
De los Valles a la Quebrada - Parte 7
Provincia de Potosí | 0 comentarios.
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(continúa de Parte 6)
Llegamos a la Quiaca, la ciudad más norteña del país.
Ciertamente, no hay nada para hacer y el lugar no es muy lindo (como son las ciudades de frontera.
Dejamos los bolsos en la guardería de la terminal y cruzamos a Villazón (Bolivia) a ver las opciones que teníamos.
Nuestra idea era ver el Salar de Uyuni, por lo que nos recomendaron que fuéramos a Tupiza. Entonces buscamos rápidamente nuestros bolsos, volvimos a cruzar la frontera y tomamos el primer micro a Tupiza.
La ruta era la peor en la que estuvimos! Tardamos 3 horas en hacer poco más de 100 kilómetros donde, por ruta de tierra, el micro cruzaba ríos y pasaba por caminos muy estrechos entre las montañas.
Llegamos de noche y paramos en una pensión bastante sucia e incómoda, pero fue lo que conseguimos.
Casi todo estaba cerrado, así que nos costó bastante conseguir un lugar para comer.
Fuimos a un lugar donde pasaban en una pantalla gigante películas de artes marciales, y servían pollo frito.
Cabe destacar que en los lugares de Bolivia en los que estuve, toda la comida era frita por problemas en la ebullición del agua a causas de la altura.
Al otro día nos levantamos con ganas de conseguir algo para ir a Uyuni, o una excursión directa al salar, pero al enterarme de los precios que se manejaban (todos en plata gringa) tuve que desistir.
Como los demás querían ir al salar ese fue el final del grupo para mí, y a la noche me fui solo para Potosí.
Al otro día, cerca de las 5 de la mañana llegué a Potosí. La verdad que fue una situación difícil, porque estaba solo, era el único que llegó a esa hora “no Boliviano” y entonces sentí que la gente me miraba mal (aunque creo que era sólo una persecución mía).
Además no conocía nada, no sabía qué había para hacer, todos los negocios cerrados, y para colmo, tampoco sabía que los taxis son colectivos.
Lo que pasó fue esto: me subí a un taxi y le pedí para ir a “la plaza principal” (sin saber donde quedaba ni como se llamaba ni nada), y al rato se sube otro tipo al taxi… en Buenos Aires ha habido casos donde secuestraron y/o asaltaron a gente con complicidad con el taxista… y se me vino eso a la cabeza…
Por suerte la gente (que me vio intranquilo) me comentó cómo era que funcionaba allá.
Cuando abrió la oficina de turismo (cerca de las 9) me informé de todo lo que había para hacer y me fui para un hostal muy lindo (no me acuerdo el nombre) que conseguí por poca plata.
Cuando llego me comentan que salía una excursión a las minas de plata, entonces compré!
La verdad que muy interesante la experiencia de estar dentro de una mina. Encima cuando estábamos subiendo unas escaleras hubo un pequeño derrumbe, por lo que todos entramos en pánico!
Potosí es una hermosa ciudad colonial, de las más antiguas del continente americano (norte y sur), que mantiene el estilo de la época.
Es como estar en otro mundo, ya que hay una diferencia social realmente muy marcada, no como en Argentina (donde igualmente la considero marcada).
Allá la gente tiene plata o son aborígenes que viven en su mundo, con sus costumbres. No hay clase media.
La gente es muy agradable, muy simpática y servicial, a no ser que crean que uno es chileno.
Por la tarde visité el Convento de San Francisco (imperdible) y recorrí bien la ciudad.
Al otro día fui al museo de la Casa de la Moneda, pero lamentablemente no pude entrar porque ya era tarde… igual pude sacar unas fotitos en la entrada (donde está la famosa máscara).
Después entré en un mercado muy grande donde vendían de todo, todo al aire libre.
A la noche empecé la vuelta, salí para Villazón
Llegué muy temprano y después de que nos revisara la gendarmería boliviana, crucé la frontera nuevamente.
De ahí seguiría solo hasta el final de mi viaje.
(continúa en Parte 8) |
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