Para llegar a las playas que conforman el Parque Nacional Natural Tayrona, hay que caminar durante una hora por un sendero ecológico en medio de la selva.
Junto a mi flamante esposa, nos dirigíamos hacia Arrecifes, lugar donde se encuentran los Ecohabs, que son cabaas de madera y paja, replica de las que usan las tribus Tayronas.
En el camino, infinitas especies de aves sobrevolaban a nuestro alrededor, y la magnitud de la vegetación selvática nos hacía sentir ínfimos. Cerca de un pantano, vimos a un cocodrilo que se soleaba placidamente.
Al terminar la caminata, llegamos a un impresionante bosque de palmeras, donde el ruido del mar rugia sobrebio. Allí estaba Arrecifes, recibiendonos con sus famosos Ecohabs, en un paisaje natural imponente.
Aquí, en este lugar del mundo, solo hay naturaleza. No hay autos, no hay comercios, tan solo dos restaurantes rústicos, y un puñado de amigsables personas. Las aves y las ardilllas pululaban entre las palmeras y el parque selvático.
Luego de descansar un rato, y dejar las cosas en nuestro Ecohab, salimos a caminar las playas.
Arena blanca, mar azul verdoso, palmeras a bordeaban las playas, rocas blancas enclavadas en el mar....Eso era el deleite que nuestros sentidos percibían.
Caminamos la playa Arrecifes, con un mar violento sacudiendo nuestros oídos. Luego pasamos a la piscinita, pequeña playita de agua verde y mansa, en donde había preciosas rocas blancas en la orilla, despúes a la piscina, también de aguas mansas y palmeras.
Por último, llegamos a la Playa llamada el Cabo, de crsitalinas aguas verdes y mansas, con fina arena blanca custodiad por palmeras enormes. Allí nos tiramos a descansar y a contemplar el paraiso.
A la noche un saciamos nuestro hambre con un exisito pescado Pargo rojo, acompañado de arroz de coco, patacones, y ensalada, con jugos de Lulo y Zapote. Mientras tanto, en el cielo, infinidad de estrellas y constelaciones conformaban un cielo imponente. Los rudos de la noche, aquellos manuscritos imposibles de descifrar, sonaban en millones de sonidos y estridencias.
Creo que el Parque Nacional Natural Tayrona es una de los lugares donde Adán y Eva vivieron su amor prohibido. Un auténtico paraíso natural en donde la belleza agreste, tanto vegetal, como animal, conforman un lugar único.
Si van para Colombia no duden en visitarlo. En su retina quedarán grabados hermosos paisajes naturales, por siempre. |
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