
Marruecos, Una cultura distinta
Teotuan | 0 comentarios.
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DESDE ALGECIRAS (ESPAÑA), vía ferry a Marruecos
SABADO 19 DE AGOSTO DEL 2000: Dormí bastante bien, en el hotel, ya que estaba acostumbrado a dormir en cualquier lado. Catre, carpa, no dormir o dormir en los trenes.
El hotel quedaba al frente de la Estación Marítima, y ahí fui.
En la Estación compré unos dhirams (moneda marroquí). Embarqué en la mañana, temprano, y partí en un ferri desde Algeciras hasta Ceuta (España, pero cruzando el estrecho).
Cruzar el Estrecho de Gibraltar fue algo emocionante, no sé si por el paisaje en sí, sino por lo raro que me sentía en decir que me estaba yendo al Africa, a otra cultura. El Estrecho de Gibraltar tiene 12 kms. de ancho, y el barco demoró casi una hora en llegar a Ceuta.
En la excursión había gente de todas partes del mundo, y estábamos identificados por un sticker en la remera. En Ceuta, nos recogió un marroquí, con una túnica larga. Ya me estaba haciendo la idea de que era una cultura muy diferente a la nuestra. Por suerte, el guía hablaba también español.
Al salir de Ceuta y ya para entrar en la frontera, el guía en varios idiomas nos decía que estaba prohibido sacar fotos y filmar en la frontera. Lo recalcó varias veces. Al llegar a la frontera de Ceuta, el guía nos pidió los pasaportes y dijo que esperáramos en el ómnibus. Sobre uno de los laterales del ómnibus, a mi izquierda veía la policía, y las oficinas aduaneras. Y sobre la derecha había una loma de tierra, llena de marroquíes, todos descalzos y en cuero. Algunos se arrimaban al colectivo, o a tomar agua, y la policía los echaba a palazos. Daba miedo, parecían indios que nos iban a atacar. “Parecía una película, los negros arriba de la montaña, que parecían indios y la prohibición de sacar fotos...”
Por suerte todo salió bien, el ómnibus siguió y ya en Marruecos el paisaje era totalmente distinto. De entrada, al pueblo fronterizo se empezaron a ver banderas marroquíes por todos lados (roja con estrella verde). Al pasar por la costa, veía las playas. Todas sucias y llenas de toldos y carpas, con gente vestida con túnicas extrañas. Unos kilómetros más, paramos a sacarnos unas fotos con unos dromedarios (camellos con una sola joroba). Realmente era Marruecos.
La Excursión me llevó a Teutuán, que quiere decir paloma blanca. Una ciudad muy antigua. El colectivo paró y me bajé sin la mochila a caminar con toda gente de la excursión.
“Fue algo increíble, de película, un laberinto de calles angostas, tal vez uno o dos metros, llena de marroquíes vendiendo de todo, frutas, pescados, productos artesanales, túnicas, etc. y cargosos para venderte algo. La vestimenta marroquí, se visten como los árabes con grandes túnicas y las mujeres casadas con la cara tapada.
Realmente parecía que estaba en la otra parte del mundo, sin embargo estaba a 12 kms. de España.
En lo que hace a la excursión, también había unas señoras argentinas, con las cuales estuve charlando, y otra cosa, es que no debía perderme, porque eran tantas calles, y tantas , que era como un laberinto sin salida. En las mismas calles había de todo, como vendedores ambulantes, otros que vendían túnicas, frutas, pescados. Se veía mucha mugre. Por otro lado, mientras iba caminando se veían puertas, que eran casas, o bien dormitorios, con gente durmiendo en esos cuartos oscuros. Encima hacía muchísimo calor. Otras cosas raras, fue ver un marroquí, vestido con una típica túnica, con una serpiente y poniéndosela a la gente de la excursión.
Ya cerca del mediodía, nos llevaron a una casa a que exhibieran alfombras y telas. El lugar decorado al mejor estilo marroquí. Estuve como dos horas, hasta que ya la gente tenía hambre y queríamos ir a almorzar. Encima Marruecos tenía dos horas menos que España, así que el día no terminaba nunca.
Seguimos con la excursión rumbo a un restaurante marroquí. Era rarísmo. El lugar todo decorado con alfombras y cortinas, los mismos sillones, los mozos y todos los animadores. Un grupo tocando música, y luego una chica disfrazada de odaliska, con la cual bailé y me saqué una foto.
La comida, ni me acuerdo lo que comí. Creo que fue pollo y otros bocados, lo que si sé es que no tenían hielo, y hacía bastante calor.
Después de almorzar seguimos rumbo al colectivo, para seguir el recorriendo esta cultura diferente, rumbo a otra ciudad, Tánger. |
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