Quiero contarles acerca de nuestro espectacular y muy económico viaje a Salinas en Ecuador. Vivo en Colombia y en el mes de diciembre, junto con unos amigos decidimos buscar un plan que se acomodara a nuestro muy limitado presupuesto... Solo buscabamos sol, playa y muchísima rumba, pues nuestra intención era pasar el fin de año frente al mar (y nadar desnudos en él) por supuesto.
Luego de mucho buscar llegamos a la conclusion de que Ecuador era lo que necesitabamos. Cotizamos en todo tipo de trasnporte, desde chiva hasta avión y finalmente salimos el 28 de diciembre vía Bogotá - Quito a las 10:30 pm, el viaje fue rápido y furioso, llegamos a la medianoche al aeropuerto internacional del Quito y alli pasamos la noche hasta que amaneció y salimos rumbo al terminal para abordar un bus a Guayaquil, ocho horas de paisajes muy bonitos, nevados, volcanes y montañas... No se imaginan que belleza...
Una vez en Guayaquil salimos para Salinas, la playa más linda del mundo, llegamos tarde en la noche a buscar hotel y encontramos el mejor y más barato, 10 dolares la noche y la atención... increíble. Esa noche, por supuesto, directo a la playa, y a rumbear... toda la noche y bueno, de ahi para adelante todos los días... playa en la mañana, rumba en la noche, y de dormir, poquito, poquito... La comida y el trago demasiado baratos, como para un viaje de perdicion como el que buscabamos. Un almuerzo nos costaba alrededor de dos a tres dolares... La cerveza viene solo por litros... y el ceviche, delicioso...
El fin de año lo pasamos con gente que conocimos en la playa y nos abrio la puerta de su casa, nos presentó a su familia, nos invitaron a salir, en fin, que gente más amable, nada que ver con lo que dicen por ahi. Ahhhh y porsupuesto cumplimos nuestro propósito de meternos desnudos al mar (era uno de esos propósitos de fin de año)... Rumba en la playa, con orquesta y montones de gente...
Del 1 al 6 de enero, nos dedicamos a la meditación, y a nada más... cómo mencioné antes, playa de día, rumba de noche, ceviche cuando nos daba hambre y bueno, uno que otro producto licoroso que subía nuestros ya elevados ánimos. Igual pasamos uno que otro día medio enfermos, producto de tanta perdición, pero en ese momento todos los escuatorianos parecían tener un master en medicina natural y con todo tipo de productos de origen foraneo nos ponían como nuevos para seguir con nuestro agitado trajín.
De regreso a Quito, fuimos a conocer La mitad del mundo (sitio obligado para los turistas) nos montamos en el monumento, caminamos por la línea divisoría, entramos a un par de museos, comimos helado (A PESAR DEL FRIO INTENSO QUE HACIA) y nos devolvimos a Quito a comprar los souvenires de rigor, mochilas, chales, cadenas, adornos, etc.. y a esperar que fuera de noche para tomar el avión de regreso... y comer, por supuesto, una espectacular hamburguesa con MENESTRA (plato que no puede faltar en la gastronomía ecuatoriana) a base de frijoles o lentejas... muy barato, aunque no muy apetitoso luego de comerlo durante 10 días...
Del viaje, bueno, no existen fotos porque estabamos demasiado perdidos para tomarlas (que buen paseo) pero quedaron los mejores recuerdos y muchísimos amigos. Se los recomiendo si su presupuesto es limitado y quieren divertirse al máximo.
Atn.... Chamo, Charo, Oso, Poli... |
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