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Memoria de un viaje a Jujuy

Escribe: LaDivi
MEMORIA DE UN VIAJEEs difícil expresar, describir y plasmar en un escrito qué es lo que se manifiesta en mis sentimientos y pensamientos hoy jueves 28 de julio.Estoy sentada frente al televisor...

 
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Memoria de un viaje a Jujuy

San Salvador de Jujuy, Argentina — miércoles, 3 de agosto de 2005

MEMORIA DE UN VIAJE


Es difícil expresar, describir y plasmar en un escrito qué es lo que se manifiesta en mis sentimientos y pensamientos hoy jueves 28 de julio.

Estoy sentada frente al televisor haciendo zaping, no encuentro programa que satisfaga mis intereses. Sí, me repara escuchar música, porque ella logra trasladarme, a dónde no sé, pero me produce un espacio vacío, libre, para ser colmado de imágenes, recuerdos, sonidos, alegrías y penas. Asimismo voy fugándome de la realidad para llegar a los más profundo del alma, al reencuentro conmigo misma.

He decidido encender el equipo de música, para que ella invada y se instale en cada rincón de esta casa.

Ahora surge otra controversia: qué CD elijo. No hay muchos, pero no resisto a elegir uno del Norte. Así es que los instrumentales comienzan a melodiar.

Ya he concluido de qué voy a hablar en este intento de texto, o talvez mi inconsciente me sentó a escribir sabiendo el fin del mismo.

El Norte, ya mencionarlo me estremece, será porque lo extraño. Debo ser más especifica, Jujuy, y talvez más concreta aún, Tilcara. Ahí me suspendo porque es ella quien despierta mis superiores conmociones.

Abordaré a relatar cómo comenzó mi permanencia en dicha provincia.

El sábado 9 de Julio, desperté entrando en mi adorado Jujuy. Posesión mía, tuya, de todos. La fecha casual, talvez si, talvez no. Hace 189 años el país gritaba Libertad, sentimiento semejante el que sentía ese mismo día. No porque estoy recluida en mi casa (esclarezco esto porque a mis padres le van a surgir varias interrogaciones al respecto), sino porque el destino que marcó nuestro rumbo, me sugestiona eso.

Ya mi predisposición a las circunstancias es distinta. Lo es porque Jujuy es mi fuente de energía, necesito de su día, de su noche, de su sol, de su aire, de su viento, de su tierra, de sus calles, de sus casas, de su gente, de su cultura, de sus coplas, de sus misterios, de su todo, de su nada.
Ese sábado aprovechamos para estar con la familia. Les cuento en brevedad un poco de ella.

Nuestra vida es gracias a un antecesor, y la existencia de ese es porque aún le precede alguien a él. Uno no se vincula con todas las descendencias de igual modo, dado que las distintas familias que surgen toman rumbos desiguales, viven realidades heterogéneas, algunas relaciones se aferran y otras se disipan con la distancia , con el tiempo y demás. He aquí, que aprovecho para gratificar a mis padres, por mantener trato con sus parientes, que le dan lugar en su corazón. Porque así fue que pudimos establecer una buena y amigable reciprocidad con nuestros familiares de Jujuy. Y tenemos la oportunidad de conocer personas que son relevantes para nosotros. Sin ahondar en lo sublime que es compartir con los parientes, concluyo en que ese día aprovechamos a estar con ellos, a intercambiar palabras, recuerdos y una salida por la ciudad.

Algo me inquietaba, me cargaba de ansias. Dicho sentimiento correspondía a la ansiedad de llegar al Pueblito al que yo le atribuía mis grandes memorias del viaje del año anterior. Para enmendar esta conmoción debía esperar un día. Así que me digne a pernoctar, para que la espera fuera leve.

Por fin había llegado el domingo. Salimos para Tilcara. Recuerdo que mi corazón golpeaba fuerte mi pecho, una sonrisa delineaba mi rostro, mis ojos revelaban alegría y ansia de llegar.

Por qué será que cuando uno anhela llegar algún lado el viaje se hace más extenso. Pero al fin...¡Ciudad querida!¡Pueblo suspirado!¡Lugar Vuestro!. Expresiones que vociferaba mi conciente en voz baja al divisarla. Mi alma iniciaba a fluir, a expandirse.

Un poco más serena me encontraba. Llegamos a la casa. Estaba igual ha como estaba el año anterior, cada cosa en su mismo lugar. Conservaba su aroma, su incandescencia, su calidez. Rápidamente nos instalamos. En familia almorzamos. El almuerzo, como las demás comidas son otras de las grandes preferencias de quien les escribe. Por la tarde caminamos por el pueblo. Cada evento es vivido con profuso entusiasmo, que se sella como un recuerdo irrepetible y particular.

Ya en el primer día de estar en esta ciudad, nos vamos encontrando con personas que hemos compartido momentos el año pasado. He aquí recuerdo ese refrán que diceios los cría y el viento los amontona. Pues claro, si bien somos personas con personalidades disímiles, algo en común poseemos, el cariño hacia Tilcara. Lugar que congrega individuos que en realidad son personajes del Siglo XXI.

Nos alcanza la noche, el viento sopla, y el frío se hace sentir. Decidimos ir a dormir así al día siguiente estaríamos bien descansados para arrancar con nuestra recorrida por los encantos de Tilcarita.

Nos levantamos ese lunes. Y abrimos camino hacia la Garganta del Diablo. Pasamos por un almacén, para estar provistos de algo para consumir. Un gracias y hasta luego nos retiro de la señora que nos atendió. Emprendimos camino.

El paisaje que comenzábamos a observar incitaba ser fotografiado. Solo bastaba sacar la cámara y hacer un click. Lo único que uno solo no alcanza, porque uno quiere retratar todo lo mayor posible para atestiguar y exponer a los nuestros lo que conocíamos. Continuamos camino, de pronto una camioneta con empleados comunales (ya les cree un empleo, pero creo que era así, ojalá sea así) preguntaron si alguien de nosotros habíamos perdido algo. La respuesta inmediata fue negativa. Hasta que unos metros más adelante mi hermana se digno a sacar una foto, y se dio cuenta que le faltaba lo más elemental para concluirla. Allí resonó, la pregunta de los empleados y salió corriendo a su encuentro. Acá vale la pena ensalzar la honestidad que aún subsiste en la gente del interior. Así se valió nuevamente con su cámara fotográfica.

Perseguimos el sendero de cornisa La Herradura, regocijándonos de los multicolores del paisaje, del sol que arde y se asienta con gusto en nuestro cuerpo, del aire que nos purifica , del saber que por allí transitaron nuestros antepasados, los prehispánicos como los españoles ciegos con sus ambiciones.

En el trayecto conocimos a Abelardo, un chico de unos treinta y poquitos años. Él nos acompaño en todo el recorrido. Mucho no conversaba. Pero creo que en su silencio compartía el mismo asombro y fascinación que nosotros.

Llegamos al Alfarcito. Donde se pueden observar viviendas dispersas y terrazas de cultivos, usanza que se acarrea de los prehispánicos. Advertimos que si llegamos hasta aquel lugar, habíamos pasado sin dar cuenta el fin del paseoLa Garganta del Diablo. Emprendimos retorno, para encontrarla. Dimos con ella. Un poco de aventura no venía mal, lo único es que no estaba en nuestros planes. Mi hermana, decidió regresar y tomar otro camino. Yo me aventuré y crucé con los dos varones. Éramos tres los que atravesamos por un sendero de treinta centímetros de ancho y dos metros de largo con precipicio en nuestros costados. ¡Qué abismal!. Estábamos en la gran Garganta.

Volvimos a reunirnos los cuatros, marchamos hasta dar con una cascada. En el camino encontré una botella de cerveza sola y desamparada. Talvez no, pero fue la excusa que tome para llevarla conmigo. Después me vino un efecto de culpa, ¿si alguien venía a buscarla? ¿si era una ofrenda a la Pachamama?, decidimos dejarla, para que otro con más coraje la empuñase para sí y se la bebiese. En la Cascada nos dimos cuenta que las provisiones que llevábamos no eran suficientes, ya no quedaba nada y la realidad es que teníamos hambre. Por eso es muy importante establecer buenas relaciones en lugares inhóspitos. Es así que Abelardo nos invitó con pan y picadillo. Sabrosísimo estaba.

Allí un grupo de personas se aproximó, platicó y se marchó. Entre ellos estaba Gabriel, del cual más adelante voy a hablar, porque en ese momento no tuvimos la ocasión de hablar mucho, o mejor dicho de hundir en temas que hoy me circunden tras un diálogo posterior con él y me motivan en volver a mi querida Tilcara.

Iniciamos vuelta, hicimos una parada un poco larga y tendida por las conversaciones que surgieron. Yo ya estaba pensando (hacía rato) en alguna peña nocturna albergadora. Fue ahí mismo en el camino, cuando encontré a Cachamai, quién el año anterior poseía la peña El Mojón y me comentó que la misma ya no existía más. Me dio algo de pena porque la misma me traía alegres recuerdos, pero me contentaba saber que sí había otras.

Llegamos a casa, no muy cansadas pues había muchas ganas de continuar disfrutando.

Una vez en la casa, nos bañamos, nos arreglamos, cenamos una sopita, brindamos por el encuentro y salimos para la peña. Entramos en El Progreso ¿Y quiénes estaban? Mi grupo predilecto: RELIEVE!!!. Ya el cuerpo intentaba danzar al compás de la música, pero al ser pocas las personas que estábamos ,algo de retraimiento me daba, un poquito nomás. Y esa noche merece un capítulo aparte, por lo emocionante que fue. Y por la gran persona que conocimos, Carlos.

Día martes despertamos en casa. Temprano había llegado Nahuel, el changuito que conocemos del año pasado. Nos insistió varias veces para que nos levantáramos. Hasta que lo consiguió por su insistencia. Este nuevo día que nos acariciaba, fue meramente un día de opción personal con respecto a qué hacer. Yo decidí quedarme en mi pueblito, para disfrutar de sus callecitas, sus diversas caritas, de su plaza, donde saboreé un helado. Mi hermana y el amigo salieron para los Castillos de Huichaira. Por la tarde volvimos a reunirnos para tomar junto con Gloria, Araceli y Nahuel la leche con galletitas.

Luego salimos entusiasmados al encuentro con nuestros amigos que llegaban de Bs. As. En la terminal a las 20.00hs. nos reencontramos todos. Y ahora creo que llegó el momento oportuno de presentarme y presentar a todo el grupo viajero que al fin se reunía.

La Divi, CECI, Chechu o como quieran llamarme soy yo Cecilia, quien les escribe.
Mi hermana, es Pato o Patricia.
La Familia, Familia Ducloux.
El amigo pasivo, Cristian (amigo que encontramos en Tilcara, conocido del viaje anterior)
La otra divi, Paula.
La mamá de Seba, es Elena.
El personaje, es Seba
La gringa para los Tilcareños, es Vicky.
Familia tilcareña, Gloria, Nahuel y Araceli.
El amigo Tilcareño, Carlos.
El enigmático, Gabriel.
El ex propietario del Mojón, Cachamai.
Mi grupo predilecto, Relieve.
El grupo amigo, Tilcara Huayra.
La peña más concurrida, El Progreso.
Y surgirán muchos más personajes que dicho sea el momento se los mencionará.

Entonces, ya estábamos todos reunidos. Seba y Elena, se fueron a un Hostal. Los demás convivíamos en la casa de Alverro y San Martín, propiedad de nuestros familiares.

Nos pusimos al día, comentamos a los chicos todo lo que habíamos hecho hasta ese día.
Esa noche fuimos a cenar al Progreso. Y el opulento plato que degusté vale la pena mencionarlo: Lomo de llama con papas andinas al vino tinto.¿Querés probarlo? ¡Viaja al Norte!.
Decidimos irnos de esta peña, porque hicieron un espectáculo de luces y sonidos unos que se creían comediantes, la verdad es que nos pareció demasiado mediocre, era un insulto a los que realmente son actores.

Nos fuimos a peña El sueñero, no dudamos en entrar, ya que estaban bailando unas chacareras, baile que nos motiva a danzar toda la noche. En la puerta encontramos a Gabriel. Y lo invitamos a que entrase con nosotros, creo que no dudo mucho y se animó a demostrar en público su arte bailarín. Entre risas que denotaban nuestro gozo nos fuimos a dormitar.

El miércoles, decidimos ir a Yala, desde ahí tomaríamos un remis para que nos trasladase hasta Tiraxi. Sebastián, ya había hablado con el remisero y él nos esperaría en la ruta. Tomamos el Cotta Norte, hacia el destino ya mencionado. En el trayecto, en la ciudad de Volcán donde termina la Quebrada de Humahuaca viniendo del norte, compramos a una señora dos docenas de empanadas, bañamos el micro con olor a fritura que se diluían con los olores humanos del mismo. Quien tuvo la oportunidad de viajar en el mismo, entiende dicha expresión.

Fue así que llegamos al Parador, donde nos esperaban. Nos hicimos de víveres en el almacén vecino, ya que la comida es más que indispensable. Como aún faltaba llegar uno de los remiseros, aprovechamos para recorrer el pueblito. El paisaje había cambiado, ya las montañas multicolores no nos cercaban, sino que la naturaleza en ese lugar le dio lugar al verde impenetrable.

Los vehículos ya estaban reunidos. Nos dirigimos a Tiraxi, el camino nos proporcionaba un entorno de variada y densa vegetación, vistas que merecían ser fotografiadas, será por eso que nos detuvimos unas varias veces. Luego descendimos del móvil para quedarnos en una cascada. Un lugar que despertaba sueños exóticos. Entre risas y parloteos, después del descanso, caminamos hasta el río. El paisaje expuesto estimulaba el sosiego, después de encontrar uno de los lugares más preciable entre los tantos, nos acomodamos entre rocas lisas para tomar un poco de sol, algo de mate y para recrearnos con el panorama y distraernos con los intercambios locuaces.

Patricia, Seba y Cristian, salieron a caminar por los alrededores. Conocieron a un hombre, del cual dicen que se emociono al ver a mi hermana en corpiño, estaba así porque venía de tomar sol, junto a él posó para una foto al estilo Pocahontas en los valles jujeños.

Pasamos una tarde excelente, creo que todos, en distintas medidas disfrutamos de otra maravilla jujeña.

Algunos fueron a conocer la escuelita del lugar, mientras nosotras, Paula y yo posábamos para la tapa de la revista Divis.

Llegaron los remiseros a nuestro encuentro. Recolectamos de la Cascada unos residuos que habíamos dejado, porque el espíritu ambientalista es una de nuestras características. Bromeábamos comunicándonos por la radio de los remises. Mensajes alocados se atendieron por el comunicador.

Una vez que estuvimos en la Ruta, Seba y la mamá se fueron para San Salvador, a reservar los pasajes de regreso.

Un día más en que nos sorprendía y magnificaba nuestro querido Jujuy, con su pródiga naturaleza que enmarca innumerables bellezas. Entre los intercambios, surgía el comentario de la variedad climática, vegetativa, zoológica y paisajística que tiene esta provincia. Debe de ser por eso que es única e insuperable.

Otra vez estábamos en casa, en Tilcara. Llegaba el baño de cada día para luego dirigirnos a alguna peña. Cenamos en un restaurante, en las mesas vecinas ya veíamos caras conocidas. Por la calle pasaba René y Willy, el guitarrero y el sikuris del grupo Tilcara Huayra, no dudamos en ir a saludarlos ya que los conocíamos del año anterior. Quedamos en que al día siguiente los iríamos a ver a donde tocasen. De ahí nos fuimos a la peña, el Sueñero. No tuvimos la oportunidad de bailar pero si de intercambiar palabras con nuestro amigo Gabriel. Él compartió su experiencia sorprendente vivida en esos días de recorrido por la Provincia. Talvez con él algunos de los que estábamos ahí, compartíamos emociones similares. He aquí, voy a exteriorizar que es lo que me manifiesta la Ciudad de Tilcara.

Muchos hemos tenido la oportunidad de viajar, de conocer territorios y personas de distintas regiones. Si bien todos esos lugares son obras majestuosas de Dios, que cuando se las conoce asombran, emocionan y ciñen el alma, en el Norte se fusionan varias cosas que pasman nuestros sentidos, te suspenden en el tiempo, estremecen el corazón y purifican el alma. No soy yo la mística, sino el lugar. Porque es en él donde el paisaje y la historia se reúnen estableciendo un escenario de sueños. La persona que está allí se ve en una constante solemnidad entre la Naturaleza y la Cultura. Todo eso se substancia en una energía indefinible que emana la tierra, el aire, el contexto. O talvez como lo dicen ellos, los ciudadanos, es la Madre Tierra, la Pachamama. Estas circunstancias que solo se viven allí, ese misterio energético te crea incógnitas, que solo el alma puede descifrar, por eso uno tiene que aprovechar la eventualidad y darse por completo. Otro contrafuerte que me crea pasiones hacia esa Ciudad y el resto de la provincia, es la hospitalidad y afecto de la gente, que sin conocernos te abren las puertas de su corazón. Hecho que en la realidad de la ciudad no se percibe, por los ritmos de vida que nos toca vivir. Algo que me fascina es que se valen de toda eventualidad para realizar un festejo. Y esta es una de las fuertes vibraciones cuando estoy en la ciudad. Porque es como si brotase del aire la alegría y se contagiara y asimilara en cada persona, aprovechando para danzar los ritmos tradicionales. Alegría, júbilo, gozo y todos los sinónimos que se le aproximen circundan el lugar. Creo que toda persona que conoce Jujuy, La Quebrada y especialmente Tilcara, no querrá marcharse.


El jueves 14 Vicky, Paula, Patricia y yo salimos para las Cuevas de Huachichocana. Seba, Cristian y Elena fueron a las Salinas Grandes, nosotras elegimos ir a las Cuevas porque ya conocíamos su deslumbrante mar blanco de sal. Y qué mejor conocer otro lugar mágico lleno de color.

En Tilcara tomamos el Evelia, un ómnibus de alta calidad. Descendimos en la bifurcación de las rutas N° 52 y N° 9. ahí sorpresivamente tomamos un remis que nos llevó hasta Purmamarca. Caminamos por la plaza.

Purmamarca es un pequeño pueblo, con una rica vista panorámica tridimensional de paisajes soñados. Los variados colores matizan la ciudad, como si se estuviese dentro de un cuadro. La gente lugareña se reúne a las costados de la plaza para vender sus artesanías, creaciones que recrean representaciones culturales y cotidianidades de su vida. Ahí mismo encontramos a una chica, que nos ofrecía una excursión a Salinas Grandes. Nosotras le comentamos a dónde queríamos llegar. Nos llevó hasta la camioneta donde estaba el encargado del paseo. Él nos ofreció llevarnos hasta la ruta, a partir de la cual nosotras debíamos empezar a caminar para llegar a ese lugar inhóspito. Cedimos a su ofrecimiento y así fue que desde la ruta empezamos a marchar.

El tiempo en ese lugar es impredecible, el sol rasguñaba nuestros rostros. Nos sofocábamos de calor, y por momentos el frío se hacía sentir de forma ruda. Pero estas peripecias en tiempo de vacaciones son pretextos vagos y no son impedimentos para seguir abriendo caminos.

Otra vez más, el paisaje nos colmaba de admiración, emoción e impresión a nuestros sentidos.

La calle que seguíamos no era nada sencilla, mucho menos para personas que no estamos acostumbradas a la caminata, a la altura y a lo imprevisto. Tras recorrer varios kilómetros en subida, estábamos desconcertadas en seguir o no. La fatiga se hacía cada vez más presente, y no veíamos la presencia de ningún ser. A nuestras espaldas las montañas iban cerrando el horizonte, era impreciso saber cuánta distancia ya habíamos recorrido. En eso Patricia se encontró con una pastora, Eubelia, la que nos rencomendó seguir hasta una escuelita donde talvez el maestro que estaba refaccionándola, de regreso a su casa nos podría alcanzar hasta Purmamarca. Fue un gran motivo para seguir. Estaba a pocos Km. Alos minutos ya estábamos ahí. El docente nos señaló que habíamos recorrido unos 8 Km. hasta allí. Que aún nos faltaban otros 3Km para llegar a las Cuevas.

Los ánimos decayeron, decidiendo regresar inmediatamente porque se haría de noche. El hombre que nos había dejado en ruta, nos había dicho que para llegar hasta las cuevas, recorrerlas y volver nos llevaría solo tres horas. Talvez hizo cálculos con respecto a su estado físico, porque nosotras cumplimos con esas tres horas para llegar a la escuela, nos faltaban las Cuevas y el regreso. En eso se acercaron tres niñas de pocas palabras, que se alegraban de vernos. Nos enseñaron la Capilla, y sus casas exteriormente. Aquí me quedo con la expresión que exclamó Vicky:¡Es un pucara viviente!

Compartimos la emoción de conocernos.

Es difícil concebir cómo la gente vive aislada de las cosas que nosotros creemos fundamentales para nuestras vidas. Entre la soledad y el olvido, viven seres humanos felices, conformes de lo poco que tienen (materialmente, seguramente espiritualmente son más profundos que nosotros, pienso esto por que el contexto impregna esa sensación).

¿Qué pensarán ellos de nosotros? Me queda pendiente esa pregunta para el regreso...

Desistiendo de ir a las Cuevas, emprendimos regreso. ¡Y cómo son las cosas!, encontramos a un matrimonio y un chico en una camioneta que iban a la escuela a supervisar unas obras de futuras aguas potables. Al saber nuestra frustración, nos llevaron ellos mismos en el vehículo a las Cuevas. Nuestros rostros recobraron dicha.

En esas Cuevas que nos fascinaban ver, habitaron los primeros hombres de la Quebrada hace 10.000 años. Fue punto estratégico para el trueque de productos entre los pueblos de la Puna y de las zonas bajas.

Contentas de haber llegado y recorrido el corazón de Huachichocana, gracias a esta gente que fortuitamente encontramos. Salimos de regreso. Distinguimos otra camioneta. Era el hombre que nos había dejado en la ruta. Se vió preocupado sin nuestro retorno y fue a buscarnos. A modo de disculpa por su mal deducción, nos llevó a Los Colorados de Purmamarca.

El paseo de Los Colorados, es de unos 3 Km., en el cual la combinación de colores y caprichosas figuras recrean un paisaje único a espaldas de Purmamarca y del Cerro de Siete Colores.

Importantísima veta de arcilla, que en manos de artesanos purmamarqueños se transforman en elementos de ornamentación. Este recorrido creo que es imperdible.

Otro día terminaba, para quedar en los más recónditos de nuestros recuerdos.

Por la noche nos reunimos todos. Intercambiamos lo que habíamos hecho en el día y nos deleitábamos con la rica comida del restaurante El Colonial y la música de nuestros amigos Tilcara Huayra.

Encontramos a Manuel con un amigo y fuimos al Progreso a compartir un momento con ellos.

Viernes 15. Alas 8 de la mañana nos pasó a buscar un hombre en una camioneta, que nos llevaría a Laguna de Pozuelos.

Recorrimos varios Km. por la Ruta Nacional Nº 9, hasta llegar a la localidad de Abra Pampa. Allí hicimos una parada. Cada vez más al Norte los rasgos autóctonos se hacen más perceptibles. La gente es mucho más sumisa y tranquila. Nos observan como si fuéramos seres extraños que caminan y van a mil por hora.

Desde allí tomamos la Ruta Provincial Nº 7, hicimos parada en una antiquísima Iglesia en ruinas, que se llevó el elogio mayor de las fotos que hemos sacado.

El hombre que nos transportó no sabía el acceso a la Laguna así que nos llevó a un sector de la misma un poco alejado de los flamencos, propósito de nuestra visita. Igualmente la Laguna estaba seca, y no se veía muy bien. Dicen que hace tiempo se viene retractando y eso hace que en tiempos secos su superficie sea menor.

Pudimos observar interesantes reservas de llamas y vicuñas, casas de adobe y construcciones coloniales.

Y el día a día en esta provincia nos sorprende, nos abraza, nos retiene, nos da libertad... Este lugar como los demás nos magnifica. Recorrimos varios kilómetros en la Puna, y nos asombraba ver entre la nada, entre la aridez y la soledad personas extra arropadas que caminan detrás de un rebaño.

Y no dejo de asegurar que el aire está cargado de una energía inexplicable, que llena el alma y nos envuelve de misterios..

Llegando a Huacalera, quisimos bajar a sacarnos una foto en el hito del Trópico de Capricornio. Al instante de haber bajado se levando un remolino de viento alzando toda la tierra que había a su alcance y en consecuencia dejo ciego nuestro sentido de la vista. Si bien fue un soplo, bastó para que los que habían quedado en la camioneta gritasen desesperadamente por nuestra presencia. Quedamos paralizados, no muy asustados porque avistábamos que era algo fugaz. Pero nos cargaron inmediatamente en la camioneta y disparamos para Tilcara.

En seguida, llegó el baño religioso de cada día y salimos para el centro. Cenamos en El Colonial con la presencia de Tilcara Huayra y un grupo de ingleses que festejaban el cumpleaños de Ana. Luego cruzamos al Progreso porque tocaba RELIEVE!. Fue una noche de gran baile e intercambio, no tanto cultural....

Sábado 16. Este día dormí hasta tarde. Algunos se fueron a Humahuaca. Patricia, Cristian y yo quedamos en Tilcara. Al ser el último día de permanencia en tal lugar, creía que debía disfrutar esa estadía lo mayor posible, para satisfacerme un poco más la existencia de este espléndido lugar. Recorrí el pueblo contemplando su belleza, su silencio, su gente.... Y no dejo de decir que ese es el lugar en el mundo en el que me gustaría estar. Pero ese es otro tema, talvez debo de adquirir mucha más experiencia dónde estoy hoy, para mañana decidir cuál será mi lugar en el mundo...

Alas 6.00Hs. estábamos todos reunidos nuevamente. Porque como broche de oro, vino a nuestra casa el grupo Tilcara Huayra. Los hicimos ir para que tocasen en vivo para nosotros. La fiesta se arribó en nuestro propio domicilio.

Por la noche cenamos en el Colonial, y terminamos yendo al Sueñero. Ahí discutíamos el próximo destino. La primer idea proyectada desde Bs. As, había sido atravesar caminando desde Santa Ana hasta Valle Colorado, pero de esta habíamos desistido porque en esa región estaba nevando. Llegamos a la conclusión de que al otro día lo resolveríamos.

Domingo 17. Por la mañana decidimos ir a las Yungas. Llegaba el momento de despedirme de mi ciudad querida. Un adiós desde el corazón y un hasta luego.
Y así fue como nuestra estadía en Tilcara culminó..Para mi fue, como si hubiesen terminado las vacaciones...

Seba, despedía a Elena que regresaba a Bs As.

Una vez que estuvimos en San Salvador tomamos un micro que nos llevaba a General Libertador.

Una vez allí sentíamos la necesidad de tomar una inmediata decisión. Fue así que Seba, Paula y yo fuimos averiguar a la casa del Parque Nacional, si en el mismo existía algún hospedaje , no había nadie así que sin pensar locamente nos fuimos al Parque Nacional Calilegua.

Llegados al Parque, en la casa del guardaparque nos albergaron y nos prestaron una carpa para pasar la noche. Estábamos internados en la intrincada vida selvática de las Yungas. Aprovechamos lo que quedaba de la luz del día para recorrer algunos senderos, observando la exuberante vegetación, escenario de innumerables especies de flora y fauna. Al que le temíamos era al recóndito Yaguareté, que por suerte no se apareció a la caza. El sol ya se había ocultado detrás de los cerros. Contemplamos su retirada en el mirador. Así la noche nos llegó. Y también el hambre. Ese es tema de discusión, porque en realidad no sabemos si en verdad teníamos apetencia pero fue como una necesidad automática al darnos cuenta que nos faltaba la comida, que no la habíamos llevado y el lugar carecía de negocios . Entonces repartimos los maníes que tenía Cristian y al último lo sorteamos, el afortunado fue Sebastián.

Más tarde Seba y yo salimos a caminar por la selva en busca de gente campamentera que nos pudiera proporcionar alguna resaca. Entre la oscuridad vimos un fogón. La familia que estaba se sorprendió ante nuestra llegada y se carcajeaba de nuestra ocurrencia de ir de campamento sin carpa ni comida. Nos sirvieron un poco de polenta. Seba salió a la búsqueda del resto del grupo. Mientras yo compartía platicas con los hippie.

El conocer gente te abre la mente, te hace más racional, más humano y por sobretodo te da la oportunidad de apreciar y respetar los distintos modos de vivir. Luego de un rato largo aparecieron los demás, así todos los que éramos compusimos distintos sonidos que al ser combinados armonizaban produciendo ecos en la Selva. Nos despedimos de estos amigos y nos fuimos a soñar con el Yaguareté, el Tapir y con los seres fabulosos que habitaron esa Selva.

Lunes 18. Repentinamente Sebastián sacudía nuestra carpa, para que nos levantemos a tomar el colectivo que nos llevaría a San francisco.

A las 9.00Hs. abordábamos el vehículo. Si alguna vez viste una película, algún documental o imagen donde se muestran los primeros colectivos que existieron y hoy son medios residuales, donde viaja gente cargada de mercadería, con canastos, bolsos y animales, en uno de esos viajábamos nosotros sobre la ruta 83 enripiada bordeada de precipicios y de una amplia gama de especies arbóreas.

De este viaje nos queda una gran anécdota a nosotros y a los demás pasajeros. Como conté, el día anterior no nos habíamos podido satisfacer bien con la comida. Ni bien subimos al ómnibus reparamos nuestra mirada en un paquete de panes. A mitad de viaje Sebastián me hace un comentario con respecto a esa bolsa. Fue así que le pregunté a la dueña de los mismos cuánto nos cobrada por unos panes. Señaló su valor, e inmediatamente costeé su monto. Le pedí a Cristian que trajese las cuatro tiras que nos correspondía tras el pago, ya que el era el más próximo al paquete. Paula gritaba chillonamente: -Traeeeelo!!!! Traeeeelo!!! Traeeeelo!!!!. Sebastián mientras tanto me sacaba fotos entre los asientos. Cristian parecía no entender qué eran cuatro tiras, mostraba pedazos de pan. En eso me levante con todo mi cólera sacudí un sacudón a Sebastián exclamándole: Vos deja de sacarme fotos y vos, dirigiéndome a Cristian, -No entendés lo que son cuatro tiras, cuatro tiraaaaaaassssssss!!!!!!!!!!!!. El micro quedó en silencio, se preguntaría ¿y esta loca de dónde salió?.

Después de atravesar el Parque Nacional Calilegua llegamos a San Francisco. Nos hospedamos en una casa que tiene el municipio para alquilar. Almorzamos en la casa de Lucy una señora que tiene comedor para turistas llamado Tía Carola. Y volvíamos a hacer una nueva amistad. Esa tarde Paula y yo nos rendimos a descansar, los demás se habían ido a hacer un recorrido hasta la cima de un cerro.
Si bien estos lugares son hermosos y seguían maravillándonos, se extrañaba muchísimo la Quebrada, además la gente es totalmente distinta, si bien también es gentil, se extrañaba por sobretodo el arraigamiento cultural...

Pasamos la noche todos juntos, entre conversaciones, carcajadas y palabrotas nos dormimos.

Martes 19. Nos levantamos tempranos para emprender caminata hacia las aguas termales, para ello venía con nosotros Miguel, un chico del lugar que conocía bien el sitio. Tres horas en bajada nos llevó llegar hasta el flanco del río, y tan solo atravesábamos un pedacito de esta gran extensión selvática. Para llegar alas aguas calientes, cruzamos en hilera y de las manos el río sumamente congelado. Para ello nos sacamos las zapatillas, medias y pantalones. De la cintura para arriba estábamos súper abrigados. Así dimos con esos pozos naturales con aguas termales. Talvez las palabras no alcancen para describir lo magnificas que son, qué maravilla es encontrarlas en el medio dela nada.

San francisco es un lugar virgen, para disfrutar sus profundos contrastes con detenimiento. Hay que recorrerlo, vivirlo y soñarlo. Su entorno variado invita al descanso y al sosiego enmarcado por una extraordinaria belleza.

Una vez que estábamos en las aguas termales Patricia, Vicky, Cristian y Yo no dudamos en darnos un baño en esos piletones naturales. Salimos para comer y tomar unos mates, al reparo de una de una pared rocosa. Estábamos todos sentaditos disfrutando del paisaje y del sol. De repente un montoncito de piedras precipitó. No hicimos caso, hasta que un torrente enorme de cascotes empezó a desbarrancarse. Todos se desplomaron sobre mi cuerpo. Yo sollozaba y reía a la vez por lo insólito que fue y por la dolencia que me había originado. Entonces decidimos huir del lugar y llegar al piletón mayor. Los clicks de las cámaras no dieron abasto con tal fenómeno.

Emprendimos regreso. Teníamos que cruzar nuevamente el río, sentir su frío. Lo hicimos. Paula debió cruzar dos veces ya que se había olvidado su toallón en el camino. Descansamos un rato esperando que llegase el hombre con el caballo que iría a buscar a Vicky. Nunca llegó. Y sufrió horrorosamente las cuatro horas de regresión en subida.

Por la Noche cenamos en lo de Lucy. Y el cansancio convocaba incondicionalmente la cama.

Miércoles 20. este día fue libre. Cada uno optaba qué hacer. Vicky y Seba se fueron a Valle Grande. Patricia, Cristian y un francés se fueron de recorrido al río Jordan. Paula y yo nos quedamos en lo de Lucy, almorzamos y fuimos hasta la casa de una familia que son los únicos que poseen teléfonos y desde allí nos comunicamos con nuestros familiares.

Por la tarde decidimos regresar a San Salvador. Así que tomamos el ómnibus en que venían los chicos de Valle Grande y nos fuimos a Libertador. Cristian se quedó en San francisco.

En Libertador Paula y yo nos quedamos una hora en la casa de unos familiares de la abuela de ella, mientras los demás irían a San Salvador en búsqueda de hospedaje. Cuando llegamos a la Capital, nos esperaban en la casa de Gisela, una chica guía de turismo, que Sebastián conoció por teléfono cuando consultaba de los circuitos que hasta ahora teníamos hecho. Pasamos la noche en casa de su tía. Y no dejamos de elogiar la gente del interior, cuántos de nosotros le daríamos albergue a unos viajeros desconocidos.

Jueves 21. después de pasar una noche plácida desayunamos y salimos para Termas de Reyes. Patricia y yo pagamos un hostal para pasar la noche ya que ese mismo día los chicos regresaban a Bs. As. A nosotras nos quedaba un día en Jujuy querido.

Y talvez esto ya lo dije antes pero, el día a día en Jujuy te sorprende, te abraza y no te deja ir.
Termas de Reyes es un lugar magnífico, es otra de las tantas alternativas para vivir plenamente la naturaleza.

Nuestro aspecto no era el mejor pero entramos igual al restaurante del Hotel Termas de Reyes y comimos en su sala impecable y majestuosa con vista al imponente valle o quebrada. Y luego nos dirigimos a las piletas para sumergirnos en sus aguas terapéuticas. Salimos para llegar a San Salvador. Hicimos un city tours, dirigido por Gisela. Apreciamos muchos de sus edificios joyas arquitectónicas dignas de respetar. Entre ellos la Iglesia San francisco, la Iglesia Catedral, La Casa de Gobierno, El salón de la Bandera, La plaza Belgrano y el Cabildo. Y en cada uno de estos lugares es imposible no trasladarse a nuestros orígenes, a los comienzos de nuestra historia.

Terminamos en la Terminal para despedir a los chicos, la ausencia de ellos nos entristecía ya que deseábamos terminar el viaje juntos, pero me alegraba que los días compartidos fueron excelentes como tantos otros.

Y ahora qué hacemos nos preguntaba Patricia. ¿Y si nos vamos a Tilcara?, ¿Estás segura?. Pues sí!!!! Exclamé sin duda alguna. Nos vamos!!!. ¿Y el hostal?.

El hostal era el único obstáculo ya que el dinero en esos días era escaso. Buscamos personas para hacer el intercambio. No encontramos a nadie. Así que fuimos nos dimos una ducha y salimos para nuestra Ciudad amada con la idea de volver por la madrugada a dormitar en la Ciudad.

¡Ciudad querida! ¡Pueblo soñado! ¡lugar vuestro! Ahí nos encontrábamos nuevamente. Recorriendo sus calles, disfrutando su aroma, sus colores, su gente. Ahí estábamos para abrazarte un día más.

Inmediatamente buscamos a Carlos por todos lados para darle la sorpresa de nuestra imprevista llegada. Él no entendía nada de nuestro regreso pero se alegró al vernos. Y como siempre Tilcara me sorprendía. ¿Quién tocaba en el Progreso? ¡¡Relieve!!. Esa noche es para no olvidar, el reencuentro fue emocionante, brindamos y bailamos hasta no dar más.

Ahora sí me iba conforme de mi querido pueblo, con saludo desde el alma y un abrazo desde el corazón.

A la mañana llegamos a San Salvador tipo 7.00. Encontramos a Cristian sentadito en un sillón del hostal, al no estar la encargada del mismo, no pudo ingresar a la habitación.

Ese viernes estuvimos con nuestros familiares y a las 21.45 Hs. Partimos con destino a Bs. As. y arribamos en la gran ciudad el sábado...

El domingo fue un día quieto, como si el tiempo se hubiese detenido en los recuerdos. Todo el día pensando, no había dialogo en casa, solo la música del Norte ambientaba nuestra casa. Así también pasó el lunes, el martes, ayer, antes de ayer, y hoy... Nos cuesta demasiado desarraigarnos de Jujuy...

Pero al fin tenemos que despertarnos, debemos dedicarnos a los sueños más inmediatos, estudiar para darle un fin a la primer carrera que hemos elegido, porque este año terminamos. Yo una futura Docente. De hecho la carrera encaja bien por la Quebrada... Pero tengo pensado seguir estudiando Historia así cada vez me articulo mejor con vuestro Norte.

Un beso y hasta el próximo viaje. ¿A dónde? Al Norte de cabeza.


QUIERO VOLVER A JUJUY
Zamba de Aparicio y Chagra

Jujuy, cuando volveré,
Ya me estoy volviendo tiempo
Si cada día la vida
Me está llevando mas lejos
La vida me encadenó
De la distancia estoy preso.
Palomas lleguen volando
Y diganlé a mi pago
Que la lluvia que lo moja
Soy yo que lo estoy llorando
Ay, cuando podré volver
Volver en coplas y en canto.
Jujuy, si muero sin verte,
le pediré a los cielos
Que me tiren como lluvia
y florecer en tus cerros.

O volveré cuando el viento
Arriero de mil caminos
Corra soplando hacia el norte
Tropereando mi destino
Y encerrarlo en un corral
De lapachos florecidos.
O volveré hecho zambas
Enredado en mil guitarras
En los bombos de los truenos
Bagualas de las tormentas
Y cabalgando en un eco
Quedar maniado a mi tierra.
Jujuy, si muero sin verte,
le pediré a los cielos
Que me tiren como lluvia


Este viaje se realizó en las Vacaciones de Invierno del año 2005.
Cecilia M. Ducloux
ceciliaducloux@hotmail.com

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publicado el 3/ago/2005, 22.42
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Últimos comentarios

roslieyaxel dice:
Excelente relato, a nosotros nos pasa lo mismo con Jujuy nos hemos enamorado de esa tierra tan bella que es Jujuy y siempre la tenemos muy presente!!!
Publicado el 31/jul/2007, 13.36 

Valelita dice:
Siento como vos!...No puedo dejar atrás mi viaje al norte, hace un mes estaba ahí y ahora todo es tan distinto...es una provincia hermosa, de pueblos maravillosos, y con una vibra única como siempre lo digo!...
Te felicito por cada una de tus sensaciones dignas de ser publicadas!...

Publicado el 7/feb/2008, 19.01 

LaDivi dice:
Muchas gracias por los comentarios!! hace tiempo que no entraba a mi sesion en viajeros.. el norte aun sigue viviendo en mi, no puedo despegar y no quiero a la vez porque me hace feliz. Vuelvo agradecer y mas aun porque es algo extenso el diario, gracias por su tiempo.. viva jujuy siempre en nuestros corazones
Publicado el 25/feb/2008, 20.12 

(usuario borrado) dice:
Hola. recien termino de leer tu diaro y parece que nos pasa lo mismo a muchos cuando vamos al norte, nos sentimos entrapados, no atrapados, no se si existe la palabra pero yo me senti entrapado por que era mi otro yo que me pedia que nos quedemos pa siempre por ai jeje. Bueno, te felicito, me hubiera gustado ver algunas foto, pero no las veo, no se si es que no las hay o no se donde estan. Te mando un saludo cordial y espero que vuelvas pronto por alla. Luis
Publicado el 13/ago/2008, 22.54 

LaDivi dice:
hola gente! gracias por sus comentarios! es muy lindo compartirlo con uds que lo sienten como yo... les cuento que sigo yendo, no me deja ir y no dejo que me deje... un beso.. seguro nos estamos cruzando pr tilcara, aunqe no nos reconozcamos las sensaciones vibraran! saludos
Publicado el 8/sep/2008, 20.18 

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