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México: mil Méxicos, un mundo (5)

Escribe: Quela
Tomé el bus para México, estación norte. La ventaja que tiene bajarse en esta estación cuando vas desde Acapulco es que atraviesa la ciudad y tienes un recorrido turístico poe el centro...

 
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México: mil Méxicos, un mundo (5)

Ciudad de México, México — viernes, 23 de septiembre de 2005

Tomé el bus para México, estación norte. La ventaja que tiene bajarse en esta estación cuando vas desde Acapulco es que atraviesa la ciudad y tienes un recorrido turístico poe el centro incluido en el precio del billete.

Al atravesar la ciudad, la primera impresión fue pensar en las similitudes y diferencias con Madrid. La gran diferencia es la luz. En el D.F. la luz es grisácea y tiende a opacar un poco los colores. No me extrañó el tráfico, ni los atascos. A medida que iba atravesando la ciudad pensabe que era como encontrarme en un Madrid multiplicado por 6.
Tan parecido a Madrid, pero con una personalidad tan propia. Esa es la idea fundamental.
No estuve lo suficiente como para poder apreciarla y sacar una idea definida. Sólo saqué algunas piezas del gran puzzle que conforma esta ciudad.

Ciudad de México es un crisol de razas y culturas. Su nombre es bien adecuado, es un compendio reducido de ese gran país. Donde todo tiene cabida. Lugares deslumbrantes y también pobreza. Ruinas que nos recuerdan su pasado gloriosos, y paseos que nos revelan el país que se esfuerza por ser.

Me encantó comer tacos en la calle, y tostadas de tinga sentada en una banqueta de un tenderete montado con hornillo y todo en plena calle. Me encantó intentar descubrir el México auténtico.
Pero por encima de todo, me encantó conocer el árbol de la Noche Triste, ese árbol en el que Cortés lloró su derrota. Y es que la historia no se debe de olvidar, porque se corre el riesgo de repetirla. Ese tronco carcomido y quemado debería servir para unir y hermanar.

Siento no poder escribir más sobre esta ciudad. Fue muy poco el tiempo, pero me llevé la idea de que es un microcosmos con un encanto muy especial. Excesivamente grande, esta ciudad ofrece todas las posibilidades del mundo, pero también puedes llegar a sentirte en ella extremadamente sola. Aún así, pienso que un viaje a este país no es completo sin visitar su capital, aunque sólo sea para ir al museo de Antropología e Historia.

No puedo dejar de contar aquí un episodio. Era sábado, 6 de agosto, 8 de la mañana. Yo estaba en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Mi avión salía a las 8 de la tarde. Yo pensaba qué haría durante esas 12 horas, y con la sensación de estar bastante perdida. Lamé a mi amiga Norma, a la que conocía por "viajeros". Ella vive en Puebla, a 90 kms. Cuando le dije que estaba sola en el aeropuerto, y las horas que tenía por delante, me dijo:"Espérame que me lanzo a México". Me pareció tan maravilloso lo que hizo, que nunca podré agradecerle bastante. Me hizo pasar un rato fantástico. Así son los mexicanos. Ahh, y los chiles en nogada que nos comimos, sabrosísimos.

EPILOGO
Me parece un sueño haber estado en México. Un dulce sueño con un dulce despertar. El atasco de la Gran Vía ya no me parece tan malo, sólo cambio las matrículas y estoy en Insurgentes.
¿Qué he conocido¿ Un pais maravilloso que no sólo es Caribe y Pacífico. También es luz, color, cultura, gente que lucha cada día por vivir y a veces por sobrevivir, pero que lucha con todas sus fuerzas.

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publicado el 23/sep/2005, 08.47
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Últimos comentarios

ewock dice:
Querida Raquel: Que pena que fue una visita tan corta, pero igual te doy las gracias por compartir tu experiencia. Saludos y suerte
Publicado el 25/sep/2007, 17.34 

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