que imaginarte o ver en dibujos cómo era en realidad. En cambio, este castillo estaba tal cual como era (con adaptaciones a medida que pasaban los siglos) pero tan real y tan completo, con sus jardines, sus diferentes dependencias, las caballerizas, los torreones...a mí que me gusta mucho la historia me lo pasé en grande (por cierto, hacen descuento a estudiantes en la entrada y también en el trenecito que conecta la estación con el pueblo).
Además vale la pena el cementerio, las magníficas vistas verdes de los alrededores y las fábricas de quesos. A la tarde nos acercamos a Lausanne, sede del COI. La ciudad está llena de pendientes y bajadas, así que venga preparad esas rodillas porque flipareis como lo hice yo. Lausanne es muy extensa, también a pie del Lago, y vereis que al llegar vereis muchos viñedos, lo cual da una belleza especial a las montañas que rodean dicho lago.
Es bonita pero quizás más colapsada y ruidosa, pero igualmente bella.
No me quiero extender más, lo cierto es que mi intención es volver y acabar de ver el país.
La experiencia valió la pena y os aseguro que se respiraba aire puro y limpio, tranquilidad y mucho verdor. Y por cierto y ya acabo, mucho calor!! Cada día una media de 30º |
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