
Un singular viaje...
Bosque de Cañoncillo - Perú | 0 comentarios.
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UN SINGULAR VIAJE
Cañoncillo, solitario, exótico y bello bosque ubicado en el distrito de San Pedro de Lloc, donde el encanto y el misterio es alimentado por el poder de la naturaleza. Este bosque de algarrobos tiene preparado para todos los visitantes capaces de hacer un recorrido de casi dos horas y media, un paisaje acogedor, con un sol brillante, agua fresca, tibia arena y por supuesto la experiencia de compartir con los amigos un día diferente en compañía de la naturaleza.
Partimos a las 6:00 de la mañana de la universidad, el profesor estaba muy animado, pero la verdad nosotros estábamos un poco cansados, ya que la hora nos causaba un poco de sueño, pero con todo y eso emprendimos el viaje. A nuestra llegada eran aproximadamente las 8:00 a.m., en ese momento apareció nuestro guía, diminuto señor de unos 35 años, que muy alegremente compartía con nosotros sus conocimientos acerca del bosque, nos dijo que delante de nosotros estaba el gran monte de Cañoncillo, todos quedamos boquiabiertos por la gran altura de ese lugar, así, luego de unos minutos de explicación emprendimos la famosa caminata en el que iba a ser nuestro centro de investigación.
Al principio el arenoso caminar se hizo ligero, y poco a poco fue poniéndose pesado, el sol no dejaba de calentar nuestros pasos y el cansancio ya se hacía notar en nuestro rostro, pero en medio de toda esa fatiga íbamos observando minuciosamente cada detalle del bosque, observamos por ejemplo como el correr de los años ha convertido a los algarrobos en retorcidos pero simpáticos árboles; también pudimos ver algunos insectos de la zona y una que otra colorida lagartija, cuando llegamos a la primera laguna de nombre Gallinazo, encontramos algunas especies marinas como renacuajos, peces martín y cucarachas de mar (tortugas pequeñitas) sobrevivían.
Al llegar al corazón del bosque nos topamos con otra laguna, muy vistosa y acogedora, ahí nos sentamos a descansar y de paso almorzamos. Lo curioso de esta laguna era que los árboles que estaban alrededor tenían diferentes formas, pero la que más llamo la atención era la que parecía un trampolín, esta daba justo dentro del lago y podías saltar de ella para darte un chapuzón, como imaginarán los chicos no se hicieron esperar y se refrescaron en sus aguas y la verdad con ese sol el baño no les cayó nada mal.
Luego de un buen descanso después de almuerzo el guía nos invitó a continuar, muchos no quisieron seguir, según ellos porque estaban aún cansados y quienes nos animamos a continuar sabíamos que nos esperaba una calurosa aventura. Sin darnos cuenta estábamos ya frente a un gran desierto, estas eran las Dunas de Cañoncillo, importante terreno cubierto de suave e hirviente arena, a medida que subíamos el sol quemaba nuestro rostro, todo desde arriba se veía impresionante, el guía nos dijo que este era un lugar perfecto para hacer Sun boar, deporte que se practica en lugares como este, nosotros también quisimos probar pero no teníamos el implemento, más nada nos detuvo y nos lanzamos, fue muy gracioso ver como los chicos rodaban desde la punta hasta el filo de la montaña de arena, pero lo más
interesante fue tener una sensación diferente al salir rodando en esa suave arena. Después de tomarnos fotos, nos sentamos a descansar para retornar a donde estaban los chicos.
Al regreso de las dunas, animamos a los demás para que fueran a conocer lo que aquel singular bosque nos tenía preparado.
Al atardecer después de casi una hora de animada charla en los deformes pero gracioso árboles, pusimos en hombro nuevamente las cosas y emprendimos el camino de regreso, estábamos un poco cansados pero súper contentos por que el bosque nos había tratado de maravilla.
En camino a Trujillo me puse a recordar lo bien que la pase y para que negarlo me puse triste porque pocas serán las veces que pueda volver a este enigmático lugar llamado CAÑONCILLO..... |
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